LA POLÍTICA EUROPEA DE VECINDAD HACIA AZERBAIYÁN

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Análisis GESI, 27/2018

Resumen: Existen diversos factores que llevan a la Unión Europea a mantener o modificar sus políticas hacia aquellos actores extra-europeos. A esta lógica se atiene el mantenimiento de la Política Europea de Vecindad (PEV) hacia Azerbaiyán en el período 2010-2015. 

En este sentido pueden identificarse tres factores: el factor energético, el económico-comercial y, por último, el político. De esta forma, es indispensable abordar el accionar de la UE en materia de política exterior respecto de los beneficiarios de la PEV. Además, debe contextualizarse a la PEV como una de las herramientas empleadas por la UE para alcanzar sus objetivos esenciales, derivados de los factores anteriormente nombrados. Así, se busca mantener un entorno regional política y económicamente estable, democrático, e institucionalizado, y por otro lado garantizar el abastecimiento energético de todo el territorio del grupo comunitario, a través del establecimiento de relaciones bilaterales y multilaterales con los países miembros de la PEV.

 

Introducción

Concretar una política exterior conjunta ha sido un desafío para la Unión Europea desde sus orígenes. Ha tenido sus complicaciones, por caso, la conformación de una política de seguridad y defensa común, que hasta la actualidad no se ha logrado.

Sin embargo, se han elaborado planes de acción y programas específicos orientados a satisfacer demandas circunscriptas a diferentes áreas temáticas y/o geográficas. En la formulación de tales políticas se ha intentado que la democracia sea uno de los valores que se propaguen hacia sus vecinos, pero el problema radica en que en la mayoría de los casos han primado los intereses de la Unión (entre ellos, la energía y seguridad) por sobre la democracia como un valor universal (Kovzoba y Alieva, 2012).

Con lo cual, se observa que desde de sus inicios la PEV tuvo objetivos concretos y específicos en 3 sectores considerados por la UE como esenciales y referenciados en los documentos fundacionales de la Política de Vecindad, por un lado, el llamado `Wider Europe ́ (2003) y por otro el denominado `ENP – Strategy Paper ́ (2004): la cooperación en materia energética; la reforma económica y comercial; y la reforma política e institucional.

Este modo de acción de la Unión Europea, responde a cuestiones de carácter trascendental que se derivan de la particular importancia que revisten cada una de los sectores geográficos aledaños a los países miembros del grupo comunitario. Entre ellos: Asia Central, el norte de África y el Cáucaso.

De esta manera, el lanzamiento de la Política Europea de Vecindad (PEV), que se inició en 2004, se convirtió en una de las herramientas para la consolidación política e institucional de aquellos países de carácter estratégico para la Institución Supranacional, entre ellos Armenia, Azerbaiyán y Georgia (Fernández Solá, 2007). En este contexto, es importante remarcar que, en los 12 años de vida de este programa, el flujo monetario hacia los países anteriormente nombrados ha sido sostenido, pero en algunos casos de forma muy desigual.

Una de las características principales de la PEV es que funciona como un instrumento para incrementar la presencia de la UE en el territorio de los países beneficiarios, lo cual puede ser entendido como la aplicación de soft power para la consecución de sus intereses. Esto permite vislumbrar que las misiones y delegaciones europeas en el vecindario son elementos que aumentan la capacidad de control, y la influencia para la aplicación de los planes de acción en las diversas zonas geográficas (Popescu y Wilson, 2011).

Aquí es importante tener en cuenta aquellos factores que han influenciado en el mantenimiento de la PEV hacia los países miembros en general, y hacia Azerbaiyán en particular, estos son:

  • Factor Energético
  • Factor Económico-Comercial
  • Factor Político

  Es menester tener en cuenta que el análisis de tales factores se lleva a cabo en el marco de la Política Europea de Vecindad, por lo que es central entender en primer lugar las características principales de dicha política, para luego arribar a una comprensión integral de la influencia e importancia de los factores mencionados en las relaciones UE – Azerbaiyán.

Por lo tanto, de lo expuesto anteriormente se deduce que la Política Europea de Vecindad es una herramienta utilizada por la Unión Europea para influir en las condiciones que moldean a los factores mencionados, de manera que sean beneficiosos para la Unión misma.

 

Contextualización de la PEV

Desde su fundación la Unión Europea ha promovido la cooperación en diferentes ámbitos a través de diversos programas e instrumentos.

