La respuesta regional militar contra Boko Haram

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Análisis GESI, 15/2019

Resumen: Boko Haram nació en 2002 en Nigeria, justo cuando se estaba produciendo una reactivación del islamismo más radical a escala global del que esta organización terrorista va a participar, sobre todo a partir de 2009.

Su creciente radicalismo llevó a Boko Haram a convertirse en la organización terrorista más activa y mortífera de África. Para acabar con esta amenaza, Nigeria, Benín, Chad, Camerún y Níger crearon una fuerza multinacional denominada Fuerza Multinacional Conjunta.

 

Introducción

La lucha contra el terrorismo islamista en África, en este caso de manos de Boko Haram, ha tenido un poderoso aliado mediante el establecimiento de una fuerza conjunta que nació respaldada por la Unión Africana y la Unión Europea (Morales, 2017: 1). Esta fuerza se denominó Fuerza Multinacional Conjunta (MNJTF, en sus siglas en inglés) y estuvo formada por Nigeria, país que más sufría la violencia terrorista de Boko Haram, Chad, Níger, Camerún y Benín.

Lograr acabar con una organización terrorista como Boko Haram que llegó a controlar doce estados de Nigeria era fundamental. La razón estaba en la importancia de mantener la estabilidad interna de un país como Nigeria, con más de 160 millones de habitantes, muy rico en petróleo y con unas importantes fuerzas armadas. Es decir, la estabilidad de Nigeria era prioritara para la seguridad de toda la región (Laboire, 2013: 55).

El objetivo de este trabajo es ver qué medidas militares se han tomado en la región afectada por el terrorismo islamista de Boko Haram, con qué problemas se ha enfrentado esta respuesta armada y si esta ha sido efectiva o no. Para ello, hemos dividido el trabajo en tres apartados. En el primero, se hablará de los orígenes de Boko Haram. A continuación, se estudiará la violencia ejercida por la organización terrorista. Por último, se abordará la respuesta militar regional a esta violencia.

 

Los orígenes del grupo yihadista más sanguinario de África

Antes de pasar a explicar los orígenes de Boko Haram habría que explicar sucintamente, pues no es el objeto de este trabajo, la filosofía e ideología de este movimiento. En primer lugar, consideran que la influencia occidental en la sociedad islámica es la base de la debilidad del islam, tal como indicaba Freedom Onuoha citando a S. Sani. Onuoha también clasificaba a Boko Haram como un movimiento islamista salafista yihadista (Onuoha, 2014: 159-160). Según Avilés, el yihadismo es la violencia “ejercida en nombre del islam”, pero no hay que confundirlo con islamismo, pues este suele no emplear la violencia para la consecución de sus fines. Así, se podría definir islamismo como aquel “movimiento político e ideológico que pretende imponer a la sociedad unas normas de comportamiento privado y colectivo basadas en una interpretación del islam que pretende basarse en sus rasgos originales”. De ahí que se rechacen muchos elementos e innovaciones de la vida moderna. Por otro lado, aunque puedan parecer iguales, islamismo y salafismo no serían estrictamente sinónimos, ya que aunque este propone una vuelta al islam de las primeras generaciones, habría que distinguir tres corrientes en su seno, denominadas por Wiktorowitcz en “Anatomy of the salafí movement” como purista, política y yihadista. La primera se limitaría a la predicación, dejando la acción política para la segunda, la principal, que busca implantar un orden político y social basado en la ley musulmana tradicional o sharía, por lo que se les puede considerar como islamistas. La corriente yihadista por su parte utiliza la violencia para lograr sus fines, como se señaló (apud Avilés, 2017: 18-19).

Boko Haram se opone radicalmente a los gobiernos seculares, a la banca convencional, los impuestos y, sobre todo, a la educación occidental, por creer que no se basa en enseñanzas morales (Onuoha, 2014: 160). Esto último es fundamental, ya que Boko Haram viene a significar algo así como que la “educación occidental es pecado” y viene a explicar el porqué de sus numerosos ataques contra escuelas en las que han muerto cientos de alumnos y profesores. No obstante ser este el nombre por el que este movimiento es popularmente conocido, su verdadero nombre es Jamaat Ahl Suna Li Al Dawa Al Yihad (Grupo Suní para la Predicación y la Yihad[1]) (Avilés, 2017: 195). También se podría traducir el término Boko Haram como la “educación occidental está prohibida”, porque sería una combinación de la palabra Hausa “boko”, que significa “educación occidental” y la palabra árabe “haram”, que figurativamente significa “pecado” y literalmente “prohibido”[2]. Sin embargo, y esto es interesante, en agosto de 2009 un líder interino de Boko Haram que se hacía llamar  Mallam Sanni Umaru señaló que lo que en realidad Boko Haram quería decir es que la “Civilización Occidental está prohibida”, reafirmando este significado la creencia en la supremacía de la cultura islámica, ya que esta va más allá de la simple educación (Onuoha, 2014: 160).

