El estado de las contranarrativas en España como medida de erosión del discurso extremista violento de etiología yihadista

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Análisis GESI, 44/2018

Resumen: A partir de la autoproclamación del Califato Islámico el 29 de junio de 2014 Dáesh despliega un brazo propagandístico nunca visto hasta el momento en una organización terrorista, con un absoluto dominio de los sistemas de comunicación y de las redes sociales se convierte en una gran productora de contenidos multimedia digitales con el objetivo de seducir y movilizar al mayor número de seguidores a nivel global.

Dáesh transforma el terrorismo en un producto de comunicación popular comprensible, seductor e imitable, un símbolo cultural poderoso capaz de canalizar la frustración, el odio y el vacio de miles de jóvenes en todo el mundo (Lesaca, 2017: 24). Desde junio de 2014 hasta abril del año 2017 el grupo terrorista tuvo una actividad frenética en las redes logrando reproducir un total de 1.320 vídeos de propaganda yihadista (Lesaca, 2017: 27) y aunque no se conocen las cifras exactas, diversos medios de comunicación han indicado que entre 20.000 y 30.000 combatientes extranjeros se sumaron a las filas de Dáesh entre 2015 y 2016 fascinados por su narrativa propagandística.

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Introducción

A raiz de la aplicación de su nueva estrategia comunicativa, la comunidad internacional comienza a ser consciente de que Dáesh está ganando la batalla de las percepciones. El 29 de septiembre de 2014 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprueba la resolución 2178 a través de la cual insta a los estados a extender la lucha contra el terrorismo al campo de la comunicación pública. Su puntos 16 y 19 así lo recogen:

El Consejo de Seguridad alienta a los Estados Miembros a lograr la cooperación de las comunidades locales y los agentes no gubernamentales pertinentes en la formulación de estrategias para contrarrestar la retórica del extremismo violento que pueda incitar a la comisión de actos terroristas, abordar las condiciones que propicien la propagación del extremismo violento […] El consejo de Seguridad pone de relieve a este respecto la importancia de que los Estados Miembros promuevan alternativas pacíficas a la retórica violenta a la que se adhieren los combatientes terroristas extranjeros y, recalca la función que puede desempeñar la educación para contrarrestar las retóricas terroristas.

A tenor de dicha alerta y desde la certeza de que las medidas policiales resultan efectivas únicamente a corto plazo, surge la inquietud por la realización de esta investigación. Si queremos enfrentarnos en toda su magnitud a la lacra de la ideología yihadista se necesita un enfoque integral que incluya soluciones de otra índole. En esta línea de pensamiento se desarrolla el interés por analizar que papel está jugando España a nivel institucional en la prevención del radicalismo violento a través de contranarrativas y narrativas alternativas y cuál es la posición de las organizaciones sociales españolas con respecto al desarrollo de iniciativas que contrarresten el discurso radical violento.

Se comprobará como nuestro país ha respondido a la alerta de la comunidad internacional con la aprobación del Plan Estratégico Nacional de Lucha contra la radicalización violenta, de ahora en adelante PEN-LCRV [1], de 2015 en el que se engloba el proyecto Stop Radicalismos. Además de la Administración, resulta primordial que la sociedad civil, por su carácter de figura con reconocida credibilidad y autenticidad, aliente proyectos que promuevan la creación de relatos alternativos frente a los discursos extremistas violentos. Se examinará si sus distintos actores han iniciado propuestas en este sentido, se acotarán los distintos factores que han propiciado que apenas se hayan desarrollado iniciativas y se analizarán las causas de este hecho con el fin de ponerlas en contexto. Con su observación y estudio se puede contribuir a que nuestras sociedades se doten de herramientas eficaces que logren socavar la propaganda yihadista por medio de campañas factibles.

 

Metodología

Para iniciar esta investigación partimos de una pregunta y de una hipótesis.

Pregunta de investigación: ¿Qué respuestas a modo de discursos alternativos al radicalismo violento se han desarrollado en España por parte de las instituciones y de la sociedad civil?

Hipótesis: Las contranarrativas como instrumento para frenar la propaganda yihadista son una herramienta muy incipiente a nivel estatal debido a factores propios que conforman la idionsincrasia política y social españolas.

 

Aproximación al análisis de la narrativa yihadista y de la contranarrativa

La narrativa yihadista se puede definir como un conjunto de historias coherentes que proporcionan a una colectividad una particular visión del mundo con el propósito de conseguir apoyo en aras de llevar a cabo sus objetivos violentos. Los relatos extremistas son efectivos porque presentan soluciones sencillas, utilizan chivos expiatorios, en ellos se apela a emociones como el miedo, la ira o el honor, su mensaje explota la crisis de identidad de sus seguidores y aprovecha en su favor las ansiedades de su público objetivo. Sin embargo hasta ahora no se ha podido comprobar de manera empírica si el comportamiento violento de un individuo es la consecuencia de haber interiorizado una narrativa violenta por lo tanto tampoco existe consenso en determinar si las narrativas alternativas son realmente efectivas en la lucha contra la radicalización violenta. No obstante existe un punto en común entre los principales investigadores como William D. Casebeer, James A. Russell o Alex P. Schimd, entre otros, acerca del uso de las contranarrativas y es que si bien medir fenómenos como la radicalización de una persona es sumamente difícil, sí existe el convencimiento de que la propaganda yihadista a través de internet y de las redes sociales acelera el proceso de radicalización de un individuo. Tras haber llegado a un acuerdo de mínimos, el conflicto con los grupos extremistas violentos se traslada al terreno de las ideas (Miratvillas, 2015: 3) e investigaciones recientes sugieren que las narrativas alternativas pueden ser una estrategia que logre disminuir el grado de aceptación del discurso extremista violento entre sus partidarios (Alava, Frau-Meigs, Hassan, 2017)

Para articular una narrativa que logre frenar la radicalización de un individuo hacia el extremismo violento se deben conocer primeramente las premisas básicas de las que se compone el discurso yihadista (Holtman, 2013: 145).

  1. el Islam está siendo atacado por los gobiernos musulmanes y por la alianza de países occidentales liderada por Estados Unidos.
  2. los yihadistas son los encargados de defender a los musulmanes de estos ataques.
  3. las acciones de los yihadistas se llevan a cabo en nombre del Islam de manera que son justas y proporcionadas y además están bendecidas.
  4. el deber de todo buen musulmán es apoyar las acciones de los yihadistas, lo contrario equivale a estar a favor de los enemigos.

Acorde con estos supuestos Leuprecht (Leuprecht et al, 2010: 65) presenta una pirámide con cuatro estratos de población según el grado de convicción con la narrativa radical violenta.

