La Industria de Defensa de Rusia

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Análisis GESI 25/2018

Resumen: Este estudio examina la actual situación de la Industria de Defensa de la Federación Rusa, su capacidad para producir y proporcionar a sus fuerzas armadas los nuevos sistemas de armas necesarios para cumplir sus misiones, así como sus esfuerzos para mantener su destacada y competitiva posición en el mercado internacional de la venta de armas.

También analiza la influencia que están teniendo en la industria militar rusa las sanciones económicas y comerciales impuestas por los países occidentales, como consecuencia del conflicto de Ucrania.

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Introducción

Rusia considera su industria de defensa como una parte fundamental de su organización militar y un instrumento para fortalecerla. El complejo militar-industrial ruso tiene como misión proporcionar a sus fuerzas armadas y a otras organizaciones de seguridad los modernos sistemas de armas que este requiere, y facilitar la presencia estratégica de Rusia en el mercado internacional de las armas.

Las autoridades rusas anunciaron en 2010 la puesta en marcha de un nuevo programa de adquisición de armamento para el periodo 2011-2020, con el objetivo de dotar a sus fuerzas armadas con armamento acorde a la actual revolución tecnológica militar, se trata del más ambicioso de los realizados hasta la fecha,

La industria de defensa es un sector económico y tecnológico en el que la Federación Rusa desempeña un papel de liderazgo internacional, ocupando la segunda posición en la lista de países exportadores de armas tras los Estados Unidos. Al igual que ocurría durante la época soviética, la industria de defensa rusa es capaz de fabricar una gran variedad de sistemas de armas, esto unido a un considerable número de peticiones de suministro de importantes países como India y China, le hacen mantener una sólida posición en el mercado internacional. La exportación de armas juega un importante papel en la economía rusa, y es uno de los sectores a través del cual Rusia participa en la economía global.

Las sanciones económicas y comerciales impuestas a Rusia por los países occidentales, como consecuencia de la crisis en Ucrania, han afectado a la industria de defensa rusa, provocando dificultades a su programa de modernización de armamento y a la exportación de armas.

Este artículo analiza los logros alcanzados y las dificultades encontradas para llevar a cabo el vigente programa de abastecimiento de armamento, conocido como SAP (2011-2020) o GPV (2011-2020)[1], y su capacidad de producir sistemas de armas capaces de competir en el mercado internacional. Todo ello teniendo presente la dificultad que supone tratar una materia envuelta en una lógica reserva oficial, lo que he tratado de compensar recurriendo a un número elevado y diverso de fuentes.

 

Los antecedentes soviéticos

Durante la época soviética el complejo militar-industrial estaba empeñado en una producción enorme de diferentes tipos de armamento y material militar, además tenía un gran peso e influencia en los líderes soviéticos. La economía soviética podía ser considerada como una permanente economía de guerra, muchas factorías no solamente eran capaces de fabricar mercancías de tipo civil, sino que mantenían líneas de producción de material militar, tratando de mantener la capacidad de pasar con facilidad de una economía de paz a una de guerra. Hoy se conoce que su tamaño era mayor que el que generalmente se suponía en Occidente, a pesar de los grandes esfuerzos dedicados entonces por los servicios de inteligencia occidentales para valorar su tamaño y capacidad (Odom, 1998:49).

Los cambios tecnológicos producidos durante los años setenta y ochenta del siglo pasado, la falta de dinamismo de la economía y los obstáculos burocráticos a la innovación tecnológica, acrecentaron el estancamiento de la economía planificada soviética. Esta situación llevó a Mijaíl Gorbachov[2] a iniciar su programa de reformas económicas y políticas, que encontró una fuerte resistencia, especialmente en el privilegiado complejo militar-industrial de la Unión Soviética, consumidor de una gran cantidad de recursos en perjuicio de otros sectores.

Al principio de los años noventa, justo antes del colapso de la Unión Soviética[3], el complejo militar-industrial de la URSS contaba con aproximadamente 4000 instalaciones de producción y organizaciones dedicada a la  investigación y al diseño industrial, empleaba a 6 millones de trabajadores y consumía casi el 50% de su presupuesto federal (Stocker, 2012:3). Rusia se convirtió en la heredera de la mayor parte del potencial militar de la URSS, pero los rápidos y precipitados procesos de reconversión y privatización de su economía la sumieron en una profunda crisis económica, de tal forma que su PIB se derrumbó inexorablemente, hasta que en 1997 llegó al 25% del que poseía la URSS. En ese escenario el complejo militar-industrial entró en un periodo de profunda crisis, y su producción se redujo en un 90% con respecto a 1991 (Bystrova, 2011:13). El resultado fue una industria militar incapaz de mantenerse al día de los cambios tecnológicos que estaban teniendo lugar en Occidente y otros países asiáticos.

