Los ataques de París y el enigma del pasaporte sirio

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El pasado viernes 13 de noviembre tuvo lugar en París el mayor atentado terrorista de Europa desde el 11-M en Madrid. Los ataques, que han sido atribuidos y reclamados por el ISIS, se produjeron en tres lugares diferentes de forma coordinada, y han dejado hasta el momento 129 víctimas mortales y cientos de heridos, muchos de ellos en estado crítico. Aunque es muy pronto para sacar conclusiones, el modus operandi y algunos detalles que han resultado ya probados pueden darnos algunas pistas sobre la gestación de los mismos que apuntan a unos actos de alta complejidad y ejecución milimétrica:

  • Los ataques fueron llevados a cabo por un número elevado pero aún indeterminado de personas. En la noche de los hechos, las noticias apuntaban a 8 atacantes, pero este número ha ido reduciéndose. Hay fuentes que hablan de 7 terroristas, de los cuales 6 se habrían inmolado utilizando los chalecos explosivos que portaban, mientras que otro había sido abatido a tiros por la policía. Otras informaciones destacan, sin embargo, que sólo había 6 atacantes, los 6 caídos en sendas explosiones de sus chalecos. Además, cabe señalar que algunos de los atacantes consiguieron huir y aún no han sido localizados. Sea cual sea el número, esto descarta por completo este atentado como perteneciente a la categoría de lobos solitarios, y apunta a un atentado mucho más complejo y coordinado.
  • Otra muestra de la complejidad del atentado es su naturaleza múltiple y coordinada, de ejecución muy precisa. Según el diario El País, “El fiscal de París, François Molins, encargad o de las investigaciones antiterroristas, aseguró […] que en la matanza participaron ‘tres equipos de terroristas coordinados’. Uno a bordo de un coche, desde el que dispararon a clientes de restaurantes y terrazas en el centro de la ciudad. Mataron al menos a 34 personas y en el lugar se recogieron un centenar de casquillos. Un segundo, el que atacó la sala de fiestas Bataclan. Asesinaron a 89 personas. Y el tercero, el que hizo estallar explosivos junto al Estadio de Francia”. Este tipo de actos requieren de una preparación y entrenamiento elevados, que han dado lugar a empezar a considerar la “pista siria”. El presidente francés, François Hollande, afirmó que los ataques representan un “acto de guerra que estaba preparado, organizado y planificado desde el exterior y con complicidades interiores”. Estos comentarios se enmarcan dentro de uno de los fenómenos más preocupantes en la actualidad para las autoridades europeas: la existencia de forign fighters, ciudadanos radicalizados con pasaporte europeo que viajan a Siria o Iraq para combatir junto al ISIS, ser entrenados y volver a Europa con el fin de perpetrar este tipo de atentados. La sofisticación de los ataques hace pensar que podamos estar ante uno de estos casos.
  • La “pista siria” puede confirmarse con la información obtenida sobre uno de los atacantes de la sala Bataclan. El análisis de un pedazo de dedo ha determinado la identidad de uno de los terroristas, el francés Ismail Omar Mostefani, nacido en octubre de 1985 en Courcouronnes. Al parecer, Mostefani viajó en otoño de 2013 a Turquía y, según fuentes policiales, desde ahí pasó por carretera a Siria para unirse durante varios meses a los yihadistas. Esta ruta es común entre los foreign fighters y representa la forma más efectiva en la que el ISIS recluta nacionales europeos para luego enviarlos de vuelta a Europa por vía aérea.
  • Otro elemento que conviene destacar es la dimensión internacional de los ataques, a la que no sólo se refiere la presencia de sus autores en Siria, sino que incluye otros países de la Unión Europea como es Bélgica, lo cual añade más complejidad a la situación. Según los medios (), “dos personas de nacionalidad francesa, pero residentes en el distrito de Bruselas centro y en el de Molenbeek respectivamente, participaron en los atentados y fallecieron. También son dos los coches provenientes de Bélgica: uno encontrado en las inmediaciones de la sala de fiestas Bataclan y otro cerca del cementerio Père Lachaise de París. Los dos vehículos fueron alquilados en Bruselas a principios de la semana” y ya son siete los detenidos por las autoridades belgas en relación con ello. Esto pone de relieve que se trata de una trama bien preparada, con conexiones con células radicales en varios países y que por tanto requerirá de la cooperación internacional y el intercambio de información e inteligencia entre agencias para ser investigada y prevenir futuros ataques. En este sentido, la Unión Europea dispone de agencias propias que facilitan este intercambio de información y coordinan escuerzos en la lucha antiterrorista, como es el caso de Europol. Sin embargo, depende totalmente de los Estados Miembros el nutrir las bases de datos de Europol, que realizan chequeos automáticos sobre cualquier sospechoso, de la información necesaria para ello, y muchas veces estos Estados Miembros se muestran reacios a compartir la información de la que disponen.
  • Las bases de datos de Europol podrían ser útiles a la hora de resolver otras de las incógnitas de este ataque: la procedencia de los fusiles Kalashnikov que los asaltantes utilizaron para disparar a sus víctimas, de los cuales se han hallado 3 en uno de los coches encontrados. Como el frustrado ataque del Thalys ya puso de manifiesto, hay a menudo una estrecha vinculación entre el terrorismo y algunas actividades delictivas de carácter previo a los ataques, ideadas precisamente para reunir fondos o acceder a las armas a utilizar. Europol realiza de forma constante comprobaciones sobre la relación de ataques terrorista y el crimen organizado, controlando concretamente el mercado clandestino de armas de fuego. Sin embargo, como ya se ha dicho, la información a contrastar es directamente surtida por los Estados Miembros, con lo que un mayor esfuerzo de cooperación se hará necesario.