 

En la base de la pirámide se encuentra el tramo de población “neutral”, los individuos que no están de acuerdo con ninguna de las cuatro premisas, el siguiente tramo está formado por individuos “simpatizantes” de las ideas extremistas violentas, personas que creen que Occidente ha declarado la guerra al Islam, a continuación nos encontramos con los “justificadores”, individuos que están de acuerdo con la segunda premisa, pero además sostienen que los yihadistas son legítimos defensores de los ataques perpetrados por Occidente de forma que sus actos están sobradamente justificados y por último en la parte superior de la pirámide se sitúan los “comprometidos” o también llamados “morales”, individuos que ven como un deber moral de todo musulmán la acción de los yihadistas.

Para que una narrativa alternativa sea efectiva su discurso debe ir dirigido a la población “neutral” y “simpatizante” ya que el grado de radicalización en estos dos estadios es aún nulo o muy bajo, los “justificadores” y “comprometidos” sin embargo, son individuos en proceso de radicalización o radicalizados y en este sentido sería más conveniente aplicar narrativas de choque a través de proyectos de desradicalización a manos de los únicos actores que cuentan con credibilidad ante tales individuos como son antiguos extremistas, sus víctimas y los líderes religiosos.

Una vez que se han analizado los principales argumentos del discurso yihadista es factible enfrentarse al reto de articular una contranarrativa o narrativa alternativa que consiga frenar la radicalización violenta de un individuo. Instituciones como el Instituto para el Diálogo Estratégico, ISD por sus siglas en inglés y redes de trabajo como la Red de Concienciación sobre Radicalización, RAN por sus siglas en inglés, de la Unión Europea han identificado cinco cuestiones fundamentales que intervienen en el éxito de una campaña de contranarrativa:

El objetivo: Para lograr el objetivo de la iniciativa resulta fundamental distinguir tres aspectos. Primero entender las causas y los factores que influyen en el proceso de radicalización de los individuos a los que va dirigida la campaña. En segundo lugar decidir que opción formará parte de la iniciativa, una contranarrativa o una narrativa alternativa y por último identificar factores realistas y claros que permitan comprender la respuesta de la audiencia objetivo.

La Audiencia: Identificar el tipo de audiencia y el conocimiento detallado del trasfondo cultural, gustos y lenguaje del público objetivo resulta esencial para conectar con él y lograr que el proyecto funcione.

El mensaje: Si queremos que el público preste atención al mensaje éste debe albergar un conocimiento profundo de la audiencia objetivo que permita abordar cuestiones relevantes y atrayentes desde un ángulo diferente.

El emisor: Elegir un emisor creíble resulta fundamental. Si por ejemplo queremos realizar una iniciativa cuyo público son personas simpatizantes del discurso yihadista tendremos que optar por un emisor que muestre una suficiente reputación y credibilidad ante tales individuos, véase un ex terrorista o el líder de una comunidad religiosa.

El canal de comunicación: Utilizar o no las mismas plataformas que la audiencia objetivo condiciona la efectividad de la campaña. En ocasiones los proyectos se desarrollan en las redes sociales más conocidas por el emisor o donde más cómodo se siente pero si el público destinatario del proyecto no las utiliza de manera activa se corre el riesgo de que la campaña no obtenga la audiencia esperada.

 

Iniciativas llevadas a cabo en el ámbito de las contranarrativas en España y   puntos comunes si los hubiera con proyectos internacionales  

Según la mayoria de los investigadores existen tres tipos de contranarrativas, la comunicación estratégica gubernamental, las narrativas alternativas y las narrativas de choque. Vamos a analizar cada una de ellas a partir de iniciativas de nuestro país.

 

Comunicación estratégica gubernamental

La comunicación estratégica gubernamental tiene como impulsor al gobierno y su objetivo es explicar a la sociedad las acciones y medidas que toma contra el extremismo violento para desligitimarlo. En este contexto el Ministero del Interior español lanza el proyecto Stop Radicalismos el 4 de diciembre de 2015 [2], una herramienta pensada para que cualquier ciudadano pueda alertar a las autoridades de acciones sospechosas de radicalismo o de personas susceptibles de pertenecer a grupos extremistas violentos. Stop Radicalismos, que forma parte del PEN-LCRV puesto en marcha a principios de 2015, es un servicio que se presta en español y en árabe a través de una página web, un número de teléfono gratuito y anónimo, un chat, una dirección de correo electrónico y una aplicación para móviles denominada Alertcops.

En el marco de las contranarrativas el Ministerio del Interior publicó una serie de ilustraciones de cómics elaboradas por Sawab Centre que, con el fin de desmontar la idealización del relato de emprender la hijra o hégira para realizar el yihad en tierras de Iraq y Siria, mostraban la vida real en los territorios ocupados por Dáesh. En concreto en diciembre de 2015 Interior publicó en su cuenta de Twitter dos vídeos de treinta segundos de duración cada uno que contaban un relato sin apoyo de texto escrito ni diálogos a través de una secuencia de imágenes en blanco y negro con música de fondo.

La primera de las historias tiene como protagonista a una mujer que sufre malos tratos a manos de su marido militante de Dáesh y para acabar con tal situación huye del territorio ocupado por esta organización terrorista arriesgando su vida. 

El segundo relato presenta a una familia compuesta por un matrimonio y su hijo que entusiasmados con el proyecto de vida que les ha mostrado Dáesh viajan a tierras ocupadas por el grupo terrorista. Sin embargo la realidad que encuentran a su llegada se caracteriza únicamente por la violencia, el marido muere en combate y el hijo fallece en un hospital.

Fuente: Captura propia de Twitter

En el ámbito internacional se ha elegido el caso de Francia ya que a raíz de los atentados de París el 7 de enero de 2015 y en el mismo contexto de la comunicación estratégica gubernamental, el ejecutivo francés crea la web http://www.stop-djihadisme.gouv.fr

Con la creación de este portal el Ministerio del Interior galo se plantea socavar la propaganda yihadista y para ello el ejecutivo lanzó como reclamo un video donde se intentaba desalentar a los jóvenes de que se unieran a las filas de Dáesh. En el video, que tiene una duración de un minuto y cincuentaicinco segundos, aparece la retórica de la que forma parte el imaginario ideal yihadista a modo de cuatro mensajes escritos sobre cuatro imágenes idílicas del modo de vida que ofrece Dáesh que se alternan con mensajes e imágenes que desmitifican la narrativa yihadista.

En la primera imagen se sucede el mensaje, “ellos te dicen: sacrifícate a nuestro lado, defenderás una causa justa”, y como contrapartida el ministerio francés lanza el mensaje “en realidad descubrirás el infierno en la tierra y morirás solo, lejos de tu casa”.

En la segunda imagen aparece el mensaje, “ellos te dicen: ven y funda una familia con uno de nuestros héroes”, y como respuesta el mensaje del ministerio francés indica “en realidad criarás a tus hijos en la guerra y el terror”.

