Conceptos básicos para entender una Estrategia de Seguridad Nacional (II)

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El estratega prusiano Carl von Clausewitz afirmó en su obra “De la Guerra”, que hasta que los términos y conceptos no hayan sido correctamente definidos, no se puede esperar hacer ningún progreso para abordar cualquier cuestión de manera clara y simple, ni tampoco esperar que el lector comparta los puntos de vista de los autores. Continuamos con este artículo un repaso a algunos conceptos utilizados de forma habitual al hablar de Seguridad Nacional.

Según Jordi Marsal, en los últimos tiempos parecía que el concepto de interés nacional o de intereses nacionales en el marco de la seguridad había casi desaparecido de la literatura especializada o incluso de los discursos políticos. Parecía como si hubiesen sido sustituidos por el concepto de principios y valores. Se podía inferir que existía una contradicción entre principios y valores por un lado e intereses por otro.

Sin embargo, también parece que esta situación está cambiando. Rubén Herrero de Castro define el interés nacional como la defensa y promoción de los objetivos naturales y esenciales de un Estado en el área política, económica, social y cultural. El interés nacional esencial, sería garantizar la supervivencia y la seguridad del propio Estado, así como la defensa de su población. Inmediatamente después cabría situar la búsqueda de poder, riqueza y crecimiento económico. Todo ello, por sí mismo y para servir a la satisfacción del nivel esencial.

A pesar de muchos debates ideológicos, los Estados siguen planteándose sus políticas en función básicamente de sus intereses nacionales y sus políticas de seguridad y defensa en función de sus intereses nacionales de seguridad, aunque se proclamen en voz alta y, a veces sinceramente, principios y valores. Esta evolución ha podido ser observada tras la publicación del Libro Blanco de la Defensa alemán, en la que se habla directamente de los intereses nacionales y no sólo de principios.

En la defensa de los intereses nacionales, es necesario conocer la evolución que el propio concepto de seguridad ha sufrido en los últimos años. Jesús Núñez Villaverde, Balder Hageraars y Malgorzata Kotomska exponen su obra “Terrorismo internacional en África. La construcción de una amenaza en el Sahel”, la evolución de este concepto en los últimos años.

Para estos autores, la seguridad clásica es un término asociado al pensamiento dominante, sobre todo en el marco de la escuela realista que identifica como prioritaria la defensa de los intereses del Estado, plasmados tradicionalmente en la defensa del territorio nacional y la necesidad de responder a las amenazas exteriores. La seguridad clásica ha sido el paradigma central en las relaciones internacionales y solo se ha visto real y directamente desafiada tras el final de la guerra fría. En este contexto, es esencial la idea de que el Estado-nación, democrático u organizado de otra manera, es la fuente absoluta de poder y legitimidad de la comunidad internacional, y que su integridad, tanto política como territorial, es el objetivo vertebral de la seguridad.

Por otra parte, el concepto de seguridad común o cooperativa parte de la idea de la insuficiencia de cada Estado individual para atender a los desafíos de su propia seguridad y lleva, en consecuencia, a la institucionalización de las alianzas militares multilaterales para garantizarla en un mayor grado a través de compromisos internacionales. Cabe dentro del marco tradicional, pero añade la necesidad de la cooperación entre Estados soberanos para obtener la mayor seguridad, dado que ya no es posible limitarse a la defensa del territorio para proteger los intereses propios.

Quizás con la excepción de la Unión Europea, la teoría de la seguridad colectiva aún no ha sido plasmada en la práctica. Su ideal principal, que parte del rechazo de la política internacional como un acto de equilibrio de poder, asume que la seguridad (colectiva) sólo se puede alcanzar con la participación universal. Aunque la idea de participación colectiva no es nueva, el aspecto no exclusivo de seguridad colectiva sí lo es. Significaría que cada actor internacional está implicado en la gestión de la seguridad global y que cualquier amenaza debería ser afrontada por la totalidad de la comunidad internacional.

Para finalizar, la seguridad humana es un concepto que se centra en la seguridad del individuo, en vez de en la seguridad definida territorialmente. Su objetivo principal es garantizar la ausencia de temor (freedom from fear) y la satisfacción de las necesidades básicas (freedom from want) para cada individuo en el seno de su sociedad de referencia. Una de las aportaciones más importantes es entender que la seguridad del individuo depende de la seguridad del otro, dicho de otra manera, nadie puede vivir una vida segura sin que el resto de quienes le rodean también tengan esa seguridad.

Otro concepto emergente en los últimos años es el de la resiliencia, un concepto que la Estrategia de Seguridad Nacional concibe como un principio informador y que define como la capacidad de resistencia y recuperación, principio relativo a la aptitud de los recursos humanos y materiales para afrontar con flexibilidad y fortaleza las situaciones de crisis y sobreponerse a ellas minimizando y absorbiendo sus consecuencias negativas. Además, este concepto es tenido en cuenta en las líneas de acción estratégicas asociadas a la ciberseguridad, la seguridad económica y financiera, la protección ante las emergencias y catástrofes, y la protección de las infraestructuras críticas.

Sin embargo, consideramos necesario un planteamiento más concreto que la mera definición como un principio rector en el seno de la Estrategia, un planteamiento que concrete las acciones a tomar. En este sentido, la resiliencia nacional debe ser entendida como la capacidad de un Estado para, ante un riesgo a la Seguridad Nacional, garantizar la continuidad de la acción del gobierno, la provisión de los servicios esenciales que se determinen a los ciudadanos y la seguridad de éstos.

Como último concepto, abordamos la concreción de los diferentes niveles a tener en cuenta. Tradicionalmente se conciben tres niveles: el nivel político, el nivel estratégico y el nivel táctico.

El nivel político, orientador y director de las políticas de seguridad, establece los objetivos de seguridad en el marco de estas políticas y dirige el proceso de toma de decisiones en el marco del Sistema de Seguridad Nacional. Por otra parte, el nivel estratégico es aquel que conecta los objetivos políticos establecidos con el nivel de ejecución de las acciones necesarias para alcanzarlos, al que hemos denominado nivel táctico.

En el ámbito militar se añade un nuevo nivel, denominado nivel operacional, cuya función principal puede ser considerada como la sincronización y priorización de las acciones tácticas desarrolladas por los diferentes ejércitos. Existe una tendencia a extrapolar este nivel desde el ámbito militar al ámbito civil, aspecto que no siempre tiene una clara identificación.

Thomas G. Mahnken y Joseph A. Maiolo establecen en su obra “Strategic Studies. A reader” que el actual nivel operacional puede identificarse de forma general con lo que en 1914 era considerado el nivel estratégico. En nuestra opinión, no se puede realizar una extrapolación directa de los niveles militares al plano de la Seguridad Nacional; y en todo caso, tal como afirman Mahnken y Maiolo, este nivel quedaría integrado en el nivel estratégico.

Samuel Morales es Teniente Coronel de Infantería de Marina (DEM) de la Armada Española.