Uno de los primeros instrumentos utilizados fueron los Acuerdos de Cooperación y Asociación de 1999, con objetivos tanto económicos como políticos. Años más tarde (2004) vería la luz la Política Europea de Vecindad (PEV) dedicada principalmente a los vecinos próximos de la Unión, aquellos del mediterráneo sur y aquellos al este de Europa.

La PEV fue concebida en 2003 con el objetivo de evitar inconvenientes entre la Unión y los países cercanos a esta. Esto solo sería posible con mejoras y reformas sustanciales en cuestiones institucionales por parte de tales vecinos. Para lo cual, la UE se comprometía a brindar la ayuda necesaria. Aquí se puede observar con claridad una estrategia particular de la UE, donde mantiene relaciones bilaterales en el marco de la PEV, pero no negocia con los países miembros del programa como un bloque, lo que le da una mayor influencia sobre estos últimos.

En este punto, es importante remarcar que la Unión desde el inicio de actividades de la PEV, ha aumentado su presencia en los territorios de los socios del programa, tanto en materia comercial como en asistencia técnica para el desarrollo político-institucional de dichos países (Popescu y Wilson, 2011).

Por otro lado, es indispensable decir que los objetivos de la Unión Europea en el marco de la PEV son los de expandir sus principios y valores fundacionales, como por ejemplo la consolidación de instituciones democráticas, el respeto por los derechos humanos, la aplicación de economías de libre mercado, entre otros. Oficialmente, ha dejado claro que cualquier desviación de tales valores y principios supondría una suspensión en la participación del programa para cualquier miembro (Fernández Sola, 2007).

En términos de la Comisión Europea (2003) la interdependencia con los nuevos países vecinos ya existía previamente al proceso de ampliación o al de formulación de la política europea de vecindad, haciendo hincapié además en que la cercanía geográfica era un elemento que generaba la necesidad de modernizar las relaciones con los Estados vecinos en busca de mayor cooperación en materia económica, política y para combatir nuevas amenazas.

El 1 de mayo de 2004 marcó el inicio de una nueva etapa tanto para la Unión Europea como para sus vecinos. Dado que, en ese entonces se llevó a cabo una de las más grandes ampliaciones en la historia de la UE, pasando de 15 (quince) a 25 (veinticinco) miembros, lo cual implicó un crecimiento demográfico y económico, como a su vez importantes cambios en materia sociocultural. Por ello luego de la ampliación del grupo comunitario en 2004 se lanzó la PEV, y en años subsiguientes se dio comienzo a los programas y políticas conexas a la Política de Vecindad. Por un lado, el Plan de Acción, específico para cada país, con objetivos concretos y propios de la situación de cada Estados.

Por otro lado, el ENPI, cuya orientación fue hacia la mejora y reforma en materia financiera de los países parte, instrumento que estableció ciertas perspectivas particulares en cuestiones económicas. Y finalmente, la EaP que es el programa que permitió el establecimiento de objetivos tanto generales como específicos en base a la diferenciación geográfica por regiones.

Por otro lado, y como consecuencia de lo anterior la UE había planificado un programa denominado Política Europea de Vecindad en el cual se proyectaba ayuda técnica y financiera para un grupo de países que por sus características no podían ser incluidos en el lote de los posibles candidatos para futuras adhesiones a la Unión.

Asimismo, la Política Europea de Vecindad, con el paso del tiempo fue revisada, y desde su lanzamiento ha sufrido dos grandes revisiones: una en 2011 debido a las primaveras árabes, otra en 2015 por la cuestión de los refugiados. Lo cual indica, que tales revisiones han sido necesarias por modificaciones en el contexto regional de los países miembros (Comisión Europea, 2015). Sin embargo, y a pesar de tales cambios y modificaciones, la Política de Vecindad ha mantenido los objetivos mencionados previamente, dado que son claves para poder preservar los intereses propios de la UE.

 

El Factor Energético, una cuestión de Seguridad para la UE

La cuestión del abastecimiento energético es una arista crucial para cualquier país del mundo. Sin embargo, en el sistema económico mundial existen los productores y exportadores netos de energía, como también los consumidores e importadores netos de la misma.

Teniendo en cuenta estas variables es posible afirmar que cada Estado diseña una política energética propia en base a sus necesidades, percepciones y capacidades en materia de producción, abastecimiento y comercialización de la energía.

