La Asistencia Militar en los conflictos en la zona gris

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La asistencia militar consiste en proporcionar apoyo militar a un estado o a un grupo armado en su lucha contra otro adversario. La asistencia militar a terceros es uno de los recursos militares más habituales en la guerra híbrida. Delegar la responsabilidad directa del combate en otros actores permite evitar el choque directo entre potencias, a la vez que facilita la disimulación de la implicación propia en el conflicto. Existen innumerables ejemplos históricos de su uso y, como ejemplo actual, la rivalidad regional entre Arabia Saudí e Irán se dirime mediante el apoyo a bandos opuestos en las guerras civiles de Siria o Yemen.

 

Niveles de asistencia militar

Asistencia encubierta

El estado que proporciona la asistencia militar no reconoce su implicación, que se realiza con medios y por canales discretos. Normalmente incluye financiación y suministro de armas y equipo utilizando intermediarios como entidades financieras, compañías logísticas e incluso redes criminales de tráfico de armas. La propia naturaleza de esta modalidad hace difícil que se empleen fuerzas militares, y normalmente los servicios de inteligencia asumen la organización del apoyo. En ocasiones pueden emplearse elementos o grupos muy reducidos de fuerzas de operaciones especiales.

 

Asistencia reconocida con presencia limitada

Se proporciona asistencia de manera abierta y reconocida, pero limitando la presencia de personal propio en el escenario de las operaciones. El personal que se despliega realiza normalmente tareas de entrenamiento técnico (mantenimiento y manejo de armas y equipos) o estratégico (apoyo al diseño de la campaña militar, organización general de la fuerza militar). En cualquier caso el personal desplegado permanece alejado de las áreas de combate.

 

Asistencia reconocida con amplia presencia

Se establece un sistema general de entrenamiento y apoyo, lo que requiere desplegar un contingente sustancial de fuerzas militares, aunque éstas no se implican directamente en combate. El despliegue puede incluir organizaciones logísticas y grandes grupos de adiestradores en diferentes áreas. La presencia de gran número de personal militar obliga también a desplegar suficientes elementos de protección de la fuerza. El transporte estratégico desde el territorio nacional hasta el escenario donde se realiza el apoyo se convierte en una capacidad esencial.

 

Asistencia y mentorización

La asistencia no se limita al equipamiento, adiestramiento y logística, sino que incluye el apoyo directo a las fuerzas locales en combate. Este apoyo se realiza mediante equipos de mentores que acompañan a las unidades locales y les proporcionan asesoramiento, y acceso rápido a apoyos de combate y logísticos.  Esta modalidad exige el despliegue de capacidades de apoyos de fuego, especialmente aéreos, MEDEVAC y CASEVAC, suministro por aire e inteligencia táctica. También requiere el despliegue de tropas de combate, normalmente aeromóviles, que puedan apoyar a los equipos de mentores en situaciones difíciles. Tanto la logística como la protección de la fuerza deben reforzarse significativamente.

 

Asistencia y participación directa en combate de contingentes limitados

Este es el último escalón de la asistencia militar antes de llegar a la implicación directa en el conflicto. No solo se proporciona asistencia militar al aliado local sino que pequeños contingentes de fuerzas propias participan directamente en los combates, actuando como un elemento decisivo aunque las fuerzas locales lleven el peso de las operaciones. El número de fuerzas que participan directamente se limita a aquellas que posean capacidades muy específicas, que puedan traducirse en una ventaja decisiva en el enfrentamiento. Fuerzas aéreas,  de operaciones especiales y aeromóviles son las más habituales, aunque dependiendo del escenario pueden utilizarse también pequeños contingentes mecanizados, navales o anfibios.  

 

Capacidades necesarias

Fuerzas de operaciones especiales

La asistencia militar suele asociarse al empleo de fuerzas de operaciones especiales que, en general, son las más adecuadas cuando se trata de adiestrar un grupo armado o milicia que utiliza procedimientos irregulares, o también un ejército nacional con escasos recursos que deba enfrentarse a una insurgencia. Su capacidad de despliegue rápido, y la facilidad para pasar del adiestramiento a la mentorización las hace también muy apropiadas para operaciones de urgencia, como fue la asistencia militar prestada a la Alianza del Norte durante la campaña norteamericana en Afganistán en 2001. Sin embargo, cuando se trata de prestar asistencia a una fuerza con mayores recursos o capacidades, o en situaciones en las que predomina el combate convencional, las fuerzas de operaciones especiales encontrarán su mejor uso en el adiestramiento de fuerzas locales homólogas.

