Victoria en Sri Lanka: ¿un modelo de contrainsurgencia?

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Análisis GESI, 43/2017

Resumen: Este texto analiza las causas que llevaron a la victoria del gobierno esrilanqués contra la insurgencia tamil, centrándose en la última parte de la campaña (2005-2009). 

El análisis pretende examinar el cambio drástico que sufrió la contrainsurgencia durante sus últimos años puesto que, antes de la toma de poder de Rajapaksa, las fuerzas armadas parecían estar al borde de la derrota y, en tan solo cuatro años, obtuvieron una victoria inequívoca.

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Introducción

La contundente victoria del gobierno de Sri Lanka en 2009 contra los Tigres Tamiles atrajo el interés tanto de líderes políticos como militares, especialmente en un momento en el que los planteamientos occidentales parecen no ofrecer soluciones a los problemas en Oriente Medio.

Desde el punto de vista académico, el modelo de contrainsurgencia empleado por el país asiático parece desafiar los principios que han sido tradicionalmente prescritos para enfrentarse a una guerra irregular. [i] Así, el gobierno de Rajapaksa parece haber ganado dando primacía al ámbito militar sobre el político, sin respetar principios básicos del estado de derecho y empleando una estrategia que, definitivamente, conllevó grosas violaciones de derechos humanos.[ii]

Este texto pretende entender cuáles son las razones que dan cuenta de la victoria del gobierno, con el objetivo de analizar si el caso de Sri Lanka ofrece una plantilla efectiva para futuras contrainsurgencias y, por tanto, si cuestiona los fundamentos básicos de la contrainsurgencia. Para ello, en primer lugar, se contextualizará el conflicto exponiendo las principales características de la insurgencia de los Tigres para después analizar cómo el gobierno reaccionó a ellas. En esta segunda parte, la atención se dirige a las particularidades que caracterizaron los últimos años de la guerra civil (2005-2009) así como a los cambios en el contexto internacional y dentro del propio TLET. La finalidad de contextualizar el análisis en un marco más amplio es interpretar la medida en la que la victoria de Sri Lanka se debe a su particular doctrina y estrategia o fue influida por una serie de circunstancias favorables que la hicieron posible.

Contexto: ¿quiénes son los Tigres?

El TLET fue un movimiento de liberación de carácter nacionalista étnico, nacido como respuesta a las políticas discriminatorias del gobierno cingalés que exacerbaron las ya existentes tensiones y agravios de la población tamil.[i] Aunque la existencia de sentimientos nacionalistas opuestos data de la época colonial, no fue hasta la independencia de Sri Lanka en 1948 que estos empezaron a colisionar con el sistema democrático establecido tras la marcha de los británicos. [ii] Las fricciones entre ambos grupos continuaron intensificándose hasta que, en 1972, en un contexto de considerable empeoramiento de las condiciones socio-económicas del país, las tensiones se empezaron a materializar en actos de violencia. Entre las acciones más específicas que dan cuenta de la explosión del conflicto es necesario destacar el establecimiento del cingalés como la única lengua permitida en los tribunales de Sri Lanka y el reconocimiento de los budistas como el único colectivo que gozaba de un estatus superior al resto de la población en la Constitución de 1972.[iii] Ambos eventos, sumados a la frustración por la inaccesibilidad a puestos de poder en la administración, fueron percibidos por la población tamil como ataques a su cultura y desarrollo[iv], que llevaron a los nacionalistas a considerar que la única manera de encontrar dignidad y estabilidad era la creación del Eelam, el estado independiente tamil.

Así, los conocidos como Tigres Tamiles fueron fundados en 1976 por Velupillai Prabhakran y sus acciones impelieron el comienzo de una guerra civil que duró desde 1983 hasta 2009. El grupo se caracterizó por su disciplina y sofisticación militar, ya que demostró ser capaz de moverse dentro del espectro de la violencia usando medios convencionales e irregulares según fuera más favorable.[v] Los Tigres contaban con varios pre-requisitos para una insurgencia exitosa de acuerdo con los principios de Galula[vi]: en primer lugar, el consenso nacional era débil, contaban con apoyo internacional y, aunque el terreno no jugaba a su favor, los tamiles fueron capaces de contra-restar la limitación que supone llevar a cabo una insurgencia en una isla estableciendo una sofisticada fuerza naval e incluso área.[vii]

