Producción de inteligencia: adaptando buenas prácticas periodísticas

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Stephen Marrin y otros autores han escrito piezas muy convincentes sobre lo mucho que los oficiales de inteligencia pueden aprender de la práctica analítica en otras disciplinas[1]. La medicina (diagnóstico) y al análisis económico se encuentran, probablemente, entre las fuentes de inspiración que se mencionan más a menudo.

Esto en cuanto se refiere al análisis. La obtención depende, como es obvio, de los últimos avances en diversas ramas tecnológicas. Por su parte, la producción de inteligencia puede aprender mucho del buen periodismo, con el que tiene bastante en común. Al fin y al cabo, se trata de transmitir a un lector (en inteligencia se le suele llamar “cliente”) información y valoraciones de la manera más clara y objetiva posible.

Todo esto viene a cuento de una excelente tesis doctoral que Laura Pérez Rastrilla acaba de defender con éxito en la Universidad Complutense de Madrid: Kosovo: la primera operación de ataque de la OTAN. Información y propaganda en los medios de comunicación españoles. Marzo 1999 – Junio 1999[2].  En ella, la autora identifica una serie de prácticas incorrectas que, desafortunadamente, se utilizaron a menudo en informaciones periodísticas españoles sobre el conflicto de 1999. Cualquiera de esas prácticas sería también incorrecta en un informe de inteligencia.

 

El condicional del rumor

Observa Laura Pérez Rastrilla: “Una muestra de la tendencia a producir información basada en suposiciones fue el abusivo uso de condicionales”. Y, más adelante: “La RAE lo denomina, precisamente, ‘condicional de rumor’ y lo asocia a la información periodística: ‘la variante del condicional de conjetura que se usa a menudo en el lenguaje periodístico para presentar las informaciones de forma cautelosa o dar noticias no suficientemente contrastadas’ (Nueva gramática, 2009). Sin embargo, aunque se asocie al lenguaje periodístico, este ‘condicional de rumor’ es considerado inapropiado en la información periodística, ya que genera confusión, transmite inseguridad y lo único que aporta es que no se sabe algo. El condicional de rumor sirve para insinuar...”.

La tendencia moderna en los países anglosajones es a que los documentos de inteligencia se redacten de la manera más simple y unívoca posible, evitando en lo posible el uso de condicionales y subjuntivos. No es así, sin embargo, en el sur de Europa, donde el condicional ha sido utilizado muy a menudo para transmitir la incertidumbre asociada de una manera natural a todo actividad de inteligencia. El problema, sin embargo, es el que Laura Pérez Rastrilla señala para las informaciones periodísticas sobre Kósovo. El uso del condicional difumina la diferencia entre información contrastada y rumor, entre fuentes sólidas y ausencia de fuentes. Por ello, en documentos de inteligencia es preferible el estilo directo y debe evitarse el uso del condicional.

 

Uso del impersonal y otras fórmulas para enmascarar la fuente

Seguimos a Laura Pérez Rastrilla: “Este inapropiado incremento del condicional y de fórmulas impersonales se combinaba con la ausencia de la fuente o la tergiversación de lo contado por la fuente primaria”. Y, más adelante: “Gutiérrez Ballarín enumera las expresiones más comunes empleadas por los medios de comunicación para introducir rumores: según rumores, según la agencia… se espera, según ha podido saber un redactor de …, según han manifestado a… fuentes (militares, económicas, religiosas…), informan fuentes fidedignas, según fuentes solventes, fuentes bien informadas, fuentes próximas al gobierno, según comentario unánime, en medios cercanos, al parecer, lo aseguran en medios diplomáticos, toma cuerpo la posibilidad de… admitieron que fuentes (americanas, soviéticas…)”.

En un interesante libro publicado en 2012[3], Colin Powell, que tras una larga carrera en el ejército y en la política entendía muy bien el funcionamiento de la inteligencia y su papel en el proceso de toma de decisiones, señalaba que “You can’t make good decisions unless you have good information and can separate facts from opinion and speculation”. Dime qué sabes con certeza y dime también cuál es tu análisis, cuál es tu valoración, cuáles son tus previsiones. Pero explícame claramente por qué piensas así (chain of reasoning). En palabras de Colin Powell, “At times you will not have this level of assurance, but you’re still pretty sure that your analysis is correct. It’s OK to go with that if it’s all you have, but in every case, tell me why you are sure and your level of assurance”. Y concluía: “I want as many inputs as time, staff, and circumstances allow. I weigh them all—corroborated facts, analysis, opinions, hunches, informed instinct—and come up with a course of action. There’s no way I can do that unless you have carefully placed each of them—facts, opinions, analysis, hunches, instinct—in their proper boxes”.

El impersonal se utiliza, precisamente, para que el cliente no distinga con claridad hechos y valoraciones, para que no sea capaz de juzgar por sí mismo acerca de la solidez de los hechos ni de la justificación del análisis que está basado en ellos. Es cierto que en los documentos de inteligencia no se pueden identificar las fuentes más sensibles[4], pero siempre hay fórmulas para que el cliente reciba una idea tan clara como resulte posible sobre el origen de la información y acerca de la fiabilidad que los que la han procesado le conceden[5].

 

El sujeto colectivo

Y continúa Pérez Rastrilla con su catálogo de errores: “Junto a los rumores, el anonimato de las fuentes o el empleo de condicionales, otra de las técnicas empleadas para presentar información no contrastada, muy próxima a la mención de fuentes anónimas, es el recurso a sujetos plurales, abstractos e impersonales en los que no se identifica a ninguna fuente de manera específica: ‘muchos’, ‘algunos’, ‘pocos’, ‘otros’ ‘ciertos’”.

El problema es, por una parte, la ambigüedad. Y, por otra, la presión que se ejerce sobre el lector (el cliente, si hablamos de inteligencia) para que acepte una determinada información o valoración. Si “todos” están de acuerdo en algo, hay que tener bastante valor y las ideas muy claras para disentir.

Uno de los sujetos colectivos más utilizados es “comunidad internacional”. En su tesis, Laura Pérez Rastrilla recuerda, en efecto, que a la comunidad internacional “se le atribuyeron deseos, obligaciones, decisiones, sentimientos… La comunidad internacional funcionó como escudo de acciones individuales. Estas quedaban diluidas en discursos políticos y mediáticos cuando se atribuían a una omnipresente comunidad, que no tenía rostro y a la que era imposible exigir explicaciones”.

Es normal que en comunicación política se utilice el concepto de “comunidad internacional”. Es algo que tiene ventajas claras para el que lo hace. Sin embargo, en periodismo y en inteligencia crea confusión (¿cuántos países tienen que estar a favor para que podamos hablar de “comunidad internacional”?; ¿puede hablarse de “voluntad de la comunidad internacional” si una gran potencia, como China, no está de acuerdo?). Y, además, afecta a las percepciones de lectores y clientes. Se trata, por ello, de una práctica a excluir.

José-Miguel Palacios es Coronel de Infantería y Doctor en Ciencias Políticas.


[1] Ver, por ejemplo, Marrin, S., & Torres, E. (2017). Improving how to think in intelligence analysis and medicine. Intelligence and National Security, 32(5), 649-662.

[2] Pérez Rastrilla, L. (2018). Kosovo: la primera operación de ataque de la OTAN. Información y propaganda en los medios de comunicación españoles. Marzo 1999 – Junio 1999. Tesis doctoral defendida en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid el 02.02.2018.

[3] Powell, C. (2012). It Worked for Me: In Life and Leadership. Harper. Los párrafos que se citan en este blog están tomados de http://www.thedailybeast.com/newsweek/2012/05/13/colin-powell-on-the-bush-administration-s-iraq-war-mistakes.html (acceso: 15.05.2012).

[4] Por el contrario, no hay ningún problema para identificar fuentes no sensibles. Si el hecho es el crecimiento económico durante los últimos meses, la fuente será, normalmente, el servicio estadístico del país, en su nota publicada el día XX de XXX. Y no pasa nada por reconocerlo.

[5] “Una fuente próxima al Primer Ministro cuyas informaciones pasadas siempre se han revelado correctas”. “Un científico nuclear cuya fiabilidad no está contrastada”...