 

En la tercera imagen aparece el mensaje, “ellos te dicen: vives en un mundo de incrédulos impuros, la verdad está aquí” y como respuesta el ministerio francés replica, “en realidad serás cómplice de la masacre de civiles”.

Fuente de las imágenes: Capturas propias de la página  www.stop-djihadisme.gouv.fr

El gobierno francés pretende que la audiencia diferencie entre ficción y realidad, el objetivo del vídeo es desacreditar el mensaje de los narradores de Dáesh a través del lanzamiento de un mensaje negativo sobre el mito del Estado Islámico que apela a los instintos emocionales del público objetivo.

Si comparamos la iniciativa española Stop Radicalismos con el proyecto francés Stop Djihadisme podemos observar que ambos contienen similitudes. Los dos planes responden a las cinco preguntas que deben formar parte del análisis de las contranarrativas, (Miratvillas 2015:4). Qué pretenden conseguir las contranarrativas (objetivos), quién es el responsable de su puesta en práctica (promotor), quiénes las transmiten (narradores), a quiénes van dirigidas estas iniciativas (destinatarios) y cómo se vehiculan (formas de difusión).

Los dos proyectos persiguen erosionar la vida mitificada en el califato distinguiendo la realidad del universo de ficción creado por los yihadistas (objetivos), los gobiernos francés y español son quienes han llevado a cabo la comunicación estratégica (promotores), la contranarrativa ha sido transmitida por el ejecutivo francés y por el Ministerio del Interior español, en este segundo caso a través de Sawab Centre (narrador), los mensajes difundidos tienen como receptor a los individuos “neutrales” y “simpatizantes” de los relatos de los extremistas violentos (destinatarios) y el modo de transmitir dicha contranarrativa es Internet (formas de difusión).

 

Narrativas alternativas

El segundo tipo de contranarrativas son los relatos alternativos a los mensajes del extremismo violento cuyo objetivo principal consiste en replantear más que confrontar la narrativa extremista.

En el caso de España tras la búsqueda exhaustiva de iniciativas de narrativas alternativas al discurso extremista violento no se han encontrado ejemplos. Contamos con al-Ghurabá una revista que edita CISEG (Comunidad de Inteligencia y Seguridad Global) que de algún modo realiza un efecto de contención de la ideología radical violenta pero no es estrictamente un proyecto de narrativa alternativa. También existe una iniciativa denominada “Kif-Kif, cómics por la inclusión” [3] que no se trata de un relato alternativo al extremismo violento, su objetivo principal es combatir la islamofobia, sin embargo alberga elementos comunes con las características de las narrativas alternativas.

La fundación al-Fanar para el conocimiento árabe creó este proyecto en 2016 con el objetivo de trabajar la educación intercultural ofreciendo herramientas para desmontar estereotipos y prejuicios que alimentan la islamofobia y para facilitar la comunicación e inclusión de los adolescentes con sus múltiples identidades en las aulas. El material del cómic lo realizó el ilustrador Manu Ripoll en colaboración con los alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria Maria Aurèlia Capmany de Cornellà de Llobregat (Barcelona) y el proyecto se puso en marcha posteriormente en seis institutos de Educación Secundaria de Cataluña y en siete de la Comunidad de Madrid.

Uno de los objetivos clave del proyecto, desde el punto de vista de la prevención, es el trabajo de las identidades con los estudiantes con la intención de que se mantengan alejados de posibles captadores que les puedan llevar a situaciones de radicalización violenta. Las competencias que se trabajan en relación con las identidades son profundizar en el concepto género e Islam, entender la complejidad de la construcción de las identidades en la adolescencia, de-construir el miedo al otro, desarmar la visión monolítica del individuo musulmán, fomentar la capacidad de análisis sobre temas que los adolescentes no están acostumbrados a abordar en su día a día como desactivar estereotipos, y fomentar la autocrítica y reflexión en el colectivo de alumnos musulmanes apoyando corrientes más inclusivas para evitar que se den entre ellos posiciones victimistas.

Los elementos que comparten este proyecto y los discursos alternativos al radicalismo violento son los siguientes:

  • La construcción de un relato cuyo objetivo es explicar los valores que queremos poner de relieve sin cuestionar ni poner en el punto de mira otras ideas.
  • El promotor de esta idea es la sociedad civil como recomiendan redes de trabajo como RAN a la hora de abordar quiénes deben impulsar este tipo de proyectos.
  • Los narradores son la ciudadanía de base, en este caso estudiantes de secundaria cuya credibilidad en la audiencia objetivo es un factor clave en los discursos alternativos.
  • Los destinatarios de las narrativas violentas pueden ser un público “neutral” o “simpatizante”. En el caso del cómic que nos ocupa los destinatarios son los propios alumnos que forman parte del grupo vulnerable al discurso violento. Las competencias que se trabajan en el cómic ofrecen a la audiencia objetivo una referencia distinta a la narrativa extremista violenta y aspiran a funcionar como un mecanismo de prevención ante posibles radicalizaciones.
  • La forma de difusión de Las Afueras es a través de un proyecto educativo realizado en los institutos, una iniciativa offline por lo tanto cuyo objetivo es empoderar a los estudiantes a través de herramientas que les permitan enfrentarse a posibles intentos de radicalización violenta.

A nivel europeo entre los múltiples ejemplos que existen destaca el proyecto Abdullah X creado en 2012 como referente en la narrativa alternativa,  es una serie animada que tiene como protagonista a un joven musulmán británico que intenta descubrir su identidad y buscar su lugar en la sociedad. El proyecto se presenta a través de un portal web y un canal de youtube donde el personaje a través de varios episodios explora las razones por las que algunos musulmanes británicos deciden unirse a grupos extremistas violentos como Dáesh.

Ahmed, nombre ficticio de su promotor y antiguo extremista, tras observar que la narrativa de los radicales violentos se fundamenta en presentar una realidad alternativa, optó por crear un personaje ficticio que entroncase con esa misma idea y que de ese modo resultase más atractivo a su público objetivo. En cada uno de los episodios Abdullah X adopta una imagen diferente con la intención de reflejar que no representa a una persona en concreto sino que cualquiera puede enfrentarse en su vida a problemas relacionados con la identidad, fe, pertenencia, sentido del deber o injusticia, el mensaje por tanto es más importante que el aspecto del personaje.

El discurso de Abdullah X busca captar la atención de jóvenes neutrales y potenciales simpatizantes de los relatos extremistas y atraerles a la creación de puentes de diálogo a través de reflexiones sobre la justificación de la violencia o el papel de los musulmanes ante guerras como la de Siria o Iraq. Éste es uno de los objetivos de las narrativas alternativas, generar espacios de encuentro donde todas las ideas puedan debatirse para solucionar las causas estructurales que propician el surgimiento de grupos terroristas como Dáesh, para tal fin Abdullah X cuenta con un chat como herramienta que propicia el diálogo.