Aunque no es el único grupo violento que opera en Nigeria, Boko Haram sí es el más violento y peligroso, llegando a ser considerado en 2015 como el segundo grupo terrorista más mortífero del mundo, siendo el primero Daesh. Ese año provocaron más de 5.000 muertes, sobre todo en Nigeria, pero también en países vecinos. No obstante, para entonces se puede considerar que estaba en un serio retroceso debido a la presión ejercida por la fuerza multinacional integrada por Nigeria, Camerún, Chad, Benín y Níger (Avilés, 2017: 194).

Se suele indicar el 2002 como el año de fundación de Boko Haram en el norte de Nigeria de manos del predicador Mohamed Yusuf. No obstante, muchos consideran que sus orígenes están en 1995, cuando Abubakar Lawan creó la Organización de Jóvenes Musulmanes en Maiduguri, en el estado de Borno. Hasta el 2002, año en el que Yusuf se hizo con el liderazgo del movimiento, fue una organización no violenta (Onuoha, 2014: 159). Entre el 2002 y el 2009 hubo alguna acción violenta, pero su radicalización comenzó realmente a partir del 2009[3]. Las primeras manifestaciones de violencia fueron esporádicas y se utilizaron principalmente armas blancas (Santé, 2018: 5).

Yusuf defendía la instauración de la sharía y la eliminación de “la educación occidental” (Avilés, 2017: 194). También fueron constantes sus acusaciones de corrupción contra muchos clérigos y “de interpretaciones falsas del Corán”. Esto le granjeó muchos apoyos a la vez que lanzaba furibundos discursos contra el gobierno nigeriano (Santé, 2018: 4-5). Pero ese rechazo a la secularización y a las influencias occidentales de Yusuf no bastó para que el movimiento se expandiese. Para explicar cómo el movimiento fue creciendo en seguidores y en importancia es preciso también señalar las diferencias habidas en Nigeria entre un norte de mayoría musulmana y un sur animista, más rico y poblado y con unas élites importantes (Avilés, 2017: 195). A ello habría que añadir la pujanza a nivel mundial que el islamismo estaba teniendo y que, sin duda, influyó también en la expansión de Boko Haram.

El año decisivo en la historia de Boko Haram fue 2009, cuando una revuelta en cinco estados del norte de Nigeria motivó la represión del ejército, matando a cientos de sus miembros y capturando a Yusuf. Este murió estando bajo custodia policial, iniciándose tras esta operación militar la radicalización del movimiento (García, 2015: 46). El motivo de esta radicalización fue que el grupo consideró como extrajudicial e injusta la muerte de Yusuf y se propuso vengar la muerte de su líder y otros miembros durante el levantamiento de 2009 (Onuoha, 2014: 159). Otros autores lo explican también como el intento de ser “fiel al maximalismo de la ideología yihadista salafista que les moviliza”. A partir de entonces comenzó su espiral de violencia con su nuevo líder, Abubakar Shekau. Este había sido lugarteniente de Yusuf y no se dio a conocer hasta el verano de 2010, pues habían estado ocultos tras la importante represión de las fuerzas nigerianas (Echeverría, 2014: 5). Se había pensado en un primer momento que Shekau había muerto también durante la violenta represión de las fuerzas armadas en 2009, pero su aparición en un video anunciando que tomaba el control de Boko Haram fue una sorpresa.

 

                                            

La actividad terrorista de Boko Haram

Desde la radicalización de Boko Haram sus actividades terroristas de han visto caracterizadas por una extrema violencia que ha afectado sobre todo a la población civil, como se comprobará a continuación. A la vez que esto se producía se fueron desarrollando una serie de escisiones dentro del grupo que, no obstante, no limitaron su letalidad. La primera escisión sería en 2011 con el Movimiento Islámico Yusufiya (MIY), que rechazaba “la falsa guerra santa de Shekau y su práctica de matar civiles”. No obstante, la escisión más importante fue la llevada a cabo por Ansaru a comienzos de 2012 (Echevarría, 2014: 7).