El caso de la Unión Europea no es ajeno a estos temas, y claramente ha ido modificando y redefiniendo su política energética con el paso de los años. Pero al mismo tiempo, es menester aclarar que más allá de que los miembros de la Unión formen un grupo comunitario, en el sector de la energía los consensos han sido difíciles y cada país ha delimitado su propio rumbo de acción.

Así la Agencia Internacional de Energía define la Seguridad Energética en base a cuatro dimensiones: riesgos internos y externos, y capacidad de respuesta interna y externa. En materia de riesgos internos se encuentran cuestiones como insuficiencia en cuestiones de producción y/o diversificación de la matriz energética. Por otro lado, los riesgos externos hacen referencia exclusiva a complicaciones de ambiente geopolítico internacional y regional que pudieran afectar al flujo de importaciones necesarias para el funcionamiento de la economía local. Y en cuanto a la capacidad de respuesta, tanto interna como externa se hace alusión a la capacidad instalada para sortear los obstáculos surgidos de los riesgos potenciales anteriormente nombrados (Jewell, 2011).

Es importante aclara que el término Seguridad Energética puede ser dividido en dos: por un lado, el concepto de seguridad, y por otro el de energía.

En primer lugar, la cuestión de seguridad está implícita en el diseño de lo que se conoce con el nombre de Grand Strategy, lo cual puede ser comprendido como el establecimiento de una Política Exterior. Por lo tanto, es clave tener en cuenta que la definición de qué cuestiones forman o no parte de la seguridad del Estado se derivan del análisis de las capacidades materiales, como también de las ideas y concepciones que tienen los gobernantes acerca de las necesidades básicas del país dentro del sistema internacional (Kitchen, 2010).

En segundo lugar, el factor energético ha sido una cuestión en la agenda internacional desde principios del siglo XX, y su importancia ha ido variando con el paso del tiempo a lo largo de diversos contextos. Sin embargo, lo importante para este trabajo se sitúa en la dependencia actual de la mayoría de los países del mundo en los combustibles fósiles como motor indispensable para el accionar de la economía.

Tanto la UE, como la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) han basado sus definiciones de Seguridad Energética en el concepto creado de las `Cuatro A´, acuñado por el Centro de Investigaciones sobre Energía del Asia Pacífico (APERC, por sus siglas en inglés): `Availability, Affordability, Accessibility and Acceptability´. Dicha conceptualización implica la disponibilidad de recursos a un precio accesible, sumado a la posibilidad de extracción y la aceptación del impacto y costo social de su extracción y posterior uso (Cherp y Jewell, 2014).

De acuerdo a esta definición, que puede ser entendida como la base principal para cualquier definición posterior, la construcción de los riesgos y las capacidades de respuesta tomada por Jessica Jewell es una modificación sobre las `Cuatro A´ respecto del contexto y las necesidades de la UE.

  La Unión Europea reconoce sus falencias en materia energética y por ello evalúa diferentes formas de abastecerse. Si retomamos el esquema de los riesgos y respuestas propuesto por Jewell está claro que los principales riesgos son dos: por un lado, su principal proveedor de gas y petróleo, Rusia; y por otro el vecindario colindante a las fronteras de la Unión (Norte de África y Oriente Medio) el cual atraviesa actualmente por graves conflictos internos que amenazan el suministro de la energía a Europa.

Es en este contexto que cobra importancia la necesidad de crear una política energética común, algo que no ha podido ser llevado a cabo, al menos no de manera integral. Sin embargo, ha habido políticas orientadas a delinear objetivos concretos relativos a la producción, transporte, comercio y almacenamiento de energía. Por un lado, programas y proyectos emanados de la Agencia Internacional de Energía de la cual los miembros de la Unión forman parte. Y por otro lado una política clave al respecto ha sido la Política Europea de Vecindad, con la que se ha buscado desde 2004 no solo reformas y progresos políticos y económicos para los beneficiarios, sino que también uno de los puntos de mayor importancia ha sido el de la cuestión energética.

Tal es así, que dentro de la PEV se han proyectado programas de cooperación en materia de energía con cada uno de los 16 miembros del programa. Ahora bien, es importante discernir que la ayuda brindada para el desarrollo energético de dichos Estados, es un imperativo para la UE, en tanto y en cuanto necesita disminuir su dependencia de Rusia en este rubro.

