YAGO RODRÍGUEZ
Universidad Pablo de Olavide, España
Title: Ceuta: Two War Scenarios that Challenge Spanish Military and Defence Policy
Resumen: La amenaza sobre la soberanía española de su territorio africano es una realidad conectada con los desafíos de seguridad regional y con la cuestión bélica, por ello en este documento buscaremos explorar los distintos escenarios militares que podemos considerar más relevantes para alertar de su naturaleza.
Palabras clave: Escenarios; Ceuta; Marruecos; Guerra; Estado Islámico.
Abstract: The threat to Spanish sovereignty over its African territory is a reality connected to regional security challenges and the military issue. Therefore, in this document, we will explore the various military scenarios we consider most relevant to highlight its nature.
Keywords: Scenarios; Ceuta; Morocco; War; Islamic State.
Para citar este artículo/To cite this article: Yago Rodríguez, <<Ceuta: dos escenarios bélicos que desafían la política militar y de defensa española>>, Revista de Estudios en Seguridad Internacional, Vol. 11, No. 1, (2025), pp. 161-183. DOI: http://dx.doi.org.10.18847/1.21.10
Introducción
Este artículo analiza escenarios puramente bélicos que hemos acotado en un entorno realista centrado en la ciudad española de Ceuta, que por sus peculiares circunstancias geográficas e históricas soporta una serie de riesgos serios para la política de Defensa y militar española. Para ello se ha elaborado un análisis previo que ha permitido identificar tres actores militares relevantes -las Fuerzas Armadas de España, las de Marruecos y el Estado Islámico- construyendo a partir de ellos una serie de escenarios puramente bélicos fechados en el año 2030.
La primera sección del artículo expone la metodología del análisis. La segunda sección detalla el estado de los tres actores en el ámbito puramente militar y apunta el estado de cada fuerza militar en el año 2030 a partir de una proyección de los cambios y tendencias observables en 2025. Las siguientes secciones construyen y analizan dos escenarios bélicos. Como punto de partida hemos identificado un propósito claro: elaborar un análisis militar para la situación de un conflicto bélico puro en Ceuta fechado en el año 2030, dentro de un lustro. El carácter estrictamente bélico del escenario nos sirve para priorizar la herramienta militar y descartar otros medios o instrumentos que tendrían un mayor peso en crisis de carácter no estrictamente bélico, de ahí que hayamos descartado escenarios de zona gris, amenazas híbridas o de otras tipologías de agresión no estrictamente militar.
Metodología
Para delimitar los escenarios hemos elaborado un análisis de amenazas y vulnerabilidades de Ceuta en relación con la seguridad y la Defensa de España, tras la extensa lectura de la literatura relacionada con nuestro objeto de estudio. En segundo lugar, hemos identificado diversas claves: la sociología de Ceuta, la presencia de terroristas, la reintroducción del servicio militar en Marruecos, la carrera de armamentos argelo-marroquí que incentiva el rearme de Rabat, las relaciones Estados Unidos-Marruecos… En tercer lugar, observando las claves anteriormente descubiertas, hemos identificado dos actores principales que se comportan como catalizadores de cualquier situación bélica que podamos concebir en Ceuta, dichos actores son el Estado marroquí y el Estado Islámico o un grupo similar a este.
A partir de lo anteriormente expuesto hemos procedido a enfocar el escenario bélico a partir de una proyección de las tendencias actuales a un lustro, esto es hasta 2030, dicha proyección se efectúa tomando las Fuerzas Armadas enfrentadas como sujetos proyectados. Una vez determinada la tendencia de las tres fuerzas militares durante el próximo lustro -las Fuerzas Armadas de España, de Marruecos y el Estado Islámico- propondremos los escenarios asumiendo como punto de partida que España adopta una posición defensiva y reactiva, omitiendo la posibilidad de una acción preventiva. A cada escenario identificado le aplicaremos una metodología de análisis METT-TC (misión, enemigo, tiempo, terreno, tropas propias, civiles) ampliamente usada en análisis tácticos y operacionales por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Marine Corps Training Command, s.f.). Debido a su mayor complejidad, el segundo escenario también será descrito y valorado mediante la herramienta de análisis estratégico PESTEL, que atiende a seis categorías de factores externos: políticos, económicos, sociales, tecnológicos, ecológicos y legales (NATO, 2017: 79-84). Para terminar, depuraremos este artefacto analítico destilando algunas observaciones, campos de estudio con potencial y recomendaciones para mejorar la Defensa española.
Tres actores para dos escenarios
Para el caso de nuestras Fuerzas Armadas asumiremos que su estado general, esto es la motivación de su personal, su profesionalidad, sus capacidades y su número de efectivos permanecen estables hasta 2030, aunque con las siguientes consideraciones amparadas en las políticas de adquisiciones hoy puestas en marcha dentro de nuestras Fuerzas Armadas (Ministerio de Defensa, 2024: 45-73):
- Capacidad de fuegos de largo alcance y artillería cohete gracias a la recuperación de los lanzacohetes en España.
- Capacidad de guerra submarina gracias a la entrada en servicio de la flotilla de submarinos clase S-80 Plus.
- Capacidad antidrón limitada. Esperamos que exista capacidad de crear burbujas puntuales con capacidad de impedir temporalmente las operaciones de los drones kamikaze.
- Aumento de las reservas de munición de guerra como repercusión de la guerra en Ucrania, ofreciendo munición por valor de un mes de combates de alta intensidad.
- Simultáneamente, dada la tendencia actual asumiremos también algunas carencias adicionales para las Fuerzas Armadas de España.
- Pérdida de la capacidad de superioridad aérea embarcada. Es decir, asumimos que los aviones Harrier del LHD Juan Carlos I no serán reemplazados por cazas F-35 en 2030 y que en su lugar empezaremos a operar drones de distintas categorías, pero todos ellos incapaces de efectuar misiones de combate aire-aire o de Supresión de la Defensa Aérea (SEAD) contra un adversario sofisticado.
- Degradación del arma de caballería, al no sustituir en tiempo y forma a los obsoletos VEC y Centauro.
- Serios problemas de operatividad en las unidades mecanizadas equipadas con el 8×8 Dragón debido a su elevada huella logística, peso y falta de experiencia en su mantenimiento por su reciente recepción.
Sobre las Fuerzas Armadas de Marruecos consideramos en nuestra proyección que obtendrá las siguientes ventajas a partir de 2030:
- Desarrollo de una flotilla submarina homologable a la española, aunque de menor autonomía al haber adquirido submarinos diésel franceses o alemanes de menor proyección que el S-80 Plus (Africa Intelligence, 2025).
- Incremento ligero de la profesionalización en las Fuerzas Armadas marroquíes.
- Capacidad de fuegos de largo alcance y artillería cohete gracias a la entrada en servicio del sistema HIMARS (Defense Security Cooperation Agency, 2023a).
- Fuerza de helicópteros de combate basados en el Ah-64 Apache (Defense Security Cooperation Agency, 2019).
- Modernización general de las brigadas acorazadas y mecanizadas con material norteamericano (Defense Security Cooperation Agency, 2012).
- Aumento del tamaño general del ejército de tierra y de su reserva humana gracias a la recuperación del servicio militar obligatorio.
- Profesionalización de las fuerzas especiales marroquíes gracias al adiestramiento provisto por Estados Unidos.
- Enorme salto en las capacidades cíber de Marruecos gracias a los acuerdos de colaboración alcanzados con Israel, que les dan acceso a herramientas cíber muy sofisticadas.
