De qué se habló en la XIV Conferencia de Política y Estrategia de Herzliya (Israel)

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Como todos los años desde que comenzara a andar en el 2000, la Conferencia de Política y Estrategia de Herzliya ha dedicado su edición del pasado mes de junio a analizar las últimas tendencias en seguridad internacional y los nuevos patrones de comportamiento de los diferentes actores internacionales, tanto estatales como subestatales. El Director Ejecutivo del Instituto de Política y Estrategia (IPS, en sus siglas en inglés) del Centro Interdisciplinar de Herzliya (IDC), Alex Mintz, gusta de definir este cónclave anual como el “Davos de la estrategia política y diplomática”, pues reúne a los principales expertos en la materia –fundamentalmente académicos y diplomáticos, pero también algunos políticos en activo– de Israel y de un importante número de países de Occidente.

Tres exhaustivas jornadas, combinando sesiones plenarias y grupos de trabajo, tanto teóricas como prácticas. Entre las sesiones cabe destacar el simulacro titulado “El día después del acuerdo con Irán-Implicaciones regionales y globales”, que fue moderado por el investigador principal del IPS Tommy Steiner. Durante el mismo Steiner fue dando la palabra sucesivamente a los diferentes jugadores –EE.UU., Rusia, la UE, la OTAN, China, Arabia Saudí, el Consejo de Cooperación del Golfo, Irán e Israel– y a los miembros del grupo de control que aportaba los insumos del juego. Como representantes de EE.UU. destacó la presencia de tres ex-altos cargos de la talla del ex-vicesecretario de Estado James Steinberg, el ex-coordinador de la Casa Blanca para cuestiones de Control de Armamentos y No-Proliferación Gary Samore, y el ex-director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) James Woolsey.

Entre los diferentes escenarios barajados por los jugadores cabe mencionar la hipótesis introducida por el reputado periodista de investigación en cuestiones de seguridad y defensa Ronen Bergman (en representación de Israel) sobre un posible despliegue de misiles de corto y medio alcance en territorio sirio por parte de la Guardia Revolucionaria Iraní, que quedó descartado por el investigador del IDC Meir Javedanfar. Este brillante académico israelí de origen iraní argumentó que Irán no haría algo así, no sólo porque podría provocar su bombardeo preventivo por parte de las Fuerzas Aéreas de Israel (vistos los precedentes de transferencia de armas a Hizbolá), sino que además los Pasdarán ya disponen de un importante número de misiles en territorio libanés, que Israel en principio sólo procedería a bombardear en una situación de confrontación abierta con Hizbolá.

Una eventual escalada de la tensión en el Estrecho de Ormuz conllevaría la inmediata acumulación de fuerzas por parte de EE.UU., que para ello reactivaría la base de Diego García y haría también uso de sus bases en Qatar y Yibuti, señaló Anthony Cordesman del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) en representación del grupo de control. En cambio la OTAN se mantendría en un segundo plano y la UE quedaría paralizada por un sin número de reuniones de sus ineficaces órganos de decisión, vino a decir en un tono un tanto euroescéptico el ex-asesor del Ministerio de Defensa español y fundador del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) Rafael Bardají.

Momento de la intervención del español Rafael Bardají

Según Meir Javedanfar, aunque tenga lugar un acuerdo definitivo entre Irán y el G5+1, la República Islámica eventualmente intentará dotarse del arma atómica dada la aparente bicefalia entre la Presidencia y la Guardia Revolucionaria en cuestiones de esta índole. No obstante este experto no contempla esta hipótesis como algo inminente, “dado que, aunque tardara un año en producir una bomba atómica, todavía necesitaría quince años más para poder desarrollar la tecnología necesaria para transportarla”, poniendo como ejemplo el caso de Corea del Norte. Según Javedanfar al final la variable más importante será la económica. “Las arcas públicas están vacías, pues han pasado de tener unos ingresos anuales de 650.000 millones de dólares durante el mandato de Ahmadineyad a sólo 200.000 como consecuencia de las sanciones, por lo que el Presidente tendrá que imponerse ante la Guardia Revolucionaria”, argumentó.

Desde el punto de vista de Gary Samore “las negociaciones con el G5+1 pueden considerarse exitosas”, aunque puso en duda que pueda alcanzarse un acuerdo definitivo antes del ultimátum del 20 de julio, adelantando la posibilidad de que tenga lugar una prórroga de seis meses que fuera admisible para las partes. No obstante, Samore incidió en que “el acuerdo debería incluir obligatoriamente unos férreos mecanismos de control y verificación, así como un capítulo adicional en el ámbito del control de misiles balísticos”. Por su parte James Steinberg llamó la atención sobre “el riesgo de que si se alcanza un acuerdo EE.UU. tienda a inhibirse de Oriente Medio”, agregando que “los acontecimientos acaecidos en Siria han supuesto una importante pérdida de credibilidad por parte de la Administración Obama”. Ante esta afirmación Cordesman apuntó que “a pesar de su abandono de Irak y Afganistán EE.UU. ha potenciado su presencia militar en el Golfo Pérsico –especialmente en los ámbitos de contra-terrorismo y contra-insurgencia– además de haber firmado contratos para la venta de armamento valorados en más de 70.000 millones de dólares”.

Otro de los escenarios a analizar fue precisamente el del Golfo, en concreto el levantamiento de la minoría chíta en Bahrain y, en menor medida, en Arabia Saudí, y hasta qué punto éstas habían sido o no inducidas por Irán, y si le beneficiaban o perjudicaban. Según Yosi Hollander, director de Instituto Israelí de Planificación Económica, habrían jugado a favor de la República Islámica, dado que le habrían permitido incrementar su cuota de mercado en hidrocarburos. En cambio Ronen Bergman apuntó que si Irán optara por soliviantar más a las minorías chiítas de estos dos países esto concedería un mayor margen de maniobra a Israel para intervenir, tanto  de forma abierta como encubierta. En este sentido, el director general del Departamento de Asuntos Político-Militares del Ministerio de Defensa israelí, Amos Gilad, añadió en una mesa redonda con el título “¿Cómo pueden las grandes potencias contribuir a la Paz y la Seguridad en Oriente Próximo?” celebrada inmediatamente después del simulacro que “menos mal que hay todavía un eje de países suníes moderados, aunque hay que estar muy alerta ante la capacidad de Al Qaida y de los diferentes grupos salafistas de penetrar en los mismos”.

Más información sobre el Centro Interdisciplinar de Herzliya (IDC),  el Instituto de Política y Estrategia  (IPS), el simulacro sobre el potencial acuerdo del G5+1 con Irán, y la Conferencia de Política y Estrategia de 2014, el Instituto Internacional de Contra-Terrorismo (ICT) y su próxima Conferencia anual.

Julio de la Guardia es periodista freelance especializado en Seguridad y Defensa, y en Oriente Medio. Actualmente reside en Jerusalén.