El combate ‘interarmas’

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El concepto de combate ‘interarmas’ (combined arms, en su denominación anglosajona) se refiere a aquel tipo de combate en el que las distintas Armas se emplean de forma coordinada con el final de maximizar la eficacia combativa y la supervivencia de cada una de ellaso, en otra formulación, el conjunto de técnicas y procedimientos empleados por las unidades de las diferentes Armas para apoyarse mutuamente. En este tipo de combate, las fortalezas de un Arma deben compensar las carencias de otras, consiguiendo un efecto sinérgico del conjunto. La simplicidad de la definición puede resultar engañosa: la aplicación práctica de este tipo de combate resulta extremadamente compleja, y su dominio en Occidente ha sido el resultado de un largo proceso de ‘prueba y error’ que ha costado millones de vidas.

En realidad, detrás de esta sencilla definición, se esconden muchos conceptos familiares para el militar profesional o para el estudioso de la Historia o la Sociología aplicadas al campo militar, tan comunes que rara vez se cuestionan o se reflexiona en profundidad sobre ellos: como ejemplo, las unidades básicas en las que se articulan los Ejércitos (especialmente las ‘Grandes Unidades Superiores’, como la ‘División’ o el ‘Cuerpo de Ejército’, pero cada vez más unidades más pequeñas como la ‘Brigada’ o, incluso,  la ‘Escuadra’, el ‘Pelotón’, la ‘Compañía’ o el ‘Batallón’), son formas de organización que dependen en gran medida de su composición ‘interarmas’ (o, según el caso, precisamente, de la ausencia de esa cualidad). De la misma forma, otros conceptos igualmente dependientes en gran medida de este carácter ‘interarmas’ son los de ‘Arte Operacional’ o ‘Nivel Operacional’ del combate, entre otros muchos.

En realidad, la sencilla definición de ‘combate interarmas’ expuesta anteriormente recoge un concepto absolutamente obvio… pero mucho menos corriente en su aplicación de lo que pudiera parecer. La necesidad de cooperación estrecha entre las armas siempre ha existido, pero es posible afirmar que, desde la Primera Guerra Mundial al menos, la competencia en este tipo de combate es uno de los factores decisivos de la victoria.

En un hipotético conflicto entre Ejércitos dotados de tecnología similar y con una relativa igualdad numérica, el Ejército más competente en la ejecución del combate interarmas tiene muchas posibilidades de alcanzar la victoria, incluso en situación de relativa inferioridad tecnológica, numérica o ambas. Las victorias de la Wehrmacht alemana en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial o, incluso, sus eficaces operaciones defensivas en los años finales de ese conflicto, frente a un enemigo numéricamente muy superior, obedecen esencialmente a su excepcional competencia en este tipo de combate. De la misma manera, las victorias israelíes sobre sus rivales árabes o la facilidad con la que los norteamericanos han derrotado a rivales teóricamente difíciles -como el Ejército iraquí de Sadam Hussein en 1991, uno de los diez Ejércitos más potentes del mundo en su día-, están basadas igualmente en su competencia en el combate interarmas.

El combate interarmas, tal y como lo conocemos hoy, nace durante la PGM, se desarrolla en sus principales aspectos teóricos durante el periodo de entreguerras y se consolida en su forma general en la SGM.

En próximos posts iremos dando una visión general de cómo y porqué evoluciona la doctrina militar hasta llegar al estado actual del combate interarmas.

Carlos Javier Frías es Teniente Coronel del Ejército de Tierra español, destinado actualmente en Cuartel General del Eurocuerpo