Los primeros intentos de reformar el sector comenzaron con el presidente Gorbachov y continuaron con el presidente Yeltsin, ambos llevaron a cabo políticas dirigidas a la reconversión y privatización, se trataba de adaptar y redimensionar el sector a las nuevas necesidades defensivas y al potencial económico real de Rusia. Se inicio un proceso de reformas de las fuerzas armadas, que sólo en cuanto a reducción de personal, significó pasar de 4,2 millones de soldados a 1,2 millones en el año 2000. Durante el mandato de Boris Yeltsin[4], muchas de las empresas de la industria militar fueron privatizadas y convertidas en sociedades por acciones, aunque una parte de ellas quedó controlada por el estado, al quedar este como accionista mayoritario, otro grupo de ellas permaneció bajo el total control estatal.

 

El complejo militar-industrial (OPK)[5] de la Federación Rusa 

La llegada al poder de Vladimir Vladimirovich Putin en el año 2000, significó un cambio fundamental para el resurgimiento de la industria de defensa, se impulsó un proceso de mayor control estatal, pero a la vez se consolidó e integró un conglomerado de compañías en las que se mantiene una participación accionarial privada, buscando mejorar su rentabilidad y competitividad.

Desde comienzos de los años noventa, los principales problemas de la industria rusa han sido: una excesiva presencia estatal, fuga de cerebros y envejecimiento del personal dedicado a la investigación, y dificultades para convertir los conocimientos científicos en nuevos productos de alta tecnología. Las autoridades rusas conscientes de estos problemas y del papel fundamental de la ciencia, la tecnología y la innovación para el desarrollo de la industria y modernización del país, pusieron en marcha un elevado número de programas denominados FTP[6], que tienen como objetivo el fomento de la investigación y desarrollo (I+D) en áreas y tecnologías consideradas críticas (Roffey, 2013). Estos programas fueron financiados con un presupuesto inicial de 195 billones de rublos, y en ellos se busca la colaboración y la participación privada en la financiación.

Actualmente, la industria militar es uno de los pocos sectores tecnológicos en los que Rusia es considerado un líder mundial. Este sector es utilizado como un motor de modernización económica y un importante impulsor del desarrollo tecnológico y la investigación, con el consiguiente beneficio para otros sectores industriales.

El esfuerzo e interés en poseer un poderoso complejo industrial-militar obedece no sólo a razones económicas, sino también a razones sociales y geopolíticas. La Doctrina Militar de Rusia, firmada por Vladimir Putin el 26 de diciembre de 2014, establece que:

«La principal tarea del complejo militar-industrial es fomentar el uso eficaz de la tecnología punta en todos los sectores de la economía, y ser capaz de cubrir las necesidades de armamento y material moderno de las fuerzas armadas, y otras tropas pertenecientes a otras organizaciones de seguridad, así como facilitar la presencia estratégica de productos y servicios de alta tecnología de la Federación Rusa en los mercados mundiales[7]».

Además, en ella se le asigna al complejo militar-industrial una lista de objetivos a cumplir, entre los que se encuentran: desarrollar las capacidades defensivas y crear las estructuras necesarias para la investigación, producción, reparación y mantenimiento del armamento y material militar.

Hoy en día, la Industria de Defensa es considerablemente más reducida que la de su predecesor la Unión Soviética, tanto en términos de fuerza laboral, como de financiación y producción. Forman parte de la misma alrededor de 1.300 organizaciones y empresas y emplea a unos 2,5 millones de trabajadores (Connolly & Sendstad, 2017:3), lo que representa alrededor de un 3% del total de la fuerza laboral. Su producción cubre la mayor parte de las necesidades del Ministerio de Defensa y otras agencias de seguridad, abarca todos los subsectores que se contemplan en una completa y diversificada industria militar, como son la construcción naval, la industria aérea y espacial, la producción de vehículos acorazados, artillería, misiles, armas ligeras, la industria electrónica y el área de las armas nucleares.

El organismo oficial que ejerce el control político sobre el sector es la Comisión Militar Industrial (VPK)[8]. La comisión centraliza las necesidades de adquisición de armamento, dirige el proceso de toma de decisiones, prepara y firma los contratos, realiza el control financiero, y lleva a cabo la coordinación entre la Industria de Defensa, el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Industria y Comercio.

Otro importante organismo para la dirección y control de la Industria de Defensa es la sociedad Rosoboronexport, cuyo estatus oficial es el de sociedad anónima abierta, es el único intermediario autorizado a exportar e importar armas y servicios de carácter militar y tecnologías de doble uso. La empresa participa en la política estatal en el ámbito de la cooperación técnico-militar con las entidades estatales de las fuerzas armadas de otros países.

Esta estructura de control estatal sobre la industria militar sugiere una preponderancia de los aspectos políticos sobre los económicos, de innovación y de eficiencia. Sin embargo, esta organización centralizada favorece la reducción del número de agencias con las que tiene que tratar y relacionarse el Ministerio de Defensa, dificultando las posibilidades de la corrupción.

Existe un grupo destacado de empresas especializadas que cubren todos los sectores propios de la defensa. La mayor parte de ellas son sociedades por acciones, donde el estado posee la mayoría de las mismas. Entre ellas destacan Almaz-Antey especializada en sistemas de defensa aérea, United Aircraft Corporation especializada en el sector aeroespacial, que integra a marcas como Sukhoi, Ilyshin, Ikrut, Mikoyan, Tupolev y Yakolev, otra de las más importantes es Tactical Missiles Corporation que lidera la fabricación de misiles, o Russian Helicopters, fabricante de los helicópteros Mil y Kamov, Uralvagonzavod fabricante de vehículos acorazados y artillería, y en el sector naval United Shipbuilding Corporation.

La industria de defensa a pesar de sufrir las dificultades mencionadas anteriormente, mantiene una actividad y posición sobresaliente en sectores como el de la aviación, el de los sistemas de defensa aérea y el de la tecnología nuclear. El complejo militar nuclear heredado de la Unión Soviética, mantiene actualmente una actividad destacada en la fabricación de reactores nucleares, en la tecnología de enriquecimiento de uranio, y en la preparación de cabezas nucleares y desmantelamiento de las mismas.

 

Las consecuencias del conflicto de Ucrania en la industria militar

La acción militar que Rusia llevó a cabo en 2014 para evitar la pérdida geoestratégica de la península de Crimea, y el conflicto en el este de Ucrania que perdura a día de hoy, están acarreando consecuencias negativas a su industria militar. Los países occidentales han impuesto sanciones a Rusia, que se han traducido en la imposibilidad de adquirir sistemas de armas en Occidente, y restricciones a la venta de componentes y tecnología, provocando el desabastecimiento de muchas empresas.

Antes de la imposición de sanciones, Rusia tenía la necesidad de recurrir a comprar no sólo materiales y componentes, especialmente electrónicos, sino también algunos sistemas de armas, como es el caso de la compra de helicópteros ligeros AS350 y AS355 a Eurocopter, o de vehículos acorazados para protección contra las minas terrestres y explosivos improvisados MRAP[9] IvecoRys” a Italia, o como la operación de compra a Francia de barcos de asalto anfibio Mistral, operación que fue cancelada por la imposición de las sanciones mencionadas.

Ucrania al inicio del conflicto suspendió todos los envíos y acuerdos de suministro y colaboración en materia militar. Antes del conflicto, Rusia mantenía una importante relación con la industria militar de Ucrania, ya que este país heredó una parte significativa de complejo militar-industrial de la URSS, en Ucrania se localizaba el 15% de la producción de material militar en la época soviética.

Uno de los sectores más seriamente afectado por la interrupción de esa colaboración fue el aeronáutico, la antigua compañía soviética de construcción de aeronaves Antonov, hoy convertida en una compañía estatal de Ucrania, mantenía acuerdos con el Ministerio de Defensa de Rusia para la construcción de aviones de transporte militar An-70 y An-124 Ruslan, que han quedado suspendidos. También se vio afectado el suministro de motores para aviones y helicópteros, los motores para los helicópteros Mil y Kamov son un ejemplo de esta situación, al igual que el suministro de motores para algunos modelos de los aviones Yakovlev.

Otro sector afectado fue el de construcción naval, la construcción de las fragatas clase Almirante Grigorovich (proyecto 11356), que estaban siendo construidas en astilleros rusos, se vio afectada al interrumpirse el suministro de turbinas de gas provenientes de la empresa Zorya-Mashproyekt, localizada en el sur de Ucrania[10], este proyecto fue paralizado y sustituido por el de construcción de corbetas (proyecto 22800)[11].

También afectó al suministro de componentes para algunas armas estratégicas nucleares, como es el caso de los misiles balísticos intercontinentales SS-18(RS-20)[12], aunque este modelo heredado del arsenal de la URSS tiene prevista su baja en el servicio en los próximos años, y está siendo sustituido por los más modernos y completamente fabricados en Rusia RS-12M Topol y RS-24 Yars