Entre las audiencias clave de las narrativas alternativas están los simpatizantes del discurso violento quienes según los investigadores nunca verán a los gobiernos como promotores legítimos ni creíbles, y en este caso Abdullah X parte con la ventaja de ser una iniciativa surgida en el seno de la sociedad civil británica por lo que la conexión con el público destinatario no está “contaminada” por la escasa credibilidad que pueda albergar su gobierno.

Ahmed sostiene que “si hemos de enfrentar eficazmente el extremismo hay que entender muy bien la narrativa y luego acomodarla de tal forma que rivalice con el material radical que muchos jóvenes encuentran en internet" (CNN, 2014). Esta reflexión coincide con la idea de autores como J.R Halverson quien afirma que para construir una narrativa alternativa primero deben conocerse los mitos fundacionales de las narrativas extremistas violentas, que él denomina “metanarrativas”, después se debe identificar la interpretación que hacen de estos mitos los extremistas y finalmente construir un relato alternativo (Halverson, 2011).

Fuente: Captura propia de Youtube

 

Narrativas de choque

El tercer tipo de contranarrativas son las narrativas de choque cuyo fin es refutar la narrativa extremista violenta a través del enfrentamiento cara a cara con su relato. Por medio de herramientas como el humor, la lógica o las ideologías se persigue desacreditar y erosionar los mensajes de la narrativa extremista violenta.

Un ejemplo muy gráfico y al mismo tiempo muy espontáneo en nuestro país fue el gran número de tweets e imágenes de mofa que surgieron a raíz del vídeo protagonizado por el yihadista Muhammad Yasin Ahram Pérez emitido con la intención de amenazar a España tras los ataques terroristas del 17 de agosto de 2017 en Cataluña.

Los videos de Dáesh se caracterizan por ofrecer la imagen del muyahidín idealizado a modo de un individuo joven con aspecto sano e imagen personal cuidada, con aire de triunfador y vestido con uniforme militar con el fin de mostrar su excelente entrenamiento y valerosidad. Estas características se cumplen en el vídeo al que nos referimos, sin embargo la sociedad española respondió al mismo con tweets e imágenes de burla desmontando los principios de la propaganda yihadista. Tales imágenes consistían en mostrar al yihadista disfrazado de payaso, de flamenca o aparecer contando chistes e incluso toreando. No tenemos la certeza de si las burlas cumplieron su objetivo no obstante este individuo no volvió a protagonizar ningún video posterior. En todo caso una respuesta tan franca y resuelta cumple con algunos de los elementos que caracterizan las narrativas de choque y es que tanto el emisor como el mensaje quedan deslegitimados a través del humor como herramienta de base. Por un lado ridiculizando al protagonista se socava su credibilidad, por otro lado a través de la broma, emociones como el miedo y la amenaza, que el mensaje del yihadista pretende transmitir, se consiguen desmitificar quedando en entredicho la efectividad del video amenazante.

Fuente: Captura propia de Twitter

A nivel internacional y en esta misma línea, en Japón un grupo de aficionados al manga crearon en enero de 2015 un personaje animado llamado ISIS-chan como respuesta al secuestro de dos de sus conciudadanos a manos de Dáesh. Se trata de un ejemplo menos espontáneo que el anterior pero donde la burla también se utiliza como herramienta para desprestigiar y deslegitimar. El dibujo representa a una chica vestida con un uniforme parecido al de los terroristas de Dáesh que dirige un ejército de melones y porta en su mano un cuchillo con el objetivo de cortar esta fruta que le apasiona. Desde su creación hasta julio de 2015 aficionados al manga publicaron más de 3.000 imágenes diferentes de ISIS-chan desde distintas partes del mundo. La campaña perseguía un doble objetivo, denigrar la propaganda de Dáesh a través del humor y desbancar del primer puesto de Google el material propagandístico de la organización terrorista cada vez que se realizara una búsqueda sobre ISIS en este buscador. A pesar de la dificultad para medir la efectividad de las contranarrativas la popularidad de la campaña en las redes sociales consiguió ridiculizar a Dáesh gracias al ingenio y a una imagen amable que se oponen directamente al terror. Sin embargo ganar la batalla de la OMB (optimización de los motores de búsqueda) se presentaba un desafío inalcanzable, incluso en Japón donde la idea fue más popular, escribir “ISIS” en Google devolvía imágenes de ISIS-chan tras más de 300 imágenes violentas del grupo terrorista.

Fuente: Captura propia de Twitter

 

Situación de la narrativa yihadista a día de hoy

El éxito de la organización terrorista Dáesh ha estado supeditado al control del territorio y al desarrollo de una sofisticada estrategia de comunicación, no obstante su narrativa ha sufrido un cambio de tendencia a raíz de la pérdida de dicho territorio, de la caída de Mósul como capital del autoproclamado califato y de la disminución de impunidad en internet. En la actualidad cada vez es más complicado encontrar propaganda yihadista en las principales plataformas online y por lo tanto su estrategia propagandística ha tenido que evolucionar. Según la Dirección Ejecutiva del Comité contra el Terrorismo de Naciones Unidas, CTED por sus siglas en inglés, en su reunión del 27 de mayo de 2018 la propaganda de Dáesh se orienta actualmente hacia tres vías:

Centrarse en aplicaciones más pequeñas como Telegram y en otras más actuales y de menor alcance como WhatsApp, Snapchat, Surespot, Kik o Threema. Su mensaje también está adaptándose a la nueva circunstancia, sus acólitos están produciendo y compartiendo propaganda no oficial del grupo terrorista cuyo contenido no es explícitamente violento ni incumple las condiciones de servicio de las aplicaciones. De este modo logran normalizar y validar su discurso extremista.

Apelar a emociones como la nostalgia a través de su “antiguo material” para instar a realizar actos violentos una vez desmantelado el califato físico.

Concentrarse en la narrativa offline por medio de la radicalización y el reclutamiento cara a cara.

 

Tendencia actual de la contranarrativa a nivel global

De acuerdo con el estudio “Countering Terrorist Narratives” de noviembre de 2017 realizado por el Policy Department for Citizens´ Rights and Constitutional Affairs del Parlamento Europeo, la tendencia actual en la construcción de una contranarrativa eficaz gira en torno a dos enfoques adaptados a la evolución de la estrategia comunicativa del extremismo violento.

 

El bloqueo de la propaganda yihadista

El método del bloqueo tiene como objetivo evitar que la narrativa del extremismo violento alcance a su audiencia y para ello instituciones como la Unidad Referencial de Internet de Europol conforman equipos dedicados a vigilar el flujo de las comunicaciones terroristas en internet con el fin de bloquear cuentas y borrar contenidos de las redes sociales. Desde su inicio se ha demostrado que la supresión de cuentas sospechosas en Twitter ha llevado a la reducción de la actividad extremista violenta (J.M Berger, 2016:5).

Sin embargo al suprimir contenido extremista de internet se genera un vacío de información que si no se completa con una narrativa alternativa efectiva se puede perder la oportunidad de captar la atención de la audiencia vulnerable o incluso ese espacio se puede volver a llenar con otro tipo de información similar a la anterior. En este sentido el Policy Department for Citizens´ Rights and Constitutional Affairs recomienda que a este método se le dote de un enfoque integral de forma que tras cerrar la cuenta de un extremista violento inmediatamente se envíen ciertos mensajes a los seguidores de esa cuenta con el fin de motivar a los extremistas en una dirección distinta a la violenta.

Hemos visto como una de las tendencias de la propaganda yihadista es redirigir su discurso a aplicaciones más seguras como Telegram de tal manera que este enfoque debería alcanzar también a este tipo de redes sociales si se quiere lograr un proyecto eficaz.

Este planteamiento también presenta dificultades cuando los materiales a bloquear no son explícitamente violentos ni incumplen las condiciones de servicio de las aplicaciones. Determinar cuál es el contenido sujeto a eliminación resulta altamente complejo y se corre el riesgo de coaccionar la libertad de expresión.

 

La Redirección

Bajo el nombre de Redirect Method, una iniciativa de Google denominada Jigsaw creó en 2017 este proyecto para redireccionar las búsquedas de material yihadista en la red hacia vídeos de fatwas, imágenes de personas desradicalizadas que cuentan su experiencia y discursos de líderes religiosos musulmanes que desmontan la narrativa yihadista. No se trata tanto de ofrecer contenidos a modo de contranarrativas como mostrar material ya existente en internet de manera que los destinatarios lo acepten como creíble y auténtico. Durante los primeros meses de esta campaña, más de 300.000 personas fueron redirigidas y se reprodujeron 500.000 minutos de video, con una media de 8 minutos y 20 segundos por persona. En abril del mismo año Microsoft anunció una propuesta similar en colaboración con el Institute for Strategic Dialogue.

Ambos métodos están  bien pensados en el sentido que entienden y conocen al público objetivo, individuos simpatizantes y justificadores que únicamente podrán tomar como creíbles los mensajes provenientes de personas con autoridad moral y no de compañías tecnológicas. Sin embargo a pesar del gran número de visualizaciones el método presenta la dificultad de demostrar si el consumo de este material ha tenido algún efecto en el público objetivo.

 

Factores que han influido en el exiguo desarrollo de iniciativas de contranarrativas en España

En el apartado II se ha constatado como en España apenas han surgido propuestas de contranarrativas frente al discurso extremista violento desde las instituciones públicas ni desde la sociedad civil y ello a pesar del estudio que genera la materia a nivel internacional como se está comprobando y de los proyectos que han surgido fuera de nuestras fronteras.

La carencia de iniciativas de contranarrativas autóctonas, si se tiene en cuenta que nos enfrentamos igual que la mayoría de países al desafío que supone una estrategia de comunicación no conocida hasta ahora por parte de grupos extremistas que exhortan a realizar acciones violentas en nuestro territorio, lleva a cuestionarse cuáles son los factores que justifican esta falta de proyectos.

Se han aislado seis posibles causas al respecto, que son las siguientes:

 

1) El escaso número y formación de imames en España dificulta la creación de un Islam autóctono cuyo discurso logre generar narrativas de choque frente a la propaganda yihadista.

Los líderes religiosos y comunitarios son los únicos narradores, junto con antiguos terroristas y sus víctimas, que cuentan con la credibilidad y autoridad suficientes para desligitimar los discursos extremistas violentos a través de contranarrativas.

El Consejo de la Unión Europea adoptó el 30 de noviembre de 2005 la Estrategia de la Unión Europea de Lucha contra el Terrorismo [4] donde ya se apuntaba a que la radicalización inspirada por al-Qaida representaba una amenaza mayor en comparación con otras ideologías extremistas para los países de la Unión. Una de las líneas de acción principales que ya planteaba la estrategia era neutralizar el discurso de grupos extremistas violentos a través de la formación y fomento de imames europeos y mejorar las capacidades idiomáticas y de otra índole de los imames extranjeros.

En España no se exige formación oficial para desempeñar el cargo de imam en una mezquita, sin embargo la Comisión Islámica de España lleva años reclamando a la Administración la instauración de estudios reglados en materia de teología islámica que permitan la obtención del título de imam. Esta situación se traduce en que la mayoría de los imames que ejercen en nuestro país cuentan con escasa formación, si han estudiado ha sido mayoritariamente en países como Marruecos, Arabia Saudí y Egipto y muchos de ellos no hablan español ni conocen el entorno social, cultural y político de nuestro país de tal manera que sus discursos no logran adecuarse a las demandas de la comunidad musulmana española.

Únicamente la FEERI (Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas) ofrece desde 2013 un curso de dos años y medio de duración de formación de imames con los objetivos de enseñar el idioma, la realidad social del país y las leyes y principios democráticos que las rigen. Hasta la actualidad han formado a 30 imames de los 1.200 que se estima que hay en España.

Sin embargo países como Francia, Reino Unido, Holanda o Alemania tienen regulada la figura del imam. En Francia tanto el estado como institutos privados ofrecen cursos de formación de imames, en Londres existen centros como el Islamic College donde se otorgan títulos oficiales, la Universidad de Roterdam en Holanda es un referente europeo donde se imparte una carrera específica para obtener el título de imam y en Alemania existen cuatro institutos de teología islámica donde el estado alemán cuenta con un convenio con Turquia.

 

2) Las desavenencias históricas entre las dos comunidades islámicas españolas, UCIDE (Unión de Comunidades Islámicas de España) y FEERI impidieron hasta 2017 la creación de un único discurso por parte de sus líderes religiosos que a lo largo de los años ha redundado de forma negativa en la conformación de una única voz capaz de rebatir la ideología yihadista.

UCIDE y FEERI son las dos comunidades que conformaron hasta 2017 la Comisión Islámica de España, órgano representativo del acuerdo de cooperación con el Estado según la Ley Orgánica de Libertad  Religiosa.

La Comisión Islámica se constituyó en febrero de 1992 por la demanda de la Administración de la existencia de un solo ente que representara a la comunidad musulmana española ante los poderes públicos. Su resultado fue una figura conformada por dos federaciones con ideas antagónicas que practicaban una misma religión cuyas discrepancias se han manifestado en su funcionamiento a lo largo de los años y en el seno de sus órganos rectores.

Sin querer entrar en los detalles de sus divergencias, que no son objeto de este trabajo, la falta de consenso entre las dos comunidades, sus dos secretarios no se reunieron hasta 2004, ha afectado a la hora de emitir certificaciones o acreditaciones en relación con los lugares de culto y dirigentes religiosos, también ha generado dificultades para elegir a los profesores de religión islámica en los centros educativos y para determinar los contenidos de la enseñanza religiosa en los libros de texto. Estos factores han trasladado a un segundo plano uno de los numerosos retos a los que se enfrenta la comunidad musulmana española actual como es crear actores con una elevada autenticidad, autoridad y capacidad de liderazgo que jueguen un papel relevante en la difusión de contramensajes como también en la rehabilitación de extremistas violentos (Soufan et al, 2013:14).

 

3) Los programas de desradicalización existentes en los centros penitenciarios en España hasta ahora no han tenido el éxito esperado de modo que sus usuarios no pueden conformar voces creíbles que generen narrativas de choque frente a los discursos extremistas violentos.

Según la labor de exradicales como Hanif Qadir en Reino Unido y redes de trabajo como RAN a nivel europeo, aquellas personas que han sido radicalizadas, que por distintos motivos han acabado desencantadas y que dándose cuenta de su situación han realizado el procedimiento a la inversa, juegan un papel fundamental en el proceso de desradicalización ya que su experiencia resulta clave para que individuos “justificadores” logren comprender y empatizar con la sociedad de cara a cuestionarse su ideología extremista y conseguir abandonarla en último término.

En lo que se refiere a España en los últimos años se ha producido un aumento significativo del número de presos comunes que han sido radicalizados en las cárceles españolas, circunstancia que llevó al Ministerio del Interior en octubre de 2016 a instaurar el Programa de Intervención y Tratamiento de Procesos de Radicalización Religiosa, más conocido como Proyecto Saladino, con el objetivo de frenar el adoctrinamiento ideológico en el interior de los centros penitenciarios. Este programa cuenta con casi trescientos funcionarios y especialistas que tras recibir formación cualificada deben detectar con antelación cualquier indicio o conducta de radicalización en los reclusos y elaborar informes que envían posteriormente a Interior.

El proyecto cuenta también con el apoyo de una red de imames propuestos por la Comisión Islámica Española y examinados por Instituciones Penitenciarias con el fin de contrarrestar los discursos extremistas violentos dentro de los centros penitenciarios, promover una correcta interpretación de los textos sagrados y facilitar la integración cultural de los internos.

Sin embargo desde la implementación de este proyecto la cifra ha sufrido altibajos, según fuentes del Ministerio del Interior a principios de 2016 se contabilizaban 95 presos comunes radicalizados, 76 a principios de 2017 y 79 en abril de 2018 más 146 encarcelados por actividades terroristas (El País, 2018). El propio Ministerio admite que hasta el momento sólo 10 presos participan en sus programas de desradicalización aunque no da más detalles acerca de los resultados del Plan hasta la fecha.

 

4) La labor de las asociaciones españolas de víctimas del terrorismo está más enfocada a programas de sensibilización que a la identificación de su papel como agentes de prevención en la lucha contra la radicalización.

Las asociaciones de víctimas han desempeñado siempre una gran tarea de sensibilización en nuestro país a través de colaboraciones en programas educativos, realización de memoriales o eventos de recuerdo y memoria para las víctimas del terrorismo entre otras actividades. Sin embargo grupos de trabajo como RAN sugieren nuevos enfoques con el fin de enfrentarse a los retos actuales que consisten en hacer del testimonio y el discurso de los supervivientes de actos terroristas una herramienta clave para deslegitimar el discurso de los extremistas y despojarles de falsos valores como coraje o heroismo, a esta tarea se le denomina formar a las víctimas en el papel de agentes de prevención.

Las víctimas del extremismo violento cuentan con grandes ventajas de las que se debería sacar provecho con el ánimo de deslegitimar el discurso de la propaganda yihadista (OIET, 2016):

Su voz es totalmente creíble porque su experiencia les dota de una legitimidad absoluta para hablar de la materia en cuestión.

A través de su relato y atendiendo también al entorno geográfico y socioeconómico se genera una identificación entre la audiencia y su mensaje que rompe con el factor de la polarización de “ellos y nosotros” del que se nutre el extremista violento.

El mensaje que lanzan es una narrativa positiva fácilmente justificable a través de su experiencia de superación que desarma al discurso extremista violento.

El apoyo y empatía de la sociedad “por defecto” le dota de una ventaja “extra” frente a los grupos extremistas violentos que necesitan ganarse la aprobación de la audiencia cuando se dirigen a su público objetivo.

 

5) Los planes institucionales en la lucha contra el terrorismo  y la radicalización violenta están más orientados a la reforma jurídica, la detección y denuncia de incidencias relacionadas con procesos de radicalización que a la prevención del extremismo violento donde deben englobarse las contranarrativas.

El 30 de enero de 2015 el Gobierno español presentó el PEN-LCRV. Tres días más tarde el 2 de febrero el Presidente del Gobierno y el lider de la oposición firmaron el Acuerdo para Afianzar la Unidad en Defensa de las Libertades y en la Lucha contra el Terrorismo más conocido popularmente como Pacto contra el Yihadismo donde se presentaba una reforma jurídica que amparaba legalmente las acciones del PEN-LCRV.

El PEN-LCRV nace con la intención de regular la nueva fenomenología terrorista, las formas específicas en que el terrorismo yihadista se pone de manifiesto y con el fin de dotarse de nuevas herramientas para hacerle frente. Gracias al Plan Estratégico y al Pacto Antiyihadista se tipifican en nuestro Código Penal nuevos delitos en aras de prevenir dicho fenómeno y se pretende dar un nuevo enfoque que incluya una visión más integral y que aglutine elemenos adicionales como la cooperación internacional y los aspectos sociales. Como puesta en marcha del PEN-LCRV en su versión más práctica se creó el proyecto Stop Radicalismos del que hemos hablado anteriormente. Su misión es detectar, alertar y denunciar situaciones relacionadas con procesos de radicalización y posibles acciones violentas relacionadas con el extremismo. Según fuentes del Ministerio del Interior, desde su puesta en marcha hasta septiembre de 2017 recibieron 4.761 comunicaciones y en torno al 34% de las informaciones contenían datos que se consideraron de interés policial. Sin embargo en este proyecto se incide más en la denuncia que en abordar otras líneas de prevención como son las contranarrativas que también forman parte de Stop Radicalismos.

Existen otros proyectos a nivel de Comunidades Autónomas como PRODERAI [5] (Protocolo de prevención, detección e intervención de procesos de radicalización islamista ) implementado en Cataluña en 2015, propuesta pedagógica con un enfoque integral que parte del Departament d´Ensenyament de la Generalitat en colaboración con la policia autonómica de Cataluña y que se anunció como un proyecto clave para educar sin que ningún alumno se sintiera excluído. Su protocolo reconoce como un factor de riesgo la falta de una perspectiva multicultural en el centro escolar y tiene como meta hacer aflorar la diversidad en el currículo. Pese a estas características el plan está enfocado principalmente a facilitar a docentes y profesionales de la educación pautas concretas para detectar casos de radicalización en las aulas, para ello se identifican distintos indicadores en la adopción de conductas extremistas con el fin de denunciarlo a los Mossos d´Esquadra. Estos indicadores están vinculados al desarrollo personal, al contexto social, escolar y al ámbito familiar, y entre los mismos se encuentran por ejemplo las bajas expectativas de éxito, la dificultad de establecer vínculos con la clase o la falta de arraigo en el entorno.

 

6) Las distintas organizaciones de la sociedad civil españolas no han llevado a cabo proyectos en el campo de las contranarrativas por temor a la estigmatización de la población musulmana.

Las distintas organizaciones de acción social en nuestro país tienen dilatada experiencia en el abordaje de asuntos como la islamofobia, la xenobia o el racismo, sin embargo pese al nuevo desafío que supone para nuestra sociedad la exitosa estrategia de comunicación de grupos extremistas violentos como Dáesh no han surgido desde la sociedad civil proyectos enfocados a contrarrestar y desligitimar los discursos violentos a través de narrativas alternativas y narrativas de choque. Esta situación puede deberse a dos circunstancias:

  • La efectividad de una campaña de contranarrativa depende entre otros aspectos de definir correctamente el público objetivo al que va destinada la misma (RAN, 2017). Si decidimos que la audiencia sean adolescentes musulmanes, vulnerables al aparato propagandístico de Dáesh, las organizaciones sociales temen que en este sentido se corra el riesgo de estigmatizar a la población musulmana.
  • Para muchas organizaciones sociales trabajar en temas de contraterrorismo con los gobiernos y autoridades supone comprometer su relación con las comunidades musulmanas poniendo en peligro la confianza mutua. Las políticas de contraterrorismo además se han realizado hasta ahora desde un prominente enfoque policial y aunque esta orientación resulta absolutamente necesaria no ha tenido lugar el acercamiento de la autoridad a las comunidades locales con una perspectiva más holística que permita que las organizaciones sociales superen sus temores a marginar y a estigmatizar a comunidades como la musulmana.

 

Conclusiones

Tras haber realizado un acercamiento al estudio de las contranarrativas en nuestro país y atendiendo a la pregunta de investigación del inicio podemos indicar como respuesta que la única iniciativa en este ámbito ha partido desde el Estado, en concreto desde el Ministerio del Interior, la sociedad civil en cambio no ha desarrollado proyecto alguno salvo la campaña Kif Kif con una orientación enfocada principalmente a la islamofobia y algunas respuestas espontáneas que partieron de la población a modo de contranarrativas tras los atentados de Cataluña el 17 de agosto de 2017.

A la hora de presentar el proyecto Stop Radicalismos desde el Ministerio del Interior se informó de que constaba también de una segunda fase en la que se elaborarían contranarrativas propias que calificaron de seductoras y eficaces adaptadas al público español. El PEN-LCRV se presentó en 2015, su revisión global y evaluación según se recoge en el propio plan se realizaría a los tres años de su implementación, esto es, 2018, aunque hasta el momento no consta que se hayan desarrollado nuevas iniciativas dirigidas a un público autóctono. En cualquier caso dado que la amenaza terrorista previsiblemente continuará siendo un desafío al menos en el próximo cuarto de siglo (Reinares, 2018), desde el Estado se debería abordar la segunda fase del proyecto no sin ser conscientes de que el terrorismo de etiología yihadista ha evolucionado y ahora los relatos e imágenes intentando desalentar a los jóvenes de viajar a las zonas de conflicto para unirse a grupos extremistas violentos han quedado desfasados. Dáesh hace tiempo que exhorta a atentar en los propios países de estos individuos por lo que las narrativas alternativas y contranarrativas que puedan surgir deben tomar en cuenta este hecho. Nos encontramos ante un yihadismo global que en España ha adquirido un componente autóctono desde 2013 hasta la actualidad cuya relevancia está muy próxima al foráneo proveniente en su mayoría de Marruecos. Nos referimos a una sección de población conformada por jóvenes de segunda generación sumidos en un conflicto de identidad, individuos que no se identifican con la cultura de origen ni tampoco sienten apego por su país de nacimiento y este hecho les hace especialmente vulnerables a la propaganda yihadista (Elcano: 2018). Si desde Interior se aborda esta segunda fase también será necesario tener en cuenta el factor offline de la narrativa yihadista donde la figura del reclutador o agente de radicalización resulta esencial en la tendencia actual del yihadismo autóctono, véase el papel que desempeñó el imam de Ripoll en los atentados de Cataluña de 2017.

En lo referente a la hipótesis de trabajo se han acotado algunos de los factores más significativos que han influido en la carencia de iniciativas de contranarrativas en España y tras su análisis se llega a varias conclusiones. En primer lugar nuestro país continúa con la asignatura pendiente de regular la formación de los imames como alienta el Consejo Europeo hace más de una década. Desde la Administración no existe aún la consciencia de que los líderes religiosos musulmanes son los únicos que poseen una autoridad moral capaz de deslegitimar los argumentos de la narrativa extremista violenta, potestad de la que carecen las instituciones. Si se quiere rebatir ideológicamente el yihadismo resulta esencial involucrar más activamente a los imames españoles con el fin de crear un Islam autóctono generador de un discurso conformado por valores identificables para la sociedad musulmana española que sea capaz de socavar la credibilidad de la propaganda yihadista.

En cuanto a las comunidades islámicas existentes en España, 2017 fue un año de inflexión para la Comisión Islámica Española, las rivalidades entre UCIDE y FEERI dieron paso a la elección de un único Presidente, Riay Tatary, y a la aprobación de sus estatutos. Está por ver si esta nueva situación dará lugar a una estabilidad entre la diversidad de corrientes de los fieles que fructifique en un discurso aglutinador del Islam español frente al reto que supone la ideología de etiología yihadista.

La tercera causa que se ha tratado en el trabajo ha sido el programa de desradicalización en los centros penitenciarios españoles. Resulta complicado analizar este factor debido a la escasa información que el Ministerio del Interior ha facilitado en relación al Proyecto Saladino, en cualquier caso la orientación del plan no es conformar voces de exradicales que puedan erosionar la narrativa yihadista sino trabajar en la prevención de la radicalización de reclusos en el interior de las cárceles españolas a través de un proyecto conformado por funcionarios de prisiones y especialistas. Desde algunos métodos alternativos europeos se incide en la posibilidad de desradicalizar a los presos yihadistas con la intención de conformar voces que puedan restar credibilidad al discurso de “justificadores” y “morales”, véase el modelo Aarhus en Dinamarca o el método que lidera el imam franco tunecino Mohamed Loueslati en la ciudad francesa de Rennes.