Es por todo esto que la diversificación de los proveedores se ha convertido en una prioridad, y en el eje de su Política Exterior en materia de energía. Sin embargo, lo anterior no implica una ruptura de relaciones con sus socios actuales, sino que lo que se busca es una modificación de los términos y condiciones de dicha relación (Comisión Europea, 2014).

Es por esto que la UE ha desarrollado planes y programas orientados a buscar y financiar nuevos aliados en materia energética.

Tales presiones sistémicas, derivan particularmente de un entorno regional complejo, en el que los países involucrados en la PEV accionan y evolucionan en busca de ayuda para su desarrollo y crecimiento. Los casos más emblemáticos son los de Egipto y Líbano en la cuenca mediterránea, mientras que por el lado del Cáucaso encontramos a Armenia y Azerbaiyán; se hace referencia a dichos países ya que son aquellos que gozan de relativa estabilidad, superior a la de por ejemplo Ucrania o Siria que también reciben ayuda en concepto del programa mencionado.

La cuestión del aprovisionamiento de energía no es algo nuevo en la política europea, sino que en los últimos años es algo que se ha intensificado debido a las implicancias del reingreso de una Rusia renovada y reforzada, y las acciones emprendidas sobre las fronteras europeas.

En este sentido, es que la UE busca un Cáucaso estable y democrático, a través de instrumentos e incentivos políticos y económicos. Con lo cual, deja establecido como prioridad que las regiones comprendidas dentro de la PEV deben mantener un cierto grado de orden y estabilidad que le permita a la Unión desarrollar las relaciones con los diferentes países para cumplir con sus objetivos principales en materia energética y económica.

Por otro lado, la UE ha hecho durante los últimos años hincapié sobre cuestiones relacionadas a la diversificación de las fuentes de las cuales se abastece, por lo explicado anteriormente relativo a Rusia y su accionar en cuestiones energéticas.

Por estos motivos, es que Azerbaiyán resulta de interés para la Unión Europea, además de que forma parte de un lote exclusivo de Estados con grandes reservas probadas de gas y petróleo. País al que solo en 2013 sus ingresos por exportaciones provenían en un 95% del sector energético (Alieva y Shapovalova, 2015).

Teniendo en cuenta estos datos es posible afirmar que dentro de las relaciones regionales Azerbaiyán ha asumido su rol como exportador neto de energía, en consecuencia, muchas decisiones de su Política Exterior se ven afectadas por las fluctuaciones relativas al gas y al petróleo.

Tal es así, que desde su independencia de la Unión Soviética el país del Cáucaso ha diseñado su Política Exterior en base a relaciones directas con compañías petroleras reconocidas (British Petroleum y Statoil) funcionando como pívot en los mercados económicos regionales e internacionales, particularmente los mercados europeos.

Con esto se puede afirmar que Azerbaiyán gracias a la disponibilidad de recursos naturales elementales, como lo son el gas y el petróleo, goza de las herramientas necesarias para ejercer presión e influenciar las decisiones tomadas por la UE en el marco de la PEV.

Pero esto, al mismo tiempo consolida los argumentos a favor de la dependencia de Azerbaiyán de sus recursos naturales, y particularmente de la necesidad de venderlos a un mercado del calibre del europeo, ante lo cual la UE no ha permanecido inmutable y ha diseñado políticas orientadas al control y ayuda para el desarrollo de un país como Azerbaiyán. Intentando así contrabalancear el poder de Azerbaiyán derivado de sus recursos.

Ahora bien, dichos planteos se dan en un contexto en el que la UE prevé un aumento de la demanda de energía a nivel global, lo cual puede poner en riesgo su acceso a los recursos necesarios para mantener en funcionamiento su economía y la de cada uno de sus miembros (Comisión de las Comunidades Europeas, 2014).

En otras palabras, la Unión Europea no posee los recursos naturales propios para abastecer su demanda interna de energía, pero si dispone de otros recursos que le permiten establecer canales de cooperación y negociación con otros países para abastecerse, por caso Azerbaiyán, pieza clave en materia de seguridad energética de la Unión como en el tablero geopolítico regional.

