El renacer de los lobos solitarios

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Blog Mosaico

Los recientes atentados en Francia y Reino Unido han hecho resurgir la importancia de la figura del lobo solitario dentro del panorama del terrorismo yihadista, así como la de los atentados low cost o de bajo nivel, cómo una modalidad en alza para lograr su objetivo de infundir con escasos recursos un clima de miedo, terror e inseguridad dentro de nuestras sociedades occidentales. 

El 3 de febrero de este año, un ciudadano egipcio, que había entrado en Francia con un visado de turista, atacó con un machete a un grupo de militares cerca del museo de Louvre de París (Francia), pudiendo ser afortunadamente neutralizado por las propias fuerzas de seguridad sin herir a ninguno de ellos. Más recientemente, el pasado 18 de marzo, un ciudadano francés, fichado por los servicios de inteligencia franceses por su manifiesta radicalización islamista, atacó a una soldado de una patrulla del Ejército del Aire que participaba en un dispositivo de vigilancia antiterrorista en el aeropuerto de Orly de París (Francia) y consiguió sustraerle el arma. Afortunadamente, la soldado consiguió zafarse del agresor, quien posteriormente fue abatido por las fuerzas de seguridad francesas. Y, un año después de los atentados de Bruselas, una persona atropelló con su vehículo todoterreno a viandantes y policías en el puente de Westminster de Londres (Reino Unido), matando al menos a dos personas, antes de empotrarse contra la verja del Parlamento británico. Tras estrellar su vehículo y salir de él, el terrorista atacó mortalmente con un puñal a uno de los policías que lo abordaron hasta que fue finalmente abatido por las fuerzas de seguridad.

Estos son sólo los episodios más recientes de acciones de los denominados lobos solitarios, un fenómeno lamentablemente cada vez más habitual en Europa, especialmente si analizamos los diferentes atentados ocurridos a lo largo del año 2016, a excepción de los atentados del 22 de marzo de Bruselas (Bélgica) en los que una treintena de personas perdieron la vida. Concretamente, comprobaremos como el fenómeno del lobo solitario ha renacido con fuerza en países como Alemania, Francia, Bélgica y Reino Unido.

 

El lobo solitario

No obstante, en primer lugar, debemos concretar lo que entendemos por un lobo solitario, ya que no existe una definición consensuada y muchas veces se confunde con el actor solitario, una figura aparentemente parecida, pero en el  fondo distintas, principalmente por su eventual vinculación con alguna organización o red terrorista, lo que acaba exigiendo respuestas diferentes para cada figura.

La figura del lobo solitario fue popularizado inicialmente por Tom Metzger, fundador del movimiento White Aryan Resistance (WAR), un grupo defensor de la supremacía de la raza blanca, a través de una de sus obras, Laws for the Lone Wolf, en la que animaba a que los terroristas actuaran solos para así evitar la posibilidad de delación de otros compañeros. Posteriormente, este término se ha ido aplicando a una nueva modalidad específica de terrorismo, sobretodo yihadista, aunque muchas veces erróneamente.

Una definición sencilla de terrorista lobo solitario es la que propuso el COT Dutch Institute for Safety, Security and Crisis Management como aquella persona que actúa libremente en solitario, sin ninguna pertenencia ni vínculo con ninguna organización o red terrorista, que actúa sin la directa influencia de ningún líder o jerarquía, cuyas tácticas y métodos utilizados han sido concebidos y dirigidos por él mismo, sin ninguna dirección externa, y con una clara intención política, ideológica o religiosa.

Principales acciones de lobos solitarios

A lo largo de 2016, se dieron toda una relación de atentados de bajo nivel o low cost, que requieren escasos recursos y planificación, llevados a término principalmente por parte de los que podríamos calificar como lobos solitarios, especialmente en Alemania, Francia y Bélgica, la mayoría contra miembros de fuerzas de seguridad y mediante armas blancas o vehículos pesados.

El 19 de diciembre, un hombre de nacionalidad tunecina mató al menos a 12 personas e hirió a 48 más, después de arrollar con su camión un mercado navideño de Berlín (Alemania). El autor, un solicitante de asilo en aquél país, fue abatido por las fuerzas de seguridad italianas en Milán después de abrir fuego al grito de “Allahu Akbar” contra dos policías que realizaban un control rutinario. El atentado fue reivindicado por la organización Estado Islámico.

