No cabe duda que la ciber-guerra se ha convertido en uno de los temas estrella de los últimos años. Sin embargo, la bibliografía aún continua siendo escasa y repetitiva. El secretismo que rodea a la ciberguerra, la dificultad de acceso a las fuentes y la escasez de incidentes de relevancia que puedan ser estudiados, hacen muy difícil encontrar aportaciones novedosas. Los autores mejores situados son aquellos que han desempeñado algún puesto de responsabilidad en alguna administración cuyo cometido esté relacionado con la ciber-seguridad. Es el caso del norteamericano Richard A.