Las sanciones comerciales impuestas por Occidente han afectado principalmente al campo de las tecnologías susceptibles de doble uso, especialmente al área de los componentes electrónicos y al de las máquinas-herramientas, sectores en los que la industria rusa es más dependiente de Occidente. En palabras de Dmitry Rogozin[13], quien ha estado al frente de la industria de defensa desde 2011 hasta mayo de 2018, «los sectores de la microelectrónica y la construcción de maquinas-herramientas son los talones de Aquiles de la industria en Rusia» (Cooper, 2016:37). Aunque parte del abastecimiento de sistemas electrónicos proviene de los fabricados en Bielorrusia, y los programas que tratan de disminuir la dependencia exterior se han visto acelerados a raíz del conflicto, la dependencia en el sector de la electrónica no parece estar disminuyendo (Frolov, 2017:11). Un ejemplo son las declaraciones de Rogozin advirtiendo que las sanciones están afectando al proyecto de nueva generación de satélites para el sistema ruso de navegación global por satélite GLONASS[14]. Fuentes oficiales han reconocido que el sector de los componentes electrónicos es el más difícil de afrontar, y anunciado que mientras se organiza el desarrollo y la producción interna, se recurrirá a China como fuente de componentes electrónicos que cumplan las especificaciones necesarias para uso militar y espacial.

Ya existían planes para reducir la dependencia exterior antes del inicio del conflicto en Ucrania, pero a raíz de la imposición de sanciones, la Comisión Militar Industrial (VPK) adoptó nuevas medidas para reforzar los programas de substitución de las importaciones. No existe detallada información sobre estos programas, aunque su objetivo es conseguir sustituir en 2018 el 90% de los componentes que eran previamente suministrados por los países occidentales (Mills, 2017:27), sus resultados son una incógnita.

 

Programa de adquisición de armamentos SAP (2011-2020)

A principios de 2011, el entonces ministro de defensa Anatoly Serdiukov anunció un nuevo programa de adquisición de armamento para cubrir las necesidades de modernización de las Fuerzas Armadas de Rusia en el periodo 2011-2020. El programa fue aprobado el 31 de diciembre de 2010 por el entonces presidente de la Federación Rusa Dmitry Medveded[15]. A pesar de que se trata de un documento clasificado, algunas líneas generales y detalles se han hecho públicos, como que requiere un gasto de 20,7 trillones de rublos, unos 650 billones de $ US según la tasa de cambio de 2011, de los cuales 19,4 serían dedicados al Ministerio de Defensa y el resto a fuerzas de otras organizaciones de seguridad[16]. De los 19,4 trillones de rublos dedicados al Ministerio de Defensa, el 78% se emplearía en la adquisición de nuevo armamento, el 12% a la modernización y reparación de armamento ya existente, y el 10% restante a investigación y desarrollo[17] (Cooper, 2016:20).

Desde el inicio del programa, entre los expertos y analistas occidentales han predominado las dudas sobre las posibilidades de alcanzar los objetivos finales en los plazos establecidos. Son varias las razones en las que se basan estas previsiones, la primera se debe a la incertidumbre económica ocasionada por la volatilidad de los precios del petróleo, ya que las previsiones de gasto se realizaron dando por sentado que se mantendrían el precio del barril de petróleo de 2011 y el crecimiento de la economía a largo plazo, sin embargo, en 2014 se produjo el desplome de los precios del petróleo; otro motivo de incertidumbre es el impacto de la inflación en el presupuesto, que ha provocado que su valor real disminuya, a pesar de que el presupuesto de defensa ha estado creciendo anualmente desde 1998, hasta alcanzar su máximo de 69.245,3 millones $ US en 2016, por el contrario, se redujo a 55.327,2 millones en 2017[18]; otro importante motivo es el efecto que están teniendo las ya mencionadas sanciones impuestas por Occidente como consecuencia de la anexión de Crimea.

El programa se realizó teniendo muy presente las deficiencias en el armamento que sufrieron las fuerzas rusas en la Guerra de Georgia de 2008, esta fue la primera guerra abierta que Rusia mantuvo con otro estado después de la desaparición de la Unión Soviética. La mayor parte de los problemas encontrados estaban relacionados con una estructura deficiente de mando y control, que no permitió una adecuada coordinación de las operaciones, deficiencias en el armamento, en su gran mayoría obsoleto y proveniente de la época soviética, la ausencia de armamento de precisión y problemas en la instrucción del personal y adiestramiento de las unidades. 

El ambicioso programa SAP (2011-2020) tiene como objetivo una significativa adquisición y modernización de los sistemas de armas. De forma que al final del programa, el 70 % de los sistemas pudieran calificarse como “moderno” y “avanzado”. Inmediatamente surgió entre los analistas la cuestión del significado que debía atribuirse a estos términos; posteriores aclaraciones de las autoridades rusas parecen indicar que se trataría del nuevo material entregado a las fuerzas armadas durante la duración del programa, pero se contemplaría tanto el de nuevo diseño y construcción, como el proveniente de programas específicos de actualización y modernización de sistemas de armas heredados de los tiempos soviéticos, como serían los de  modernización de los bombarderos estratégicos Tupolev Tu-160 y Tu-90. En el programa se establecen objetivos parciales, de forma que en 2015 se debería alcanzar el 30% y llegar al 70% en 2020.

