Touadéra: el “candidato del pueblo” frente al colapso centroafricano

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Análisis GESI, 8/2016

Resumen:  Tras más de dos años de conflicto por el poder y el control de los recursos en la República Centroafricana, el periodo de transición liderado por la presidenta interina Catherine Samba-Panza ha concluido con la celebración de unas elecciones presidenciales y legislativas.

Desde el 30 de marzo, Faustin Archange Touadéra asume la responsabilidad de llevar al país hacia un futuro democrático, estable y pacífico. Aunque los niveles de violencia han descendido en todo el territorio centroafricano, Touadéra –como prometió en su discurso de investidura– deberá emprender profundas reformas económicas, en el ámbito de la seguridad y respecto a su política exterior; pero, ante todo, tendrá que reconciliar a un pueblo ahora enfrentado y que tan solo ansía vivir la paz y el progreso que siempre se le han negado.

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En febrero, durante la campaña presidencial, el candidato Anicet Dologuélé definió –de forma certera– a la República Centroafricana: «Esto no es un país. Es un territorio. No existe un Estado, no queda nada»[1]. Un catastrófico panorama que hoy sitúa a esta nación africana como el paradigma de un estado fallido y que refleja el desafío que debe enfrentar el nuevo gobierno centroafricano para reconstruir un país –si es que alguna vez tuvo tal condición– de sus cenizas y del más absoluto caos. Un colapso nacional que no se ha gestado únicamente al abrigo de la crisis que estalló en marzo de 2013 –con el golpe de Estado de Michel Djotodia al frente del grupo rebelde Seleka–, sino que es producto del acontecer histórico del país, que ha cimentado la debilidad institucional y el desgarro social en la que este se hunde desde su emancipación pacífica del poder colonial francés en 1960.

Ahora, tras un errático proceso electoral, el país comienza una nueva etapa, liderada por el presidente Faustin Archange Touadéra, que desde el 30 de marzo ha asumido el reto de garantizar –en primer lugar– la propia supervivencia del estado centroafricano; y, a continuación, devolver la esperanza a una población que, hundida en la frustración, no ha conocido nunca un periodo de estabilidad, seguridad y prosperidad; y mucho menos un proyecto nacional inclusivo, que siempre estuvo al margen de la agenda política de los sucesivos dirigentes nacionales. Desde que se emancipó del poder colonial francés en 1960, los presidentes nacionales –seis hasta la llegada de Catherine Samba-Panza, de los que cinco tomaron el poder después de un golpe de estado– han llevado las riendas de la República de forma centralista y despótica, han favorecido la corrupción, y han gobernado de espaldas a su propia población. Además, todos ellos han instigado el enfrenfamiento sectario. Este estalló violentamente –como nunca en tiempo pasados– cuando tomaron el poder los Seleka, una alianza de grupos armados de mayoría musulmana; y se agudizó con la venganza despiadada de los Antibalaka –amalgama de milicias animistas y cristianas, delincuentes y militares desertores partidarios del derrocado presidente Bozizé– contra “todo lo musulmán ", desde diciembre de 2013.

 

 

Después de más de dos años de conflicto, la consecuencia más dramática son las miles de víctimas y los más de 900.000 desplazados y refugiados que, a pesar del descenso de los enfrentamientos en todo el país, aún no confían en volver a sus hogares, arrasados por la violencia de ambos bandos. En la actualidad, la autoridad del gobierno y la presencia de militares y policías apenas alcanza a la capital Bangui, y solo las fuerzas internacionales despliegan fuera de ella para garantizar la supervivencia de la población. Sin duda, resarcir a las víctimas –haciendo prevalecer la justicia para evitar la impunidad de sus verdugos– y gestionar la vuelta de tantos cientos miles de centroafricanos expulsados de sus poblaciones deberán ser las prioridades del presidente Touadéra, si es que verdaremente quiere –como ha prometido públicamente- establecer una paz duradera y estable en todo el país.

 

Presidente Touadéra: de profesor a “candidato del pueblo”

"Estas elecciones –subrayaba el aún candidato Toudéra– son importantes, pero son solo el primer paso para salir de esta crisis (...) Tenemos que crear las condiciones para el diálogo de las dos comunidades. Tenemos que hacer todo lo posible para que los centroafricanos puedan vivir juntos en esta República»[2]. Ahora, como máximo dirigente nacional, debe demostrar que tiene determinación para conseguirlo. Al frente de una candidatura independiente, aunque su pasado reciente está ligado al partido KwaNaKwa, este matemático, antiguo rector de la Universidad de Bangui y primer ministro de Bozizé desde 2008 hasta principios de 2013, ganó –contra todo pronóstico– la primera vuelta de las elecciones presidenciales (con un 20% de los sufragios) y consiguió un holgado 62,7% de respaldo popular en la segunda vuelta, el pasado 14 de febrero. En este ascenso democrático al poder, fue determinante, por un lado, el apoyo explícito de la práctica mayoría de los candidatos que quedaron postergados en la primera vuelta; pero, más aún, contar con el favor de las poblaciones del noreste –la zona más castigada y olvidada del país–, donde le apodaron “candidato del pueblo”.

 

 

En el plano político, el primer obstáculo que deberá salvar Toudéra, para afianzar su independencia, es desligarse definitivamente de la sombra de su antiguo mentor y ex presidente, François Bozizé. Durante la segunda vuelta de la campaña electoral, los líderes del partido KwaNaKwa negaron su respaldo a Toudéra y favorecieron la candidatura de su oponente, Anicet Dologuélé, primer ministro (1999-2001) durante la presidencia de Patassé y jefe de la Unión por la Renovación de Centroafrica. No obstante, su posición ahora ha virado ante la nueva situación política. En un golpe de pragmatismo, y para garantizarse cuotas de poder político, los seguidores de Bozizé han rehabilitado a Toudéra como segundo vicepresidente del KwaNaKwa, una estratagema que ha sido calificada como un “no evento" por el entorno del nuevo presidente: «no podemos expresarnos sobre algo que nunca podría tener lugar (…) y tan solo se trata de una maniobra para apropiarse de una victoria que ha sido luchada hasta el último minuto»[3].

Con todo, y a pesar de controversias, Faustin Archange Touadéra –segundo presidente nacional que llega al poder a través de unas elecciones democráticas en la República Centroafricana, tras Patassé en 1993– ha generado un inusitado entusiasmo entre la población centroafricana, demostrado durante su proclamación pública en un abarrotado Estadio de Bangui; y también el respaldo unánime de toda la comunidad internacional, que ahora está presente en el país como en ningun otro tiempo precedente. Durante su discurso de investidura, que comenzó con un minuto de silencio «por todas las víctimas mortales del conflicto que estalló el 24 de marzo de 2013»[4], desgranó –con la premisa de la reconciliación social de un pueblo «prisionero en su propia tierra y donde la vida humana no era sagrada»– los retos que afrontará en sus próximos cinco años de mandato: la paz y la integridad territorial serán los ejes de su política para «cerrar definitivamente la página más oscura de la historia de nuestro país y recuperar el futuro con determinación para levantar a la República Centroafricana». Con este objetivo, el presidente Touadéra tendrá que atender a la construcción de un país que, con un conflicto sectario por el poder y los recursos aún abierto, deberá superar numerosos retos –claves para la construcción del país– para comenzar a escribir una historia de democracia, seguridad y desarrollo para todos los centroafricanos.

 

Primer reto: seguridad y unidad nacional

«La máxima prioridad es la seguridad y la defensa de una nación sostenible. La seguridad es la primera libertad. Todo se hará para que los centroafricanos vivan en paz y con seguridad en todo el país. La República Centroafricana es una e indivisible. Y lo seguirá siendo» (Touadéra, 30/03/16)

Uno de los logros más importantes del gobierno de transición de la presidenta Samba-Panza ha sido asentar un “tensa calma” en Bangui, y también en aquellas zonas fuera de la capital donde hay presencia militar externa. Porque, sin duda, el incremento de la seguridad se ha conseguido, en gran medida, gracias al apoyo internacional con el despliegue de las misiones de Naciones Unidas MINUSCA[5] (12.627 efectivos), la operación francesa Sangarís[6] –900 militares en la actualidad, aunque Francia ya ha anunciado que comenzarán a replegar en breve plazo–, y la misión de la Unión Europea EUFOR RCA[7], que llegó a Bangui en los momentos más convulsos (marzo de 2014). En ella participaron más de 230 militares españoles en dos rotaciones, y finalizó un año después con la pacificación de los distritos más peligrosos y violentos de la capital.

Sin embargo, y aunque los enfrentamientos sectarios han descendido de forma drástrica, la delincuencia, los saqueos y el control de las zonas productoras por parte de las milicias armadas sigue muy presente en todo el país. Además, el grupo terrorista Ejército de Resistencia del Señor –que huyó de la presión en Uganda, hace ya más de una década, para refugiarse en la zona fronteriza entre la República Centroafricana y en la República Democrátcia del Congo– ha incrementado los secuestros y saqueos en el recóndito Este centroafricano.