En cuanto a las desventajas de Marruecos, sin ánimo sistemático sí cabe destacar que seguirá sin disfrutar de una red de defensa aérea integrada (IADS), su nivel de profesionalidad seguirá siendo inferior al español, aunque cada vez menos, y para 2030 el aumento del número de reclutas de mili y la dificultad de pagar por el mantenimiento de su flota de vehículos norteamericanos impedirán al ejército marroquí mantener una operatividad elevada por un tiempo prolongado.
Por último, respecto al Estado Islámico, a tenor del tamaño de Ceuta, sus barriadas más conflictivas y la vigilancia de la policía española combinada con el modo de combatir históricamente usado por el yihadismo califatí propondremos una hipótesis de trabajo razonable. El Dáesh lograría formar una fuerza cercana a los 500 guerrilleros dotados de armamento ligero, explosivos y algún arma ligera contracarro, una masa notable de drones comerciales y artesanales, así como una fuerza auxiliar de otros 500 yihadistas dispuestos a ejecutar funciones logísticas, de recopilación de información o de gestión de la retaguardia, también presumiremos que disfrutan de una ristra de túneles bajo Ceuta que cruzan a Marruecos.
Primer escenario: guerra contra el Estado Islámico
Este escenario comprende una acción repentina y muy violenta del Estado Islámico en Ceuta, con una reacción internacional ampliamente favorable a España. El perfil estratégico de Marruecos en un contexto semejante es particularmente difícil de prever, ya que es difícil concebir este escenario sin la pasividad del Estado marroquí, lo que nos conduciría a presumir unas relaciones muy deterioradas entre Rabat y Madrid. Por tanto, asumiremos un escenario de malas relaciones entre España y Marruecos, fin de la cooperación policial, antiterrorista y de inteligencia y pasividad de las autoridades marroquíes, que “dejan hacer” a los terroristas y a su red de apoyo en Ceuta.
El escenario consistirá en una imitación local y urbana -limitada a Ceuta- de las clásicas campañas relámpago efectuadas por el Estado Islámico en Siria, Iraq, África oriental, el Sahel o Filipinas, con especial inspiración en batallas como Raqa, Mosul, Marawi o Palma (Mozambique). En el plano internacional asumiremos que los Estados europeos y Estados Unidos ofrecerán pequeñas contribuciones económicas y militares, proveyendo capacidades de inteligencia y fuerzas especiales al servicio de las operaciones militares españolas, de forma similar a como ha sucedido ante el Dáesh en Iraq, Siria o Filipinas, también asumiremos que la cercanía de Rota y las relaciones personales dentro del comité hispano-estadounidense permitirán obtener el apoyo americano.
También en el plano internacional asumiremos el apoyo político y propagandístico de las filiales del Estado Islámico en la forma de proclamas políticas y propaganda, así como la preparación de células terroristas para operar en España, muy especialmente en las regiones de implantación musulmana, a saber, Almería, Murcia, Melilla, Madrid o muy destacadamente, Cataluña (Cembrero, 2016). Estado Islámico también efectuaría una transferencia de saberes prácticos para facilitar la operación, lo que abarca desde conocimientos técnicos para fabricar explosivos caseros hasta la ejecución de campañas rápidas. La filial saheliana del Dáesh también proveería una zona franca, y algunos medios a los integrantes de la filial ceutí de la organización.
En la constitución de la fuerza yihadista presumiremos la existencia de algunos salafistas veteranos de las guerras en África y Oriente que forman los cuadros de la organización, presumiremos su conexión con el crimen organizado de la ciudad y el narcotráfico transfronterizo (Reinares, García-Calvo y Vicente, 2020,). Asumiremos que son estas conexiones económicas las que les han permitido obtener acceso al mercado ilegal de armas ligeras, y que gracias a sus ingresos han podido construir una red de influencia local que incluye negocios, simpatizantes, colaboradores, informantes, y combatientes, es decir, la típica historia de las franquicias del Dáesh en Oriente Próximo o Filipinas. En atención a estrategias como la propuesta por Abu Bakr Naji en “La administración del salvajismo” entendemos que los yihadistas procurarán el apoyo de una ajustada mayoría musulmana en la ciudad a partir de 2030 a fin de constituir una “región del salvajismo” en palabras del autor yihadista, (Bakr, 2006) todo lo que iría precedido de una campaña de “vejación y agotamiento”, de terrorismo y sabotajes (Yagüe, 2020).
En este escenario el objetivo del Estado Islámico será expulsar a las fuerzas y a la población “infiel” de Ceuta, asegurar una franja de territorio y a continuación proclamar el vilayato islámico del norte de Marruecos a modo de provincia local del Califato mundial, cuyo líder se proclamaría emir.
A continuación, analizamos el escenario de acuerdo con la metodología METT-TC, previamente indicada.
Día D
El Estado Islámico del Norte de Marruecos (EINM), una pequeña guerrilla urbana que daba problemas en el triángulo Ceuta-Tánger-Tetuán acuerda con las autoridades marroquíes concluir sus actividades violentas dentro de Marruecos a cambio de que la policía les de libertad de actuación en Ceuta (Reinares, 2016).
Hacía años que la Policía Nacional de España ha dejado de entrar regularmente en El Príncipe y otros barrios conflictivos de Ceuta en los que primero el narcotráfico y luego el EINM se han hecho fuertes (Masbah, 2015). Aprovechando el Ramadán y la movilidad de los habitantes de Ceuta esos días, los yihadistas han orquestado una campaña de ataques contra puestos policiales y militares, instituciones políticas y religiosas, han lanzado cohetes y drones kamikaze y han tomado el control de El Príncipe, proclamando la llegada del Califato, enarbolando banderas del Dáesh y estableciendo retenes de hombres enmascarados y armados que -paralelamente- empiezan a desalojar ciertos edificios, preparan posiciones de tiro sobre los accesos a la barriada y colocan explosivos improvisados… (López y Rodríguez, 2020). En este contexto y tras una masacre en la que mueren y son heridos decenas de españoles. Estados Unidos desde Rota pone al servicio de España algunas reservas de munición, un equipo de fuerzas especiales de la U.S. Navy, asesores especializados en la lucha contra el Dáesh, inteligencia de señales y un avión de patrulla marítima para monitorizar la actividad urbana, un dispositivo similar al usado para ayudar a Filipinas en Marawi (López, 2020).
Misión
Ante un ataque inaceptable el gobierno de España ordena a las Fuerzas Armadas eliminar completamente al Estado Islámico preservando las vidas de tanta población civil como sea posible. Los yihadistas dificultan esta misión debido a que tienen cientos de rehenes que se suman a los miles de civiles atrapados en El Príncipe.
Enemigo
El Estado Islámico organiza una red de mando y control completamente centralizada, basada en equipos de radio sencillos y teléfonos móviles, todos ellos susceptibles de ser triangulados, perturbados e incluso ciberatacados. Sus 500 efectivos se organizan en escuadras, secciones y compañías distribuidas en sectores defensivos estáticos, y una parte de la fuerza se sitúa en el centro del dispositivo a modo de reserva. Las escuadras tienen a su disposición pequeñas reservas de munición y colocan explosivos entregados por el jefe de la fuerza, que disfruta de un pequeño taller artesanal en el que producen bombas para drones, granadas de mano y trampas explosivas que obstruyen la movilidad en calles y edificios.
Las fuerzas yihadistas están pobremente equipadas, no disfrutan de blindaje corporal y tienen escasas y anticuadas armas antitanque, que se limitan a bazucas y trampas explosivas, sin duda, la principal amenaza son sus drones kamikaze, que con una primitiva inteligencia artificial son capaces de identificar y atacar grandes vehículos.
La fuerza yihadista también está muy motivada, dispone de armamento ligero sustraído del ejército marroquí y del español junto a bastante munición, además disfrutan de una batería de morteros que controla directamente el jefe, así como de algunos tiradores de precisión veteranos de la guerra de Siria.
La logística al principio de la batalla será fundamentalmente autárquica, con cada sección organizando los servicios de aguada y víveres, así como el forrajeo para aprovisionarse de comida en las casas. A largo plazo lo más importante son los túneles, que permiten a los yihadistas traer provisiones desde Marruecos, retirarse y lanzar ataques por sorpresa tras las tropas españolas.
Terreno
El barrio de El Príncipe se encuentra festoneado por la colina del Hospital Universitario al norte, la carretera A-6 y el antiguo fuerte del Príncipe Alfonso al noroeste y oeste, por lo que controlando esas alturas sería relativamente sencillo aislar buena parte del barrio. Hacia el este la carretera del Tarajal constituye una zona de calles anchas y menor grado de urbanización, por lo que la franja costera oriental sería relativamente sencilla de controlar. Más problemática sería la recuperación de la frontera del Tarajal con Marruecos, si esta cayera en manos de los yihadistas, ya que en tal caso se produciría un fenómeno similar al de la Batalla de Al Bab (Rodríguez, 2019) entre el ejército turco y el Dáesh en el que una demarcación política o en este caso fronteriza impide maniobrar por tierra y hace inevitable limitarse a lanzar ataques frontales, facilitando la defensa a los yihadistas.
Las edificaciones del Príncipe son por lo general de baja factura, construidas a base de ladrillos que ofrecen protección limitada contra la metralla y los proyectiles, un cableado eléctrico mal organizado que cruza de calle a calle por el aire y en un contexto de batalla urbana en el que los cortocircuitos y el riesgo de incendio aumentarían. Las viviendas tienen una altura de 2 a 4 pisos que facilitan el fuego desde arriba, los callejones dominan la planta urbana que condena la batalla al uso intensivo de infantería, si bien existen algunas calles mayores dotadas de carreteras de dos carriles que permiten el movimiento de blindados, además los tejados aterrazados facilitan la inserción de drones o tropas helitransportadas a través de los mismos. Debido al tráfico de drogas transfronterizo, existe una importante presencia de túneles que utilizan los yihadistas, además las luchas entre bandas rivales por el control de los narcóticos han provocado que muchas casas estén fortificadas y cuenten con sótanos, refugios y galerías subterráneas ocultas.
Tropas propias
La elevada proporción de ceutíes entre la guarnición española hace probable la presencia de simpatizantes e informantes conscientes o inconscientes del Dáesh, que obtendría un conocimiento detallado del estado de la guarnición, rutinas de vida y patrulla, arsenales, etc.
La Legión y los Regulares serían las fuerzas de choque mejor preparadas para liderar las operaciones militares dentro de Ceuta, en ese sentido se traerían refuerzos de la península, especialmente del resto de la Brigada Rey Alfonso XII procedente de Málaga y Almería, además sería necesario reforzar la presencia de artillería, refuerzo de la presencia de artillería antiaérea de corto y medio alcance integrada en COAAAS para enfrentar el lanzamiento de proyectiles y drones, refuerzo de unidades de zapadores para efectuar misiones de reconstrucción, apoyo a la movilidad en un entorno urbano -apertura de brechas través de zonas minadas, reconocimientos de obstáculos, irrupciones a través de barricadas, demoliciones-, despliegue del Mando de Operaciones Especiales para liderar las operaciones y limitar el número de bajas de la infantería, despliegue de elementos de fuerzas pesadas, a saber carros de combate Leopardo 2E y Vehículos de Combate de Infantería Pizarro, además sería necesario un importante refuerzo de la logística dependiente de la Armada y un esfuerzo especial de la sanidad militar (Gutiérrez, 2019).
En líneas generales, gracias a la guerra de Ucrania los polvorines de 2030 probablemente estarán bien pertrechados de munición, con nuevos depósitos abiertos y provistos de existencias, así como con una base industrial muy preparada para atender un aumento considerable de la demanda de munición (Infodefensa, 2024). La experiencia de batallas como Raqa, Mosul o Marawi demuestran que esta clase de batallas urbanas no se pueden librar haciendo un uso exclusivo de las prohibitivas municiones de precisión, y si se pretendiera que estas constituyan el grueso de las municiones usadas sería necesario aprobar una partida presupuestaria urgente y extremadamente cara y lenta de recepcionar, por lo que resultaría casi imposible plantear una lucha de estas características.
El Ejército del Aire tendría la misión de proveer vigilancia, información y apoyo aéreo al Ejército de Tierra, para ello los drones MQ-9 Reaper jugarían un papel clave, también es probable el despliegue de personal del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) para agilizar las solicitudes de apoyo aéreo, además la aviación de carga jugaría un papel importante lanzando material urgente a Ceuta y facilitando el transporte de las compras de emergencia tramitadas por el Ministerio de Defensa en todo el mundo.
La Armada tendría un rol relevante en materia logística, facilitando el transporte naval, además podría aportar un grupo de combate de la Brigada de Infantería de Marina y ocasionalmente proporcionar fuego de apoyo naval por medio de los excelentes cañones Oto Melara 127/64 ‘Vulcano’ que embarcarán las fragatas de la clase F-110.
En el ámbito electromagnético y cibernético, la presencia cercana de torres de telefonía móvil en Marruecos dificulta el aislamiento radioeléctrico del campo de batalla, sin embargo, mediante el control de las torres de telefonía españolas y el uso de unidades de guerra electrónica se lograría degradar notablemente el mando, control y comunicaciones de los yihadistas.
El principal reto para la fuerza española sería evitar bajas entre la infantería en un terreno urbano para el que desconocemos el verdadero estado de preparación de nuestras Fuerzas Armadas, especialmente en todo lo que se refiere a la integración de infantería, blindados y drones terrestres, si bien en diversas conversaciones y ejercicios he podido observar el nefasto mito prevalente en el ejército español de que el uso de tanques en terreno urbano no es deseable, idea largamente desmentida por la literatura militar de las batallas urbanas libradas en las últimas décadas.
Tiempo
El ataque efectuado al final del Ramadán de 2030 coincidiría con la primera semana de febrero siendo este uno de los meses más lluviosos del año en Ceuta con una media cercana a los 145 mm con temperaturas medias de 13 grados y oscilaciones de ±3 grados. Se trata por tanto de una meteorología ideal para combatir, salvo por las lluvias repentinas que tienden a provocar pequeñas inundaciones todos los años (AEMET, 2025). En Ceuta pasan décadas sin que llegue a nevar, aunque de producirse este raro fenómeno sería en estas fechas. Por otra parte, el viento en febrero suele ser de Poniente, y en general Ceuta es muy ventosa debido a su posición entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. En conclusión, salvo las lluvias torrenciales que puntualmente puedan tener lugar, el único problema climático para el combate que presenta Ceuta es la ventosidad que afectaría el tiro de artillería, morteros y armas ligeras haciendo fuego a larga distancia y dificultando el pilotaje de drones de categoría Nano y Micro dentro de la ciudad. Respecto al tiempo cronológico cabría asumir una disponibilidad amplia del mismo, salvo que factores electorales o el Mundial de Fútbol de 2030 impongan un calendario político sobre el calendario de operaciones.
Civiles
A corto plazo cabe esperar una crisis humanitaria con miles de españoles desplazados internos en Ceuta y la península como consecuencia del asalto yihadista, en este sentido la infraestructura de CREADE o Centro de Recepción, Atención y Derivación que se puso en marcha a partir de la crisis humanitaria de la Guerra de Ucrania podría cumplir un rol importante en proporcionar la primera acogida a los desplazados internos.
Desde el punto de vista mediático el sufrimiento de la población civil se convertiría rápidamente en la principal herramienta comunicativa de ambos bandos, aunque en el caso español sería especialmente clave para movilizar el apoyo político nacional que necesitaría una operación de estas características y en el que la prensa internacional, europea y la actividad en las redes sociales sería clave.
