Este artículo repasa la evolución del paradigma estratégico israelí desde la creación del Estado de Israel en 1948 hasta la guerra de verano de 2006, un conflicto cuyo desenlace no sólo puso de manifiesto la erosión del modelo de ciudadano-soldado vigente hasta la fecha, la inadecuación de los tradicionales planteamientos estratégicos al nuevo entorno regional, o las carencias operativas de unas fuerzas armadas orientadas al mantenimiento de la supremacía militar convencional hebrea en Oriente Medio; sino también reveló el nuevo rostro de la guerra.