Valencia, sede del nuevo Centro de Comunicaciones de la ONU

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Análisis GESI, 11/2011

El pasado 5 de julio, seis años después de que la Asamblea General eligiera la propuesta española para acoger un centro de recuperación y continuidad de las actividades de tecnología de la información, se inauguró oficialmente la Base de Soporte de Naciones Unidas en Valencia (UNSB-V).

Siendo la capacidad de comunicarse con rapidez y en todo momento fundamental para una organización mundial como Naciones Unidas, estas instalaciones asegurarán que sus operaciones cuenten con servicios ininterrumpidos de comunicación audiovisuales y de datos; y, sobre todo, ayudarán a prestar asistencia a la población del mundo que se encuentre en situaciones de necesidad extrema.

 

Características y funciones de la UNSB-V

El Centro de Comunicaciones de la ONU se encuentra en terrenos de la antigua base aérea de Manises, en el término municipal de Quart de Poblet (Valencia). Las instalaciones cuentan con tres edificios: el Data Centre o Centro de Operaciones (un búnker de doble muro de hormigón armado que cubre un área de 2.933 metros cuadrados) que alberga los equipos necesarios para las tareas de comunicación y dos edificios de oficinas para uso administrativo, cada uno de un área de 2.800 metros cuadrados. Además, el centro cuenta con cinco antenas parabólicas para acceder a todos los satélites empleados por el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DOMP) y cuenta con una superficie libre de obstáculos de más de 37.000 metros cuadrados para no interferir la comunicación.

La nueva base duplicará la capacidad de las comunicaciones en las misiones de paz lideradas por Naciones Unidas, completando de esta manera el centro ubicado en la Base Logística de las Naciones Unidas de Brindisi (Italia). Esto supone conectar a más de cien mil personas, tanto civiles como militares, ofreciéndoles soporte técnico para todo tipo de servicios de comunicación. Por este motivo, según el jefe del servicio de TIC de la base, Michel Bergeron, esta base será “la línea de la vida en operaciones muy difíciles” gracias a que podrá realizar “más de 200 comunicaciones vía satélite con emplazamientos remotos”.

 

Velar por la continuidad del funcionamiento y la seguridad de las comunicaciones en Naciones Unidas

El 30 de junio de 1997 se completó la base para establecer unas “Naciones Unidas electrónicas”. Como parte de su programa de reforma de las Naciones Unidas, Kofi Annan tenía presente que el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) eran esenciales para mejorar las comunicaciones externas e internas y para “aumentar la eficiencia y eficacia en la ejecución de programas sustantivos y de administración de las Naciones Unidas”.

Más de diez años después, gracias a las TIC la ONU ha logrado una mayor coherencia y agilidad a la hora de responder a las necesidades de la comunidad internacional. Sin embargo, también es cierto que el mayor uso de las nuevas tecnologías ha incrementado su vulnerabilidad. Por un lado, como organización depende cada vez más de que esa infraestructura funcione adecuadamente en todo momento. Por otro lado, la red y la estructura informática de la ONU se encuentran sometidas a cada vez mayores y más constantes ataques.

La creciente complejidad de los virus difundidos en Internet o los intentos de acceso no autorizado por piratas informáticos y otras acciones potencialmente perjudiciales hacen que la ONU, como toda organización que cuenta con una gran cantidad de información, necesite prestar gran atención y dar la prioridad necesaria a la seguridad de la información y a las medidas para garantizar la continuidad de sus actividades. En este sentido, medidas como el cifrado de datos que se transmiten en línea y los que están en las instalaciones de almacenamiento o el cifrado del correo electrónico y los procedimientos para garantizar su utilización adecuada forman parte de los procedimientos operativos y las normas en vigor en todas las oficinas de la organización. Además, como rasgo característico debido a la naturaleza de sus actividades , la infraestructura y los recursos de las TIC de la ONU están expuestos a mayores riesgos porque a menudo las operaciones de paz de las Naciones Unidas se realizan en entornos operacionales, sociales y políticos muy inestables, bajo amenaza constante de desastres e interrupciones naturales u ocasionados por el ser humano. Las causas posibles de las interrupciones enumeradas son: desastres naturales, como inundaciones, terremotos y huracanes, incendios, cortes de energía, conflictos armados/disturbios sociales, interrupciones organizadas o deliberadas, fallos de sistema y/o equipos, error humano y, finalmente, virus informáticos.