Ante una situación de estas características, la gestión del aspecto civil sería especialmente sensible para la opinión pública, por lo que sería conveniente crear oportunidades para que los civiles atrapados -pero no secuestrados- puedan escapar, no obstante, el uso de suicidas o de ambulancias bomba entre la muchedumbre que huye ha sido una táctica común del Dáesh, por tanto este asunto podría complicarse sobremanera dificultando el rescate de civiles (Knight & Theodorakis, 2019).
De especial relevancia serían las operaciones de localización y rescate de rehenes ejecutadas por el MOE gracias a información de inteligencia aportada por Guardia Civil, Policía Nacional, Centro Nacional de Inteligencia, Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas y demás organismos.
La población musulmana de Ceuta que habita El Príncipe sería el principal victimario social de la guerra, por lo que la gestión hábil de la comunicación y de las operaciones psicológicas sería vital para recabar información sobre el terreno e incluso para formar una milicia auxiliar de leales que sirva para apoyar las operaciones militares.
Cabe apuntar la posibilidad de apoyo a España de un gobierno nacionalista de India, que percibiría el ataque terrorista contra la minoría hindú y el Templo Hindú de la calle Echegaray como una extensión de la pugna entre la India hinduista y la minoría musulmana, a menudo ligada a Pakistán y el separatismo en Cachemira. Recordemos que la industria de Defensa española tiene relaciones crecientes con India y que el país es un importante fabricante de munición, cañones y demás útiles.
De manera similar, si se produce un ataque contra la minoría judía de Ceuta o contra la sinagoga Bet-El la postura del gobierno israelí hacia España podría facilitar el apoyo de Tel Aviv a Madrid mediante la provisión de armas cibernéticas y de cíberinteligencia, asesoramiento y materiales para el combate contra los túneles o la lucha urbana, todas ellas áreas en las que los israelíes acumulan una notable experiencia.
En conclusión, el escenario de un ataque del Dáesh presentaría importantes retos en el corto plazo y sería una tragedia nacional, sin embargo, las Fuerzas Armadas y el resto de los instrumentos del Estado estarían plenamente capacitados para manejar el conflicto e imponerse al enemigo en cuestión de meses.
Hallazgos y recomendaciones
Evitar un escenario “a la Marawi” en Ceuta es sencillo mientras no se permita la aparición de “no go zones”, se combata al terrorismo desde su germen y se consiga cierta cooperación de Marruecos. Vigilar que estos factores siguen cumpliéndose en un futuro es clave para prevenir un escenario de estas características.
De cara a un escenario urbano sería importante que El Príncipe siga la senda de Marawi, donde las guerras de clanes rivales llevaron a la creación de abundantes “ridos”, esto es casa fortificadas o feudos que complicaron la batalla urbana posterior… La existencia de clanes del narco y túneles que atraviesan la frontera en Ceuta son -en este sentido- preocupantes y constituyen un ecosistema cuya implantación debería prevenirse.
Suponiendo que no hubiera alerta temprana ante un ataque del Dáesh como el descrito una de las claves pasará por guardar las medidas de diligencia debida en las bases militares y comisarías de Ceuta: ¿Durante el Ramadán u otras fiestas se mantiene una guardia seria o ciertos cuarteles quedan desguarnecidos? ¿La vigilancia de las bases obedece a patrones fácilmente identificables o las patrullas y puntos de vigilancia varían y alternan sus calendarios y rutas? ¿El material subido en redes sociales facilita identificar partes de las bases vulnerables? ¿Hay un mando unificado militar, policial y de emergencias que coordine una crisis terrorista de este tipo?
Tras el ataque yihadista y su atrincheramiento, convendría evitar una batalla junto a la frontera de Marruecos, en el Tarajal, ya que los yihadistas tendrían su retaguardia apoyada en Marruecos y los ataques españoles tendrían que ser frontales, lo que costó a Turquía muchas bajas en una situación similar contra el Dáesh en Al Bab, por eso sería conveniente tomar primero el Tarajal y aislar El Príncipe antes que a la inversa.
La presencia de túneles también es preocupante y constituye un reto significativo, en este aspecto la información policial -los túneles del narco- es clave para las Fuerzas Armadas, que además se beneficiarían mucho de obtener apoyo israelí para aprender a detectar y neutralizar túneles.
De cara a la propia batalla urbana, será vital para ahorrar bajas que nuestras Fuerzas Armadas aprendan a integrar y combatir drones kamikaze, y que mejoren el adiestramiento de armas combinadas -añadiendo drones terrestres- en combate urbano, desterrando de paso el mito anticuado de que no se deben usar carros de combate en terreno urbano, cuando la realidad es la contraria, tal y como indica la experiencia reciente de Estados Unidos, Israel, Rusia, Siria, Reino Unido o Filipinas.
Segundo escenario: guerra de alta intensidad con Marruecos
Las tendencias políticas y económicas hacen improbable una guerra de alta intensidad entre Marruecos y España, no obstante (Baqués et al., 2021: 16-32), un escenario de ese tipo en 2030 es posible si se alteran algunos principios y personalidades que configuran la estructura de las relaciones España-Marruecos hoy día, dichas alteraciones serían:
- El reconocimiento internacional del Sáhara Occidental como parte de Marruecos, paso necesario para numerosos analistas marroquíes antes de la apertura formal del expediente “Ceuta” por parte de Rabat (Otazu, 2021).
- La ruptura de un nuevo monarca -Hasán III- con el orden y equilibrio propios del reinado de Mohamed VI, provocando un empeoramiento de las relaciones bilaterales (Fernández-Molina, 2015).
- La ruptura en España del marco tradicional de las relaciones hispano-marroquíes, a saber, desaparición del concepto del colchón de intereses, creciente animosidad popular hacia Marruecos, abandono de la idea de que la monarquía marroquí es el mejor interlocutor para España y victoria de partidos políticos deseosos de una política dura con Marruecos (Cembrero, 2006).
En el marco de este escenario asumiremos una postura neutral de Estados Unidos, que tiene poco que ganar y mucho que perder en posicionarse debido a sus relaciones e intereses tanto con Rabat como con Madrid (Pulido, 2020), también asumiremos una postura neutral de Francia en un sentido similar, por los intereses cruzados con ambos Estados, también asumiremos un cierto apoyo formal, diplomático y material de la Unión Europea y sus Estados Miembro hacia España. Asumiremos también declaraciones políticas de los Estados árabes y de algunos Estados de la Unión Africana favorables a Marruecos, con el envío de algún material militar. Finalmente, asumiremos un posicionamiento hostil de Argelia hacia Marruecos aprovechando la disputa, y amagando con una intervención militar sobre territorio marroquí, muy especialmente en el Sáhara Occidental, así como un tímido programa de rearme del Frente Polisario.
Otros factores internacionales a considerar en este escenario serían:
- Potencial inseguridad para el tráfico naval en el estrecho y el norte de la costa marroquí, especialmente si se producen combates navales o andanadas de un lado a otro del estrecho con frecuencia.
- Imposibilidad marroquí de atacar la península ibérica y las islas Canarias al estar protegidas por los artículos de defensa colectiva inscritos en el Tratado de Washington de 1949 y en el Tratado de la Unión Europea.
- Ruptura comercial entre Marruecos y España, incluyendo la instrumentalización política de las cadenas productivas y logísticas, así como de otros tipos de relaciones entre ambos países: lucha contra el narcotráfico, terrorismo, migración…
En este escenario el objetivo marroquí será la conquista y ocupación permanente de Ceuta para obtener el reconocimiento internacional de la soberanía marroquí sobre el territorio conquistado.
Análisis del segundo escenario
Día D
Una decisión precipitada conduce a la orden de preparar la invasión de Ceuta. El Estado Mayor del ejército terrestre marroquí empieza a organizar ejercicios militares con más regularidad de lo habitual, ejercicios que incluyen redespliegues de fuerzas pesadas por todo el país, para lo que Marruecos compra de urgencia góndolas de camión y vagones para transportar equipo pesado de punta a punta de Marruecos, a la vez que inicia el traslado de tropas del Sáhara Occidental y la frontera norte con Argelia. En Ceuta el ejército marroquí históricamente no disfrutaba de grandes bases militares, así que se produce una repentina construcción de las mismas.
Junto a las reformas militares, la diplomacia marroquí empieza a maniobrar ante Estados Unidos para fortalecer sus relaciones, ofrece dinero a cambio del establecimiento de bases militares americanas, solicita instructores de Estados Unidos, se une a las operaciones antiterroristas en África, contribuye con fuerzas de interposición solicitadas por Washington en Líbano y Gaza…
La guerra viene precedida de la ruptura económica. España bloquea el comercio bilateral dejando desabastecida a la industria automovilística marroquí, que depende de componentes españoles, se congelan las propiedades de ciertos generales, miembros del servicio secreto y empresarios afines a la familia real, se interviene el envío de remesas a Marruecos, además la cooperación policial y de inteligencia concluye, dejando a España mal informada sobre las actividades de grupos terroristas (World Bank, 2025).
Desde el punto de vista político y jurídico España torpedea las iniciativas y reglamentos comunitarios que benefician a Marruecos, alienta al movimiento regionalista Amazigh y rifeño, mientras Marruecos trata de alentar los movimientos separatistas y regionalistas en España.
España amenaza con reconocer la solución saharaui para el Sáhara Occidental, invita a otros Estados a seguir la postura española e incluso flirtea con la idea de armar al Polisario a la vez que pone sobre la mesa la amenaza de cortar el suministro de gas a través del estrecho.
En este contexto, un día cualquiera las Reales Fuerzas Armadas reciben la orden de iniciar la invasión, inmediatamente se inician las operaciones preparatorias del asalto terrestre: acciones de las fuerzas especiales sobre puertos e infraestructuras de comunicaciones de Ceuta, comandos infiltrados dentro de la ciudad siembran el desconcierto, la actividad propagandística en redes sociales y medios oficiales se dispara y culpa a España de una agresión ficticia, la aviación marroquí lanza bombas de precisión sobre encrucijadas clave y zonas sensibles de Ceuta; procurando evitar muertos pues a Marruecos no le interesa una reacción furibunda de la opinión pública española. Inmediatamente después, comienzan las andanadas de artillería a la vez que las flotas de pequeños y grandes drones empiezan a zumbar sobre Ceuta.
La acumulación de fuerzas marroquíes no ha pasado desapercibida a los agentes, reconocimiento satelital, reconocimiento electrónico y aéreo españoles, si bien las constantes maniobras militares junto a la frontera en los últimos años han relajado el estado de alerta de las Fuerzas Armadas.
Se producen los primeros muertos civiles y militares y Marruecos se ofrece a consentir la evacuación de los civiles de nuestra Ceuta, aunque a cambio reclama la rendición de la guarnición, que podrá conservar sus armas y regresar indemne a la península.
Ante esta situación, y con las condiciones del entorno internacional y bilateral ya apuntadas se elabora el análisis METT-TC para evaluar la situación militar.
Misión
Marruecos pretende conquistar y ocupar permanentemente Ceuta, para lo que necesita tomarla completamente. Las fuerzas españolas por su parte tendrían el deber de impedir dicha captura, frenándola primero, contraatacando después y alcanzando una paz sólida tras una derrota clara de Marruecos.
Enemigo
Marruecos tiene la necesidad de mantener un número de fuerzas amplio que permita guarnecer la frontera con Melilla y Argelia, habiendo de prepararse ante una invasión argelina en el noreste, una acción militar del Polisario en el sureste sobre el Sáhara Occidental, un asalto terrestre español desde Melilla o un asalto anfibio español a lo largo de la costa atlántica marroquí, eso implica que para guarnecer sus fronteras Marruecos no podrá liberar grandes fuerzas para un asalto sobre Ceuta (Guillamó, 2020). Con base en trabajos anteriores, estimamos que el ejército terrestre de Marruecos disfruta de numerosos Grupos de Escuadrones de tamaño batallón distribuidos por buena parte del país, cuatro brigadas pesadas de las que la 5ª y la 9ª son mecanizadas y la 6ª y 13ª son acorazadas, también disponen de dos brigadas paracaidistas, la 1ª y la 2ª, asimismo destaca la Brigada Ligera de Seguridad como unidad pretoriana. Finalmente, también disponen de una brigada de marines pobremente equipada (Baqués, 2018).
Para mantener una reserva operacional con la que proteger el Sáhara Occidental probablemente sería necesaria al menos una de las dos brigadas paracaidistas reforzadas con elementos mecanizados. Para enfrentar una salida española de Melilla, sería necesario emplear al menos una brigada pesada. Ante un asalto anfibio a la costa atlántica de Marruecos, la Marina Real sería responsable de la defensa del litoral, combinando para ello el uso de sus navíos y de su brigada de marines contando con el posible apoyo de la Brigada Ligera de Seguridad, la unidad pretoriana. Frente a los argelinos o a una maniobra argelo-española que conecte la frontera argelina con Melilla sería necesario mantener al menos 2 brigadas para frenar un asalto de 6 brigadas argelinas (Rodríguez, 2020). El resultado final indica que para protegerse plenamente del contraataque español Marruecos necesitaría distraer 6 de las 8 brigadas de maniobra que tiene, en caso contrario habrían de debilitar alguno de los frentes. El “Muro” que defiende el Sáhara Occidental, las unidades para una defensa estática y los servicios de apoyo a la fuerza serían misión de los Grupos de Escuadrones, los reclutas de “mili” y la Gendarmería.
En definitiva, la fuerza de ataque marroquí consistiría en una brigada paracaidista y en otra mecanizada reforzadas con los debidos apoyos de ingenieros, fuerzas especiales, logística, transmisiones y demás. Lo natural sería que la brigada paracaidista ataque a pie con apoyo de algunos blindados y drones a partir de los montes al oeste de Ceuta, mientras que la brigada mecanizada asaltaría la frontera del Tarajal en el sur, y penetraría a través de El Príncipe en dirección al casco urbano, como indica el análisis geográfico del apartado “Terreno”. Cabe añadir que las fuerzas especiales de la marina marroquí podrían contribuir con incursiones anfibias a lo largo de la costa y en arterias clave como la carretera de Benzú.
En estas condiciones, el grueso de la artillería autopropulsada de cañón y de cohete se desplegarían a lo largo del norte de Marruecos, entre la frontera ceutí y la argelina, destacando especialmente el arsenal de artillería cohete “HIMARS”, una de las bazas más interesantes del arsenal marroquí. (Defense Security Cooperation Agency, 2023b) La Real Fuerza Aérea de Marruecos se dispersaría en sus aeródromos del centro del país para garantizar la defensa aérea de la capital, y para actuar contra un asalto anfibio español o como apoyo a la defensa aérea contra Argelia o España. Los F-16 marroquíes deberían permitirles mantener a raya una fuerza de asalto anfibio que ataque la costa atlántica marroquí, y que venga escoltada por el LHD Juan Carlos I, que para 2030 no disfrutaría de aviones capaces de ejecutar misiones aire-aire. La aviación del ejército amparada en los helicópteros de combate Ah-64 Apache se convertiría en una de las principales reservas operacionales de Marruecos para reaccionar a un asalto argelino, un desembarco español o una razzia del Polisario.