"Desde luego, no todo está resuelto –subrayaba el ministro francés de Defensa Le Drian–, pero finalmente vemos al país salir de un largo periodo de problemas e incertidumbre»[8], cuyo protagonista ha sido una violencia sectaria, inventada e instigada por el poder, y que ahora hay que erradicar para comenzar a asentar la seguridad en el país. Como señala el profesor americano Christopher Day, «la raíz de la violencia es la política en este país»[9], y romper este círculo pernicioso debe ser conditio sine qua non para asentar unos niveles mínimos de seguridad; además de –como subrayó el propio Touadéra en su investidura– «impulsar un programa de desarme y desmovilización antes de que el diálogo nacional sea retomado por las distintas facciones en conflicto».

Y en cuanto a la unidad nacional, frente a las reclamaciones de independencia del noreste del país, también parece que la elección de un nuevo gobierno –respaldado  por un alto porcentaje de población en esa zona– ha calmado, por el momento, las ansias soberanistas de los Seleka. El 14 de diciembre de 2015, el actual líder de los Seleka –el escurridizo Noureddine Adam– había proclamado la República secesionista Logone (en la región norteña de Kaga-Bandoro); sin embargo, una semana después, en la capital chadiana, declaraba a la periodista Madjiasra Nako que renunciaba definitivamente a la partición del país, que estaban comprometidos a terminar la lucha para ver la paz en la República Centroafricana, y que se pondría «incondicionalmente» al lado del nuevo presidente que saliese de las urnas[10].

Con la pretensión de hace factibles sus dos irrenunciables principios: seguridad y unidad, Touadéra deberá crear y consolidar un proyecto político inclusivo que le permita «construir una nación más justa, más equitativa, con instituciones fuertes e independientes (…) y establecer, además, las condiciones para una paz duradera en nuestras ciudades, en nuestros campos y en nuestros corazones». Por otro, el presidente centroafricano tendrá que atender y liderar un proceso de reconciliación y cohesión social entre todas las etnias, confesiones y poblaciones y hacerlo –como se comprometió “solemnemente”– «a través del diálogo, la verdad y la justicia». Una paz social imprescindible para que cicatricen las heridas de un conflicto aún abierto, y para generar una identidad nacional necesaria para despejar cualquier amenaza de fragmentación territorial.

 

Segundo reto: Fuerzas Armadas y de Seguridad profesionales y multiétnicas.

«Voy a reconstruir nuestras fuerzas armadas, para que lleguen a ser verdaderamente republicanas, multiétnicas, apolíticas y profesionales». (Touadéra, 30/03/16)

Hoy, las Fuerzas Armadas Centroafricanas (FACA) están rotas como consecuencia del conflicto: además de sufrir el ensañamiento de los Seleka, muchos de sus miembros desertaron para unirse a los dos bandos, pero especialmente a los Antibalaka. Más allá de la crisis actual, el ejército nacional –con un máximo de 5.000 efectivos en sus mejores momentos– nunca ha sido operativo y su presencia fuera de Bangui ha sido insignificante. Asímismo, en la década de los ochenta, tras usurpar la presidencia del país por la fuerza de las armas, el coronel André-Dieudonné Kolingba inauguró una espuria forma de garantizarse su permanencia en el poder y su propia seguridad: purgar el ejército y plagarlo de miembros de su propia etnia. Y esta dinámica se ha convertido en una perversa costumbre, que ha creado unas fuerzas de seguridad politizadas y sectarias, en las que no tienen casi representación las etnias que no han tenido un presidente propio en el poder, y mucho menos los musulmanes.

La necesidad de reconstituir el ejército nacional es urgente, y se van a necesitar muchos años para que, además de garantizar la seguridad de la población en todo el territorio, los militares centroafricanos se ganen su confianza y dejen de ser –por su forma de proceder– un problema para la sociedad, para convertirse en una institución respetada y aprecida por todos. Con este propósito, la incipiente reforma de la seguridad está siendo pilotada, en nombre de la comunidad internacional, por MINUSCA, que cuenta con la colaboración de EUMAM RCA[11]: una misión de la Unión Europea que, desde marzo de 2015 y hasta el próximo 15 de julio, ha asumido el cometido –con 74 militares europeos, 22 de ellos españoles – de asesorar al Ministerio y el Estado Mayor de Defensa en la restructuración, organización y formación no operacional del sector militar de la seguridad. Y, para seguir avanzando en la profesionalización y eficacia de las FACA, será necesario que Naciones Unidas –cuando constate el rumbo del nuevo gobierno centroafricano– levante el embargo de armas al país, en vigor desde enero de 2014, para poder equipar a un ejército que, por primera vez en la historia nacional, esté al servicio del pueblo y no de las clases dirigentes.