En 2010, la industria militar tenía la capacidad para llevar a cabo la mayor parte de la producción necesaria para el cumplimiento del programa, sin embargo, en algunos proyectos era necesaria la cooperación tecnológica con otros países y la importación de componentes de suministradores extranjeros, principalmente de Europa Occidental y de Ucrania, Ya entonces, existía por parte de las autoridades rusas la intención de acabar gradualmente con la importación de componentes, como lo demuestra la promulgación de nuevos decretos gubernamentales y la implementación de programas diseñados para sustituir las importaciones y la dependencia del exterior, esta tendencia se acentuó a partir de finales de 2012 con la llegada del actual Ministro de Defensa Sergey Shoigu. 

Los siguientes datos ayudan a entender la entidad de esta cooperación y el alcance de la dependencia exterior: En el periodo 2011-2013, los contratos de compra de armamentos de Rusia a la Unión Europea se estiman en 75 millones de €, las importaciones de mercancías y tecnología de doble uso se valoran en 20 billones de € por año; Rusia importaba unos 700 diferentes tipos de productos y componentes de Ucrania y unos 860 componentes de los países OTAN en 2014 (Frolov, 2017:13).

A pesar de los problemas de la economía rusa, de las sanciones impuesta a la industria de defensa y de los usuales retrasos en el desarrollo  de los diferentes proyectos, es evidente que el armamento ya disponible por las fuerzas rusas ha experimentado una notable modernización desde el inicio del programa. En diciembre de 2016, Sergey Shoigu en unas declaraciones oficiales sobre el grado de cumplimiento del programa, informó que «el armamento y material militar “modernizado” y operativo había alcanzado el 58,3%»[19].

Los logros más importantes del programa evidencian la prioridad concedida a la Triada Nuclear, justificada por su capacidad estratégica de disuasión (Malmlof, 2016:152), ya que Rusia ha utilizado la disuasión nuclear para compensar las carencias de sus fuerzas convencionales, adaptándose en el tiempo a las circunstancias geoestratégicas para lograr el efecto disuasorio requerido en cada momento (Sokov, 2014).

El programa ha dado prioridad a la nueva clase de submarinos con capacidad nuclear Borey (proyecto 955), tres de estos submarinos ya se encuentran en servicio y otros cinco se encuentran en diferentes fases de construcción, si se cumplen los plazos establecidos el último de estos cinco entrará en servicio en el año 2020. Cada submarino de esta clase está dotado con 16 lanzadores del misil SS-N-32 Bulava (RSM-56), con capacidad para portar hasta seis cabezas nucleares y un alcance alrededor de los 8000 Km.

La Fuerza Estratégica de Cohetes (RVSN)[20], tiene como objetivo sustituir los misiles intercontinentales estratégicos (ICBM)[21] heredados de la época soviética por nuevos misiles, como el RS-26 Yars-M con capacidad de portar hasta 4 cabezas nucleares y con mejoras en la precisión y capacidad para penetrar los sistemas de defensa antimisil, o como el RS-28 Sarmat actualmente en desarrollo.

La flota bombarderos estratégicos, perteneciente a la Aviación de Largo Alcance, está formada por los aviones Tupolev Tu-160 Blackjack (supersónico) y Tu-95MS Bear (cuatrimotor a hélice), con capacidad para portar armas nucleares. Los dos modelos se encuentran en un proceso de modernización para extender su vida hasta 2030 (DIA, 2017:30).

Otro de los sectores donde se han obtenido notables avances es en el de las armas de precisión. Uno de ellos es el nuevo misil de crucero aire-tierra de largo alcance Kh-101 Raduga, y su versión nuclear denominada Kh-102[22]. Un sistema que ha atraído especialmente la atención, es el misil de crucero Kalibr, con capacidad dual (nuclear y convencional), instalado en buques y submarinos y con un alcance entre 300 y 2500 km. Este misil que entró en servicio en 2012, ha sido utilizado por primera vez en una acción real en la Guerra de Siria (2015), donde fue lanzado desde el Mar Caspio. También ha despertado preocupación en Occidente el misil balístico de corto alcance (500 Km) SS-26 Iskander-M, del cual existe una versión como misil de crucero Iskander-K, que utiliza un vuelo errático para evitar su detección y se apoya en el sistema de navegación GLONASS.

