Victoria pírrica en Sirte: ¿preludio de una guerra en Libia?

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Análisis GESI, 5/2017

Resumen: Con la victoria de la operación Bunyan Al-Marsus en Sirte, se abre un nuevo escenario de reconstrucción de la ciudad y de lucha contra el Daesh quien reorienta su estrategia hacia la clandestinidad, pero especialmente se abre un nuevo frente contra las fuerzas de Haftar.

Este escenario puede desencadenar en una guerra total entre las principales facciones, sumiendo a Libia en un recrudecimiento de la violencia.

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Continuando en la línea de trabajo sobre el conflicto interno de Libia, particularmente sobre la campaña contra los grupos yihadistas como el Daesh, como se aprecian en los análisis realizados por el GESI: “Análisis estratégico del Daesh en Libia”, “El conflicto político libio y el conflicto armado interno”, “La participación militar occidental contra el Daesh en Libia”, “Libia, una peligrosa sombra sobre Túnez”, “Libia: la «nueva guerra» por el poder económico” y “Ansar al Sharia y la inquietante evolución del yihadismo en Libia”

 

Introducción

Casi un año después de la formación del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés) ha conseguido una victoria militar que será considerada como histórica, tanto por ser uno de los primeros pasos para la estabilización del país y la región, así como por su impacto en la lucha contra la organización terrorista del Daesh. La victoria alcanzada en Sirte, a comienzos del mes de diciembre de 2016, a un alto coste de esfuerzos, recursos y vidas, le otorga mayor legitimidad al ejecutivo del Primer Ministro libio del GNA, Fayez Sarraj. Ciertamente, esta victoria no habría tardado en llegar de no ser por el apoyo estadounidense en la campaña de Sirte que ha resultado ser un factor catalizador que aceleró la victoria. Estados Unidos colaboró a través de labores de Inteligencia, Vigilancia, Reconocimiento (ISR, en inglés), así como bombardeos de precisión, en el marco de la Operación “Odyssey Lightning”, del US Africa Command (US AFRICOM).

Esa sensación de victoria parece no ser duradera en la medida que las milicias participantes en la “Operación Al-Bunyan Al-Marsus” (BAM), Construcción Sólida en árabe, principalmente las milicias de Misrata (consideradas como islamistas), se caracterizan por tener una lealtad dudosa y por una deriva imprevisible de sus objetivos. Aunque han sido de gran ayuda para acabar con las fuerzas del Daesh en su tercer bastión mundial de facto, no se tiene la certeza de que estas milicias continúen bajo las órdenes del GNA. Puesto que actualmente el principal enemigo de las milicias de Misrata son las fuerzas del Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés), al mando del General Jalifa Haftar, con quienes su rivalidad podría desencadenar una nueva guerra civil en Libia.

El presente trabajo realiza un balance de la operación Bunyan Al-Marsus, realizando un resumen de lo ocurrido en ambos bandos durante la batalla de Sirte. Posteriormente se analizan: los motivos por los que el Daesh perdió Sirte como organización, la posible reorientación estratégica del Daesh en Libia, los desafíos de reconstrucción y, termina, con una propuesta del escenario más perjudicial para Libia, aunque no sea el más probable.

 

Balance de la operación BAM

 

Fuente: Risk Intelligence, Mapa infográfico de Libia, 03 de mayo de 2016

 

En mayo de 2016 se lanzó la operación Al-Bunyan al-Marsus con la finalidad de retomar Sirte, el centro de gravedad del Daesh, que se encontraba bajo control de la organización terrorista desde junio de 2015[i] (Megerisi, 2016). La operación lanzada por el GNA fue secundada principalmente por las milicias de Misrata, adscritas al Gobierno de Trípoli (GNC, en inglés), con el General de Brigada Mohamed al-Ghasri como portavoz. Durante el mes de junio de 2016 las fuerzas de BAM se fortalecieron con las milicias lideradas por Ibrahim Jathran (Kadlec, 2016). Los primeros objetivos de la operación se centraron en las ciudades próximas a Sirte, donde las fuerzas del Daesh mantuvieron una defensa débil, replegándose en esta. En junio las fuerzas de BAM establecieron un cerco de varios kilómetros alrededor de la ciudad. Durante el avance hacia posiciones estratégicas se vieron bloqueadas en más de una ocasión por la defensa del Daesh en la zona urbana. Los meses de verano posteriores retrasaron el avance de las tropas por las elevadas temperaturas y la incapacidad de seguir adelante sin que se produjeran muchas bajas. El 1 de agosto Estados Unidos lanzó la operación Odyssey Lightning, una campaña de bombardeos selectivos para dar apoyo a las fuerzas terrestres. Esta campaña de bombardeos proporcionó la fuerza suficiente para seguir avanzando con mayor facilidad y redujo el número de bajas en las fuerzas de BAM.

