Consideraciones estratégicas sobre la posible venta del submarino S-72

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Recientemente ha saltado a la palestra que el Ministerio de Defensa piensa vender el submarino S-72 "Siroco", como medida de emergencia ante la crisis económica y los subsiguientes recortes presupuestarios.

Este buque precisa de la realización de una gran carena que cuesta unos 25 millones de euros. Al perecer, se entiende que se trata de un dispendio excesivo, teniendo en cuenta que el primero de los buques de la nueva serie S-80 entrará en servicio en 2013. La idea que se baraja, según todos los indicios, es que esa carena sea realizada, para seguidamente "vender" ese buque a alguna marina de guerra con la que se tiene una buena relación, como la Tailandesa. Uno sospecha que a Tailandia sólo se le va a pedir que pague esa carena. Así el astillero cobra, Tailandia se lleva el buque a buen precio... pero nosotros nos quedamos sin submarino. Una jugada redonda para los astilleros y para Tailandia. No, desde luego, para el interés nacional.

No hace tanto, en la primavera del 2009, ya entrando en el verano, tuve ocasión de visitar la base naval de Rota con un grupo de estudiantes universitarios. Una vez allí mantuve una conversación con uno de los oficiales de la Armada que me comentaba su esperanza acerca de que el número final de submarinos de la Armada volviera a elevarse por encima de cuatro. Quizá hasta los seis, gracias a una segunda serie de los S-80. Ya en esos momentos le comenté que era altamente improbable. Por la coyuntura económica y por las prioridades militares. Creo que con cuatro nos podemos dar con un canto en los dientes. Con cuatro sí. Pero no con menos.

Ocurre que cuando alguien cuenta los buques de que dispone una marina de guerra, fácilmente puede llegar a la conclusión de que la cifra teórica de unidades disponibles no es real. Normalmente, se considera que es más verosímil plantaer que la cifra de buques operativos en un momento dado sea dos tercios de la cifra teórica. De todos modos, si aludimos a los que "estarán plenamente operativos en la zona de operaciones" en un momento de necesidad, la cifra real se corresponde mejor con un tercio de los buques presentes en la LOBA.

En efecto, si partimos de tres unidades para el cálculo, como quiera que lo habitual es contar con que uno de ellos esté en mantenimiento o en gran carena, lo normal será contar sólo con dos de ellos en condiciones de hacerse a la mar de inmediato en un día cualquiera. Además, la ortodoxia indica que para mantener permanentemente un buque en la zona de operaciones asignada, el otro debe ir y/o venir desde su base. Es decir, cómo máximo habría un buque en disposición de ejercer su misión disuasoria o bien, llegado el caso, en disposición de ejercer la fuerza. Ahora bien, la situación sería tanto más comprometida -por razones obvias- si las patrullas hubiera que hacerlas lejos de su base. Permítaseme la ironía: ¿quién nos garantiza que el problema estará ubicado a pocas millas de Cartagena? Ahora bien, ¿qué ocurre si uno de eso buques ya está destinado a una misión en esos momentos? Por otro lado, ¿qué ocurre si alguno de ellos tiene que resolver cualquier avería o eventualidad sobrevenida? Pues con sólo tres buques, sencillamente, ocurre que ni siquiera estaría garantizado que uno sólo de ellos podría acudir durante todo el tiempo necesario a la zona conflictiva. La diferencia entre cuatro, o tres, es la diferencia entre tener este margen de garantía o estar poco menos que vendidos ante la más mínima eventualidad. Los buques disponibles se tienen que contar así. No vale con sumar los de la lista oficial de buques de la Armada.

El problema que se plantea es que, o mucho me equivoco, o el S-81 no estará listo en 2013. De hecho, si el S-72 "siroco" finalmente se vende a Tailandia -o a quien sea- de aquí al 2013 iremos totalmente cojos de medios. Eso, de todas, todas. La cuestión es que esta coyuntura puede prolongarse durante demasiado tiempo. Además, existe el riesgo de que, si esto es así, la reducción del número total de submarinos pudiera llegar a ser definitiva. No me cuesta imaginar que alguien con unas tijeras en la mano proponga también eliminar el futurible S-84 antes de que su construcción esté demasiado avanzada. O, ya puestos a no amargar la vida a los astilleros, quizá decida vender ese cuarto buque a un país que no sea Tailandia y que esté dispuesto a comprar fuera del período de rebajas. Total, ese portador de las tijeras milagrosas pensará que tres buques deben ser sustituidos por otros tres, ¿o no? Al fin y al cabo, pasar de cuatro a tres no parece una gran pérdida. Quizá no lo parezca, pero hemos visto que sí lo es.

También me lleva a la reflexión, por cierto, la cuantía que nos ocupa. Aunque a primera vista pueda parecer otra cosa, 25 millones de euros no son tanto dinero en el contexto del presupuesto de defensa. Ni en el de otros ministerios encargados de garantizar, directa o indirectamente, nuestra seguridad. Sin ir más lejos, recientemente el ministerio de Fomento ha aprobado un plan por valor de más de 1690 millones de euros para renovar su flota de embarcaciones de salvamento de varios tipos y dimensiones. Se trata de un plan plurianual, claro. Como también lo es la inversión en la carena del "Siroco". Luego habrá gastos de mantenimiento. Claro. Como también los habrá en los buques de ese plan. Otra forma de verlo es que si alguien nos ofreciera un submarino como el "Siroco", aún con sus años a cuestas -que los tiene- por ese precio, con su gran carena recién realizada, seguramente se trataría de una magnífica adquisición. Sin embargo, nosotros ya lo tenemos en casa, pero nos lo queremos quitar de encima. En fin, Doctores tiene la Iglesia...