Así, con el paso del tiempo y desde el lanzamiento de la PEV, la cuestión energética se ha convertido en Política Exterior dentro de la Unión. Sin embargo, en muchos casos no ha sido posible conciliar las diferentes políticas energéticas de los miembros del grupo comunitario. Es decir, se ha logrado establecer bases para la cooperación en materia de aprovechamiento y manejo de los recursos disponibles (uso de energías renovables, disminución del consumo de hidrocarburos, etc.), pero en el caso de la política energética externa se generan conflictos para homogeneizar necesidades y requerimientos de los miembros hacia los proveedores.

Por lo tanto, la lógica de la PEV fue siempre moldear el ambiente contiguo de la UE a través de la difusión de sus valores, principios y normativas (Cadier, 2010).

Además, la UE, logro comprender dos cuestiones: en materia de consumo energético del total de su consumo el 53% para 2013 era importado, e iba en aumento; y también entendió que su entorno era constantemente cambiante y riesgoso por lo que necesitaba socios estables, con cierto grado de previsibilidad.

 

El Factor Político y Económico-Comercial

Desde su independencia de facto de la Unión Soviética en 1994, Azerbaiyán ha atravesado un largo período de transición en el que encausó su economía, pero no las cuestiones políticas ni de derechos civiles.

En este país del Cáucaso, desde su independencia el poder ha sido dominado de manera cuasi dinástica, siendo Haydar Aliyev el primer presidente después de la separación de la URSS, y luego traspasando el poder, elecciones mediante, a su hijo Ilham Aliyev. Sin embargo, tales elecciones han sido catalogadas internacionalmente por organismos como Freedom House, Transparencia Internacional y la OSCE como fraudulentas y poco respetuosas de la libertad y los derechos civiles.

Esto implica que el sistema gubernamental, tanto en lo político como en lo económico, se rige por la lealtad a la elite gobernante y no por reglas que establecen patrones de conducta hacia el manejo de la economía y el respeto a las libertades civiles de la población. Y, esto es así en tanto y en cuanto el gobierno azerí goza del respaldo de los beneficios que le dan los ingresos derivados de la venta de petróleo y gas (Kobzova y Alieva, 2012).

De acuerdo a lo anterior, se puede afirmar que muchos de los ingresos obtenidos por el gobierno de la República de Azerbaiyán derivados de la comercialización de sus recursos naturales, han sido direccionados hacia la construcción de una estructura publicitaria para la elaboración de una imagen positiva en el escenario internacional. Ejemplo de esto son el auspicio del gobierno azerí al club de fútbol español Atlético Madrid, las constantes propagandas del desarrollo de Azerbaiyán en canales de televisión europeos, y la contratación de burós especializados en lobby para atraer inversiones al país (Knaus, 2015).

Sin embargo, la caída sostenida en los precios internacionales del petróleo en los últimos años ha puesto en jaque al gobierno de Azerbaiyán, debido a la poca disponibilidad de recursos para continuar con sus políticas tanto interna como externamente.

A pesar de esto, y desde la puesta en funcionamiento de la PEV y sus instrumentos conexos, Azerbaiyán ha evolucionado progresivamente en varias aristas, pero es claro que los esfuerzos no fueron suficientes dado que la UE reconoce falencias en cuestiones políticas (Servicio Diplomático UE, 2007).

Un ejemplo claro de esto, es que la UE a partir de su proyección para el período 2014 – 2020 dejó establecido un objetivo claro para los miembros de la PEV: la inversión sostenida en infraestructura y la asistencia técnica constante para los miembros de la política tanto para el sector público como para el privado (entre los cuales se encuentra Azerbaiyán) (EEAS, 2014).

La cuestión de derechos políticos y civiles no ha sido resuelta según organismos europeos e internacionales, debido a irregularidades en muchos ámbitos que no permiten el estado de derecho de manera integral. Pero, por otro lado, la cuestión económica en Azerbaiyán desde su independencia ha evolucionado de manera positiva año tras año, con algunos altibajos evidentemente, en temas relativos a aspectos macroeconómicos, inversiones y desarrollo.

Tal es así, que podría considerarse a ese país como una Autocracia Energética que ha sido apoyada por la UE, y tal relación ha generado ramificaciones que actualmente son difíciles de modificar y amoldar para adecuarlas a los estándares europeos (Voss, 2015).

