Drones en la guerra de Vietnam

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El empleo de aviones no tripulados (UAV o drones) para fines militares es un tema actual y aparentemente novedoso pero que en realidad se remonta a prácticamente los comienzos de la aviación. Durante la Primera Guerra Mundial se desarrollaron varios prototipos y durante la Segunda se emplearon algunos bombarderos controlados por control remoto, cargados de explosivos y con una eficacia más bien reducida.

El primer conflicto armado donde los drones llevaron a cabo un número destacado de misiones fue la guerra de Vietnam. Vamos a dedicar este post a un drone concreto: el Ryan Model 147, utilizado por la fuerza aérea norteamericana en sus diversas variantes.

El Ryan Model 147 estaba basado en un drone-blanco (es decir, en un avión sin piloto que se utilizaba para prácticas de tiro): el Firebee desarrollado por la compañía Ryan Aeronautical Company desde 1951. A diferencia de los Predator y de otros drones actuales, el Firebee estaba impulsado por un reactor que le permitía alcanzar un velocidad máxima algo superior a los mil kilómetros por hora. No es un detalle menor, ya que su rapidez y maniobrabilidad le permitieron operar en un entorno de guerra convencional tal como veremos a continuación.

A partir de los modelos existentes de Firebee se desarrollaron nuevas variantes concebidas para misiones de inteligencia de imágenes (IMINT) y electrónica (SIGINT). Se les dotó de un sistema de navegación diferente y de mayor capacidad para llevar combustible, pero en lo externo eran básicamente similares a los blancos aéreos.

La primera misión real de Firebee modificado tuvo lugar en agosto de 1964. En aquel momento se disponía de versiones mejoradas 147B, rebautizadas como AQM-34 Lightning Bug, que se utilizaron para realizar vuelos sobre China con el fin de conocer las actividades militares de este país ante la mayor implicación de Estados Unidos en el conflicto de Vietnam. Su introducción en escenario también respondía a una demanda de ayuda del gobierno de Taiwan que había perdido varios U-2 en vuelos de reconocimiento sobre el Continente. Al poco de iniciar su misión, varios Lightning Bug fueron derribados y mostrados en público por las autoridades chinas. Pero como la pérdida de los aviones no estuvo acompañada por la muerte o captura de ningún piloto, los sucesos apenas despertaron interés en la prensa norteamericana, y por tanto el gobierno de Lyndon Johnson no se vio obligado a emitir comunicado alguno. Una primera señal del coste político interno relativamente menor que suponen las misiones realizadas con drones.

Pocos meses más tarde, en octubre de 1964, los Lightning Bug fueron desplegados en Vietnam del Sur para realizar vuelos de reconocimiento a gran altitud en el vecino del norte. Los drones eran lanzados y guiados desde variantes del avión de carga C-130, adaptadas para operar con vehículos aéreos no tripulados. Los Lightning Bug iban preprogamados pero se podían realizar cambios a mitad de vuelo. El control se ejercía desde una consola que mostraba la ruta planeada y los datos de navegación reales. Una vez finalizado el vuelo, el drone desplegaba un paracaídas y era recogido por un helicóptero especialmente modificado para esa misión; inicialmente CH-3 y más tarde CH-53 conforme se fueron añadiendo adaptaciones que hicieron más pesados a los Lightning Bug.

Las diversos modelos del Lightning Bug desempeñaron misiones cada vez más complejas. La principal tarea consistió en la búsqueda de baterías de misiles tierra-aire, en su mayoría SA-2 Guideline (el mismo tipo de misil que había derribado al U-2 de Gary Powers en 1960 y al U-2 que cayó durante la crisis de los misiles de Cuba en 1962), que en aquel momento constituían una amenaza antiaérea más que respetable. Además de localizar visualmente las baterías en tierra, los drones también tenían como misión captar las señales de radar del sistema SA-2; pero no sólo las emisiones de vigilancia, sino las de dirección de tiro y, una vez que se había realizado el disparo, en particular, la señal de control procedente de la batería antiaérea y la de la espoleta de proximidad del misil que, como es lógico, sólo se podían obtener afrontando graves riesgos en caso de que se tratase de un avión tripulado. En el momento en que captaban las señales procedentes del mortífero sistema SA-2 los Lightning Bug las enviaban a un avión tripulado de guerra electrónica ERB-47 situado en zona segura. Esto permitió conocer los detalles del sistema antiaéreo de origen soviético y desarrollar contramedidas (que a su vez fueron sorteadas en las siguientes versiones del misil, como suele suceder en estos casos). El primer éxito en ese sentido se produjo en febrero de 1966 cuando un Ryan 147E logró captar la señal de control de un SA-2 y transmitirla antes de ser destruido por éste.

Al principio los Lightning Bug realizaban misiones de reconocimiento a gran altura (a casi 20.000 metros en el caso del Ryan 147H) pero las malas condiciones climatológicas durante el periodo de los monzones (noviembre-marzo), que impedían la obtención de imágenes por encima de las nubes, hicieron necesarios los vuelos a baja cota. Se pasó a utilizar entonces el Ryan Model 147J, con sistema de navegación para ese propósito. Como anécdota, en varios de esos vuelos los programadores cometieron el error de establecer 6 metros de altitud en lugar de 60. A pesar de ello, varios drones completaron el vuelo, aunque regresaban con restos de cables telefónicos y de vegetación. Incluso, uno de ellos estuvo a punto de estrellarse con un Mig-15 cuando este último se encontraba en fase de aterrizaje en la base que estaba fotografiando el drone.

En total los Lightning Bug realizaron más de mil setecientas misiones a baja cota entre enero de 1969 y junio de 1973. Al volar tan bajo y a gran velocidad, la artillería antiaérea enemiga tenía grandes dificultades para derribarlos y ésto elevó la tasa de supervivencia de los drones a un noventa por cien. La mayoría eran vuelos de reconocimiento fotográfico, salvo ciento veintiún misiones con transmisión de imágenes de televisión en tiempo real.

Otras misiones realizadas por los Ryan 147/AQM-34 Lightning Bug, en sus diversas versiones, fueron las de reconocimiento nocturno, interferencia de radares enemigos con equipos de guerra electrónica y dispersión de chaff, e incluso el lanzamiento de panfletos propagandísticos. A finales de 1971 y principios de 1972 se realizaron pruebas para que los Lightning Bug lanzasen misiles aire-tierra guiados por televisión AGM-65 Maverick, anti-radar Shrike y bombas guiadas GBU-8. En los ensayos realizados en Estados Unidos dos Lightning Bug acertaron a sus respectivos blancos (en el vídeo que aparece abajo se recoge uno Lightning Buck disparando un misil Maverick). Sin embargo, no llegaron a utilizarse con este rol en Vietnam. De haberlo hecho, el objetivo a atacar habrían sido las baterías antiaéreas pero, al estar camufladas en el terreno, resultaban muy difíciles de identificar y destruir con sistemas guiados por televisión. La tecnología de aquellos momentos no permitía obtener imágenes con la resolución necesaria para distinguir con claridad el objetivo.


La velocidad y maniobravilidad ayudaron a que numerosos Lightning Bug sobrevivieran en un espacio aéreo altamente hostil, tanto a los misiles antiaéreos como a los aviones de combate enemigos. Las expectativas iniciales por cada aparato era de 2.5 salidas antes de que fuesen derribados. Sin embargo, la media global acabó siendo de 7.3 misiones. El record lo ostentó un Lightning Bug modelo 147S, que efectuó 68 vuelos antes de ser derribado en septiembre de 1974.

A partir de 1969 la fuerza aérea norvietnamita prestó una atención cada vez mayor a los drones americanos, realizando sólo ese año más de quinientas salidas de interceptación que consiguieron derribar una decena de drones. Curiosamente a lo largo de esas misiones los norvietnamitas perdieron dos Mig-21. En un caso porque el perseguidor no controló su consumo de combustible y cayó al mar sin haber derribado al Lightning Bug; y en otro porque uno de los Mig, en lugar de alcanzar al drone cuando le disparó un misil de guía infrarroja Atoll, derribó sin querer el avión de su compañero.

En total la 100ª Ala de Reconocimiento Estratégico de la USAF, que operaba los Lightning Bug, realizó 3.435 misiones entre los años 1964 y 1975, utilizando veintidós variantes distintas de dicho drone. En total se perdieron 578 drones en vuelos sobre China y Vietnam, casi la mitad de ellos derribados y el resto 'desaparecidos en acción' o destruidos durante las maniobras de recuperación.