Tercer reto: reforma económica

«La consolidación fiscal y la reforma de los sectores productivos serán grandes cometidos de mi mandato (…). Libraré una lucha sin cuartel contra el fraude, la corrupción, la malversación de fondos públicos y el soborno». (Touadéra, 30/03/16).

 

 

En el plano financiero, el país debe enfrentar una ecuación muy compleja para restaurar la maltrecha economía nacional, con el objetivo prioritario de acabar con una corrupción generalizada y endémica que ha usurpado la riqueza nacional, que ha impedido el desarrollo social, y que ha mantenido al país en una total dependencia de la ayuda exterior. En la actualidad, la economía sigue basada en una agricultura de subsistencia (58,3% del sector productivo) que, bien gestionada, debe convertirse en la principal garantía de la seguridad alimentaria. Ya desde antes del 2013, la administración estatal estaba ausente en muchas regiones de la República Centroafricana, y esta situación –con graves consecuencias para las arcas públicas– ha empeorado drásticamente como consecuencia de un conflicto que se libró para hacerse con el control de los ingentes recursos nacionales, principalmente los mineros (oro y diamantes), pero también del tráfico ilegal de madera y algodón. Además de recuperar la producción y el comercio de estos bienes, el nuevo gobierno deberá gestionar las importantes reservas de petróleo –aún sin explotar– y la producción de uranio, que deben convertirse en bases de la economía nacional y, por ende, del desarrollo de su población. Solo así se superará la quiebra de su producto interno bruto, que en 2013 sufrió una caída del 36%.

 

Cuarto reto: política exterior

«Nuestra política exterior se basará en el apoyo a los ideales y objetivos de la Unión Africana y Naciones Unidas, las buenas relaciones de vecindad regional (…) y el fortalecimiento de la cooperación bilateral con países amigos». (Touadéra, 30/03/16).

No se puede entender la dramática historia de la República Centroafricana sin contemplar su contexto regional, y en especial la ingerencia de sus países vecinos –más en concreto, Chad y Sudán–, que han proyectado su ambición de poder y sus conflictos internos dentro de territorio centroafricano. Así, la ausencia de control en la frontera nacional ha sido una constante desde la independencia, lo que ha convetido al país en “refugio seguro” para los movimientos rebeldes que operaban contra los gobiernos de Sudán y Chad. Además, los permanentes enfrentamientos de los tres países colindantes han dinamitado la seguridad fronteriza, las respectivas soberanías nacionales, la seguridad compartida y la estabilidad política: un triángulo pernicioso en el que la República Centroáfrica –por su mayor debilidad institucional– siempre se ha llevado la peor parte.

Desde hace años, los gobiernos de Chad y Sudán han sido reiteradamente acusados[12] de patrocinar, por su carácter predominantemente musulmán y por intereses económicos, la gestación del movimiento armado Seleka; así como la marcha violenta y rebelde hacia Bangui de finales de 2012, en la que también participaron mercenarios y grupos armados chadianos y sudaneses, con la pretensión de «beneficiarse del saqueo de los recursos estatales (…), y de su alianza con Bangui[13]» para conseguir sus objetivos. Sin embargo, ambos países han negado categóricamente su injerencia en el vecino del sur aunque, ante las numerosas evidencias, pocos creen en su “inocencia”.

A pesar de todo, ahora es imprescindible cimentar unas relaciones vecinales que permitan a la República Centroafricana revertir su irrelevante papel no solo en la región, sino también en el escenario estratégico y político mundial. Fuera del continente africano, Francia y Estados Unidos son hoy los aliados internacionales más firmes –aunque de muy distinta índole– de la República Centroafricana, así como sus grandes valedores para auspiciar la intevención internacional. Por otro lado, China sigue siendo un socio comercial de primer orden, reforzado durante el régimen de Bozizé, y un importante donante de ayuda directa. Como señala el propio Touadéra, todo seguirá igual en el futuro inmediato del país, pues la «cooperación con China y Francia será útil para impulsar nuestros proyectos hacia adelante», y siempre con una presencia internacional basada en el «apoyo a los ideales y objetivos de la Unión Africana y las Naciones Unidas (…) y nuestra integración dentro de la Comunidad Económica del África Central».