A las unidades de las Fuerzas Aeroespaciales (VKS)[23], donde están incluidas la Fuerza Aérea y las Fuerzas de Defensa Antiaérea, continúan llegando otros sistemas convencionales como el sistema de defensa antiaérea S-400 Triumph, aviones de combate Su-30, Su-35, cazabombarderos Su-34 y helicópteros Mi-28N y Ka-52. Proyectos más avanzados tecnológicamente como el sistema S-500 y el avión de combate de quinta generación PAK-FA T-50 (Su-57), han reducido las expectativas para el año 2020[24], pasando de las 200 unidades previstas a sólo 12 en el caso del T-50, debido a las restricciones impuestas a los productos de doble uso (Cooper, 2014). El Sistema de Defensa Aérea y Alerta Temprana, ha alcanzado un grado de cobertura total sobre todo el territorio ruso por el despliegue de un mayor número de radares, lo que aumenta la capacidad de defensa antimisil en todas las direcciones estratégicas. El grado de cumplimiento del SAP (2011-2020) para las Fuerzas Aeroespaciales fue del 66% en 2016.

La Armada Rusa (VMF)[25] sigue recibiendo nuevos buques de superficie y submarinos convencionales, con un grado de cumplimiento del programa del 47% en 2016. El programa no contempla la construcción de un nuevo portaviones, el único existente el Almirante Kuznetsov, ha regresado a su base en Severomorsk, en el Mar de Barents en febrero de 2017, después de su participación en el conflicto de Siria, donde será sometido a un proceso de revisión y modernización, por lo que la Armada Rusa no dispondrá de esta capacidad por un tiempo[26].

Las fuerzas terrestres mecanizadas han empezado a recibir los nuevos carros de combate T-14 Armata para ser sometidos a una fase de pruebas. Está previsto que la plataforma Armata sea la base de una nueva familia de vehículos blindados, que incluye vehículos de combate de infantería y de transporte de tropas, y que dotará a las unidades de un material más homogéneo[27]. Las unidades de artillería incorporan el nuevo obús autopropulsado 2S35 Koalitsiya-SV de 152mm. El grado de cumplimiento del SAP (2011-2020) en 2016 para las fuerzas terrestres fue del 42%.

El SAP (2011-2020) contempla una gran cantidad de proyectos, para dotar a todas las especialidades militares con los sistemas de armas avanzados con los que deben contar unas fuerzas armadas modernas, solamente se ha hecho una breve mención a los proyectos más destacados, otros están relacionados con vehículos aéreos no tripulados (UAV), aviones para repostaje en vuelo, robots, sistemas de comunicaciones, etc.

 

La exportación de armas

La exportación de armas es una importante actividad para el desarrollo de la economía rusa, en 2015 representó un 4,2% del total de las exportaciones del país y un 1,1% del PIB de ese año. Además de su importancia económica, Rusia considera la exportación de armamento como un instrumento de su política exterior, que le ayuda a mantener la imagen de gran potencia capaz de actuar de forma independiente en los asuntos internacionales, y le permite expandir su influencia en el exterior, al aumentar sus relaciones en los campos de la economía y la defensa con otras naciones.

Según las bases de datos SIPRI[28], en 2017 la exportación de armamento fue de 6.148 millones $ US de 2017, lo que representó un 19,8% de las ventas en el mercado mundial de armas, mientras que los datos de 2016 fueron 6.937 millones, lo que representó el 21,5% del total mundial ese año. Pero más ilustrativo, que las cifras de un año concreto, son los datos de un periodo más amplio, así entre los años 2000 a 2017, Rusia realizó el 25% del total de exportaciones globales, lo que significó 108.778 millones $ US de 2016 (SIPRI, 2018).

Rusia, después de atravesar una década de dificultades y falta de financiación durante los años noventa del siglo pasado, ha sido capaz de recuperarse y rehacer una industria de armamentos competitiva. Para una mejor compresión de la posición real de su industria militar en la exportación de armas, es útil comparar sus resultados con los del resto países a la cabeza del mercado internacional en 2017: Estados Unidos exportó 12.394 millones $ US, un 40% del total mundial, Rusia 6.148 millones, el 19,8%, Francia el 7%, Alemania el 5,5% y China el 3,6% (SIPRI, 2018).

Un análisis por regiones geográficas, nos indica que Asia es la región del planeta donde más rápidamente está creciendo la compra de armamento, debido a su crecimiento económico y a las tensiones geopolíticas en la región, lo que provoca un incremento de los presupuestos de defensa de los países de la zona. India y China son los principales clientes de la industria militar rusa, de hecho, en lo que va de siglo XXI, casi el 60% de las exportaciones rusas en este sector ha tenido como destinatario estos dos países, otro importante cliente es Vietnam, casi el 6%, y les siguen a considerable distancia Birmania, Malasia, Kazajistán, Afganistán e Indonesia[29].

La segunda región en importancia para el mercado de armas ruso es Oriente Medio y el Norte de África. En el periodo 2000-2017, la venta de armas rusas a esta región ha representado alrededor del 18% del total, siendo su principal cliente Argelia con un 9,2% de la venta total en ese periodo[30]. Otros clientes en la región son Irán con el 2%, Iraq, Siria[31], Egipto y Yemen.