Sea como fuere, y a pesar de que aún hay muchas incógnitas por resolver y cualquier conclusión puede ser precipitada, lo cierto es que debido al tipo de ataque, al número de implicados, al aspecto internacional  y a las armas utilizadas puede deducirse que el atentado fue preparado y ejecutado minuciosamente, por gente con el entrenamiento necesario y bien conectada a redes islamistas internacionales. En consecuencia, debido a su complejidad, normalmente este tipo de ataques requieren de planificación con bastante antelación. Sólo hay una pista de todas las encontradas que indicaría una mayor celeridad en la preparación de los ataques: la presencia de un pasaporte sirio en las inmediaciones del Estadio de Francia, muy cerca de donde falleció uno de los atacantes. Según las autoridades griegas, el portador de dicho pasaporte fue registrado el 3 de octubre en la isla de Leros. El ministro del Interior Serbio ha confirmado este domingo que la persona que portaba el pasaporte se registró en el paso fronterizo de Presevo entre Serbia y Macedonia y solicitó asilo en Serbia. Además, algunas fuentes señalan que “otros dos inmigrantes registrados en Grecia están siendo buscados por la policía por su relación con los atentados”. Sin embargo, Atenas aún no ha podido confirmar este punto.

La cuestión del pasaporte sirio no es baladí, porque vincularía directamente los atentados con la actual crisis migratoria. Hasta el momento, algunas voces se habían hecho eco de la posibilidad de que el ISIS estuviera aprovechando los flujos migratorios para enviar terroristas infiltrados entre los refugiados. No obstante, la probabilidad de que eso ocurriera era muy baja y dichas afirmaciones no habían encontrado soporte factual, ya que para el ISIS era mucho más fácil fomentar la radicalización a distancia de jóvenes musulmanes para que posteriormente realizaran atentados de tipo lobo solitario, o bien utilizar la vía aérea desde Turquía, como ya se ha señalado, para repatriar foreign fighters. De pertenecer el pasaporte realmente a uno de los atacantes, significaría que un “refugiado” ha podido estar involucrado en una trama de esta magnitud tras sólo un mes en Europa.

Como se ha dicho, esta posibilidad choca con las conclusiones que de momento se pueden extraer del atentado, pero no es descartable, y de confirmarse podría tener importantes consecuencias en el ámbito emocional de la tragedia. Ha de recordarse que cualquier atentado terrorista busca provocar el miedo y la repercusión mediática para desestabilizar una sociedad. La posibilidad de relacionar la crisis migratoria y el terrorismo podría ser por tanto interesante para los fines de los atacantes, ya que avivaría miedos y sentimientos de odio por parte de Europa hacia los inmigrantes. Todavía está por ver si el pasaporte encontrado pertenecía a uno de los terroristas, a una de las víctimas o incluso si es original o una mera copia dejada por los atacantes para generar confusión, ya que los pasaportes sirios son relativamente fáciles de falsificar. En cualquier caso, se trata de una pieza importante del puzle, que deberá ser debidamente tratada por las autoridades si se quiere evitar una mayor repercusión de los atentados en los corazones franceses y europeos.