Las capacidades propagandísticas del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), posteriormente denominado al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM), se han caracterizado durante gran parte de su existencia por su irrelevancia, su escasa actividad, y la pobre calidad de sus productos. Este grupo, la principal organización yihadista magrebí, fue una de las entidades de la órbita de al-Qaeda que más tardíamente incorporó a su estrategia la necesidad de desplegar una importante actividad comunicativa.