El capítulo examina la situación del terrorismo yihadista global una década después de los atentados terroristas de Washington y Nueva York. Para ello analiza la situación de Al Qaida central y de sus filiales regionales en la Península Arábiga, Irak y el Magreb. Seguidamente estudia la evolución de otros actores terroristas inspirados por Al Qaida pero no vinculados directamente con dicha organización en escenarios como Asia Pacífico, el Cáucaso y el Cuerno de África, así como la actuación de células terroristas independientes en Europa y Estados Unidos.