 

Un compromiso final: «cada problema tiene su solución»

El futuro de la República Centroafricana es todavía muy incierto, el conflicto tardará mucho tiempo en cerrarse, y los retos que se deben afrontar para construir el país son impresionantes; pero, al mismo tiempo, nunca se contó con un respaldo internacional tan importante –aunque todavía insuficiente– como el actual. Y, al frente de este complicado proyecto nacional, se sitúa ahora el presidente Faustin Archange Touadéra que, respaldado por una amplia mayoría de centroafricanos, no tiene «ninguna duda de que nuestro país saldrá de esta situación difícil, porque estoy convencido de cada problema tiene su solución». Sin embargo, y más allá de su comprometido discurso de investidura, deberá comenzar cuanto antes a hacer realidad su programa reformista. Solo así la violencia, el subdesarrollo y la frustración social dejarán de lastrar al país.

Con todo, la República Centroafricana se encuentra hoy en una encrucijada trascendental para instaurar un proyecto nacional inclusivo, así como para regenerar la confianza de su población y de toda la comunidad internacional. Para conseguirlo, Touadéra ha pedido el apoyo de toda la población «porque creo que todos debemos participar en la regeneración y el desarrollo de nuestro país»; y también paciencia, «pues la ejecución de las reformas necesitará tiempo para que se perciba el impacto en su calidad de vida». Sin duda, el desafío necesitará décadas para su plena implementación; y solo desde la fortaleza del Estado, el país podrá pasar página y superar su violenta historia. Ahora, bajo el liderazgo del presidente Touadéra, se abre una innegable oportunidad de reescribir y entregar a millones de centroafricanos un futuro democrático, seguro y próspero.

 

Jesús Díez Alcalde es analista y Teniente Coronel del Ejército de Tierra español.


[1]Bavier, J. Stability still elusive despite peaceful Central African election. Reuters, 22/02/16. Disponible en http://www.reuters.com/article/us-centralafrica-economy-idUSKCN0VV0DU. Fecha de consulta: 03/03/16.

[2]Central African Republic: Touadera wins election. Alzajeera, 21/02/16. Disponible en http://www.aljazeera.com/news/2016/02/central-african-republic-touadera-wins-election-160221044730048.html. Fecha de consulta: 27/02/16.

[3]Centrafrique [Polémique]: Touadéra refused'être récupéré par le KNK. L´expression Centrafrique, 25/03/16. Disponible en http://lexpressioncentrafrique.over-blog.com/2016/03/centrafrique-polemique-touadera-refuse-d-etre-recupere-par-le-knk.html. Fecha de consulta: 01/04/16.

[4]Discours d´investiture de Son Excellence Pr. Faustin Archange Touadéra, Président de la République, Chef de L´Etat..Afrique News Info, 02/04/16. Disponible en http://afriquenewsinfo.net/2016/04/02/discours-dinvestiture-de-son-excellence-pr-faustin-archange-touadera-president-de-la-republique-chef-de-letat/. Fecha de consulta: 03/04/16.

[8]France to end Central African Republic military mission in 2016. France24, 30/03/16. Disponible en http://www.france24.com/en/20160330-france-end-military-operations-central-african-republic. Fecha de consulta: 02/04/16.

[9] Winsor, M. Central African Republic’s New President Touadera in uphill battle against warring muslim, christian militias. IBT, 30/03/16. Disponible en http://www.ibtimes.com/central-african-republics-new-president-touadera-uphill-battle-against-warring-muslim-2345672. Fecha de consulta: 02/04/16.

[10]Nako, M. Noureddine Adam: nous nou sengageons à la «paix définitive» en RCA. RFI, 28/12/15. Disponible en http://www.rfi.fr/emission/20151228-noureddine-adam-deby-centrafrique-rassemblee-peuples-centrafricains-rca-tchad-sele. Fecha de consulta: 16/01/16.

[12] Mapping Conflict motives: the Central African Republic (IPIS, Noviembre 2014) Disponible en http://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/20141124_CAR.pdf. Fecha de consulta: 02/03/15.

[13] Central African Republic: A New Rebel Government in Bangui. STRATFOR, 25/03/13. Disponible en https://www.stratfor.com/analysis/central-african-republic-new-rebel-government-bangui. Fecha de consulta: 28/01/16.

 

 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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