Empoderamiento femenino: la investigación en torno a la mujer como estratega, líder y combatiente

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La base española de Qala-e-Naw realizaba cada cierto tiempo una jornada de contratación entre la población local. La misión en Afganistán trataba de reforzar la economía local e imbricarse en la sociedad ofreciendo empleo en servicios auxiliares de la base a los afganos de Badgis. La inseguridad, como en el resto del país, era grave y el riesgo de sufrir un ataque terrorista aprovechando el gentío, alto. Por ello, los militares españoles se situaban en el perímetro de la modesta oficina de empleo, en la calle, en cotas más elevadas y en la entrada. En ésta última, una pareja registraba a toda aquella persona que acudiera a solicitar un puesto. El binomio era mixto, mujer y hombre, para que nadie escapase al cacheo. Pero había una razón más para esta composición: visibilizar a la mujer empoderada, con los mismos pertrechos, uniformes y armas, y con el mismo trabajo que su compañero masculino. Iguales, miméticos, con la mente en el cumplimiento de la misión. Ella, eso sí, un paso atrás para que no se viese como una afrenta; los cambios, gradualmente. Pero era una reivindicación, una actividad de influencia psicológica, y un apoyo para muchas de las mujeres locales que allí se acercaban, no sin problemas.

Tuve ocasión de conocer esta particular misión de las tropas españolas contada por algunos de sus protagonistas en una visita, hace ya algunos años, a la base legionaria de Viator. Era sólo una pequeña faceta de la misión, pero llamó mi atención. Primero, por ser(me) totalmente desconocida. Segundo, porque ponía sobre la mesa todo un campo de trabajo prácticamente ignorado en los estudios estratégicos y de seguridad internacional.

Esta subdisciplina, especialmente con la ampliación de su marco hacia la seguridad humana y otras conceptualizaciones de la seguridad en sentido extenso, puso también el acento en la mujer como víctima de la guerra, rescatándola de un dramático olvido. También en su fundamental labor en la retaguardia o en su papel en el post-conflicto. Todas éstas, cuestiones importantes desde un punto de vista humano e interesantes desde una perspectiva investigadora. Muchísimos han sido los artículos y capítulos de libros dedicados a dichos problemas en las últimas tres décadas.

Otra de las grandes cuestiones estudiadas ha sido la incorporación de las mujeres a los ejércitos, circunstancia que afortunadamente se va expandiendo de forma paulatina en todo el mundo. En este indicador, España se sitúa a la cabeza del mundo occidental, aunque las cifras siguen siendo realmente bajas y hay que seguir avanzando hacia la completa normalización. Este hecho, en cualquier caso positivo, ha provocado que haya al respecto buenas obras pioneras, como la de Remedios Álvarez, "La feminización de las Fuerzas Armadas españolas (1988-2011)", o la de Valentina Fernández Vargas, "Las militares españolas". También sobre el perfil de estas profesionales se puede señalar la investigación de Narciso Michavila, una de las primeras, si no la que abrió trecho.

La perspectiva de género ha estado presente igualmente en el terreno de las operaciones, precisamente con el objetivo puesto en Afganistán. Así, la asesoría de género en operaciones tuvo un espacio significativo de estudio, en buena medida impulsado desde el Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra y con la participación de expertas académicas, en especial en esa década del 2000 donde tanta atención se prestó al cross-cultural awareness y al comprehensive approach.

Todos estos trabajos han supuesto los primeros hitos de una agenda de investigación a todas luces necesaria. Sin embargo, salvo algunas excepciones (entre ellas, varias de las citadas obras), la mayoría de los textos tienen un perfil eminentemente jurídico o netamente descriptivo, centrado en el estado de la cuestión o en explicar el camino recorrido hasta el momento actual. Faltan, por tanto, investigaciones históricas, politológicas, sociológicas, de gestión de organizaciones, etc., que profundicen en esas otras facetas y roles, en misiones como la narrada en las primeras líneas. Como se ha señalado, hay importantes vacíos que rellenar en cuanto a la cuestión de la feminización de las fuerzas armadas, pero estos tienen que ir mucho más allá del papel de la mujer como sujeto pasivo y entrar en abordar sus aportaciones como sujeto activo en la estrategia y en la institución militar.

En este sentido, los estudios estratégicos pueden enriquecerse incorporando otras contribuciones a sus paradigmas teóricos, como puede ser la perspectiva feminista. Un enfoque que no es privativo de círculo intelectual alguno, sino que puede enfocarse desde diversas teorías como el constructivismo, el liberalismo o el realismo, entre otros. Esto es especialmente relevante dada la mayor orientación hacia las políticas (policy oriented) de los estudios estratégicos y los estudios de seguridad internacional "clásicos", frente a la problemática que presentan los autodenominados "estudios críticos".

Por esta razón, puede ser muy positivo y, sin duda, podría ayudar a mejorar la toma de decisiones, ampliar la agenda investigadora en torno a la mujer empoderada, esto es, a la profesional militar en su desempeño como estratega, líder y combatiente. Algún trabajo existe ya al respecto (aquí o aquí), aunque todavía son islotes en medio de un inmenso vacío de investigación. La incorporación de la mujer a posiciones de combate, la dirección de unidades o su creciente presencia en posiciones de relevancia político-estratégica obliga a considerar necesariamente estos aspectos, absolutamente soslayados por la literatura; por supuesto, también en España, donde además los estudios estratégicos y de seguridad internacional son todavía un campo en construcción.

Como haya ocurrido con la estrategia misma, mirar a investigaciones similares en el terreno de la economía puede ser una buena fuente de inspiración, teniendo presente que la transformación de las organizaciones es una decisión estratégica. Así, las mujeres directivas en puestos de administración o las emprendedoras organizacionales son un ejemplo de cómo se está incorporando esta perspectiva en las empresas y en la dirección y planificación estratégicas, y con ella en la investigación científica.

No hay que olvidar que varias de las primeras conquistas de las mujeres se produjeron en contexto bélicos, cuando la presión de las circunstancias y la determinación de muchas mujeres forzaron los cambios. Por tanto, hoy puede ser un buen día para reflexionar acerca de esta carencia en la investigación. En definitiva, saber qué impacto provocaron aquellas mujeres militares en Qala-e-Naw, todavía un paso atrás pero cambiando la historia empoderadas.

Alberto Bueno es investigador del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Granada y miembro del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI).