Vol. 7 Núm. 2 (2021)
Monográfico

Política europea de seguridad y defensa y sus efectos en la industria de defensa: DOI: http://dx.doi.org/10.18847/1.14.2

Carlos Calvo González-Regueral
Coronel de Infantería (reserva), España
Biografía
Publicado noviembre 29, 2021
Palabras clave
  • PESCO,
  • EDAP,
  • EDIDP,
  • Política de Defensa de la UE,
  • Industria de Defensa Europea

Resumen

La Defensa no ha sido prioritaria para las políticas comunitarias, aunque en los últimos años se ha tomado conciencia de la necesidad de impulsarla, con una atención especial al desarrollo industrial. En 2013 se produce un hito significativo cuando el Consejo decide debatir, de forma monográfica, el futuro de la seguridad y defensa. Hasta entonces el Consejo primaba las ópticas nacionales y la Comisión actuaba hacia la industria, fundamentalmente como regulador para extender las reglas de mercado único al ámbito de defensa. La crisis de Libia de 2011 mostró la necesidad de disponer de autonomía estratégica. La crisis se produce en un momento de caída generalizada de los presupuestos de defensa que dificultaba abordar grandes programas de forma individual por las naciones. Cobra valor la necesidad de disponer de una base industrial competitiva que respalde las operaciones autónomas sin dependencias externas. En este marco se promulga la Estrategia Global de 2016, de la que derivan la aplicación a defensa de la iniciativa PESCO y el Plan Europeo de Defensa, en el que se incluye un fondo dirigido a incentivar la cooperación industrial. La dotación del fondo entre 2021 – 2026 se ha rebajado, pero se ha mantenido a pesar de las presiones por reducirlo a niveles mínimos o incluso suprimirlo. Las iniciativas de los últimos años para propiciar la cooperación en defensa, con especial atención al componente industrial, están en marcha y será difícil volver atrás, aunque los europeos estén inmersos en el dilema entre proteccionismo y cooperación, y en el debate sobre el papel de la Unión en el escenario global. La crisis COVID 19 ha desviado la atención hacia otras políticas, pero no ha relegado la actuación en defensa. El futuro presenta un escenario de mayor inestabilidad, y mayor competencia entre grandes potencias en el que Europa no presenta una voz única. En esas condiciones se enfrenta a la necesidad de decidir entre disponer de capacidades adecuadas a sus objetivos políticos o mantener los modelos actuales. Si el objetivo es contar con autonomía suficiente para abordar acciones independientes, el desarrollo de una política industrial de defensa resultará un elemento básico y estará condicionado por las visiones de los estados, el esfuerzo presupuestario, y la coordinación entre oferta y demanda.