El 5 de diciembre, un niño alemán de origen iraquí de 12 años intentó atentar contra un centro comercial de Ludwigshafen (Alemania) al dejar una mochila llena de clavos y material explosivo en sus alrededores. Gracias al aviso de un viandante que presenció lo ocurrido, la policía pudo detener en este momento al niño. Parece ser que el niño se radicalizó por la influencia de un miembro desconocido de la organización Estado Islámico y días antes intentó atentar con otro dispositivo explosivo que él mismo colocó en un mercado navideño de dicha ciudad alemana y que afortunadamente no llegó a detonar.

El 16 de octubre, un hombre atacó con un cuchillo a una pareja de adolescentes de 16 años que estaban en uno de los puentes de Hamburgo (Alemania), matando al chico y pudiendo la chica salvar la vida al lanzarse al agua. El agresor no pudo ser detenido y la acción fue reivindicada por la organización Estado Islámico.

El 5 de octubre, un exmilitar belga fichado por la policía de aquél país por sus vinculaciones yihadistas hirió a dos policías en Bruselas (Bélgica) cuando estaba siendo identificado en un control rutinario, clavándoles un cuchillo en el cuello a uno y en el estómago al otro, siendo detenido posteriormente por las fuerzas de seguridad belgas.

El 8 de septiembre, en el marco de una investigación después de la localización días antes de un coche cargado con bombonas de gas cerca de la catedral de Notre Dame de París (Francia), se detuvo en esta ciudad a tres mujeres que formaban parte de la primera célula conocida integrada únicamente de mujeres. Una de ellas, de 19 años, apuñaló por la espalda con un cuchillo a uno de los policías en el momento de la detención. La agresora llevaba encima una carta de lealtad a la organización Estado Islámico y parece ser que preparaban un atentado en una estación de tren de aquella ciudad. Parece ser que otra de las detenidas mantuvo una relación sentimental con el terrorista que quitó la vida a un policía y a su mujer en Magnanville.

El 7 de septiembre, un hombre atacó con un cuchillo a dos agentes de policía en Molenbeek (Bélgica), quienes resultaron ilesos gracias a la armilla antibalas que llevaban y a pesar de recibir uno de ellos hasta siete puñaladas. El agresor, que fue detenido en el mismo lugar de los hechos, era de nacionalidad marroquí y estaba en situación irregular en aquél país, estando fichado por la policía por pequeños delitos contra el patrimonio.

El 30 de agosto, una policía resultó herida en Toulouse (Francia) en ser atacada por un hombre que intentó cogerle el arma y al no lograrlo, la hirió con un cuchillo al cuello. El agresor, con antecedentes de problemas psiquiátricos, fue detenido en el mismo lugar de los hechos y manifestó haber agredido a la mujer porqué, según él, representaba a Francia.

El 19 de agosto, una persona fue detenida por la policía en Estrasburgo (Francia) por apuñalar al grito de “Allahu Akbar” a un rabino que llevaba su kipa y que se dirigía a una sinagoga próxima a su domicilio, ocasionándole heridas leves.

El 6 de agosto, una persona de nacionalidad argelina, con antecedentes penales por delitos menores, que residía ilegalmente en Bélgica y a quién le pesaban dos órdenes de deportación, hirió con un machete a dos mujeres policías en la entrada de una comisaría de Charleroi (Bélgica) al grito de “Allahu Akbar”, siendo abatido por una tercera agente que se encontraba cerca del lugar de los hechos. La organización Estado Islámico reivindicó la responsabilidad del ataque.

El 26 de julio, dos jóvenes armados con cuchillos y un falso cinturón explosivo asaltaron una iglesia de una pequeña localidad de Normandía (Francia), después de la celebración de una misa, donde tuvieron retenidas a otras cinco personas, entre ellas un sacerdote de 85 años que degollaron después al grito de “Allahu Akbar”. Finalmente, los atacantes fueron abatidos por las fuerzas de seguridad francesas. Los dos asaltantes estaban fichados por la policía francesa por haber tratado de viajar a Siria en dos ocasiones. La organización Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad de la acción y difundió un video previo al ataque en el que los jóvenes juraban lealtad a dicha organización.

El 24 de julio, un refugiado sirio al que había sido negada su solicitud de asilo y aparentemente con trastornos psiquiátricos, murió al hacer explotar una bomba que llevaba en su mochila en un bar al no poder atentar, como parecía su intención, contra el festival de música al aire libre que se celebraba en Ansbach (Alemania). Al menos quince personas resultaron heridas y se encontró en el móvil del terrorista un vídeo en el que juraba lealtad al líder del grupo Estado Islámico y anunciaba su intención de cometer un atentado en nombre del Islam.

El 18 de julio, un joven refugiado afgano de 17 años atacó a los pasajeros de un tren en Baviera (Alemania) con un hacha y un cuchillo, al grito de “Allahu Akbar”, hiriendo a cinco de sus pasajeros. La organización Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad del ataque y difundió un vídeo en el que aparecía el joven mostrando un cuchillo y un hacha amenazando en degollar y cortar los cuellos de los infieles. Dicho joven fue abatido por las fuerzas de seguridad alemanas.

El 14 de julio, una persona de nacionalidad tunecina arrolló a gran velocidad con su camión y a lo largo de casi dos kilómetros a la gente congregada en un paseo marítimo de Niza (Francia) para ver unos fuegos artificiales del día de la fiesta nacional francesa, matando a 85 personas e hiriendo a más de 300. El terrorista fue finalmente abatido por las fuerzas de seguridad francesas y se le encontró abundante material relacionado con la organización Estado Islámico, quien días más tarde se atribuyó la responsabilidad del atentado.

El 14 de junio, una persona mató a Magnanville (Francia), cerca de París, a un policía y a su mujer, también funcionaria de policía, con un cuchillo a la puerta de su domicilio. Tras horas de negociaciones infructuosas, las fuerzas de seguridad francesas asaltaron dicho domicilio y abatieron al terrorista, quien mantenía como rehén al hijo de tres años de la pareja. El terrorista era un ciudadano francés que había sido condenado por actividades yihadistas y había jurado previamente lealtad a la organización Estado Islámico.

El 27 de mayo, un soldado paracaidista francés fue apuñalado por dos personas mientras corría con uniforme todo solo por la localidad de Saint Julien du Puy (Francia), cerca de Tolosa. Según manifestó la víctima, uno de los atacantes le gritó que el ataque era en venganza por los ataques aéreos franceses contra la organización Estado Islámico en Siria.

EL 16 de abril, tres jóvenes de 16 y 17 años que se conocieron y se radicalizaron por las redes sociales, encendieron un extintor lleno de material explosivo contra un templo sij de la ciudad de Essen (Alemania), donde se celebraba una boda hindú, hiriendo a cinco personas. A través de un grupo de WhatsApp planearon la acción con el objetivo de matar a “infieles”.

El 26 de febrero, una joven de origen marroquí de 15 años hirió de gravedad a un policía al clavarle en el cuello un cuchillo de cocina en la estación de trenes de Hannover (Alemania) en nombre de la organización Estado Islámico. La joven fue detenida en el momento de los hechos por el compañero del policía herido y la agresora, que reconoció los hechos, fue finalmente condenada a seis años de cárcel por un delito de intento de asesinato y lesiones físicas graves.

El 11 de enero, un joven de 15 años de nacionalidad turca hirió con un cuchillo al cuello de un profesor judío que llevaba el tradicional kipá en plena calle en Marsella (Francia). El atacante, que fue posteriormente detenido por las fuerzas de seguridad francesas, manifestó haber actuado en defensa de Alá y de la organización Estado Islámico.

El 7 de enero, un tunecino que había solicitado asilo con múltiples identidades, entró en una comisaría de París (Francia), armado con un cuchillo y un falso cinturón explosivo, y al grito de “Allahu Akbar” se abalanzó contra dos agentes de policía, hiriendo a uno de ellos, hasta que fue abatido. El atacante llevaba un papel con la bandera del grupo Estado Islámico y una reivindicación manuscrita en árabe.

El 1 de enero, un ciudadano francés de origen tunecino atropelló deliberadamente a un grupo de militares que protegían una mezquita en Valence (Francia), hiriendo a uno de ellos y a un peatón. El conductor se abalanzó dos veces con su vehículo contra el dispositivo de seguridad hasta que fue herido en abrir fuego los militares contra él. El terrorista manifestó su voluntad de matar soldados franceses y se encontró abundante material yihadista en su ordenador.

 

Precursores

Esta larga relación de atentados de bajo nivel, principalmente por supuestos lobos solitarios, en nuestros países vecinos nos muestra como el terrorismo yihadista necesita de muy pocos recursos para cometer sus atentados. Con el renacer de estos lobos solitarios estamos, pues, ante un (nuevo) terrorismo que podríamos calificar de low cost o de bajo nivel, que no requiere de grandes planificaciones ni necesita de muchos recursos, lo que, a excepción de los atentados de Niza y Berlín, se traduce por regla general en una reducción de víctimas mortales por dichos atentados en comparación con los de más alto nivel, como fueron los de Nueva York, Madrid, Londres, París o Bruselas, entre otros.

El principal factor de esta (nueva) modalidad de terrorismo en Europa lo encontramos en la mayor presión policial que nuestras fuerzas de seguridad imprimen sobre los círculos yihadistas, dificultándoles el acceso a financiación, armamento y explosivos, así como sobre las redes de reclutamiento y difusión de la ideología y propaganda yihadista. Una prueba la tenemos en las numerosas detenciones que efectúan las fuerzas de seguridad en los diferentes países europeos occidentales, incluida España. No obstante, a pesar de esta mayor presión policial, el terrorismo yihadista mantiene su capacidad de atentar a un mayor nivel, como nos mostraron los atentados de Bruselas del mes de marzo de 2016.

No obstante, este renacer de la figura del lobo solitario se debe principalmente por la enorme capacidad de difusión del mensaje y discurso yihadista a través de las redes sociales e Internet, plagada de foros yihadistas. En este sentido, cabe destacar que en el segundo número del mes de octubre de su revista, Rumiyah, que se edita en inglés, francés, alemán, turco, ruso, indonesio, pastún y uigur, la organización Estado Islámico hizo un llamamiento a sus seguidores a degollar a los infieles en cualquier parte del mundo allá donde pudieran, publicando un conjunto de recomendaciones de cómo atacar con cuchillos. Y, en el número siguiente del mes de noviembre, instaba a sus seguidores a atacar con vehículos objetivos como grandes convenciones y celebraciones al aire libre, calles abarrotadas de gente, mercados al aire libre, festivales, desfiles y manifestaciones políticas.

Además, aún recordamos el llamamiento que hizo el entonces portavoz de la organización Estado Islámico, Abu Mohamed al Adnani, por Internet en el año 2014 de que “si puedes matar a un infiel estadounidense o europeo, especialmente al vengativo y sucio francés, o un australiano o un canadiense, o cualquiera de los infieles que libran la guerra, incluidos los ciudadanos de los países que entraron en la coalición contra el Estado Islámico, entonces confía en Dios y mátalo de cualquier manera”, añadiendo que “mata al infiel tanto si es civil como militar, puesto que ambos están bajo el mismo gobierno”. En el mismo mensaje, divulgado en páginas islamistas y traducido parcialmente al inglés, francés y hebreo, Al Adnani dio también en este comunicado instrucciones sobre cómo actuar aunque no se dispongan de medios militares, recurriendo a la decapitación, el estrangulamiento o el envenenamiento. Más recientemente, Estado Islámico difundió un nuevo video en el que aparecía Abu Sulayman al-Faransi, un ciudadano marroquí, antiguo soldado francés de la Légion étrangère y considerado miembro clave de la organización, mostraba como montar una bomba o decapitar a una persona.

Prueba de cómo este tipo de mensajes cala entre los seguidores del movimiento yihadista y, particularmente, de la organización Estado Islámico, es que la mayoría de los atentados fueron ejecutados precisamente mediante armas blancas, como cuchillos y machetes, y vehículos pesados en lugares concurridos, como pasó en Niza y Berlín. Así mismo, la gran mayoría de acciones se llevaron a cabo en países que mantienen un papel muy activo dentro de la coalición internacional contra dicha organización en Siria, como Francia, Bélgica y Alemania.

