El Operador

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La intención de estas memorias no es contar en primera persona los detalles de una de las operaciones más significativas de los SEAL, las unidades de élite de la Armada norteamericana: dar captura Osama Bin Laden, el terrorista más buscado del mundo.

Lo que Robert O´Neil desea, es narrar lo que significa formar parte de estas unidades, un equipo que funciona como un único organismo, entrenado por medio de miles de repeticiones para actuar como uno solo. Y explicar que, cuando triunfaba uno de ellos, lo hacía todos. Se trata de ofrecer los resultados de lo que ocurre con un grupo de hombres motivados, identificados con un ideal y entrenados en la adversidad para superar todos los obstáculos y lograr el fin de la misión. El lector comprenderá, además, cómo y por qué hay misiones de las Fuerzas Armadas que se hacen en la oscuridad y otras bajo el foco de los medios de comunicación; y que cuando ocurre esto último, los medios suelen malinterpretarlo –también válido para el caso de España.

¿Cómo comienza el vínculo de O´Neil con las unidades especiales? Pues, como ocurre con este tipo de perfiles, por el deseo de ser alguien mejor. «Viendo cómo has escalado esa montaña a oscuras, deberías pensar en hacerte SEAL” le dice un amigo de su padre, al poco de graduarse del instituto, cuando cumplió dieciocho años. Otro día se acerca a una oficina de la Armada: “¿Por qué quieres ser marine? Porque los marines tienen los mejores francotiradores del mundo. Quiero ser francotirador porque cazo desde pequeño”. El suboficial le responde “No busques más. En la Armada tenemos francotiradores. Lo que debes hacer es convertirte en SEAL de la Armada”.

Dos años más tarde logra superar todas las duras pruebas de selección y se une al cuerpo de élite. Durante dieciséis años, desde diciembre de 1996 hasta agosto de 2012, llevó sobre su espalda más de cuatrocientas misiones de guerra en Irak y Afganistán. Por ejemplo, por destacar algunas de ellas, formó parte de la misión encargada de rescatar al capitán Phillips de los piratas somalíes en aguas del Índico, y también del rescate del «único superviviente» Marcus Luttrell en el territorio de los talibanes de las montañas afganas.

Rescatar a rehenes, acceder al corazón operativo del adversario en su propio terreno, o neutralizar a un enemigo armado, no es tarea de individuos aislados, sino de un equipo. Esta increíble organización militar no es obra de las productoras de Hollywood ni de telenovelas con superhéroes. Es la respuesta operativa a una amenaza, una herramienta que se encuentra en la mayoría de los ejércitos y en las fuerzas y cuerpos de seguridad.

El autor desea mostrar cómo funcionan de verdad, aunque como es habitual, se han tachado algunas partes del texto en cumplimiento de la normativa de preedición y seguridad del Departamento de Defensa de EEUU. Como ocurre con otras obras similares, una de las intenciones es que esta lectura sirva de motivación a muchos hombres jóvenes (y mujeres) para que vivan con mayor determinación, que no tengan miedo de hacer cosas difíciles, y que sean agradecidos con quienes se dedican a la seguridad de su país.

En la madrugada del 2 de mayo de 2011 abatió a Bin Laden. Fue condecorado en cincuenta y dos ocasiones, incluyendo dos estrellas de plata y cuatro de bronce. También es un relato en primera persona de quien está preocupado por su esposa y sus hijas, por la casa y la hipoteca, en unos años en que apenas podía pasar unos pocos días en su hogar y en que cada despedida podía ser la última. Su camisa se conserva en el 9/11 Memorial Museum y este libro lo dedica a las víctimas de ese trágico día, que –como afirma en la dedicatoria- nunca pidieron estar en la lucha pero lo estuvieron y lo están. Ésta, junto con otras escenas de operaciones realizadas, entrenamientos y momentos de su vida personal y familiar, forman parte de las fotografías que completan la obra.

Gabriel Cortina es director de Artículo 30.