En América Latina el valor de las ventas de armamento, para el periodo indicado, ha representado un 4,6% de las ventas totales en ese periodo. El principal cliente en esta región es Venezuela, otros clientes en la región son Perú, Brasil, Nicaragua y Méjico con cantidades menos significativas.

El mercado en África Sub-sahariana ha representado un 2,7%, en el periodo 2000-2017, el principal país receptor ha sido Sudan, seguido por Uganda, Etiopia y Angola, muchos otros países de esta región han sido clientes durante ese periodo pero con cifras bastante más modestas.

Desde la llegada al poder de Vladimir Putin, la posición de Rusia como país exportador de armas ha mejorado notablemente, aumentando no sólo el volumen de las exportaciones y el número de países clientes, sino también la calidad y el nivel tecnológico de sus sistemas de armas, que en algunos casos son equivalentes a los producidos por las industrias occidentales y superados en algunos casos, especialmente en los sectores de la aviación y la defensa aérea.

La distribución del volumen de ventas rusas en el periodo 2000-2017 por subsectores es el siguiente: Aviación: 55.076 m $ (50,6%), Misiles: 16.271 m $ (15%), Construcción naval: 11.826 m $ (10,8%), Blindados: 9.850 m $ (9%), Sistemas de defensa aérea: 8.438 m $ (7,7%), Motores: 3.961 m $ (3,6%), Sensores: 1.937 m$ (1,7%), Artillería: 413 m $ (0,37%), Armas navales: 377 m $ (0,34%), Satélites: 100 m $ (0,09%), Otros: 528 m $ (0,48%) (SIPRI, 2018).

Las exportaciones militares rusas experimentaron un fuerte crecimiento en el periodo 2000 a 2013, sin embargo los datos indican una estabilización en el periodo de 2013 a 2017. A pesar de este estancamiento y las dudas que aparecen en el horizonte, Rusia intenta consolidar y mantener su fuerte posición en la exportación de armas, ampliar los pedidos de sus clientes y abrir nuevos mercados.

Las razones que indican que puede lograr este objetivo son varias: La más importante es su ambicioso programa de modernización y adquisición de nuevos sistemas de armas para sus fuerzas armadas, lo que facilita que exista una afluencia de capital accionario a su industria militar, que puede de esta forma mejorar su capacidad productiva e invertir en el desarrollo de nuevos sistemas, lo que aumenta la ya amplia variedad de su oferta. Otra razón que actúa en sentido favorable es la explotación de las tensiones geopolíticas de algunos países con Estados Unidos, como China, Irán, Siria y otros. También está influyendo la actuación de las fuerzas expedicionarias rusas en la guerra de Siria, este escenario está sirviendo como banco de pruebas, donde algunos de sus sistemas de armas han mostrado su efectividad y capacidades operativas, lo que atrae la atención de potenciales clientes[32].

Sin embargo, en sentido contrario, la exportación de armas rusas se verá afectada si se consolida la tendencia de India y China, sus principales clientes, a desarrollar su propia industria militar, o de ser capaces al menos de reducir su dependencia exterior. Además, uno de los puntos débiles de la industria rusa de fabricación de armas es su capacidad para mantener un servicio de asistencia postventa a sus clientes, aspecto que tiene gran importancia económica para la empresa suministradora y es vital para el cliente.

 

Conclusiones

Los actuales líderes políticos rusos consideran la industria de defensa un sector clave, no sólo por ser un impulsor de la innovación y la renovación tecnológica, sino también por razones sociales y geopolíticas.

Rusia trata de actualizar y modernizar el armamento y equipamiento militar de sus fuerzas armadas. A pesar de las dificultades económicas y la imposición de sanciones comerciales por parte de los países occidentales, es evidente que el actual programa de adquisición y modernización de armamentos SAP (2011-2020) ha conseguido que el armamento ya disponible por las Fuerzas Armadas de Rusia mejore y aumente notablemente sus capacidades militares, como lo demuestra su proyección y actuación en el conflicto de Siria.

Rusia considera la exportación de armamento un instrumento de su política exterior, ya que le permite expandir su influencia y mantener una imagen de gran potencia con capacidad para actuar de forma independiente en los asuntos internacionales. Rusia trata de mantener y consolidar una posición de liderazgo en la fabricación y exportación de armamento, actualmente ocupa la segunda posición en la lista de países exportadores de armas después de los Estados Unidos.

 

Miguel Campos Robles es Teniente Coronel del Ejército de Tierra, Ingeniero Técnico Industrial y Máster en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional. 

 

Referencias

Bystrova, Irina (2011), “Russian Military-Industrial Complex”, Papers Aleksanteri 2/2011, p. 13.

Connolly, Richard & Senstad, Cecilie (2017), “Russia’s Role as an Arms Exporter”, CHATHAM HOUSE, The Royal Institute of International Affairs, p 3.