Las acciones terroristas de Boko Haram se han desarrollado de diversas maneras y han ido tanto contra los cristianos como contra musulmanes moderados o funcionarios del gobierno, incluso contra edificios de la ONU. Como indica Echevarría, han realizado ataques suicidas en ocasiones y han atacado también comisarías de policía, cuarteles militares, además de asaltos a prisiones para liberar a miembros del grupo, asaltos contra iglesias católicas y protestantes e incluso mezquitas o líderes religiosos musulmanes. También se han producido ataques contra bancos y secuestros de extranjeros. Y cada vez con más frecuencia se han producido atentados contra escuelas y residencias estudiantiles “para disuadir al sector de la enseñanza de mantener una actividad que los terroristas consideran blasfema” (Echevarría, 2014: 11).

Siguiendo un orden cronológico, algunos de los atentados más importantes de Boko Haram comenzaron principalmente durante el verano de 2009 y se hicieron cada vez más violentos, osados y visibles. Durante el mes de julio de 2009 atacaron comisarías en Maiduguri. Al año siguiente, también en julio, unos 50 miembros del movimiento fuertemente armados atacaron la comisaría central de estado de Bauchi, liberando a más de 700 prisioneros y cobrándose la vida de cinco policías (Echevarría, 2014: 7).

El 29 de mayo de 2011, día de la investidura de Goodluck Jonathan como presidente de Nigeria, Boko Haram detonaba varios artefactos explosivos en las inmediaciones de un cuartel militar en la ciudad norteña de Bauchi, matando al menos a catorce personas. Lo interesante de este ataque es que fue perpetrado, según informó el portavoz de Boko Haram, por miembros del ejército nigeriano que querían sumarse a las filas del movimiento. Extremo este que fue negado a su vez por el portavoz militar del ejército de Nigeria[4].

Como se puede comprobar, las acciones fueron ganando en intensidad, audacia y refinamiento hasta llegar a atacar edificios de organismos internacionales, como el ataque producido el 26 de junio de 2011 al edificio de Naciones Unidas en Abuya, la capital del país, donde un coche bomba mató al menos a 18 personas y dejó más de 75 heridos. Fue un ataque suicida propio de grupos como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y el mismo Boko Haram. El atentado se enmarcó en una escalada terrorista llevada a cabo por el movimiento que en junio de ese mismo año había atentado contra la sede de la policía en Abuya, matando a ocho personas y dejando decenas de heridos, además del ataque ya mencionado el día de la envestidura de Goodluck Jonathan. A estos habría que sumar el atentado perpetrado en octubre de ese año durante la celebración de la independencia nigeriana y que costó la vida de 30 personas. El ataque contra Naciones Unidas fue uno de los más sanguinarios sufridos por la organización desde que Al Qaeda asesinase a 41 empleados de Naciones Unidas en Argel en 2007[5].

Relevantes fueron la serie de atentados coordinados llevados a cabo por el movimiento el 20 de enero de 2012 en Kano, segunda ciudad más poblada de Nigeria, en los que murieron al menos 200 personas. Los objetivos fueron el cuartel general de la policía y la oficina de inmigración. Prácticamente un mes después Boko Haram organizó una fuga en la prisión de Lokoja, logrando liberar a 119 prisioneros. Ese mismo año, el 29 abril, explotaron un coche bomba en una iglesia en Kaduna del Norte, muriendo 36 personas. Por si fuera poco, ese mismo día fueron atacados cristianos en la Universidad de Bayero, en Kano, asesinando a quince de ellos. Y en junio, un ataque suicida realizado por un menor de quince años contra la mezquita central de Maidaguri se cobró la vida de cinco personas (Torregrosa et al., 2016: 74).

El desarrollo de los diversos atentados llevados a cabo por Boko Haram se saldrían de los límites de este trabajo, por lo que en adelante se hará una sucinta mención de los más destacados que, no obstante, serán una buena muestra de la capacidad desarrollada por Boko Haram para intentar lograr sus objetivos. Así, por ejemplo, en un enfrentamiento con fuerzas de Nigeria, Níger y Chad producido en abril de 2013 en el estado de Borno, dejó más de 200 personas muertas. En junio, diversos ataques orquestados contra iglesias dejaron más de 50 víctimas. Ese año destaca el atentado realizado el 17 de septiembre de 2013, donde miembros de Boko Haram disfrazados de soldados nigerianos realizaron un falso control en Benisheik en Borno en el que murieron al menos 143 personas[6].

Pero quizá sea el 2014 el año en el que Boko Haram más repercusión tuvo, sobre todo en el mundo occidental. Y esto se debió a que el 14 de abril secuestraron a 276 chicas de un internado en Chibok, en el estado de Borno. Se puede considerar este secuestro como el ataque más terrible sufrido en Nigeria, no obstante haber sido superado en crueldad y víctimas por otros ataques del movimiento (Bolaños, 2014: 2). Con el tiempo algunas de las chicas lograron escapar de sus captores, aunque la mayoría permanecen secuestradas aún, muchas veces obligadas a casarse con ellos o a convertirse al islam en el caso de que sean de otra religión. El suceso se hizo muy mediático en occidente, siendo uno de los escasos ejemplos de ataques yihadistas fuera de occidente que ha movido sensibilidades en los países occidentales y una campaña en las redes sociales mediante el hashtag #Bringbackourgirls (Avilés, 2014: 195).

Aunque Boko Haram había mantenido relaciones con AQMI, en 2015 decidió apostar por Daesh, que en esos momentos estaba en su máximo esplendor. La declaración de lealtad de Shekau al líder de Daesh, Al Baghdadi, llevó a que Boko Haram se denominase Wilayat Gharb Afriqiyyab, Estado Islámico de África Occidental. Los años siguientes los secuestros y ataques del grupo continuaron, contabilizándose más de 1.000 niños secuestrados en el norte del país desde 2013. Sin embargo, dentro del grupo se van a producir disputas internas que van a llevar a una nueva escisión dentro del movimiento. El resultado fue que en agosto de 2016 Daesh logró sustituir a Shekau, que se negó a aceptarlo, por su portavoz, Abu Musab al Barnawi. La aparición de Shekau en un video anunciando que seguía como líder del grupo es una buena prueba de la división en el seno de Boko Haram[7].

 

La respuesta para erradicar a Boko Haram

Para acabar con una amenaza tan importante como era la de Boko Haram, las fuerzas militares de Nigeria, Benín, Chad, Camerún y Níger crearon una fuerza militar multinacional con esa específica misión. Se llevó a cabo a través de un mandato del Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana y desplegaba entre 7.500 y 10.000 soldados de esas naciones. Esta unidad multinacional fue denominada MNJTF. Como es lógico, contó también con el respaldo de la Unión Europea y de Naciones Unidas. Si bien ha cosechado importantes éxitos en su lucha contra Boko Haram, es difícil hablar todavía de una victoria total, aunque sí ha logrado arrinconar al movimiento.

La MNJTF tiene unos orígenes que se remontan a 1994, es decir, poco antes del surgimiento de la Organización de Jóvenes Musulmanes, grupo formado por Abubakar Lawan en el estado de Borno y que se considera el verdadero origen de Boko Haram. Ese año el entonces presidente de Nigeria, Sani Abacha, creó una fuerza militar para terminar con la delincuencia en el norte del país. Más adelante, en 1998, Chad y Níger decidieron unirse a esta fuerza con el objetivo de mantener seguras las fronteras comunes en torno al lago Chad. En sus inicios esta fuerza militar se denominó Fuerza Multinacional Conjunta de Seguridad, instalando su cuartel general en el estado de Borno. No obstante, se mantuvo bastante inactiva hasta que se reactivó en 2012 debido a la creciente actividad del terrorismo en la región. Será a partir de entonces cuando pase a llamarse MNJTF (Morales, 2017: 3-4).

No obstante, la cooperación de estos estados implicados en la lucha contra Boko Haram fue débil hasta la cumbre de París de 2014, cuando los países acordaron cuestiones de seguridad de interés regional y la MNJTF se mostró como el ¨único instrumento disponible para apoyar estos objetivos”. Así, el creciente poder de Boko Haram obligó a reactivar la Fuerza de Seguridad Conjunta Multinacional el 7 de octubre de 2014 “para llenar el vacío dejado por la inercia regional de la última década”, renombrándose Fuerza Multinacional Conjunta, con el objetivo común de derrotar a Boko Haram (Kerins & Mouaha-Bell, 2018: 43).

Poco después, el 24 de noviembre de 2014, la Unión Africana y el Consejo de Paz y Seguridad respaldaron la activación de la MNJTF (Assanvo, Ella A Abatan & Aristide, 2016: 2). El 28 de enero de 2015, el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana en su 484ª autorizó el despliegue de la MNJTF. Además, en su 489ª reunión se acordó también ampliar su fuerza a un nivel apropiado “con el fin de facilitar la implementación efectiva del mandato y tareas de la MNJTF”[8].

Será el año 2015 el que marque el “punto de inflexión” en el seno de la MNJTF, cuando su cuartel general en Baga (Nigeria) fue atacado por miembros de Boko Haram, quienes previamente habían atacado la ciudad y masacrado a buena parte de la población. Según diversas fuentes, el cuartel general estaba protegido por soldados nigerianos que nada hicieron para repelar la agresión y que decidieron huir. Por otro lado, los contingentes de Níger y Chad habían sido previamente retirados a sus países “por motivos de seguridad”. Cómo es lógico, este hecho suscitó los remordimientos de los miembros de la coalición, provocando un renovado impulso en la MNJTF. Los países integrantes la dieron un mayor apoyo, así como de la Comunidad Internacional. Su contingente fue aumentado y su cuartel general se trasladó a Yamena, en Chad (Morales, 2017: 7). Cierto es que la MNJTF pasó por muchos desafíos políticos, técnicos y financieros, pero consiguió enfrentarlos e ir “ganando terreno gradualmente” (Assanvo, Ella A Abatan & Aristide, 2016: 1).

La MNJTF tiene tres componentes: militar, policial y civil. Además, opera bajo las órdenes de la Comisión de la Cuenca del Lago de Chad (CCLC), formada por Camerún, Chad, Níger, Nigeria, Libia y República Centroafricana. No obstante, la CCLC no tiene papel alguno en las operaciones que realiza la MNJTF. Esto le ha ocasionado numerosas críticas, puesto que “aparenta que carece de una verdadera organización supranacional que avale la misión” (Morales, 2017, p. 10). Hay que resaltar también que hasta 2018 solo el componente militar había sido completamente activado (Kerins & Mouaha-Bell, 2018: 45).

En cuanto al componente militar, su jefe es siempre un nigeriano. Esto fue un ruego expreso de presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, quien se opuso a que la MNJTF tuviese un mando rotativo durante un período de seis meses, como querían los otros integrantes de la coalición. Según Buhari, ese método minaría “la capacidad militar para mantener el empuje contra los insurgentes, quienes también tienen la extraña habilidad de adaptar y reajustar su estrategia”. También recordó que era Nigeria quien mayor número de tropas aportaba, además que era en este país donde se producían la mayoría de las operaciones antiterroristas[9].

El 25 de mayo de 2015, se inauguró su Cuartel General en Chad. Con respecto al área de operaciones, las tropas de Chad, Níger, Nigeria y Camerún se desplegaron “dentro de sus propios límites fronterizos nacionales”. Así, se definieron cuatro sectores: Sector 1 con el puesto de mando en Mora (Camerún), Sector 2 en Baga-Sola (Chad), Sector 3 en Baga (Nigeria) y el Sector 4 en Diffa (Níger). Si en un principio la MNJTF tuvo una cifra inicial de 7.500 soldados, esta se fue ampliando y en 2015 llegó hasta los 11.1150 efectivos divididos de la siguiente forma: 3.750 de Nigeria, 3.000 de Chad, 2.650 de Camerún, 1.000 de Níger y 750 de Benín. En el caso de este último, el número de efectivos se redujo hasta los 200 aproximadamente por razones presupuestarias (Morales, 2017: 10-11). Probablemente, la cifra actual esté cercana a los 10.000 efectivos.

La falta de fondos fue uno de los principales problemas por los que pasó la MNJTF, algo que todavía no se ha resuelto. Contó con un presupuesto inicial de 700 millones de dólares que, sin embargo, no incluía el “suministro directo de armas o equipo militar a los países participantes (Morales, 2017: 11). También, aunque insuficiente, recibe financiación y apoyo de la Unión Europea, quien prometió 50 millones de euros, y asistencia técnica de Estados Unidos, Francia y Reino Unido (Kerins & Mouaha-Bell, 2018: 45). La ayuda de Reino Unido no es solo técnica, sino que también lo ha sido financiera. Nigeria, el principal perjudicado por Boko Haram, también aporta ayuda financiera y lo mismo ha hecho la Comunidad de Estados Sahelo-Saharianos. Por lo tanto, es prioritario que se mantenga y se incremente, si es posible, la ayuda financiera a la MNJTF, porque de lo contrario una falta de recursos económicos podría poner en aprietos sus operaciones  (Assanvo, Ella A Abatan & Aristide, 2016: 9).