 

Equipos de instrucción y adiestramiento de unidades

Aunque se ha acumulado una experiencia significativa en misiones de asistencia militar (Mali, Somalia, Iraq) la formación de equipos de instrucción y adiestramiento en unidades militares regulares es todavía incipiente. Como norma general, una unidad militar debería poder generar un equipo de instructores capaz de proporcionar instrucción y adiestramiento a una unidad local del mismo nivel. Esto requiere que personal suficiente de cada unidad reciba formación como instructor, y que el equipo de instructores esté organizado de antemano y reciba formación con cierta regularidad. Además se necesita formación específica sobre el escenario de despliegue antes de desplazarse a él.

Para que el efecto de la instrucción y el adiestramiento sea permanente, al tiempo que se atiende a formar unidades, debe atenderse a la formación del personal local que posteriormente se encargue de la instrucción y el adiestramiento. Esta actividad, “train the trainers”, requiere algo más de experiencia pedagógica por parte de los equipos de instructores.

 

Expertos en idiomas

Aunque los instructores pueden recibir formación en las lenguas internacionales habituales (francés, inglés, árabe), la actuación en determinados escenarios requerirá el uso de intérpretes de lenguas minoritarias. Aquí los servicios de inteligencia tienen un papel esencial a la hora de generar bases de datos de posibles intérpretes en las lenguas más habituales en los potenciales escenarios de intervención. En el futuro, la inteligencia artificial aplicada a sistemas de traducción automática puede solucionar en gran medida este problema esencial de la asistencia militar.

 

Equipos técnicos

Los equipos de formación técnica trabajan de manera diferente a los de formación de unidades. Se trata siempre de equipos reducidos que proporcionan formación para operar equipos avanzados entregados como asistencia, o bien reactivan una capacidad local poco desarrollada. Su labor se orienta a formar personal técnico. Un ejemplo es el apoyo iraní a los milicianos huzíes yemeníes para modificar, mejorar y emplear con eficacia los misiles balísticos capturados al ejército del país. Actualmente, en el marco de la guerra híbrida, equipos técnicos que puedan proporcionar asesoramiento y construir capacidades en ciberdefensa o gestión de la información pública adquieren especial valor.

 

Protección de la fuerza

La asistencia militar es una actividad inicialmente discreta y poco arriesgada, aunque el adversario tratará de causar bajas entre los instructores para visibilizar la implicación extranjera y causar alarma en la opinión pública enemiga. Las fuerzas locales pueden proporcionar cierto grado de protección de la fuerza, aunque resulta aconsejable que los instructores dispongan de sus propios mecanismos de protección de la fuerza. Debe atenderse tanto a la protección de infraestructuras fijas (bases, alojamientos y centros de instrucción) como a la de grupos móviles de mentores en situaciones de emergencia.

 

Medios aéreos

La asistencia militar en sus niveles superiores, incluyendo mentorización e implicación directa en combate, encuentra en los medios aéreos un conjunto de capacidades de las que se puede obtener un beneficio máximo con un coste razonable. El despliegue de medios aéreos puede proporcionar apoyo aéreo cercano, reconocimiento, enlace, abastecimiento por aire de columnas y posiciones aisladas, MEDEVAC y CASEVAC. El uso de medios aéreos permite la intervención directa sin presencia de fuerzas propias sobre el terreno y limita el riesgo de bajas. No obstante, el derribo de aeronaves y la captura de pilotos pueden proporcionar un eficaz medio de propaganda. La sustitución progresiva de aeronaves tripuladas por drones puede paliar alguno de estos inconvenientes, y además aligerar la carga logística que supone desplegar y mantener operativo un contingente aéreo completo. La intervención rusa en Siria o el despliegue de la Legión Cóndor en la Guerra Civil española son ejemplos muy claros de cómo un contingente aéreo reducido puede inclinar la balanza en las operaciones con un coste limitado.

 

Mando y Control

La superioridad en mando y control puede resultar decisiva y la asistencia en esta área puede realizarse de manera muy discreta. El mando y control tiene un componente técnico que gira en torno a los sistemas de telecomunicaciones y las redes informáticas, pero no hay que olvidar los componentes organizativo y procedimental. El primero se centra en la organización de órganos de mando y control (cuarteles generales, puestos de mando, etc,) y el segundo en la mejora de los procesos de toma de decisiones.  Los asesores/instructores deben combinar especialistas en telecomunicaciones y redes informáticas con oficiales de estado mayor y personal administrativo. El estado que proporcione la asistencia debe ser también capaz de desplegar sus propias redes de mando y control a considerable distancia del territorio nacional.

 

Logística

La asistencia militar, aunque no contemple la participación en los combates, es una operación expedicionaria, y debe tratarse como tal. Las capacidades logísticas necesarias para apoyar una fuerza expedicionaria, como el transporte estratégico o la castrametación y construcción/reparación rápida de infraestructuras serán esenciales.

José Luis Calvo Albero es Coronel del Ejército de Tierra y miembro del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Es también profesor del Máster on-line en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada.