- Espacio post-soviético,
- Extranjero próximo,
- Conflictos congelados,
- Política exterior,
- Rusia
Resumen
La desaparición abrupta de la Unión Soviética vino acompañada por un conjunto de conflictos de muy diversa tipología que han provocado un elevado grado de complejidad a los ya convulsos procesos de construcción de estatalidades independientes. El secesionismo en cascada de entidades territoriales y administrativas ha sido una herramienta muy eficaz en manos del Kremlin para potenciar sus intereses en buena parte del espacio post-soviético. La política exterior de Rusia en este vecindario compartido con las fronteras orientales de la Unión Europea ha otorgado prioridad absoluta a la consecución de sus intereses-definidos en sus diversos documentos estratégicos- vulnerando los principios y normas del Derecho Internacional Contemporáneo. El intervencionismo ruso en los diferentes territorios de las repúblicas independientes adquiere diversas modalidades y, desde el verano de 2008-con las fuerzas armadas rusas entrando en Georgia para apoyar militarmente a los secesionistas de Abjasia y Osetia del sur- se ha intensificado. En el año 2014, con la anexión de Crimea y el conflicto en los distritos orientales de Ucrania, el expansionismo ruso parece haber alcanzado un camino sin retorno. Especialmente por la inacción de la comunidad internacional y el retorno de Rusia a un papel protagonista en un orden multipolar claramente en construcción.