 

Respuestas

Detectar por nuestras fuerzas de seguridad la existencia de estos lobos solitarios es extremadamente complejo, especialmente porqué se ha acreditado la progresiva aceleración de los procesos de radicalización, especialmente entre nuestros jóvenes, lo que dificulta enormemente su detección a tiempo. No obstante, seis son los principales pilares sobre los cuales debería basarse cualquier política o estrategia para impedir, en la medida de lo posible, el surgimiento de estos lobos solitarios.

1/ Continuar identificando y combatiendo los factores que contribuyen a la radicalización de estas personas susceptibles de radicalización y desarticular las redes de radicalización y reclutamiento existentes para grupos y organizaciones yihadistas, que captan a estas personas, muchas de ellas con trastornos mentales o problemas de adaptación social, para cometer estos actos terroristas, especialmente a través de redes sociales e Internet.

2/ Mantener los actuales planes de protección y vigilancia de nuestros ciudadanos, infraestructuras y objetivos estratégicos, así como de aquellos lugares de afluencia masiva de personas o que puedan ser identificados de especial interés por estos elementos terroristas para sus acciones.

3/ Continuar con la actual presión policial sobre círculos yihadistas a la que se encuentran actualmente sometidos por nuestras fuerzas de seguridad y que, en nuestro país, podemos comprobar con las numerosas detenciones que llevan a cabo y que impiden, no sólo una mayor difusión de los mensajes y de la ideología yihadista, el reclutamiento de simpatizantes o la financiación de futuros actos terroristas, sino también la materialización de eventuales atentados terroristas.

4/ Continuar reforzando las medidas de autoprotección para los miembros de nuestras fuerzas de seguridad, especialmente teniendo en cuenta, como hemos comprobado, que ellos son el objetivo predilecto de estos lobos solitarios.

5/ Promover procedimientos de detección de posibles casos de radicalización islamista, tanto en el ámbito escolar, universitario, penitenciario, como en cualquier otro ámbito de nuestra vida social. En este sentido, cabe destacar el programa PRODERAI impulsado por la policía autonómica catalana de los Mossos d’Esquadra que le permite detectar posibles casos de radicalización islamista.

6/ Y, finalmente, impulsar y revisar los programas de desradicalización existentes, especialmente teniendo en cuenta que algunos de los terroristas ya tenían antecedentes o estaban fichados por los servicios de inteligencia por sus vínculos yihadistas.

Conclusión

La larga relación de atentados vinculados con el yihadismo por parte de individuos que podríamos calificar de lobos solitarios en Europa, principalmente en Francia, Alemania y Bélgica, nos muestran que la amenaza es real y cada vez más cercana en nuestro país. Lamentablemente, nos hemos de ir acostumbrando a este tipo de atentados de bajo nivel llevados a cabo por lobos solitarios, ante las crecientes dificultades que los grupos y organizaciones yihadistas se encuentran para llevar a cabo atentados de mayor nivel (y mayor letalidad) por la mayor presión policial a la que se encuentran sometidos.

Hemos comprobado que han sido numerosos los incidentes terroristas protagonizados por personas aparentemente sin ninguna vinculación con ninguna organización yihadista, mediante un arma blanca o un vehículo pesado, especialmente en Alemania, Francia, Bélgica y Reino Unido, y probablemente inspirados por los continuos mensajes de las organizaciones yihadistas, particularmente Estado Islámico, de atentar contra los que consideran infieles occidentales, en cualquier lugar y con cualquier medio disponible.

Afortunadamente, a excepción de los atentados de Niza y Berlín, esta (nueva) modalidad de terrorismo yihadista se traduce con una reducción de víctimas mortales, pero también es cierto que este terrorismo low cost a través de los denominados lobos solitarios resulta también muy efectivo, ateniendo al objetivo principal del terrorismo yihadista: infundir un clima de miedo, terror e inseguridad dentro de nuestras sociedades.

Marc Costa es especialista universitario del terrorismo yihadista, insurgencias y movimientos radicales por la Universidad Pablo de Olavide y doctorando en el Programa de Derecho y Ciencias Sociales de la UNED sobre seguridad nacional.