La evolución de la contrainsurgencia

Para entender qué es tan sorprendente de la victoria del gobierno de Sri Lanka es necesario analizar la evolución de su doctrina y desempeño. Antes de 2005, con una moral devastada como resultado de una considerable falta de recursos y doctrina adecuada para luchar una guerra intensa e irregular, las fuerzas armadas parecían estar condenadas a la derrota.[x] Las acciones llevadas a cabo a nivel político también parecían obtener pocos resultados puesto que la falta de unidad civil llevó a políticas incoherentes y poco efectivas. Por tanto, lo que no se consiguió en los doce años que precedieron a la toma de poder de Rajapaksa parece haberse obtenido en tan solo cuatro, lo que lleva a hacerse la inevitable pregunta de qué pudo cambiar con tanta rapidez para dar cuenta de la inequívoca derrota de los Tigres en 2009.

En primer lugar, la doctrina de Rajapaksa toma como punto de partida una concepción distinta a la occidental, ésta no buscaba terminar con la insurgencia sino con los insurgentes. En otras palabras, el nuevo presidente esrilanqués consideraba que si terminaba con la capacidad de luchar de la organización terminaba con la insurgencia. Partía por tanto de una arriesgada premisa que, pese a ser normalmente verdad en guerras convencionales, resulta generalmente más compleja en las irregulares.

Tomando esto como base, como argumenta Neil Smith, el gobierno apeló a la unidad nacional y voluntad política con la promesa de poner fin a la guerra, algo que una población exhausta de las atrocidades cometidas por ambos bandos no dudó en conceder. Esto garantizó al nuevo presidente con el espacio de maniobra necesario para llevar a cabo una contrainsurgencia rígida, basada en la negación de las negociaciones y altos al fuego. Igualmente, el enfoque era determinado, ignorando cualquier crítica internacional y el acceso a los medios de comunicación.[ii]

En relación con este enfoque estratégico, este análisis sostiene que el elemento más importante fue el consenso nacional ya que este, no solamente ofreció un amplio espacio al gobierno para actuar, sino que también determinó la manera de actuar, puesto que Rajapaksa actuaba bajo la presión de obtener resultados notables rápido para mantener la base de su contrainsurgencia: unidad.

En segundo lugar, a nivel operacional, las fuerzas armadas tuvieron una expansión masiva en términos de recursos humanos y su postura se enfocó más a misiones en las que libertad operacional y una cadena de comando más flexible. Igualmente, las fuerzas armadas recibieron un entrenamiento más adecuado al tipo de operaciones (Special Infantry Operations Team)[iii] y su conocimiento aumentó gracias a los LRRPs, encargados de recopilar la inteligencia necesaria para guiar las operaciones contra los Tigres. Todo esto, ligado a una estrategia más clara gracias a la unidad nacional, resultó en una mayor movilidad y sincronización de las fuerzas de seguridad, características que hicieron del ejército de Sri Lanka una formidable herramienta capaz de derrotar a los aparentemente invencibles Tigres.[iv]

Por supuesto, todas las mejoras a nivel cualitativo, cuantitativo y en términos de coherencia resultaron en una mejor preparación de las fuerzas armadas para luchar contra los Tigres. Sin embargo, cualquier análisis de la rápida victoria del gobierno tiene que tener en cuenta otros cambios tanto a nivel interno en el LTTE como contextuales que afectaron directamente el resultado de la guerra civil.

