Los delitos de terrorismo en el Código Penal español tras la reforma de 2010
El peso de los atentados terroristas en la conciencia pública, así como su —en ocasiones— instrumentalización política, son aspectos que hacen que los legisladores penales no se hallen nunca satisfechos con el arsenal penal antiterrorista, por más que la experiencia histórica demuestre que el éxito de la lucha contra tan temible fenómeno depende en muy escasa medida de la legislación.
Hasta prácticamente el año 2004, la violencia terrorista en España había venido siendo patrimonio casi exclusivo de la organización terrorista ETA. No obstante, los infames atentados cometidos por el terrorismo islamista el día 11 de marzo de 2004 en Madrid, con un balance de 191 muertos y miles de heridos, añadieron a la amenaza interna, concreta, predecible y procedente de un enemigo más o menos individualizable, otra amenaza cualitativa y cuantitativamente distinta, de carácter esta vez difuso, no localizable y mucho menos individualizable y predecible.