Logo de la Operación Al-Bunyan Al-Marsus en Twitter

Desde septiembre las fuerzas del Daesh se encontraron rodeadas en pequeños distritos de no más de 2 km. cuadrados en Sirte. Los ataques con francotiradores, atentados suicidas, atentados con IED (artefactos explosivos improvisados), algunas veces empleados en coches suicidas (SVIED) y otras con explosión remota, causaron grandes bajas en las filas de BAM. Durante los últimos meses de la operación no se quería aumentar el número bajas en las filas de BAM y evitar la fuga de combatientes terroristas al resto de Libia. Es decir, la operación empezó a adquirir un matiz más policial que militar, con el aumento de operaciones de liberación de prisioneros del Daesh, de seguridad y orden en la ciudad, así como de búsqueda y detención de terroristas. En diciembre, el cerco estrechado en el barrio de Yiza, de menos de 1 km. cuadrado de superficie, no tardó en provocar la fuga desesperada de los últimos cuadros del Daesh en Sirte. Sin embargo, muchos de ellos fueron capturados antes de que pudieran escapar, como Turki Al-Binali, bahreiní, conocido como el “emir” del Daesh en Libia, conocido por una fatwa donde justificaba la violación de mujeres yazidíes en Irak[ii].

Fuente: Risk Intelligence, Mapa infográfico de Libia, 20 de diciembre de 2016

Tras la batalla de Sirte, cerca de 720 soldados de la Operación BAM murieron y otros 3,200 fueron heridos en combate (Amara, 2016). Tal parece que la victoria en Sirte fue pírrica por el gran número de bajas producidas, así como la gran fractura interna producida dentro de las milicias de Misrata, mientras que las fuerzas de Haftar parecen ganar en aceptación en su campaña de Bengasi y refuerza sus posiciones en el Área del Creciente del Petróleo (The Oil Crescent Area) (Pack, 2016). El control de esta zona de hidrocarburos ha favorecido la venta adicional de casi 350,000 barriles más por día desde el puerto de Zawiya, gracias a la reapertura del transporte por tubería de Rayaina en diciembre de 2016 (Pack, 2016) (ICG, 2016).

En las filas del Daesh se contabilizan cerca de 2,500[iii] muertos, así como casi miles de combatientes que huyeron de la ciudad, la mayoría hacia el sur (hacia la región de Sabha), hacia zonas desérticas[iv]. También se han encontrado elementos del Daesh en Bani Walid, en el este de Libia, así como campos de entrenamiento en el área de Al-Haram y Awlad Bousayf[v]. Aunque todavía se encuentran dispersos en toda Libia entre 5,000 y 7,000 combatientes del Daesh (AFP, 2016). Según fuentes del Pentágono sólo habrían unos 350 combatientes del Daesh dispersos por Libia (Stevenson, 2016: 3). En cuanto a la población civil, cerca de de 80,000 civiles abandonaron la ciudad desde la llegada del Daesh a la misma (Amara, 2016).

 

Infografía de BAM sobre las muertes en Sirte

Sin duda, la mejor baza a favor de las tropas de BAM fueron: la superioridad numérica, la mejor equipación y la experiencia de la revolución libia. Además de su nacionalidad, luchaban por liberar su país, siendo ellas las fuerzas locales y las del Daesh vistas como de ocupación, puesto que gran parte de las fuerzas del Daesh en Sirte estaban compuestas por foreign fighters, en su mayoría de otros países del Magreb. Por otro lado, las fuerzas de BAM mostraron una gran carencia en cuanto a su formación militar, disciplina y recursos, sobre todo de armamento, cabe recordar que el embargo de armas de Libia continúa en vigor. Estas carencias de armamento fueron suplidas con imaginación, como el uso de ametralladoras en vehículos civiles tipo pick-up, como las empleadas durante la revolución de 2011.

