La doctrina de Ingenieros antes de la Primera Guerra Mundial: el siglo XIX

Los avances técnicos en el armamento ocurridos a lo largo del s. XIX fueron poniendo de relieve la creciente letalidad del campo de batalla, y, con ella, la importancia de la fortificación de campaña. El desarrollo de la guerra de Crimea y, en particular, el de la guerra de Secesión norteamericana demostraron contundentemente la ventaja de las unidades atrincheradas frente a las atacantes en campo abierto.

Breve aproximación histórica a las operaciones anfibias

Los antecedentes históricos

Las operaciones militares sobre la costa, utilizando la mar como espacio de maniobra, han constituido un elemento de la guerra naval desde hace más de 2.000 años, explotando las aguas litorales como espacio para atacar los puntos débiles del adversario, reforzar las posiciones propias y apoyar al establecimiento del control del mar.

La logística antes de la Primera Guerra Mundial (segunda parte)

En 1870-71 los principales suministros a proporcionar eran la alimentación y el forraje. Un Cuerpo de Ejército (unos 40.000 hombres y 10.000 caballos aproximadamente) consumían unas 150 toneladas diarias de estos elementos. A este relativamente modesto consumo, se añadió que esa guerra se combatió en un país rico, y con la cosecha ya recogida y almacenada. Esto permitió a los prusianos “vivir sobre el país”, pese al colapso del sistema regular de suministros.

Organización de los ejércitos en 1914

Desde la generalización del ‘principio divisionario’ durante las guerras napoleónicas, los Ejércitos occidentales habían ido consolidando un sistema en el que la División era la Gran Unidad táctica fundamental. Agrupando un número variable de Divisiones, junto con algunos elementos de apoyo dependientes de la misión, se constituían los Cuerpos de Ejército y éstos se agrupaban en Ejércitos.

Mando y Control de los ejércitos en 1914

Los sistemas de Mando y Control de los ejércitos en 1914 habían progresado notablemente en ciertos aspectos con respecto a sus antecesores. La tecnología había permitido la aparición de nuevos medios de enlace, como el telégrafo, el teléfono o la radio. El sistema de Estados Mayores había alcanzado un desarrollo importante, convirtiéndolos en eficaces auxiliares de los Generales.

La doctrina de Ingenieros antes de la Primera Guerra Mundial: fortificaciones y carácter de los ejércitos

El final del siglo XVII y el XVIII suponen un momento de esplendor para la fortificación (y, en consecuencia, de los asedios). Por este motivo, los ejércitos europeos se vieron en la necesidad de disponer de especialistas, capaces de abordar la construcción de las complejas fortalezas abaluartadas y la no menos compleja labor de tomarlas. No es sorprendente que la creación de los Cuerpos de Ingenieros occidentales date de este periodo histórico (Francia en 1690, España en 1710, Reino Unido en 1716…).

La doctrina de Artillería antes de la Primera Guerra Mundial

Prácticamente hasta los primeros años de la Gran Guerra, la Artillería empleaba esencialmente el tiro directo, a distancias muy cortas (1500 a 2000 m.),  desplegaba entre los intervalos de la Infantería y tiraba a través de ellos, o desplegaba directamente unos centenares de metros a vanguardia de ésta. Su función básica era batir a las masas de Infantería enemiga o bien destruir fortificaciones en asedios: en realidad, era un Arma auxiliar, destinada a aumentar el poder de fuego de la Infantería propia.

Orden abierto y orden cerrado (tercera parte)

En la Guerra Franco-Prusiana, el material había sido esencial para la victoria de los prusianos, mientras que, en tiempos de Napoleón, el armamento de los contendientes era básicamente similar y nunca había sido un factor esencial en el resultado de las batallas. Los fulgurantes éxitos prusianos ocultaron temporalmente el hecho de que el campo de batalla se estaba convirtiendo en un lugar mucho más letal de lo que había sido hasta entonces, lo que limitaba las posibilidades de maniobra de la Infantería (y, en consecuencia, del conjunto de los Ejércitos).

Orden abierto y orden cerrado (segunda parte)

Las diferentes características del ‘orden cerrado’ y el ‘orden abierto’ hacían que fuese muy difícil a las unidades adiestradas en ‘orden cerrado’ (la apropiadamente llamada ‘Infantería de línea’) adoptar el ‘orden abierto’, mucho más familiar para las unidades de la antigua ‘Infantería ligera’ ‘cazadores’, ‘tirailleurs’, ‘jaeger’… que constituían una minoría de las unidades de Infantería en el siglo XIX. La Infantería ligera de los siglos XVIII y XIX se componía de unidades que combatían a pie, pero que no empleaban el orden cerrado.

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