En cuanto a su primera entrada en acción, hubo que esperar hasta el año 2016. Fue a partir de febrero de ese año cuando operaciones de envergadura fueron llevadas a cabo por las tropas de la MNJTF. Además, se pueden contabilizar al menos cuatro operaciones a gran escala realizadas conjuntamente con unidades nacionales de países de la zona: entre el 11 y 14 de febrero de 2016 en Ngoshe (Nigeria), dentro de la Operación Flecha Cinco; el día 24 de febrero en la ciudad nigeriana de Kumshe, localidad que era considerada como base de apoyo de Boko Haram; el 16 de marzo de 2016 Djibrili y Zamga (Camerún y Nigeria, respectivamente), dentro de la Operación Tentacule; y del 10 al 16 de mayo en el bosque nigeriano de Madawya en una operación conjunta con el ejército camerunés y el nigeriano en el marco de la Operación Émergence 4. Y en junio tuvo lugar la Operación Gama Aki, donde intervienen también países de la coalición con el propósito de destruir las “últimas fortalezas del grupo” (Assanvo, Ella A Abatan & Aristide, 2016: 11-12). Según Morales, en esta exitosa operación se lograron rescatar rehenes, se reconquistaron territorios en manos de los terroristas y se causaron numerosos daños a la organización terrorista como, por ejemplo, el que en noviembre se rindiesen 240 de sus miembros en Baga-Sola. Los éxitos no quedaron ahí, pues durante 2017 se siguieron lanzando operaciones militares, liberándose cientos de prisioneros en manos de la organización y matando a decenas de sus miembros (Morales, 2017: 12).

Pero también a nivel nacional se han producido operaciones por parte de los países de la cuenca del lago Chad, como, por ejemplo, las emprendidas por Nigeria y Camerún contra Boko Haram. En el caso de Nigeria se puede destacar la serie de ofensivas lanzadas por su ejército entre 2016 y 2018 con el apoyo de la aviación, que permitieron reconquistar varias ciudades y el regreso de la población civil y de las autoridades administrativas (Mahmood & Christian Ani, 2018: 12-13).

 

Conclusiones

Uno de los principales problemas por los que pasa la MNJTF es el de la financiación, por lo que la ayuda de la Unión Europea, la Unión Africana y Estados Unidos es fundamental. Los países que la integran, salvo la rica en petróleo Nigeria, tienen escasos recursos económicos y sus fuerzas militares son escasas y pobremente armadas. Ejemplo del esfuerzo realizado por algunos de los países que forman la coalición es el de Chad y Níger, con unas fuerzas terrestres de 25.000 y 5.000 soldados, respectivamente. Por tanto, si no se quiere ver reducida su efectividad, la asistencia técnica y financiera ha de mantenerse o ampliarse o de lo contrario no se podrá seguir luchando contra Boko Haram como hasta ahora.

A pesar de los problemas de financiación, está claro que la MNJTF se ha vuelto cada vez más relevante en la región y ha cosechado muchos triunfos, arrebatando territorios a Boko Haram, liberando a miles de prisioneros y eliminando a decenas de integrantes de la organización. Sin embargo, esta aún no está vencida, aunque los avances son evidentes. Por lo tanto, la presencia y el fortalecimiento de la MNJTF en la región es más que necesaria para colaborar en la lucha contra Boko Haram. La presión militar constante en la región se antoja necesaria para una eficaz lucha contra esta organización terrorista.

Ha sido la primera fuerza multinacional conjunta aparecida en África para luchar contra el terrorismo islamista. Su ejemplo ha servido para que surgiese otra fuerza conjunta para hacer frente a la preocupante situación existente en Malí. Esta ha sido la Fuerza Conjunta FC-G5S, formada por Burkina Faso, Malí, Mauritania, Níger y Chad.

 

Alberto Guerrero es Doctor en Historia Contemporánea por la UNED y actualmente cursa el Máster en Paz, Seguridad y Defensa del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (IUGM). También es miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Historia Militar (ASEHISMI).