El siguiente factor al que se hace referencia es el papel de las víctimas del terrorismo, ellas y sus asociaciones son verdaderos ejemplos de resiliencia, la conclusión que podemos alcanzar como sociedad es que la experiencia de las víctimas es un potencial que podría canalizarse en su formación como agentes de prevención con el fin de desmentir la estrategia comunicativa del extremismo violento por medio de las contranarrativas. En este sentido España tiene la ventaja además de contar con un importante número de asociaciones en entornos locales, ámbito que genera más confianza y credibilidad a la hora de trabajar narrativas de choque. No obstante tal como se ha visto el papel de las víctimas hasta el momento se centra básicamente en la prevención, aunque se debería aprovechar la circunstancia de que las historias con protagonistas reales funcionan en el ámbito de la comunicación pública según apuntan redes de trabajo como RAN.

La conclusión que se alcanza tras abordar los programas institucionales de prevención de la radicalización como Stop Radicalismos y PRODERAI es que el enfoque mayoritariamente policial con el que se les ha dotado no ha favorecido el desarrollo de un planteamiento distinto como son las contranarrativas. Stop Radicalismos en concreto presenta la dificultad de establecer el criterio subjetivo de un ciudadano de a pie como único indicador a la hora de detectar un posible caso de radicalismo violento, de esa manera el proyecto puede resultar contraproducente ya que se corre el riesgo de estigmatizar a un determinado grupo social que puede sentirse señalado. En relación a PRODERAI su propia denominación ya resulta controvertida por calificar de “islamista” el proyecto, el nombre de la medida se aventura a poner el foco en un determinado colectivo que puede generar un estigma social aunque posteriormente se modificó el nombre del protocolo a Prevenció, Detecció i Intervenció de Processos de Radicalització als Centres Educatius. Este programa al contrario que Stop Radicalismos sí identifica indicadores en la adopción de conductas extremistas con el objetivo de denunciarlas aunque tal orientación presenta deficiencias si tenemos en cuenta que tales indicadores en si mismos no son significativos de radicalización, véase por ejemplo la dificultad para la gestión de las emociones de un alumno, su escasa motivación para el estudio o la baja participación e implicación de su familia en el procesos escolar de su hijo y en la vida del centro.

Con el tratamiento actual del plan las voces críticas cuestionan por qué asignar a los docentes el papel de detectores de conductas extremistas en lugar de hablar sin prejuicios en el ámbito educativo sobre los riesgos que entraña la ideología yihadista o por qué no facilitar herramientas a los jóvenes a través de narrativas alternativas que generen un debate ideológico, una batalla de ideas que les empodere y les forme en valores capaces de vaciar de contenido las narrativas extremistas violentas.

Desde asociaciones y oenegés como se indicaba en el último factor se ha evitado poner el foco en la comunidad musulmana por temor a estigmatizarla y a empañar la relación con sus miembros de ahí el escaso interés por desarrollar contranarrativas cuya metodología implica definir claramente la audiencia objetivo para resultar efectivas. Sin embargo cabe destacar que se percibe un cambio de rumbo que podría invertir este hecho y es que en 2017 se presentó el I Plan Transversal por la Convivencia y la Prevención de la Radicalización Violenta en la ciudad de Málaga [6], experiencia piloto enmarcada en el PEN-LCRV centrado en la prevención, primer pilar que la Unión Europea establece en la lucha contra la radicalización, aunque el valor añadido que ofrece este plan es su carácter transversal. Se trata de un proyecto compuesto por un equipo técnico de perfil interdisciplinar de intervención social responsable del desarrollo del programa con la ayuda de varias estructuras entre las que se encuentra una mesa de trabajo para abordar iniciativas de contranarrativas formada por profesionales de servicios sociales, expertos en la materia, personal del Foro por la Paz en el Mediterráneo y la Universidad de Málaga. Tendremos que esperar a ver los resultados del plan que están fijados para el año 2020, en todo caso para desarrollar campañas de contranarrativas exitosas se tendrá que atender a tres elementos clave que pueden extraerse de la realización de este trabajo. En primer lugar las iniciativas de contranarrativas están enfocadas en la mayoría de los casos al entorno online aunque la relevancia de la radicalización offline ha quedado manifiesta en los últimos estudios que sostienen que el contacto físico con una persona o red social es el factor decisivo a la hora de que un individuo pase del pensamiento radical a la acción violenta (Gill, 2017: 1), las contranarrativas por lo tanto deberán ir cada vez más encaminadas a iniciativas offline cuyo destinatario sea el individuo “justificador” sujeto a convertirse en “moral”.

En segundo lugar se debe prestar especial atención al diseño de su contenido puesto que el carácter defensivo del discurso de las contranarrativas presenta la desventaja, según sus detractores, de estar siempre a la expectativa del discurso yihadista para crear posteriormente su propio mensaje. Si eso ocurre la narrativa del adversario marca la tendencia de la información, condiciona el mensaje y se corre el riesgo de concederle el papel de interlocutor que no debe corresponderle al terrorista.

Por último las contranarrativas se enfrentan a la dificultad de probar su efectividad ya que apenas existen análisis empíricos ni investigación académica en este ámbito. Redes de trabajo como RAN alientan a abordar el seguimiento y la evaluación de los proyectos, recomiendan identificar los indicadores de éxito que se pueden medir y averiguar el mejor modo de supervisarlos para poder ajustar el objetivo de las distintas campañas, todo ello con el fin de crear iniciativas que aporten nuevos datos y un valor añadido al estudio académico y análisis experimental de las contranarrativas que obstaculicen el desarrollo de las ideas extremistas violentas en las sociedades actuales.

Marta Morillas Gallego es antigual alumna del Máster on-line en Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional de la Universidad de Granada

 

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[2] Disponible en: https://stop-radicalismos.ses.mir.es/

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[4] Disponible en: http://register.consilium.europa.eu/doc/srv?l=ES&f=ST%2014469%202005%20REV%204

[5] Disponible en: http://educacio.gencat.cat/documents/PC/ProjectesEducatius/PRODERAI-CE.pdf

[6] Disponible en: http://www.interior.gob.es/documents/642012/5179146/I+Plan+Transversal+por+la+Convivencia.pdf/b62bc722-c8f6-4677-9c3f-5841aa51ea40

 

Editado por: Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI). Lugar de edición: Granada (España). ISSN: 2340-8421.

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