  Sin embargo, como ya se ha explicado, los recursos de los que goza Azerbaiyán le permiten no tener que elegir un lado específico, ni Moscú ni Bruselas. Pero, las pérdidas pueden ser mayores para la UE si no mantiene una relación estable con el gobierno azerí dado que éste como se ha explicado en el capítulo anterior es una vía alternativa a Rusia en lo que respecta al abastecimiento energético, y es quien delimita la agenda en las relaciones bilaterales entre ambos (Boonstra y Delcour, 2015).

La UE sabe que su entorno regional, en el cual está incluido Azerbaiyán, se enfrenta a crisis políticas graves y a revoluciones latentes, por lo que la implementación de la PEV es un mecanismo para profundizar la cooperación política y económica con los miembros del programa a través de la extensión de los valores y principios siempre promovidos por la Unión (Rieker, 2014).

La situación política interna en la República de Azerbaiyán es compleja, dado que es indispensable poder diferenciar entre lo que realmente sucede y lo que es dado a conocer hacia el exterior por los medios oficiales.

Sin embargo, es vital comprender que la “situación política y de seguridad en Azerbaiyán está altamente influenciada por su posición geográfica, comprimido entre Rusia e Irán, la disponibilidad de recursos energéticos mensurables y el eterno conflicto con Armenia sobre el Nagorno – Karabakh.” (Servicio Diplomático UE, 2007, p. 9)

Es decir, que la situación en la que se encuentra Azerbaiyán está determinada en gran parte por condicionantes externos. Pero, además debe tenerse en cuenta que internamente existen comportamientos por parte de las autoridades que se desarrollan por fuera de los marcos legales, tanto hacia los medios de comunicación, como hacia la oposición política y la sociedad en su conjunto.

Con lo cual, es posible afirmar según la información disponible que las mejoras en su crecimiento económico y en su balanza comercial respecto de la Unión ha sido inversamente proporcional al avance de las reformas políticas e institucionales.

Según datos provistos por Eurostat (2015) Azerbaiyán es el único país perteneciente a la Asociación Oriental que mantiene una balanza comercial positiva con la UE, a pesar de que su crecimiento económico ha disminuido debido a la fluctuación de los precios del petróleo y el gas.

Sin embargo, algunos indicadores macroeconómicos han evolucionado de manera positiva, permitiendo así realizar diversas inversiones por parte del Estado de la República de Azerbaiyán principalmente orientadas al desarrollo del sector productivo/extractivo de recursos naturales en conjunto con el sector privado (British Petroleum y el SOCAR). Pero, dichas inversiones, al no ser distribuidas de manera equitativa en otros sectores ha favorecido una concentración en el sector energético sin diversificar la economía del país, lo cual a largo plazo puede generar efectos negativos.

Paralelamente la situación política ha empeorado debido a una limitación en los derechos políticos y civiles de la ciudadanía, lo medios de comunicación y las organizaciones no gubernamentales, que sufren constantemente embates estatales que atentan contra su libertad y la libertad de expresión (Freedom House, 2015). A su vez, la OSCE (2015) ha informado irregularidades en los diversos procesos electorales que se han realizado en el país desde 2011.

Según afirma la OSCE, Azerbaiyán posee un sistema de gobierno Presidencialista, donde el órgano ejecutivo concentra casi la totalidad del poder, dado que ejerce presión constante sobre el Milli Majilis (Parlamento), y además nombra a todo su gabinete, las autoridades locales y regionales, propone y designa a los miembros de la Corte Suprema de Justicia y a los de la Corte Constitucional, todos con aprobación del Parlamento (OSCE, 2015).

Por ello es que constantemente se hace referencia a que, a pesar de existir numerosos medios de comunicación, la pluralidad y objetividad de los mismos esta coartada por la influencia del gobierno, ante lo cual no puede ejercer su tarea profesional de manera adecuada; además las detenciones de activistas y periodistas son totalmente arbitrarias, sumado a juicios iniciados desde el Estado hacia los medios y periodistas en cuestión (OSCE, 2015).

En este sentido, y teniendo en cuentas estas observaciones se puede afirmar que existe una inconsistencia entre los planteos que promueven los valores democráticos y de respeto de la ley, y por otro lado las necesidades de la UE; es decir, que la Unión Europea necesita mantener y consolidar una relación estable con Azerbaiyán para asegurarse el abastecimiento de energía a mediano y largo plazo. Con lo cual, relega en parte sus principios ya que, sin apartarlos completamente de la agenda en la relación bilateral, los pone en un segundo plano.

