Ataque de Uri: el enésimo peldaño de la escalada diplomático-militar entre India y Pakistán

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El fallecimiento de un soldado indio el pasado 20 de septiembre a causa de las heridas recibidas elevó a dieciocho el número total de muertos a consecuencia del ataque perpetrado dos días antes, a las 04.00 a.m. hora local.

El atentado, contra un campamento militar ubicado en las inmediaciones de la sede de la Brigada 12 del Ejército indio en Uri, Distrito de Baramulla, fue obra de cuatro individuos armados con fusiles automáticos y granadas. Todos ellos, que fueron eliminados posteriormente, eran presuntos miembros de la Escuadra 'Afzal Guru perteneciente al grupo terrorista de inspiración yihadista Jaish-e-Mohammad El considerable número de víctimas mortales, al que hay que sumarle otros dieciocho heridos, puede ser debido a que los soldados del Regimiento de Dogra estaban alojados en tiendas de campaña e instalaciones temporales algunas de las cuales resultaron incendiadas lo que pudo contribuir a aumentar el efecto letal del ataque. Cabe la posibilidad de que los autores se infiltraran a través de la parte de la Línea de Control (LOC) bajo responsabilidad pakistaní y que se dirigiesen a Uri por la zona de Salamabad Nallah. Se trata de la segunda acción de ese tipo en la zona en el plazo de dos años. El 05 de diciembre de 2014, diez miembros de las fuerzas de seguridad perdieron la vida en Mohra, en un ataque de características similares .

Uri es uno de los asentamientos más antiguos que el  Ejército indio posee en Cachemira y el hecho de que no cuente con un muro de seguridad y que sea atravesado por la carretera de Muzaffarabad hace del lugar un objetivo susceptible de ofrecer menos resistencia a un ataque  que otro tipo de recintos militares con elementos de seguridad activa y pasiva más consolidados.

A través de su cuenta de Twitter, el Primer Ministro indio, Narendra Modi condenó “enérgicamente  el cobarde ataque terrorista en Uri” y aseguró al país que el despreciable ataque no quedaría sin castigo. El ministro del Interior, Rajnath Singh,  fue más expeditivo en sus declaraciones y señaló directamente a Pakistán acusándolo de se un "estado terrorista” a la par que pedía su aislamiento. Pakistán por su parte calificó estas acusaciones de injustificadas y prematuras y pidió pruebas que las ratificasen. 

Imagen del ataque. Autor: Umar Ganie obtenida de la url http://www.rediff.com/news/column/the-implications-of-the-uri-attack/20160918.htm

Poco tiempo después del ataque Narendra Modi presidió una reunión de alto nivel que tenía como objetivo recopilar evidencias de la participación pakistaní para presentarlas en la próxima Asamblea General de la ONU así como en otros foros internacionales. También es probable que en el encuentro se considerasen otras opciones , opciones estas que podrán incluir las propuestas desde sectores de las Fuerzas Armadas indias que, además de un reforzamiento de la LOC, piden al Gobierno que, entre una muy variada batería de medidas, considere la posibilidad de ejecutar ataques punitivos transfronterizos con el fin de enviar un “mensaje inequívoco” a Pakistán. También de las mismas fuentes parecen surgir reflexiones más tranquilizadoras y llamadas a la precaución recordando que “Pakistán no es Myammar”, en alusión a un ataque ejecutado el pasado año por el Ejército indio en territorio de Myanmar contra los presuntos autores de un atentado que costó la vida a una veintena de militares indios , y que además las autoridades deberían tener en cuenta que operaciones de combate en territorio pakistaní podrían derivar en una guerra total recordando la recurrente amenaza de Pakistán de emplear en primer lugar armas nucleares tácticas en caso de ser atacado por la India.

Según el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) en 2014 India contaba entre sus arsenales con entre 90 y 110 armas nucleares y Pakistán con entre 110 y 120. Con posterioridad a esta adquisición de capacidades nucleares las dos potencias mantuvieron un único enfrentamiento de gran envergadura: el denominado Conflicto de Kargil-Dras , que tuvo lugar entre mayo y julio de 1999 en el distrito homónimo de convulsa región de Cachemira. Anteriormente ambos estados habían entrado en guerra abierta en 1947, 1965 y 1971. En ese caso, aunque no existió declaración oficial de guerra, entre el 26 de mayo y el 30 de junio, hasta en trece ocasiones hubo por parte de funcionarios y dirigentes políticos de India y Pakistán amenazas directas e indirectas sobre el recurso al empleo de armas nucleares. Siete de ellas procedieron de India y las otras seis de Pakistán. También hubo advertencias expresas sobre el uso de "cualquier arma", alusiones a la "preparación total" para cualquier "desafío nuclear" y la afirmación de que las armas nucleares no eran sólo para ser "exhibidas". Poco después, Praful Bidwai, politólogo, investigador y periodista fallecido en junio del pasado año (http://www.bbc.com/news/world-asia-india-33250908) afirmó:

“La crisis de Kargil hizo que el sur de Asia emergiera como la región del mundo con mayores probabilidades de ser escenario de un desastre nuclear. El uso de armas nucleares en una guerra entre India y Pakistán parece mucho más probable que lo que fue su empleo en cualquier momento de la Guerra Fría”.

Pese a haber transcurrido mas de una década y media, estas afirmaciones no parecen haber perdido un ápice de vigencia.

 

Luis Antonio González Francisco. Diploma de especialización Análisis del Terrorismo Yihadista, Insurgencias y Movimientos Radicales (V Edición), Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). Título propio en Fenomenología Terrorista: Bioterrorismo, Prevención Epidemiológica, Ciberterrorismo y Amenazas Químicas, Universidad de Granada. Curso de Especialización en Servicios de Inteligencia y Seguridad Internacional (VII Edición), Universidad de Alicante.