Básicamente, la seguridad en materia de TIC tiene por objeto asegurar la continuidad de las operaciones. Se refiere a la seguridad física, a la protección y la integridad de los datos, y a cuestiones de privacidad. De esta manera, los elementos básicos necesarios para un desarrollo adecuado del empleo de las TIC son: a) Una infraestructura robusta; b) Políticas de seguridad y disposiciones para velar por la continuidad del funcionamiento, la seguridad de las comunicaciones y la integridad de la información; c) Conexiones fiables con las oficinas exteriores; d) y recursos humanos con conocimientos técnicos.

Centrándonos en los dos primeros elementos, en un informe del Secretario General fechado el 30 de septiembre de 2004, se llamaba la atención sobre la necesidad de crear e implantar un marco global para responder a las situaciones de emergencia que pudieran afectar a las TIC. Este marco tendría dos objetivos: la recuperación después de un desastre y la continuidad de las actividades. Tal y como se explica en el informe, el objetivo de recuperación después de los desastres se refiere a las acciones preventivas necesarias para proteger las aplicaciones informáticas y los datos de las actividades críticas para minimizar las pérdidas en caso de que se produzca un episodio importante que trastoque las operaciones. La continuidad de las actividades se refiere a las instalaciones informáticas y de telecomunicaciones que serán necesarias para reiniciar las operaciones críticas después de un episodio de este tipo.

Concretamente, el enfoque planificado de recuperación y continuidad de las actividades en situaciones de desastre se basa en tres consideraciones:

 

  • Prevención. el establecimiento de sólidas medidas de seguridad para evitar los ataques de piratas informáticos, los virus y el acceso físico no autorizado.

  • Mitigación. limitación/contención de las consecuencias de un solo incidente mediante iniciativas como servicios de TIC con balance de carga.

  • Recuperación. asegurar que existan servicios de tecnología de la información y las comunicaciones adecuados para restaurar datos e infraestructura esenciales cuando se necesite de la manera más eficaz en función de los costos y viable desde el punto de vista operacional.

Necesidad de un servicio auxiliar en la infraestructura de telecomunicaciones de la ONU

Para lograr una infraestructura de telecomunicaciones y de seguridad robusta y flexible al mismo tiempo, el 15 de agosto de 2006, la Asamblea General solicitó al Secretario General un informe amplio sobre la propuesta de creación y justificación, en las misiones de mantenimiento de la paz, de centros de datos de refuerzo de recuperación para situaciones de desastre y de continuidad de las actividades, in situ, en el teatro de operaciones y a distancia, y a distancia y fuera del teatro de operaciones, así como de un servicio auxiliar activo de comunicaciones y un centro de recuperación para situaciones de desastre y de continuidad de las actividades de tecnología de la información.

La estrategia de la Secretaría para la recuperación y continuidad de las actividades gira en torno a los dos centros de datos principales en que se instalarán las aplicaciones de la organización y que servirán de respaldo a todas las oficinas situadas fuera de la Sede y las misiones sobre el terreno. Uno de estos centros es el centro de Brindisi. La novedad, por tanto, era la creación de un servicio auxiliar activo de telecomunicaciones en una ubicación remota que ofreciera capacidad adicional y complementaria a la infraestructura italiana, además de funcionar como sitio de recuperación y continuidad de las actividades en situaciones de desastre y para tener instaladas aplicaciones de la organización. El motivo para la creación de una segunda base era la imposibilidad de comenzar nuevas operaciones de paz sin los servicios de apoyo centralizados que se ofrecen a través de la Base Logística (Internet, servicios telefónicos de larga distancia, correo electrónico…) y la inexistencia de una alternativa a Brindisi para ofrecer estos servicios en caso de que se produjese algún fallo.