Por último, con el apoyo y la instrucción israelí, las unidades de guerra cibernética de Marruecos tendrían una elevada capacidad ofensiva y de obtención de inteligencia. La infantería marroquí tiene un pobre adiestramiento para la guerra urbana, para hacer armas combinadas e incluso para operar con una fuerza tamaño Cuerpo o Brigada, al fin y al cabo, la atomización de las Reales Fuerzas Armadas fue la reacción de Hasán II a los golpes de estado, pero a cambio de ganar en seguridad, se perdió en coherencia, integración y operatividad de las fuerzas terrestres, que no acostumbran a efectuar ejercicios militares por encima del nivel batallón. (Marine Corps Intelligence Activity, 2012: 19-32).
Tropas propias
La pérdida de una verdadera capacidad de proyectar supremacía aérea a partir del LHD Juan Carlos I mediante cazas F-35 sumada a la baja de la flota de Harrier a partir de 2029 colocarían cualquier operación anfibia bajo el paraguas que pueda ofrecer el Ejército del Aire desde la península o desde las islas Canarias, por suerte el carácter de “santuario” de las bases aéreas protegidas por la OTAN facilitaría mucho esta clase de operaciones. En todo caso, utilizar la brigada de infantería de marina y la flota de asalto anfibio para amagar con efectuar un desembarco sobre el Sáhara Occidental permitiría fijar abundantes tropas de Marruecos.
La adquisición por parte de Marruecos de su propia flotilla submarina de tamaño y capacidades homologables a la española dificultaría tanto la aproximación a la costa marroquí como la organización de un asalto anfibio e incluso el establecimiento de un bloqueo naval y el libre movimiento de fuerzas de superficie. En definitiva, lo más probable es que ambas flotas permanezcan a la defensiva efectuando fintas, aunque con un dominio claro de España en alta mar y la posibilidad de que la Armada establezca una zona de exclusión aeronaval sobre parte de la costa marroquí.
Desde el punto de vista logístico y del transporte de material pesado la Armada jugaría un papel muy importante antes y durante el ataque, a fin de mantener abastecida la guarnición de Ceuta, para lo que sería necesario agilizar los procesos de carga y descarga, especialmente usando buques de tipo Ro-Ro o usando medidas excepcionales de dispersión logística mediante embarcaciones de poco porte.
El Ejército de Tierra disfruta de 8 brigadas aproximadamente y la Armada cuenta con una brigada de infantería de marina, esta última dedicada a efectuar fintas sobre la costa austral de Marruecos, además sería necesario desplegar una brigada en las islas Canarias y otra en Melilla, asimismo en las misiones internacionales es probable que España tenga distraído el equivalente a una brigada adicional cuyo regreso tardaría tiempo en organizarse. Por tanto, España disfrutaría de una fuerza equivalente a 5 brigadas para defender Ceuta o considerar otras acciones ofensivas, como una salida desde Melilla o un asalto anfibio al sur de Ceuta, en Marruecos (The International Institute for Strategic Studies, 2024: 373-376).
En materia de movilización, el Ministerio de Defensa podría llamar a filas a los miembros de la reserva de alta disponibilidad y militarizaría al personal de la Guardia Civil produciendo así una fuerza auxiliar adicional. Más habituados a misiones internacionales y ejercicios realistas dentro y fuera de la OTAN, así como dotados de un ejército terrestre más profesional, la calidad de la fuerza española sería generalmente superior a la marroquí, aunque sobre el campo de batalla disfrutaría de una cantidad muy pequeña de material pesado en comparación con Marruecos. La aviación del Ejército de Tierra se encargaría de efectuar transportes urgentes de material, suministros y personal desde la península hasta el monte Hacho, y misiones de evacuación sanitaria y de civiles desde el monte Hacho hasta la península. El Ejército del Aire llevaría sobre sus hombros el peso del contraataque español tratando de obtener la superioridad aérea y prestar apoyo a tierra simultáneamente.
Terreno
Ceuta posee una línea costera de 21 kilómetros, zonas forestales y urbanas y una geometría propia de una península terminada en un istmo. En su punto más ancho posee solo 6 kilómetros lineales, el perímetro exterior de Ceuta ciudad tiene solo 8 kilómetros de ancho, el interior de la ciudad tiene menos de 1,5 kilómetros y a partir del istmo conectado por el puente de Cristo la anchura se reduce a menos de 800 metros, es decir, que Ceuta es un embudo, un cuello de botella que se va estrechando más si cabe, un “desfiladero urbano” que se puede defender con poco personal, anulando la superioridad numérica. El territorio Ceuta ofrece tres grandes zonas de ataque para un adversario, a saber, la línea costera, las zonas urbanizadas y los montes del oeste. Los montes del oeste son importantes para asegurar la viabilidad de la defensa, en particular el control del monte Renegado, el monte Anyera y el resto de cotas.
Conviene notar que en batallas urbanas como Bajmut, Chasiv Yar o Avdiivka los ucranianos han demostrado que incluso perdiendo las cotas dominantes es posible frenar al atacante y que este necesite semanas para avanzar 100 metros. La diferencia con Ceuta es que esta necesita suministros navales y estos serían fácilmente observables desde los montes, ahora bien, existen alternativas logísticas para hacer llegar el material incluso si no se dominan dichas cotas, pero ello exigiría cierta adaptación de la logística de última milla en un frente anfibio (Caron, 2024: 216-227). Finalmente, destaca la geografía urbana, especialmente relevante en la frontera del Tarajal y la barriada del Príncipe, que junto a la costa forman avenidas de aproximación aptas para un asalto mecanizado.
La organización urbana de Ceuta incluye trazados urbanos irregulares, de planta antigua llenos de calles estrechas y callejones que no guardan orden geométrico, como podemos observar en el casco antiguo o en El Príncipe, también existen zonas de cuadriculada, como el sector de San José o el Parque Elena Sánchez Villaverde, así como los distritos industriales junto al puerto.
Existen abundantes cotas que dominan los distintos sectores urbanos: desde monte Chico y el Hospital Universitario respecto al Príncipe pasando por la cota de 74 metros junto al Cementerio Maqbara que domina San José siguiendo hasta las Murallas Reales, el foso y el puente de Cristo que da acceso al casco antiguo. Si bien las barriadas más modernas por lo general están construidas con materiales de poca calidad, la historia militar y la antigüedad de la plaza hacen común la presencia de baluartes militares con gruesos bastiones defensivos, fuertes y fortines que poseen un indudable valor defensivo, ya que protegen incluso del fuego de artillería o los impactos de los drones, además de estar emplazados en posiciones estratégicas con buenos campos de tiro, todo lo que facilitaría la defensa.
El combate subterráneo también sería relevante en la zona del Príncipe habida cuenta de la existencia de túneles usados por el narcotráfico susceptibles de ser utilizados para ejecutar infiltraciones.
Tiempo
Ante una operación de estas características es probable que el éxito del atacante se decida en los primeros días mediante un empuje masivo y la predisposición a sufrir tantas bajas como sean necesarias, factor difícilmente compatible con una evacuación en condiciones de los civiles, lo que constituye un dilema para ambas partes, pero especialmente para Marruecos.
El tiempo meteorológico de Ceuta es ideal para el combate por sus temperaturas templadas, no obstante, entre octubre y abril pueden producirse episodios de lluvias torrenciales que crean arroyos a lo largo de los montes e inundan puntualmente algunas calles. Los episodios de frío y calor extremo son raros (Weather spark, 2025). Respecto al carácter ventoso de Ceuta nos limitamos a lo ya expuesto en el apartado anterior.