Otra variable explicativa de la victoria, a modo de catalizador (acelerador), ha sido el apoyo a la fuerza brindado por Estados Unidos, la asistencias humanitaria italiana y el apoyo a la primera línea de combate británica (Megerisi, 2016). A través de operaciones de tipo ISR (Intelligence, Surveillance and Reconnaissance), ordenadas desde el US AFRICOM, se emplearon drones, posiblemente desde Túnez, para realizar estas misiones (Schmitt, 2016). Estas operaciones llevadas a cabo desde comienzos de 2016 fueron el preludio a la Operación “Odyssey Lightning”, lanzada en agosto de 2016 hasta diciembre del mismo año. Esta última operación consistió principalmente en eliminar las capacidades del Daesh, así como mermar sus fuerzas, a través de una gran coordinación con las fuerzas terrestres de BAM. El 19 de diciembre de 2016 se da por concluida la Operación, en total se llevaron a cabo 495 ataques aéreos contra vehículos, carros de combate, artillería pesada y posiciones defendidas por el Daesh en Sirte[vi].

 

¿Por qué ha perdido el Daesh en Sirte?

Resulta importante interrogarse sobre las causas de la derrota del Daesh en Sirte. A partir de esta respuesta se pueden extraer lecciones para lucha contra la organización yihadista en un futuro, así como se podrían construir indicadores para rastrear la evolución de la propia organización. Si esta es capaz de corregir los fallos cometidos, aumentaría claramente su letalidad. A continuación se detallan algunos de los principales motivos de porqué el Daesh, como organización, perdió en Sirte:

1. La homogeneidad religiosa. En primer lugar porque el Daesh cuando surge lo hace desde una rama de Al-Qaeda en Irak, durante la ocupación estadounidense, aprovechando el vacío de poder y la lucha religiosa sectaria (sunníes contra chiíes). En el caso de Libia, la homogeneidad religiosa, una gran mayoría de sunníes (cerca del 96, 6% de la población)[vii] no propició emplear esta característica.

2. La diversidad tribal. Aunque Libia cuenta con una gran diversidad tribal, el Daesh tampoco fue capaz de explotar esta diversidad étnico-tribal para generar un mayor nivel de caos del que beneficiarse.

3. Actuar en solitario. El rechazo del Daesh a realizar alianzas con otras organizaciones yihadistas afines en Libia para expandir su poder o crear sinergias.

4. Líderes extranjeros. La presencia de extranjeros como foreign fighters y como líderes que tenían poca legitimidad y no conocían a la población local.

5. Su concepción rigurosa. Una visión estricta de su propia narrativa religiosa (salafismo yihadista, takfiri), que no era compartida por los seguidores libios, menos rigoristas.

6. Falta de apoyo social. La falta de apoyo local por su narrativa y por ser percibidos como fuerzas de ocupación extranjeras.

7. El no haber controlado los hidrocarburos. La incapacidad para hacerse con el control de hidrocarburos y venderlos a terceros países, como en Siria o Irak, a causa de la Guardia de las Instalaciones del Petróleo y la presencia de otros actores mejor armados. Además de la inexistencia de un comprador al que venderle las posibles extracciones de petróleo.

 

La reorientación estratégica del Daesh tras Sirte

La caída de Sirte es un hito que termina con la territorialidad del Daesh en Libia, pero es sólo el comienzo del cambio en su estrategia a la que se han visto forzados desde el avance progresivo de la Operación BAM. La estrategia actual adoptada por el Daesh es la de actuar desde la clandestinidad, a través de células, desde el sur de Libia, la zona que permite mayor porosidad en el tránsito y, por sus características desérticas, más difícil de controlar por las fuerzas libias (Schmitt, 2016). En definitiva el Daesh adopta una estrategia cada vez más parecida a la de Al-Qaida en el Magreb Islámico (AQMI).

A nivel táctico, los combatientes del Daesh que consiguieron escapar de Sirte se han replegado en zonas cercanas, en células clandestinas, en ciudades como “Trípoli, Khoms o Bani Walid, pero están muy debilitadas después de haber perdido casi la mitad de sus 2.500 combatientes” (De la Grange, 2016). Según fuentes del Pentágono, todavía quedarían unos cientos de combatientes del Daesh dispersos por Libia, que suponen una clara amenaza regional y extra-regional (Schmitt, 2016). De entre los más buscados se encuentra el emir del Daesh en Libia, Jalal al-Din el tunecino (Mohammed bin Salem al-Ayaouni), sigue en búsqueda y captura por el territorio libio, se estima que podría esta preparando nuevos atentados[viii].

Fuente: The Meir Amit Intelligence and Terrorism Information Center, (2016), “Spotlight on Global Jihad”, Del 8 de diciembre al 14

La organización terrorista dista mucho de quedar inactiva en la medida que la fragilidad del Estado libio continúe vigente y le brinde nuevas oportunidades. Las represalias por parte del Daesh no tardarán en llegar, si se compara con otros escenarios como en Siria o en Irak (durante el verano de 2016), incluso se podría señalar Europa y el Norte de África como objetivo de esta organización terroristas. En cuanto la organización sea capaz de reorganizar sus fuerzas en Libia continuará con su campaña de atentados, reivindicaciones y propaganda para atraer más seguidores.

El Daesh adoptando una posición predominante en Libia, como la principal organización terrorista durante 2015, tomó la decisión de reducir sus alianzas con otros grupos que no les rendían pleitesía y sumisión como esperaba la organización yihadista, grupos tales como Ansar al-Sharía Libia,  AQMI y el Consejo de la Shura de los Revolucionarios de Bengasi. Sin embargo, estas malas relaciones duraron poco en la medida que Haftar estrechó el cerco en el sitio impuesto sobre la ciudad de Bengasi. La necesidad de supervivencia entre todas las organizaciones yihadistas de Bengasi, con un claro enemigo común, el LNA, las obligó a hacer un pacto de conveniencia contra Haftar. Lo más probable es que desde la caída de Sirte mejoren las relaciones entre las organizaciones yihadistas, sobre todo con las Brigadas de Defensa de Bengasi (BDB), que aglutina una serie de organizaciones yihadistas y otras islamistas.

En cuanto a su financiación, con la derrota de Sirte, el Daesh pierde una gran fuente de ingresos a través de los impuestos que cobraban a la población de Sirte. Así como los saqueos producidos, extorsiones y tráfico de todo tipo de mercancías y personas. De esta manera, se seguirá financiando igual que otra organización terrorista carente de territorialidad, a través del mercado negro (frecuente al sur de Libia), el tráfico ilícito de toda índole, el pago por los rescates y las contribuciones de sus simpatizantes.

A partir del cambio en la estrategia del Daesh en Sirte podemos extrapolar a otros escenarios su nueva ruta estratégica, salvando las distancias (los diferentes actores, intereses, variables y cleavages), se podrían extraer lecciones aprendidas para las actuales batallas en Mosul o en Raqqa (The Economist, 2016).

 

Desafíos para la reconstrucción

A día de hoy, las fuerzas de seguridad de Libia se enfrentan a una serie de desafíos que pasan desde un incremento de la violencia del Daesh en represalia de la pérdida de su territorialidad, hasta la lucha contra su narrativa, pasando por la desarticulación y detención de células terroristas del Daesh. Con la caída del Daesh en Sirte, los terroristas supervivientes cuentan con una mayor experiencia en combate, así como una sensación de humillación, mezclada con la estrategia de clandestinidad que los convierte en objetivos más difíciles de localizar. El resultado de esta ecuación no puede ser otro que la venganza más violenta y letal en cuanto puedan reorganizarse. El desafío siguiente es evitar como de lugar que vuelvan a ser capaces de hacerse con el control de otra ciudad libia como santuario. Lo que implica que Libia se dote de una estructura de seguridad leal al GNA, profesional, bien equipada, estructurada y entrenada.

Al ser expulsado de Sirte el Daesh no sólo pierde su elemento principal de territorialidad, sino también pierde credibilidad en su narrativa. Uno de los mayores retos al que se enfrentan los futuros gobernantes y la población son a las ideas del Daesh que todavía se encuentran vigentes en la mentalidad de los habitantes de Sirte (De la Grange, 2016). Casi dos años de terror, con una maquinaria de propaganda y narrativa como la del Daesh tienden a perdurar en el imaginario colectivo de la población local.