 

Elección de la propuesta española

El proceso de selección del lugar donde se ubicaría el servicio auxiliar tuvo en cuenta los siguientes criterios. En primer lugar, la consideración más importante era que se pudiera observar desde todos los satélites utilizados por las Naciones Unidas (ese requisito limita los posibles países anfitriones a los situados dentro de la zona geográfica de convergencia de los satélites). En segundo lugar, la localización debía encontrarse suficientemente alejada de Brindisi para asegurarse de que un mismo incidente no afectase a ambos centros. Por último, debía garantizarse un acceso irrestricto a la ONU durante un mínimo de diez años.

En diciembre de 2005, el DOMP pidió propuestas para acoger la sede del servicio auxiliar a los 43 Estados Miembros ubicados en la zona de convergencia de los satélites. Tras un proceso de selección fallido , el 25 de julio de 2006, tras una sesión de intercambio de información con los Estados Miembros y la evaluación de las propuestas por un grupo de trabajo multidisciplinario, cuatro Estados Miembros presentaron propuestas: España, Finlandia, Rumania y Serbia . Finalmente, el 3 de noviembre de 2006, se anunció que Valencia era la región elegida para ubicar la que será la segunda base de misiones de paz en Europa . Entre los motivos que llevaron a esta elección, cabe destacar la proximidad con el continente africano, donde las Naciones Unidas desarrollan numerosas operaciones de paz, la buena cobertura de satélites en la zona de la Comunidad Valenciana o que el Gobierno se hiciera cargo del coste de los edificios del centro, que se levantarán sobre 40.500 metros cuadrados de suelo propiedad del Estado.

Como afirmó Ban Ki-moon, la apuesta del Gobierno español por estas instalaciones es una manifestación de su compromiso con la cooperación internacional en pro del bien común. Sin embargo, también es cierto que la base de Quart de Poblet tiene una importancia estratégica que el Gobierno español no ha querido dejar escapar. Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores en aquellas fechas, afirmaba en este sentido que la base puede ser “la antesala” de futuros centros de la ONU en España. Por este motivo, quizás, desde el principio se ha previsto una futura ampliación de las instalaciones y se ha elegido contar con dos edificios de oficinas, en vez del único previsto inicialmente, lo que abre las puertas a que el complejo pueda asumir otras funciones.

Cabe destacar que no fue hasta el 24 de diciembre de 2008 cuando la Asamblea General aprobó la propuesta del Gobierno para que la localidad de Quart de Poblet fuera la sede de la base. Son varias las razones que explican tal demora. En primer lugar, parece que la creación de un nuevo departamento de operaciones de campo precisaba que previamente se nombrara a un secretario general de esta área . En segundo lugar, Enrique Yeves, afirmaba que este tipo de procesos es de por sí lento, siendo necesario tener en cuenta que son 192 países que deben ponerse de acuerdo sobre presupuestos y reglamentaciones. En tercer lugar, existían ciertas reticencias al proyecto español. Por ejemplo, había países africanos que preferían que la base se localizara en África, entre otros motivos, por los retornos económicos que supone este tipo de infraestructuras. Además, afirmaban que no tenía sentido una segunda base en Europa y, en todo caso, si se elegía el viejo continente la base debía ubicarse en el norte. Otro ejemplo es la crisis económica, algo que no se tenía en cuenta en la Asamblea en 2005, pero sí en 2008.

A pesar de estos obstáculos, el 28 de enero de 2009, la entonces Vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y Ban Ki-moon sellaron en Madrid el acuerdo que hacía oficial el inicio de la edificación de estas instalaciones de apoyo y, el 6 de marzo el Consejo de Ministros autorizó a la ministra de Defensa, Carme Chacón, a firmar un acuerdo para iniciar las actuaciones para su construcción y para autorizar el uso de ésta por parte de la ONU . Finalmente, aunque el centro está plenamente operativo desde mayo de 2011, el 5 de julio se inauguró oficialmente la base, en un acto presidido por el Príncipe de Asturias y por Ban Ki-Moon.

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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