El primero de ellos, que condicionó los paradigmas con los que observamos los conflictos armados en todo el mundo, fue el ataque terrorista del 11-S. Este evento resultó en una mayor legitimidad del gobierno que se materializó en una mayor ayuda internacional.[v] Igualmente, los ataques de al Qaeda llevaron a un control más férreo por parte de la comunidad internacional sobre las donaciones a actores no-estado.[vi] En relación con el apoyo de otros países, es necesario destacar en primer lugar el papel China, cuya asistencia ha sido considerada clave para entender la superioridad militar del ejército esrilanqués[vii]. También ofrecieron asistencia al gobierno Pakistán e India, siendo el último país especialmente importante para entender el cambio en el balance de la situación ya que anteriormente había ayudado a los tamiles.[viii] En segundo lugar, el tsunami de 2004 destruyó el norte de la isla, dejando a los Tigres acorralados y sin una de sus mayores fortalezas, la fuerza naval.[ix] El tercer cambió fundamental que afecto definitivamente el equilibro de poder fue la deserción de las filas del TLET por parte del coronel Karuma y sus –aproximadamente- 6.000 hombres. Este evento supuso un golpe definitivo a la moral de los Tigres ya que el coronel no solamente era uno de los líderes más profesionalizados de la organización –lo que de por sí ya supone una pérdida importante- sino que hizo un pacto de colaboración con el gobierno tras su deserción.[x] Por tanto, su abandono no solamente significó una pérdida de fuerza sino que también supuso un aumento cualitativo considerable en la inteligencia del gobierno. Igualmente, este evento es únicamente la culminación de un conflicto interno sobre la distribución de poder que afectaba profundamente a los Tigres[xi]. Además, como observa Ahmed Hashim, durante los últimos fase de la guerra civil, el TLET cometió una serie de errores estratégicos- como el asesinato de Rajiv Gandhi- motivados por la falta de entendimiento de las implicaciones que conllevaron las variaciones del contexto internacional. Igualmente, el análisis de la situación, sesgado por la megalomanía de Prabhakran y subestimación de las fuerzas armadas esrilanquesas llevaron a otros errores de juicio que aceleraron la derrota de los Tigres.[xii]

En resumen, estos cambios contextuales, el refinamiento y aumento de legitimidad internacional de la contrainsurgencia así como las tensiones internas de los Tigres son las principales causas que propiciaron el declive económico, militar y moral de los insurgentes.

Finalmente, esta guerra civil terminó con la derrota absoluta de los Tigres, una victoria que fue enmarcada en una narrativa triunfalista por parte del gobierno cingalés. Sin embargo, la euforia nacional eclipsó lo que realmente fue una masacre, puesto que la última ofensiva se cobró la vida de aproximadamente 40.000 civiles.[xiii] Igualmente, la resolución del conflicto social sigue abierta, ya que, en los años siguientes a la terminación de la guerra, se produjo una intensificación del nacionalismo cingalés y, sorprendentemente, se aceleró la militarización de la isla.[xiv] El triunfo inequívoco en la batalla lleva a la victoria en las guerras convencionales, sin embargo, cuando se confrontan insurgencias internas el éxito en el campo de batalla no necesariamente se traduce en la pacificación de las tensiones étnicas. La falta de confianza entre tamiles y cingaleses sigue manteniendo a la sociedad en un constante estado de psicosis que imposibilita la reconciliación y la creación de una sociedad estable.[xv]

Conclusión

El caso de Sri Lanka ofrece sin lugar a dudas algunas lecciones importantes sobre la doctrina de contrainsurgencia. La habilidad del gobierno de transformar un liderato unido en capacidad para luchar es sin duda una de ellas. Igualmente, también fortalece lecciones aprendidas desde la Antigüedad, ya que el gobierno supo explotar la máxima “divide y vencerás” abriendo aún más las brechas ya existentes en el consenso del grupo tamil.[xxv]

Sin embargo, la medida en la que éstas desafían completamente a los principios ya establecidos es discutible. Es decir, aunque a primera vista la derrota de la insurgencia parece atribuirse al incremento de la fuerza por parte del ejército, este texto ha presentado evidencia suficiente para creer que, en realidad, la influencia de la fuerza en relación con otros cambios cuantitativos y cualitativos fue marginal. Los Tigres ya estaban acorralados antes de las masacres cometidas al final de la guerra y habían sufrido un gran declive económico, material y moral.[xxvi] En esta situación, cercar a los insurgentes podría haber llevado a su rendición incondicional.

El caso de Sri Lanka está lleno de preguntas interesantes para el estudio de la historia contra-factual, sin embargo, el objetivo de este análisis no es demostrar que sin un uso masivo del aparato militar el mismo resultado podría haberse obtenido con igual rapidez, sino que el caso de Sri Lanka no ofrece una plantilla efectiva para la lucha de guerras irregulares. El éxito por parte del gobierno se debe en gran parte a razones circunstanciales y su particular enfoque a la contrainsurgencia simplemente aceleró una trasmutación en el equilibrio de poder que ya estaba ocurriendo. Por tanto, el establecimiento de un vínculo causal entre el uso de la fuerza y la victoria en insurgencias partiendo de la experiencia esrilanquesa es en cualquier caso impreciso.