Una vista general de la destrucción del Distrito 3 de Sirte, septiembre de 2016, AFP

Además de combatir la propaganda del Daesh, el otro gran desafío es el de atender la reconstrucción de Sirte y la atención a las víctimas y heridos que deja la batalla de Sirte tras de sí. La vuelta a la normalidad para la población local supondrá un gran esfuerzo para recomponer el destruido tejido social; así como retomar las actividades económicas, administrativas, sociales y políticas de la ciudad portuaria hasta el momento previo de la llegada del Daesh. La dificultad se encuentra principalmente en restablecer las capacidades estatales perdidas en una ciudad arrasada por la guerra, donde algunas capacidades estatales (soberanía, recursos financieros, funcionarios leales y competentes, control militar y burocrático estable, autoridad y mecanismos institucionales) (Skocpol, 1985 citado en Jordán, 2013) se ven limitadas y otras en completa disrupción.

A nivel político local, el nombramiento del nuevo alcalde en Sirte ya está levantando polémicas. Este ha sido el caso del nombramiento del gobernador militar Amed Abu Shahma (quien jugó un rol fundamental para la liberación de la ciudad), en lugar del otro candidato propuesto, más próximo a Haftar, Mukhtar al-Madani, pese a que éste último había sido nombrado por el gobierno interino de al-Bayda como alcalde de Sirte[ix]. El nuevo alcalde de Sirte dispondrá de la Brigada 166 de las milicias de Misrata (la que abandonó la ciudad en junio de 2015, tras enfrentarse contra 200 combatientes del Daesh) para asegurar la provincia.

 

El peor escenario futuro

En noviembre de 2015, Javier Jordán y Alberto Bueno publicaron un “Análisis Estratégico sobre el Daesh en Libia”, donde proponían 6 escenarios distintos para Libia:

1) Fragmentación y conflicto permanente

2) Agravamiento interno severo

3) Reconstrucción del Estado

4) Unificación yihadista en Libia

5) Grave amenaza yihadista transnacional unificada

6) Peor situación

Además, emplearon 7 drivers, o motores de cambio, diferentes. A partir de la derrota del Daesh en Sirte y la aproximación de las fuerzas yihadistas entre ellas en Bengasi nos lleva a que aumenten las relaciones entre los grupos yihadistas, dentro del driver C: Unificación de los grupos yihadistas en torno al Daesh en Libia, aunque en la actualidad se unifiquen en torno a una amalgama de milicias, como son las Brigadas de Defensa de Bengasi (BDB). Donde todos los escenarios se ven afectados por esta situación (símbolo +), salvo el escenario 3 (Reconstrucción del Estado). El driver G, sobre intervención militar terrestre de países occidentales se aleja cada vez más de las quinielas políticas, casi queda descartado, salvo que la situación se lleve al extremo en Libia, a una guerra civil abierta, donde es posible que intervenga la UNSMIL. En cuanto al driver H: El Daesh Libia realiza varios atentados en Europa, según los atentados ocurridos en Europa durante el 2015, no existe una clara vinculación entre los atentados sufridos en Europa y Libia. Además, con la pérdida de su bastión y narrativa, las capacidades del Daesh para llevar a cabo atentados de alta letalidad en la región o en Europa disminuyen. Aunque aumenta la probabilidad de que cometan más atentados como represalia en Libia.

A raíz de los acontecimientos se puede identificar una tendencia que es la de enfrentamiento entre las dos principales facciones enfrentadas en Libia: las milicias de Misrata y las fuerzas de Haftar. Esta tendencia crea un escenario, desde una perspectiva pesimista, que es el de una “guerra abierta” entre las facciones contendientes en Libia. Este escenario de guerra total entre las facciones, supone la regresión a un estadio más precario de violencia en Libia, que se puede incluir dentro del escenario propuesto número 6: Peor situación (Jordán y Bueno, 2015). Por último, se pasará a la descripción de dicho escenario, desde una visión que dista de lo deseado (wishful), siguiendo la premisa anglosajona: “Hope for the best, prepare for the worst and receive what comes”.