Aquí es en donde puede observarse claramente el realismo en la Política Exterior europea, la UE percibe claramente un elemento que puede ser crucial para su supervivencia y debe actuar de manera que se garantice el acceso a tal elemento (en este caso concreto: la energía).

Dentro de la Política Europea de Vecindad, la Unión ha diseñado el programa basándose en la condicionalidad positiva, es decir, en brindar incentivos a medida que se cumplen objetivos relativos a reformas democráticas, en las prácticas de gobierno, transparencia, control de la corrupción, pluralidad en la comunicación, entre otras. Y además paralelamente a la condicionalidad positiva, ha tenido en cuenta el principio de diferenciación, donde los participantes de la PEV buscan diferenciarse y distanciarse de aquellos miembros que no respetan los derechos nombrados anteriormente, logrando así el reconocimiento de la UE (Van Elsuwege, 2011).

 

Conclusión

El lanzamiento y posterior desarrollo del a Política Europea de Vecindad (PEV) en 2004 no fue, bajo ninguna perspectiva, aleatorio, sino que respondió a necesidades concretas y definidas por la Unión Europea en el marco del proceso de ampliación que estaba viviendo por ese entonces. Dicha ampliación, llevó a poner el foco en dos zonas geográficas bien delimitadas: el norte de África, y el este de Europa. Al mismo tiempo, el diseño de planes de acción específicos para cada país miembro de la PEV fue una cuestión clave para determinar los objetivos específicos de la UE en relación a dicho país. Tanto los planes de acción, la Asociación Oriental y luego el Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación fueron claves para tratar todos los cambios sufridos por los miembros de la Política de Vecindad en los últimos 12 años, desde la entrada en vigor de tal política, cambios que fueron tanto positivos como negativos (Comisión Europea, 2015). Tales acciones (programas, planes de acción, tratados conjuntos, instrumentos, etc.) son parte activa para el cumplimiento de los objetivos centrales del Bloque Comunitario.

Dentro de cada una de las acciones enumeradas precedentemente, es posible vislumbrar el concepto de Seguridad Energética tal y como lo entiende la UE. El concepto de las 4`A ́ (Availability, Affordability, Accesibility y Acceptability) permite definir claramente lo que se entiende por Seguridad Energética, dado que se analizan riesgos internos y externos, y sus respectivas respuestas a partir de la comprensión de la disponibilidad de recursos, los canales de distribución existentes, la capacidad económica para acceder a ellos y la aceptación por parte de la sociedad de su impacto en el medio ambiente (Cherp y Jewell, 2014). Asimismo, la UE ha dado curso a políticas internas orientadas a favorecer un consumo responsable de la energía, y desarrollar programas de desarrollo energético sustentable en cada uno de los países miembros del grupo comunitario.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que fuera del marco temporal establecido para este trabajo (2010 - 2015), la evidencia demuestra que la PEV seguirá financiando y asistiendo a Azerbaiyán de manera directa. Esto es así dado que la UE en el Programa de Acción establecido en favor de la República de Azerbaiyán prevé la transferencia de un total de €13.5 millones de euros en concepto de un programa de asistencia técnica, provenientes directamente del presupuesto anual de la UE para el año financiero 2016 (Comisión Europea, 2016).

De este modo, se puede concluir que, si bien la UE promueve la democracia, el libre mercado y los derechos humanos como valores universales que deben difundirse y deben ser cumplidos por aquellos que quieran asociarse al Bloque Comunitario, sus necesidades e intereses priman sobre estos. Y esto es así en tanto y en cuanto la Unión depende en materia energética de socios externos que la provean. Particularmente, ante la necesidad imperiosa de establecer un rumbo de acción que quite de la ecuación a Rusia como proveedor mayoritario de la UE, es que busca socios alternativos entre ellos Azerbaiyán. Y a pesar de que Azerbaiyán no se encuentra entre los mejores índices de transparencia y corrupción a nivel internacional, es un Estado con el que se pueden establecer relaciones más favorables para la Unión.

 

Federico Lozzano es Profesor Titular de la asignatura Organizaciones Internacionales y Transnacionales de la carrera Licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad Siglo 21. A su vez, es miembro colaborador del área de Acreditación y Calidad Académica de dicha Universidad.

 

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Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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