Por último, la peligrosidad de considerar que el modelo de Sri Lanka ofrece una plantilla replicable se basa en el hecho de la estrategia tiene un coste de reconstrucción muy alto, tanto a nivel infraestructural como social, ya que la población tamil fue humillada por el triunfalismo de la narrativa del gobierno. Es decir, las fisuras sociales que dieron lugar al conflicto en un primer lugar no solamente no fueron resueltas, sino que fueron profundizadas, algo que difícilmente estabiliza a largo plazo la victoria decisiva en el campo de batalla.[xxvii]

Cristina de Esperanza Picardo es Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y actualmente está cursando el Máster en Estudios Estratégicos de la S. Rajaratnam School of International Studies (Nanyang Technological University, Singapur). 


[i] De acuerdo con las que Kalev Sepp clasifica como prácticas exitosas y no exitosas en la guerra irregular. Para más información: Kalev Sepp, (2005), “Best Practices in Counterinsurgency,” Military Review 85, pp.8-12. in: http://www.au.af.mil/au/awc/awcgate/milreview/sepp.pdf

[ii] UNSG, (2011) Report of the Secretary General’s Panel of Experts on Accountability in Sri Lanka, http://www.un.org/News/dh/infocus/Sri_Lanka/POE_Report_Full.pdf

[iii] DeVotta, Neill, (2010) “Sri Lanka’s civil war,” in Sumit Ganguly et al. The Routledge Handbook of Asian Security Studies, London: Routledge, pp.158-170. 

[iv] Anderson, Jon Lee (2011) “Death of a Tiger,” The New Yorker, January 17

[v] DeVotta, Neill, Op. Cit.

[vi] Ibid.

[vii] Kapugeekiyana, Piyumi “Whither the Hybrid Threat?”, Royal Danish Defence College, in: http://www.fak.dk/en/news/magazine/Pages/WhithertheHybridThreat.aspx

[viii] Galula, David, (1964) Counterinsurgency Warfare: Theory and Practice, New York: Frederick Praeger, pp.3-46 

[ix] Beehner, Lionel (2010) “What Sri Lanka Can Teach Us About COIN.” Small Wars Journal, in: http://smallwarsjournal.com/jrnl/art/what-sri-lanka-can-teach-us-about-coin

[x] Hashim, Ahmed, (2013), When Counterinsurgency Wins: Sri Lanka's Defeat of the Tamil Tigers, University of Pennsylvania Press, p. 132

[xi] Smith, Neil, (2010), “Understanding Sri Lanka’s Defeat of the Tamil Tigers.” Joint Forces Quarterly, 59, no. 4, 40–44

[xii] Ranasinghe, HP (2011) “Sri Lanka Looks to Special Forces Lead” Soldier Modernization, vol, 7, http://www.soldiermod.com/volume-7/pdfs/sri-lanka-secial-forces.pdf

[xiii] Hashim, Ahmed, Op. Cit. p. 189

[xiv] DeVotta, Neill, Op. Cit.

[xv] Ibid.

[xvi] Pophan, Peter, (2010) “How Beijing won Sri Lanka's civil war”, The Independent, May 22, http://www.independent.co.uk/news/world/asia/how-beijing-won-sri-lankas-civil-war-1980492.html

[xvii]Smith, Neil, Op. Cit.

[xviii] Ibid.

[xix] Beehner, Lionel, Op. Cit.

[xx] DeVotta, Neill, Op. Cit.

[xxi] Hashim, Ahmed, Op Cit. p. 191

[xxii] UNSG, Op. Cit.

[xxiii] Hashim, Ahmed, Op. Cit. p. 204

[xxiv] Ibid, p. 211

[xxv] Beehner, Lionel, Op. Cit.

[xxvi] Smith, Chris, (2007) “The Eelam Endgame?” International Affairs. 83. no. 1 pp.67-112. 

[xxvii] Hashim, Ahmed, Op. Cit. pp. 198-199

 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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