 

Bibliografía

Avilés, Juan (2017). Historia del terrorismo yihadista: de Al Qaeda al Daesh, Madrid: Síntesis.

Assanvo, William, Ella A Abatan, Jeannine & Aristide, Wendyam. (2016), “Assesing the Multinational Joint Task Force against Boko Haram”, Institute for Security Studies, https://issafrica.org/research/west-africa-report/assessing-the-multinational-joint-task-force-against-boko-haram

Bolaños, Jorge (2014), “Boko Haram: la bandera negra que ensombrece Nigeria”, Instituto Español de Estudios Estratégicos, http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2014/DIEEEA34-2014_BanderaNegra_BokoHaram_JBM.pdf

Echevarría, Carlos. (2014), “El desafío terrorista de Boko Haram en Argelia”, Instituto Español de Estudios Estratégicos, http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_investig/2014/DIEEEINV02-2014_Region_Africa_subsahariana_C.Echeverria.pdf

García, Dulce (2015), Boko Haram. Madrid: Comisión Española de Ayuda al Refugiado.

Kerins, P. M. & Mouhaha-Bell, S. V. (2018), Boko Haram´s rise and the multinational response. Monterey, Master´s Thesis. California: Naval Postgraduate School.

Laboire, Mario (2013), “Boko Haram: una amenaza latente”, Revista Española de Defensa, n.º 292, pp. 54-60.

Mahmood, Omar S. & Christian Ani, Ndbuisi (2018), “Responses to Boko Haram in the Lake Chad Region: Policies, Cooperation and Livelihoods”, Institute for Security Studies, https://issafrica.org/research/books-and-other-publications/responses-to-boko-haram-in-the-lake-chad-region-policies-cooperation-and-livelihoods

Morales, Alberto (2017), “Fuerza Multinacional Conjunta (MNJTF) contra Boko Haram”, Instituto Español de Estudios Estratégicos, http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2017/DIEEEO130-2017_MNJFT_contra_Boko_Haram_AlbertoMorales.pdf

Onuoha, Freedom (2014), “Boko Haram and the evolving Slafi Jihadist threat in Nigeria”, en Montclos Perouse de et al. Boko Haram: islamism, politics, security and the state in Nigeria, Leiden, African Studies Center, pp. 159-160

Santé, José María (2018), “Boko Haram: movimiento ideológico, guerrilla insurgente y grupo terrorista”, Instituto Español de Estudios Estratégicos, http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2018/DIEEEO49-2018_Boko_Haram_JMSA.pdf

Torregrosa, Francisco Javier et al. (2016), “Boko Haram: análisis del fenómeno terrorista en Nigeria”, Criminalidad, 58, pp. 67-79.

Wiktorowicz, Quintan (2006), “Anatomy of the salafí movement”, Studies in Conflict and Terrorism.


[1] O “Gente comprometida con la Propagación de Enseñanzas y Jihad del Profeta” (García, 2015: 46).

[2] Brookings (6 de mayo de 2014). Explaining the Emergence of Boko Haram Jideofor Adibe. Http://www.brookings.edu/blogs/africa-in-focus/posts/2014/05/06-emergence-of-boko-haram-adibe

[3] Se produjo un primer aunque pequeño desafío a la autoridad gubernamental en la región de manos de los conocidos como “Talibanes nigerianos”. En 2004, Bin Laden había exhortado a ejercer la yihad en Nigeria. El 17 de abril de 2007, cuatro días antes de las elecciones legislativas y presidenciales, trece policías fueron asesinados en la ciudad de Kano por este grupo (Echevarría, 2014: 6).

Para más información sobre los “Talibanes nigerianos” ver el artículo de Kyari Mohammed: The message and methods of Boko Haram. En Montclos Perouse de et al. Boko Haram: islamism, politics, security and the state in Nigeria. Leiden, African Studies Center. https://openaccess.leidenuniv.nl/bitstream/handle/1887/23853/ASC-075287668-3441-01.pdf?sequence=1

[8] Consejo de ministros de Defensa de la Comisión de la Cuenca del Lago Chad, países miembros y la república de Benín. 24 de febrero de 2017, Abuja, Nigeria.

http://www.peaceau.org/uploads/draft-statement-by-the-cps-at-the-meeting-of-the-council-of-.pdf

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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