El General Jalifa Haftar en Rusia, fotografía de Maxim Shemetov para Reuters

Tal escenario de guerra total, un juego de suma igual a cero (lo que gana uno, lo pierde el otro), se explica porque las principales fuerzas libias (las milicias de Misrata y el LNA, sin descartar la posible partición de las demás fuerzas) dentro del conflicto a partir de la lucha contra organizaciones yihadistas y milicias islamistas, abren un nuevo capítulo en la experiencia de sus tropas, así como sus capacidades de enfrentamiento. Tras la caída de Sirte, un enfrentamiento abierto entre las milicias de Misrata y Haftar se presenta como un escenario cada vez más que posible, como una batalla decisiva para reclamar el control sobre Libia (Megerisi, 2016) (Pack, 2016). Así lo demuestran las últimas tensiones entre ambos bandos, en una escalada de hostilidades, sobre todo en el Área del Creciente del Petróleo, las zonas de fricción entre ambas fuerzas y donde los hidrocarburos juegan el principal ingreso para las facciones[x] [xi]. El LNA de Haftar a mediados de diciembre se posicionó a 200 km de las fuerzas de Misrata, al sur de Sirte, en Brak Shati (ICG, 2016). Además, el 14 de diciembre Haftar realizó un llamamiento a soldados y oficiales para que se preparasen de cara a una ofensiva para liberar Trípoli (ICG, 2016).

Asimismo, la renegociación del reparto del poder relativo en Libia entre ambas fuerzas tiene lugar en estos momentos en Libia, donde una facción más conservadora de las milicias de Misrata considera la opción de hacer retroceder militarmente a las fuerzas de Haftar (Pack, 2016). Históricamente la zona oriental de Libia ha presentado más elementos de unificación que la occidental, como las ciudades estados del este durante comienzos del siglo XX, frente a la resistencia a la ocupación italiana de Sanussiyya (Pack, 2016). En definitiva, este escenario se presenta con una previsión más sangrienta, puesto que ambas fuerzas se enfrentarían en una guerra abierta con la artillería pesada y fuerza aérea que disponen.

En esta hipotética situación el GNA y la UNSMIL tendrían que asumir un rol más activo para evitar dicha escalada de las hostilidades entre ambas fuerzas. Aunque el GNA no ha demostrado ser capaz de extender su soberanía más allá de Trípoli (TSG, 2017). Por lo que la mejor manera para evitar dicha escalada entre islamistas y anti-islamistas pasa por un pacto y diálogo político entre las partes enfrentadas. Si no se consigue un acuerdo, una guerra abierta entre ambas partes sólo beneficiaría la vuelta del Daesh a Libia (Libya Prospect, 2017).

Por otro lado, el apoyo internacional no queda muy claro, puesto que Haftar cuenta con el apoyo de Rusia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Turquía y Francia (extraoficialmente, con fuerzas especiales) (Tsvetkova, 2016) (Megerisi, 2016). Las milicias de Misrata tomaron la decisión de enfrentarse al Daesh con la finalidad de ganar el apoyo occidental de cara a convertirse en una fuerza política dominante (Pack, 2016). Sin embargo, con la Administración Trump en Washington, es posible que no se les recompense por el sacrificio realizado en Sirte (por ser islamistas), lo que produciría un cambio en el equilibrio de sus alianzas con occidente (Pack, 2016). En esa situación Rusia juega un papel más importante por dar su apoyo político a Haftar, con el interés geoestratégico en Libia (Pack y Mason, 2017). Además, las relaciones entre Putin y Trump pueden mejorar a tal punto que decidan colaborar en Libia, teniendo los mismos objetivos: "luchar contra el terrorismo" (TSG, 2017). En ese caso, Rusia sólo acutaría a favor de Haftar si cambia la Estrategia de Estados Unidos.

 

Bernardo Rodríguez es ayudante de investigación de GESI y actualmente está cursando el Máster on-line en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada. 

 

Referencias

AFP, (2016), “With the fall of Sirte, IS down but not out in Libya”, Daily Mail, 5 de diciembre.

Amara, Hani, (2016), “Libyan forces clear last Islamic State holdout in Sirte”, Reuters, 6 de diciembre.

De la Grange, Bertrand, (2016), “Libia, la primera gran derrota del ISIS”, El País, 11 de diciembre.

International Crisis Group, (2016), “Crisis Watch”, diciembre 2016, disponible en: https://www.crisisgroup.org/crisiswatch#libya

Jordán, Javier, (2013), “Conflictos armados internos”, en Jordán, Javier, (Coord.), Manual de Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional, Madrid: Plaza y Valdés, pp. 265-285.

