Ir a la guerra en primera clase

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Recientemente ha sido aprobada la construcción de dos catamaranes más del programa JHSV (Joint High Speed Vessel), destinado a dotar a las fuerzas armadas estadounidenses de un nuevo tipo de buque de transporte anfibio.

Se prevé la construcción de no menos de diez de estas unidades. Más allá de este dato, se trata de un tipo de buque novedoso en lo que se refiere a su aplicación militar. Como casi siempre ocurre en estos casos, el programa JHSV ha sido vendido como algo revolucionario, pero tiene claros y oscuros. La idea de la que se parte es fabricar unidades más pequeñas que los actuales buques anfibios, que puedan ser reproducidas en mayor número. De todos modos, sus dimensiones serán respetables, con 112 metros de eslora total por algo más de 28 de manga máxima.

El nuevo diseño apuesta, sobre todo, por la velocidad. Frente a los 15 nudos de velocidad de los viejos LPD/LSD de los años cincuenta y frente a los 20/22 nudos de los modelos más recientes, los nuevos JHSV podrán sostener velocidades de más de 35 nudos a plena carga y de más de 42 cuando naveguen en lastre. Éso se consigue con una potencia motor de casi 50.000 HP, superlativa para un buque de transporte de esas dimensiones (es aproximadamente la misma que tiene instalada nuestro flamante "Juan Carlos I"). Cuando este proyecto vio la luz, se pensaba en poder trasladar una brigada de infantería a cualquier lugar del mundo en 96 horas. O bien una división al completo en 120 horas.

También se ha puesto mucho énfasis en la comodidad de los militares. En condiciones normales, viajarán en alguno de sus 312 asientos diseñados a partir de los estándares de la aviación comercial. Por lo demás, los JHSV poseen una amplia pista para la operación de helicópteros de grandes dimensiones (SH-60 y hasta CH-53) y capacidad roll-on-roll-off -a través de una rampa popel- que les permite embarcar vehículos de todo tipo (icnluso carros de combate M-1). La superficie de estacionamiento es de algo más de 1.800 m2.

Lo que puede pasar desapercibido es que los JHSV responden a la adaptación de un diseño de ferry civil, bastante extendido en rutas turísticas (Canal de la Mancha, Hawai, Australia). Eso no es ni bueno, ni malo (tiene ventajas e inconvenientes), pero debería tenerse en cuenta. Entonces, lo primero que se descubre al echar una ojeada al modelo es que no se trata de auténticos buques de asalto anfibio. Su capacidad de helitransporte es limitada, en comparación con los auténticos LPD. Y ya no digamos si la comparación se planteara en relación con los LPH/LHD. Ni siquiera tendría sentido plantearla. Al principio no se pensaba en dotarlos de hangar, aunque hay margen para incorporárselo. Por otro lado, tampoco poseen dique inundable ni otros sistemas y/o espacios que puedan facilitar el empleo de lanchones de desembarco. Requieren, por ende, una plataforma -normalmente un muelle- en el que apoyar su rampa para poder descargar los vehículos que llevará en su vientre, así como, en su caso, las tropas.

Su autonomía tampoco es especialmente holgada: 1.200 millas a 35 nudos. Se consiguen algo más de 4.000 a 20 nudos, es verdad. Pero, paradójicamente, esos estándares a duras penas igualan a los que pueden lograr los buques anfibios "tradicionales" a la misma velocidad. En cuanto a las tropas transportadas, a los 312 asientos se le unen 104 literas instaladas de modo permanente (a las que aún cabría añadir otras 46 de "quita y pon"). Pensándolo bien, pues, eso significa que en trayectos largos estos buques podrían acomodar precisamente a un volumen de tropas equivalente a esas literas. De hecho, los planes estadounidenses aluden a que, normalmente, cada JHSV transportaría una compañía de infantería mecanizada con todo su equipo. Transportar un batallón entra en esos planes, sí, eso es posible... dejando buena parte de su equipo para que lo transporten otros buques y de modo algo más incómodo para esos soldados.

La verdad es que en esta ley del péndulo que los planificadores norteamericanos están poniendo de moda (pensemos en el caso de los LCS en comparación con los Arleigh Burke, por ejemplo), quizá se hayan pasado un poco. ¿No se habrán quedado algo cortos? Depende. Si fuesen muy económicos... si se pudiesen construir en números muy espectaculares... Lo cierto es que para conseguir esos resultados los Estados Unidos se gastarán unos 200 millones de dólares por unidad (aunque en principio se habló de 160). El "Juan Carlos I", sin ir más lejos, se presupuestó en 360 millones de euros. Es bastante más lento y requiere más tripulación. Es otro concepto de buque, en definitiva. Ya. Pero sus capacidades de transporte de tropas -en largas distancias-, lanchones, aeronaves, vehículos de cadenas/ruedas, etc son inconmensurablemente mejores. Cada vez me gusta más el LHD de Navantia...