Los dilemas organizativos de los movimientos insurgentes

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La dificultad que entraña poner en marcha una insurgencia explica que muchos grupos fracasen en las etapas iniciales. De hecho, aquellas que aspiran a su consolidación suelen naufragar repetidamente o tienen éxito sólo de manera parcial.

En su gestación, las insurgencias responden a grupos de reducidas dimensiones, escasa financiación y poco o ningún reconocimiento que lo legitime y/o respalde tanto en la escena doméstica como en la internacional. A su vez, en los escenarios en los que florecen, comparten protagonismo con una poliarquía armada que conforma un auténtico caleidoscopio, un limbo en el que coexisten señores de la guerra, líderes tribales y mafias del crimen organizado donde es difícil crecer y consolidarse, mientras que se oponen a un gobierno que disfruta de capacidad coercitiva y es percibido (en ocasiones) como legítimo tanto dentro como fuera de sus fronteras.

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Referencia: Miguel G. Guindo, “Los dilemas organizativos de los movimientos insurgentes”, Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM, No 115 (2013), pp. 147-160.