Jordán, Javier y Bueno, Alberto, (2015), “Análisis estratégico del Daesh en Libia”, Grupo de Estudios en Seguridad Internacional, 16 de noviembre de 2016, Análisis GESI 23/2015.

Kadlec, Amanda, (2016), “All eyes on Sirte: beating the Islamic State, but losing Libya”, War on the Rocks, 23 de junio: http://warontherocks.com/2016/06/all-eyes-on-sirte-beating-the-islamic-s...

Megerisi, Tarek, (2016), “Libya’s Hollow Victory Over the Islamic State”, Foreign Policy, 28 de noviembre.

Pack, Jason, (2016), “With IS expelled from Libya’s Sirte, what comes next”, Al Monitor, 14 de diciembre de 2016.

Pack, Jason y Mason, Nate, (2017), “A Trumpian Peace Deal in Libya?”, Foreign Affairs, 10 de enero.

Schmitt, Eric, (2016), “ISIS Remains Threat in Libya Despite in Surt, U.S. Officials Say”, The New York Times, 8 de diciembre.

Stevenson, Jonathan,(2016), Libya's faltering new government, Strategic Comments, 22:7, vi-vii, The International Institute for Strategic Studies. DOI: 10.1080/13467888.2016.1243842

The Economist, (2016), “The fall of Sirte”, The Economist, 14 de diciembre.

The Soufan Group (TSG), (2017), “The Trump Administration and Prospects for Libya”, 13 de enero: http://soufangroup.com/tsg-intelbrief-the-trump-administration-and-the-prospects-for-libya/

Tsvetkova, Maria, (2016), “Libyan commander visits Russia to ask for hep fightining Islamists”, Reuters, 29 de noviembre.


[i] The Meir Amit Intelligence and Terrorism Information Center, (2016), “Spotlight on Global Jihad”, Del 1 de diciembre al 7: http://www.terrorism-info.org.il/Data/articles/Art_21105/E_222_16_202523251.pdf

[ii] The Meir Amit Intelligence and Terrorism Information Center, (2016), “Spotlight on Global Jihad”, Del 1 de diciembre al 7: http://www.terrorism-info.org.il/Data/articles/Art_21105/E_222_16_202523251.pdf

[iii]  The Libya Observer, (2016), “Al-Ghasri: 2500 IS radicals were killed in Sirte battle”, 18 de diciembre: https://www.libyaobserver.ly/news/al-ghasri-2500-radicals-were-killed-sirte-battle

[iv] The Meir Amit Intelligence and Terrorism Information Center, (2016), “Spotlight on Global Jihad”, del 8 de diciembre al 14: http://www.terrorism-info.org.il/Data/articles/Art_21110/E_227_16_1417523680.pdf

[v] Middle East Monitor, (2016), “After its defeat in Libya’s Sirte, Daesh rearranges fighters in western Libya”, 29 de diciembre: https://www.middleeastmonitor.com/20161229-after-its-defeat-in-libyas-sirte-daesh-rearranges-fighters-in-western-libya/#.WGTbiUGbWLM.twitter

[vi] La Operación Odyssey Lightning se dio por concluida el XX de diciembre de 2016,  US AFRICACOM: http://www.africom.mil/media-room/pressrelease/28564/africom-concludes-operation-odyssey-lightning

[vii]   The Central Intelligence Agency, (2016), “Libya”, The World Factbook, diciembre: https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/ly.html

[viii]  The Meir Amit Intelligence and Terrorism Information Center, (2016), “Spotlight on Global Jihad”, Del 8 de diciembre al 14: http://www.terrorism-info.org.il/Data/articles/Art_21110/E_227_16_1417523680.pdf

[ix] Cusack, Robert, (2016), “Power-play in Sirte as military governor appointed alongside mayor”, The New Arab, 15 de diciembre: https://www.alaraby.co.uk/english/news/2016/12/15/power-play-in-sirte-as...

[x] The New Arab, (2016), “Rival forces clas over Libya’s oil region”, 8 de diciembre de 2016: https://www.alaraby.co.uk/english/news/2016/12/8/rival-forces-clash-over-libyas-oil-region

[xi] Libya Prospect, (2017), “Tensions between Misrata and Haftar”, 7 de enero: http://libyaprospect.com/index.php/2017/01/07/tensions-between-misrata-and-haftar/

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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