Trophy: más protección para blindados

Versión para impresiónVersión para impresión

De vez en cuando salta la noticia de que un vehículo blindado “destruye” un cohete disparado desde un lanzagranadas. Sobre todo cuando se trata de vehículos de la IDF (Israel Defense Force). Es la historia de siempre, pero en su última versión. En efecto, la competición entre las armas y sus antídotos ha marcado el devenir de la guerra. En esta línea, los carros de combate han propiciado una carrera paralela por lograr su destrucción. Desde lanzacohetes sin otra guía que la inercial hasta modernos sistemas de misiles dotados de cabezas en tándem, capaces de perforar incluso los blindajes reactivos de última generación, pasando por un incremento de la capacidad de penetración de los proyectiles lanzados por otros carros de combate.

Frente a esta ofensiva, en las últimas décadas se viene trabajando en la posibilidad de que los carros de combate incorporen sistemas de defensa activos, capaces de destruir el vector enemigo antes de que haga impacto en el vehículo propio. El concepto sería similar al de un CIWS (Close-In Weapon System) naval en relación con el buque a proteger. De esta forma se podría anular la eficacia de todas las armas antes citadas, incluyendo las temidas cabezas en tándem. Y en nuestros días eso ya es una realidad, plenamente operativa. Al menos en ciertas fuerzas armadas.

Un buen ejemplo de ello es el sistema Trophy, en servicio en el ejército de Israel. En este caso en cada carro de combate se integra el radar Elta EL/M 2133, dotado de 4 antenas capaces de detectar y seguir el blanco. De este modo se garantiza la vigilancia en un radio de 360 ºC. Además, hay que tener en cuenta de que es útil contra diversos objetivos simultáneos –con capacidad para destruir también los que proceden de helicópteros–, con el vehículo en movimiento y en escenarios “todo-tiempo”.

Este subsistema trabaja asociado a un MEFP (Multi Explosive Formed Penetrators) que es, en última instancia, el encargado de la destrucción de los cohetes, misiles u obuses enemigos. El objetivo es la desintegración de la cabeza de guerra enemiga, con o sin detonación de la misma. Detonación que, en el peor de los casos, se produciría sin impacto directo sobre el vehículo portador del sistema Trophy, lo cual garantizaría su absorción por el blindaje estándar del mismo.

Estos sistemas son compatibles con los más usuales de defensa pasiva, como el sistema de supresión de explosiones/fuegos Spectronix, asociado a sendos cilindros de Halon 1301, que suele formar parte de los equipos de los carros de combate Merkava (y otros) para el caso de que finalmente el proyectil enemigo logre penetrar el blindaje. Y, en conjunto, suponen un gran avance para la protección de las vidas de los soldados que operan esos vehículos. El reto que se plantea –y que ya está sobre la mesa- es el desarrollo de un sistema Trophy-2 especialmente adaptado a las características de los TOA/VCI (Transporte Oruga Acorazado/Vehículo de Combate de Infantería), que normalmente están por debajo de las 20 toneladas en servicio y que, de hecho, dada la combinación de su menor blindaje estándar y su mayor capacidad de transporte de tropas, ya han llamado la atención de los expertos en sistemas de protección activa.