Civiles
La evacuación de los civiles es incompatible con una ofensiva rápida, pero incluso si esta fracasara inicialmente podría ser tentador para el ejército marroquí intentar establecer un cerco, en cuyo caso se podría evacuar a los civiles de forma acordada.
La movilización de la opinión pública en España para apoyar a los defensores de Ceuta dependería en buena medida del trato dado a los civiles, y algo parecido sucedería con los medios de comunicación internacionales, y en las redes sociales.
La población civil es potencialmente útil para ambos bandos a fin de extraer información de movimientos de tropas y despliegue, y en este sentido España debería tener ventaja sobre sus adversarios.
La presencia de civiles sobre el campo de batalla es un coste inevitable para una operación rápida marroquí, pero es posible que traten de moderar dicho coste en aras de obtener más capital diplomático internacional, lo que impondría a sus fuerzas limitaciones tácticas relevantes, aunque difíciles de pronosticar.
Análisis PESTEL del segundo escenario
A partir del análisis y el contexto provistos por el método METT-TC y el resto de los rasgos del escenario procedemos a implementar la herramienta de análisis PESTEL para el caso del segundo escenario.
Factores políticos
España convoca reuniones de urgencia en la ONU, la UE y la OTAN, solicitando el apoyo político y diplomático de sus aliados pidiendo una condena unánime en los foros internacionales, así como el envío de ayuda militar, es probable una reacción generalmente favorable, aunque mal acompañada de un verdadero apoyo material o militar, pues la guerra es potencialmente percibida como un asunto “exótico” entre España y Marruecos.
Un riesgo para Marruecos es que los halcones de la Unión Europea podrían ver en la guerra una buena oportunidad para avanzar hacia la autonomía estratégica comunitaria contra un adversario menor, volcándose en apoyar a España y dar una lección al mundo a costa de volcarse contra Marruecos.
Argelia y el Polisario contemplan la guerra como una oportunidad de arrebatar territorio ocupado por Marruecos con el apoyo de España, así que se entablarían intercambios diplomáticos y negociaciones para que Argelia y el Polisario inicien sus propias operaciones militares ofensivas (Villanueva, 2020).
Factores económicos
El único artículo realizado sobre una guerra de estas características estima que el coste de una guerra así exigiría un desembolso adicional de 16.500 millones de euros del año 2020, una cifra manejable para el tesoro público mediante la emisión de deuda, algo en lo que la Unión Europea podría ayudar a España si se establece una excepción al nivel de deuda penalizado por la Comisión. (Rodríguez D., 2020)
Estados Unidos permanecería neutral y podría amenazar con imponer sanciones económicas a sus dos aliados, Marruecos y España, lo que perjudicaría más al primero, ya que Rabat está efectuando toda su modernización a base de comprar material norteamericano, mientras que España mantiene su equilibrio entre el material nacional, el europeo y el norteamericano.
El bloqueo naval español sería imperfecto, pero su amenaza disuadiría las operaciones de algunas navieras, imponiendo costes adicionales y problemas de suministro a la economía marroquí, que además dejaría de recibir componentes españoles de los que dependen algunos nichos de la incipiente industria marroquí, como la fabricación de motores.
La cercanía del vital puerto de Tánger-Med -el mayor de todo Marruecos- a Ceuta permite a la artillería española batirlo cómodamente y con un gasto bajo de munición, dificultando el comercio naval e imponiendo costes adicionales a Marruecos, pero provocando las quejas de navieras y propietarios de productos de todo el mundo que exigen una reparación al gobierno español. En contraposición, un ataque marroquí sobre puertos españoles -con la excepción de Ceuta y Melilla- supondría un ataque directo contra territorio bajo protección de la OTAN y del TUE.
La guerra privaría a España de mano de obra barata para el campo, por lo que el sector primario sufriría pérdidas elevadas al no poder recoger la cosecha normalmente, y el sector inmobiliario ralentizaría el ritmo de construcción ante la falta de peonadas.
Factores sociales
Ante las primeras víctimas españolas de la guerra y la ola de vídeos mostrando la carnicería en medios de comunicación y redes sociales, las manifestaciones de solidaridad en apoyo de Ceuta serían inevitables en España, los partidos separatistas guardarían silencio a sabiendas de lo delicado del asunto habiendo víctimas mortales de por medio e incluso los partidos más abiertamente antimilitaristas comprenderían la necesidad de recurrir al derecho a la legítima defensa.
Con el trauma del ataque injusto a Ucrania aún reciente, una agresión marroquí desproporcionada sería recibida con indignación por la ciudadanía, que además confiaría en una victoria militar española, así como en el apoyo europeo.
La reacción de la población marroquí y de origen marroquí viviendo en España, y la de la propia población marroquí es difícil de apuntar, ya que depende de abundantes factores contingentes.
Factores tecnológicos
La guerra se produce en un momento de cumbre tecnológica tras la guerra de Ucrania, cuando la inteligencia artificial incluso permite el uso de drones pequeños para identificar y batir objetivos de forma autónoma, de ahí que la velocidad de ambos ejércitos para implementar las nuevas tecnologías sería un factor determinante si uno de los ejércitos obtiene una ventaja tecnológica importante.
Factores medioambientales
Ataques marroquíes sobre la Central Diesel de Ceuta o las dos plantas de hidrocarburos amenazarían con provocar un enorme vertido en la costa que afectaría a la Zona de transición marítima de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo que pasa junto a Ceuta (Molina, Villa y Lamrani, 2006: 85-90).
Factores legales
El Derecho Internacional del Mar, el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho de los Conflictos Armados son los cuerpos jurídicos más relevantes para este escenario, concretamente la Convención de Montego Bay de 1982, los Convenios de Ginebra de 1949 y su Protocolo I Adicional, los Convenios de La Haya de 1899 y 1907, la Declaración de París de 1856 y la propia Carta de las Naciones Unidas.
España debería regirse por los principios jurídicos de proporcionalidad y distinción a la hora de aplicar medidas coactivas legítimas en el plano naval y aéreo. A partir de los cuerpos normativos anteriormente enunciados y los principios de Derecho, España podría establecer una Zona de Exclusión Aérea y Naval entorno al estrecho de Gibraltar, las islas Canarias, Ceuta y Melilla, además en alta mar España podría modificar ejercer su derecho de captura, visita y registro sobre las embarcaciones marroquíes, muy especialmente de aquellas que transporten suministros bélicos. Es decir, que España podría legítimamente establecer una campaña de patrulla e intercepción naval, asimismo podríamos aplicar medidas que modificarían el statu del derecho de paso inocente en un contexto de inseguridad.
También sería legal la imposición de un bloqueo naval, siempre y cuando se cumplan los requisitos de declaración formal, se notifique, publicite y conceda el paso de navíos con fines puramente humanitarios. Además, España podría implementar medidas agresivas sobre la Zona Económica Exclusiva apropiada y disputada por Marruecos en el monte Tropic y en aguas de las islas Canarias.
Uno de los defectos de la defensa terrestre española es la firma del Tratado de Ottawa de 1997 contra las minas antipersonal, que impedirá poner tapones de minas o campos de minas antipersonal y mixtos, reduciendo mucho la eficacia de los núcleos defensivos españoles. En este mismo sentido la carencia de municiones de racimo también constituye un punto flaco de la defensa española.
En definitiva, ante un contexto de estas características cabría la declaración de diversas zonas de exclusión marítima y aérea, de hacer uso del derecho de visita y registro en alta mar, de la modificación del derecho de paso inocente en el estrecho de Gibraltar y de la imposición de un bloqueo naval acorde al Derecho Internacional.