Cooper, Julian (2016), “Russia’s state armament programme to 2020: a quantitative assessment of implementation 2011–2015”, Swedish Defence Research Agency, FOI, FOI-R-4239-SE, p. 37.

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[1] SAP por sus siglas en inglés: State Armament Program, o GPV (2011-2020) por sus siglas en ruso, (Gosudarstvennaia Programma Vooruzhenii) – Государственная Программа Вооруженний.

[2] Mijaíl Sergueievich Gorbachov Jefe de Estado de la Unión Soviética y Secretario General del Comité Central del Partido Comunista desde 1985 hasta 1991.

[3] La desaparición de la URSS se produjo el 25 de diciembre de 1991.

[4] Boris Nikolayevich Yeltsin, primer presidente de la Federación Rusa, en el cargo desde el 10 de julio de 1991 hasta el 31 de diciembre de 1999.

[5] OPK (Obornnyi Promyshennyi Kompleks) Оборонный Промышленный Комплекс.

[6] FTP por sus siglas en inglés: Federal Target Programs.

[8] VPK por sus siglas en ruso: (Voenno-Promyshlennaia Komissiia) Военно-промышленная комиссия.

[9] MRAP (Mine Resistant Ambush Protected, Resistente a las Minas y Protegido contra Emboscadas).

[10] Jane’s Defence Weekly, (10 June 2015) Vol 52, Issue 23, “Rogozin admits Ukrainian crisis hurting frigate programmes”.

[11] Jane’s Defence Weekly, (15 July 2015) Vol 52, Issue 28, “Russia working on new Project 22800 corvette class”.

[12] La primera designación es la utilizada por la OTAN, la designación entre paréntesis es la utilizada por las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa.

[13] Rogozin fue una de las primeras autoridades rusas que fueron afectadas por las sanciones de los gobiernos occidentales, se congelaron sus bienes en US y se prohibió su entrada en el país.

[14] GLObal NAvigation Satellite System-GLObalnaya NAvigatsionnaya Sputnikovaya Sistema.

[15]  Dmitry Medveded fue Presidente de Rusia en el periodo 2008 – 2012, durante ese periodo Vladimir Putin fue Primer Ministro, en 2012 Putin volvió al cargo de Presidente y en 2018 ha vuelto a ganar las elecciones que lo mantendrán previsiblemente en el poder hasta 2024.

[16] Tropas del Ministerio del Interior, del Ministerio de Emergencias, del Servicio de Seguridad Federal (FSB) y del Servicio de Fronteras.

[17] Rusia dedicó en 2017 sólo el 1,1% de su PIB a I+D, lo que significa que se encuentra por debajo de la media de los países de la OCDE. Este porcentaje significó 36.725 millones de $ de 2005, mientras los Estados Unidos gastaron un 2,7% de su PIB, lo que significó 462.766 millones de $ de 2005.

[19] La versión completa de las declaraciones traducidas al inglés puede encontrarse en http://eng.mil.ru/files/2016-12-22_MoD_board_extended_session_ENG.pdf

[20] RVSN Raketnye Voyska Strategicheskova Naznacheniya (РВСН Ракетные Войска Стратегического Назначения).

[21] ICBM por sus siglas en inglés: InterContinental Ballistic Missile.

[23] Aerospace Forces (Vozdushno-kosmicheskie sily) Воздушно-космические силы.

[24] Jane`s Defence Weekly, (13 December 2017) Vol54 Issue 50, “T-50 PAKFA flies with production-standard engine”.

[25] Navy (Voenno-morskoi flot) Военно Морской Флот.

[26] Jane’s Defence Weekly, (April 2017), Vol 122, Issue 3, “Kuznetsov’s return”.

[27] Jane’s Defence Weekly, (21 April 2018), Vol 55, Issue 8, “Russia confirms order for T-14 MBTs, T-15 heavy IFVs for extended trials”.

[28] SIPRI por sus siglas en ingles “Stockholm International Peace Research Institute” – SIPRI Arms Transfer Database. El método utilizado por SIPRI consiste en la valoración sólo de los grandes sistemas de armas convencionales, se excluye la transferencia de servicios, tecnología, equipos de mantenimiento y armas ligeras. https://www.sipri.org/databases/armstransfers

[29] Jane’s Defence Weekly, (16 August 2017), Vol54, Issue 33, “Indonesia, Russia sign Su-35 Flanker-E countertrade deal”.

[30] Argelia es el tercer cliente en orden de importancia tras India y China.

[31] Janes’s Defence Weekly, (4 October 2017), Vol 54, Issue 40, “Second Russian S-400 missile system in Syria confirmed”.

[32] Jane’s Defence Weekly, (18 April 2018), Vol 55, Issue 16, “Russian MoD corroborates improved performance of Syrian air defences”.

 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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