Aun a riesgo de consignar algo obvio, no podemos por menos de reflexionar sobre la importancia de la difusión del ideario terrorista para la perpetración de atentados. Difusión, pública o privada, que siempre ha sido señalada por nuestras FCSE como conducta de peligro real y consecuencias directas e inmediatas por su justificación e incitación a la comisión de atentados. Difusión que no ha sido penada hasta la reforma legal del Código Penal de 2010, dando un marco legal adecuado a la insistente preocupación sobre este extremo de las fuerzas policiales desde hace décadas.