La conclusión de los análisis PESTEL y METT-C elaborados indican que en una batalla por Ceuta el tiempo correría contra Marruecos, que soportaría una creciente acumulación de presión militar de sus vecinos, así como inmensos costes económicos fruto del bloqueo aeronaval, la desconfianza económica, la interrupción de las remesas y la disrupción de sus cadenas de suministros, en contraste con una España cuyo territorio nacional es un santuario protegido por la OTAN y la UE.
Hallazgos y recomendaciones
La única opción de concluir la guerra rápido sería tomando Ceuta con un número de bajas civiles limitado, sin embargo, ambos objetivos son antitéticos. Tomar Ceuta rápidamente provocando grandes bajas civiles y sometiendo a miles de españoles a un gobierno de ocupación podría degenerar en una guerra larga con España, mientras que una acción que conceda tiempo a una evacuación o que pretenda evitar bajas civiles será lenta y abrirá una ventana de oportunidad para que España refuerce la plaza e incluso contraataque, por tanto la única opción de Marruecos pasaría por un ataque que obtenga la completa sorpresa, algo casi imposible de lograr en Ceuta.
La geografía de istmo urbanizado de Ceuta y su estrechez crean un frente mínimo, defendible con pocos efectivos, sumado a la técnica militar moderna y barnizado con las últimas experiencias en la guerra de Ucrania podemos concluir que con equilibrio aéreo Ceuta es defendible durante semanas o meses, mientras que con superioridad aérea la defensa terrestre es sostenible a muy largo plazo.
Lo anterior parte de que España pueda abastecer la ciudad, ahora bien, si el monte Hacho cayera en manos de Marruecos y desde ahí se pudiera divisar la costa de Ceuta, sería imposible usar grandes buques para abastecer la plaza, sin embargo existen alternativas: desde dispersar la logística mediante embarcaciones menores hasta el uso de helicópteros de carga, lanzamiento aéreo de suministros, uso de drones logísticos e incluso sumergibles y submarinos, sería posible incluso recurrir a un sistema de convoyes en el que se establezcan burbujas antiaéreas y antibuque temporales para garantizar las operaciones de carga y descarga.
Opciones hay muchas, pero es necesario repensar la logística de última milla anfibia para una batalla de estas características, con mantener equilibrio en el aire y las líneas de suministros abiertas se podrá garantizar la defensa de Ceuta durante semanas o meses. Para ganar más tiempo y endurecer la defensa sería recomendable la creación en tiempo de paz de una línea fortificada y profunda en los montes al oeste de Ceuta, pues la guerra de Ucrania ha demostrado la vigencia de esta clase de defensas. Que España se retire del Tratado de Ottawa de 1997 y recupere el uso de minas antipersonal también contribuiría a reforzar la defensa.
Otro factor de un gran potencial táctico sería la implementación de los drones kamikaze de categoría Mini y Micro en los ejércitos español y marroquí, pues el frente de Ucrania está congelado hasta los 10 kilómetros de profundidad debido a estos aparatos, y este es un asunto en el que ambos bandos parecen estar bastante atrasados, y que podría otorgar una ventaja sustancial al primer ejército que logre introducirlos sistemáticamente en el campo de batalla -y al primero que aprenda a derribarlos masivamente-.
Quizás uno de los hallazgos más importantes de este escenario es que el número de brigadas que Marruecos podría concentrar contra Ceuta disminuiría sensiblemente si se refuerza la guarnición de Melilla, se amaga con un desembarco en el Sáhara Occidental y ante todo, si se logra que el Polisario y Argelia emprendan acciones militares ofensivas. Es decir, en caso de guerra una diplomacia agresiva de España para apoyar una acción militar del Polisario y Argelia, aunque solo sea como amago, servirá para sembrar dilemas a los planificadores marroquíes. (Guerrero, 2022)
Es obvio que la batalla comunicativa sería vital, y en este sentido España tiene las bazas ganadoras a raíz de la posición de víctima de nuestra población, el vivo recuerdo de la guerra de Ucrania en Europa y el carácter dictatorial de Marruecos.
Más allá de lo antedicho, en un orden secundario de factores, sería conveniente sopesar la postura de India ante un ataque directo contra las propiedades y templos hindúes de Ceuta, algo similar a lo que sucede con las sinagogas y propiedades judías en Ceuta respecto a Israel.
Como ha sucedido en otras guerras -véase la comunidad japonesa-americana en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, se podría proponer la creación de unidades del Ejército de Tierra formadas por voluntarios españoles de origen marroquí, contribuyendo a integrar a la comunidad de origen marroquí en España mediante una fuerza que sirva de puente emocional con la defensa de nuestra soberanía nacional.
Otros asuntos importantes a estudiar serían la capacidad de crear burbujas ante drones kamikaze de categoría Micro y Mini, la posibilidad de dispersar la logística de última milla anfibia en Ceuta y evaluar las posibilidades y efectividad de fortificar el oeste de Ceuta.
Conclusiones
Los escenarios puramente bélicos desarrollados en este estudio muestran que Ceuta presenta condiciones operativas muy específicas que exigen una preparación concreta por parte del Estado español. Tanto en el caso de un ataque yihadista como en el de una ofensiva militar por parte de Marruecos, se hace evidente que la defensa de la ciudad no puede depender de esquemas genéricos, sino que debe atender a las particularidades geográficas, sociales y tácticas del enclave.
En el primer escenario, evitar una situación “a la Marawi” —en referencia a la batalla urbana en Filipinas contra el Estado Islámico— significa impedir que determinados barrios acaben convertidos en zonas fortificadas por redes criminales o yihadistas, como ocurrió en la ciudad de Marawi tras años de guerras de clanes. El documento advierte que esto pasa por impedir la aparición de “no go zones”, es decir, áreas donde la autoridad del Estado queda suspendida de hecho y en las que no se ejerce control efectivo. Este tipo de situaciones, unidas a la existencia de túneles, a la inacción de Marruecos y al uso de drones y explosivos improvisados, crearían un entorno extremadamente difícil de recuperar sin costes elevados. Por ello, se recomienda mantener una vigilancia activa, garantizar la coordinación entre actores civiles y militares, y mejorar las capacidades tácticas para el combate urbano, incluyendo la integración de carros de combate y drones, la preparación para actuar en espacios subterráneos, y la disponibilidad de recursos logísticos y sanitarios adecuados.
En el segundo escenario, centrado en un conflicto convencional con Marruecos, se concluye que Ceuta es defendible durante semanas o meses si se mantiene el equilibrio aéreo y se aseguran las rutas logísticas. El estudio destaca que la geografía urbana y montañosa de la ciudad, al limitar las avenidas de aproximación, puede neutralizar la superioridad numérica del adversario si se ha trabajado en tiempo de paz en fortificaciones y líneas defensivas. Asimismo, la capacidad de España para amagar con otras acciones ofensivas, como un desembarco sobre la costa marroquí o la activación de terceros actores como Argelia o el Polisario, reduciría la presión directa sobre Ceuta al obligar a Marruecos a dividir sus fuerzas.
Ambos escenarios revelan la necesidad de consolidar, en tiempos de paz, una postura defensiva específica para Ceuta basada en la formación adecuada para entornos urbanos complejos, el refuerzo de la logística de última milla, la anticipación doctrinal en el uso de nuevas tecnologías —como los drones kamikaze de categoría Mini y Micro— y una estrategia de disuasión realista. Lo expuesto no deja lugar a dudas: Ceuta puede convertirse en el epicentro de un conflicto armado en el futuro próximo, y su defensa eficaz dependerá de haber previsto, con seriedad y realismo, las condiciones particulares que ese combate exigiría.
Sobre el autor:
Yago Rodríguez es graduado en Derecho con el Máster de Acceso a la abogacía y actualmente es Doctorando en procesos de Innovación Militar. También ha participado en los Cursos de Defensa Nacional.
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