Apuntes sobre la XIV Conferencia de Contra-terrorismo de Herzliya (Israel)

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Como todos los años a mediados de septiembre desde que comenzara su andadura institucional en el 2000, la conferencia anual de contra-terrorismo de Herzliya ha dedicado sus cuatro intensivas jornadas a analizar las últimas tendencias del terrorismo internacional y los nuevos patrones de comportamiento de las diferentes organizaciones armadas que practican la violencia con fines políticos. En la apertura de esta XIV edición el Director Ejecutivo del Instituto Internacional de Contra-Terrorismo (ICT, en sus siglas en inglés) del Centro Interdisciplinario (IDC) de Herzliya, Boaz Ganor, quiso destacar cómo los bombardeos quirúrgicos que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos está llevando a cabo en Irak podrían suponer el principio del fin del emergente Estado Islámico.

Según el panel dedicado al “ISIS, ¿El retorno del nuevo califato?” el Estado Islámico (EI, ISIS o ISIL) se ha convertido en la organización terrorista mejor financiada y probablemente más peligrosa hasta la fecha, dada su aparente capacidad  de seguir conquistando parcelas no sólo de poder como la red Al Qaida sino también de territorio. Si no se contiene a tiempo, podría poner en peligro el futuro de Irak y quizás de todo Oriente Próximo. Además, su ascenso constituye una nueva amenaza para Occidente y supone un desafío que va a poner a prueba la capacidad de liderazgo de Estados Unidos y de compromiso en la lucha contra el extremismo por parte de un importante número Gobiernos totalmente dispares pero que ahora comparten un enemigo común.

Además, el EI supone una amenaza mayor que la de la red Al Qaida debido al alto número de sus miembros poseen pasaportes europeos y algunos, estadounidenses. Por ello, los Estados Unidos y la Unión Europea han de profundizar su marco de colaboración tanto institucional como operativo para vigilar los movimientos de esas personas e impedir que a su regreso cometan atentados en sus países de origen, riesgo que aumentará en los próximos años. De acuerdo a las últimas estimaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Estado Islámico cuenta con entre 20.000 y 30.000 combatientes, o sea, tres veces más de lo que se pensaba hasta hace relativamente poco tiempo.

 

Estado Islámico vs. Al Qaida

De acuerdo a los expertos reunidos en este cónclave anual de Herzliya, el EI y la red Al Qaida presentan una misma ideología y similares fines. Ambas organizaciones predican el salafismo yihadista, y utilizan la brutalidad extrema y el terrorismo. Igualmente, las dos coinciden en un mismo objetivo ulterior: el de extender por la fuerza la observancia del Islam, en su forma más fundamentalista y belicosa, sobre el conjunto de la humanidad y reinstaurar el Califato, esto es, una especie de imperio panislámico universal.

Así, el principal objetivo del EI sería el restablecimiento de ese Califato mundial regido por la Sharía (ley islámica). Para lograrlo, habría que derribar las fronteras nacionales, comenzando por aquellas trazadas hace un siglo por británicos y franceses en los Acuerdos de Sykes-Picot, que dividieron los países de Oriente Próximo en función de los intereses de ambas potencias. Paradójicamente no condenan de la misma forma los comportamientos dictatoriales y, en ocasiones, incluso tiránicos de algunas monarquías del Golfo Pérsico, que durante la última década han financiado generosamente a los grupos yihadistas con el pretexto de contener el avance de la República Islámica de Irán.

El EI presenta una clara voluntad hegemónica respecto del resto de organizaciones armadas suníes y en ocasiones ha actuado implacablemente para subyugarlas o incluso para acabar con ellas. Con la proclamación como Califa del iraquí Abu Bakr Al Bagdadi en la Gran Mezquita de Mosul el pasado 29 de junio, el nuevo jefe supremo se ha esforzado en exhibir esa legitimidad que fluye de la familia y de la tribu del Profeta, presentándose a sí mismo como máxima autoridad espiritual y política de la Umma (comunidad de creyentes), según la formulación doctrinal clásica de la sunna.

 

La guerra civil siria

Bajo el nombre de “El impacto del conflicto sirio sobre el terrorismo global”, otro de los paneles dirigido por investigador del ICT Ely Karmon hizo un repaso de todos los actores implicados en el complejo teatro de operaciones sirio. Según el coronel de las Fuerzas Armadas jordanas Rateb Amro, Siria se ha convertido en el epicentro del enfrentamiento histórico entre los sunníes y los chiíes. A esto se une el vacío de poder creado tras el cambio de régimen experimentado por los Estados tradicionales –Egipto, Siria, Libia, Yemen– lo que ha permitido la intromisión de actores regionales emergentes –Irán, Arabia Saudí, Catar, EAU– lo que ha llevado a una nueva Fitna (fase de caos) dentro del mundo árabe e islámico.

Además, de acuerdo a la argumentación de Amro, se trata de un proceso geopolítico totalmente dinámico y cambiante, donde aquellos actores que intervienen en los asuntos domésticos de otros –como por ejemplo Arabia Saudí en Bahrain y Yemen– podrían a su vez convertirse en objeto de interferencias foráneas. Para este militar en la reserva, hasta la fecha los Estados Unidos se han mostrado incapaces de influir sobre estos procesos, mientras que la Federación Rusa ha tomado un claro partido por el régimen de Bashar el Assad en Siria, lo que hace que Oriente Próximo pudiera convertirse en escenario de una nueva guerra fría entre Rusia y Occidente.

 

Los combatientes extranjeros

Según destacó durante su intervención el Catedrático de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos, Fernando Reinares, en Europa la movilización yihadista relacionada con el EI afecta mucho más a aquellos países que presentan importantes minorías musulmanas de segunda y tercera generación, como son por ejemplo Francia, Reino Unido, Alemania, Bélgica o Países Bajos. En cambio, en el caso de España e Italia, en donde la inmigración musulmana es más reciente, las cifras son menores. Reinares cifró en unos 50 el número de combatientes con ciudadanía española que en estos momentos luchan en Siria e Irak.

El creador de la página web www.jihadology.net Aaron Zelin señaló durante su ponencia que más de 15.000 extranjeros procedentes de unos 90 países han viajado hasta Siria para combatir junto a grupos extremistas, sobre todo al EI. Pero también en otros como Jabhat Al Nusra, la filial de Al Qaida en ese país de la que se escindió Abu Bakr Al Bagdadi. Según Zelin la mayoría de estos voluntarios extranjeros proceden de Europa, Rusia y Norteamérica, pero también los hay llegados de América Latina y África, lo que hace que se trate de una especie de “brigadas internacionales”.

Hasta catorce senadores republicanos han enviado recientemente una carta a este respecto a los Secretarios de Estado y de Seguridad Nacional, John Kerry y Jeh Johnson respectivamente, solicitando más información sobre los combatientes extranjeros. Los legisladores reclaman además un plan para vigilar e impedir la entrada en Estados Unidos de “un alto número de estadounidenses y de ciudadanos que no requieren visado para entrar en Estados Unidos, y que se sospecha combaten junto al EI y a otros grupos terroristas”. Esta cuestión centrará los debates del encuentro previsto para finales de mes en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Barak Obama pretende impulsar una resolución formal sobre la amenaza que suponen los combatientes extranjeros.

Más información sobre el ICT, la conferencia de 2014 y sus ediciones anteriores en:

http://www.ict.org.il/

http://www.ict.org.il/Content.aspx?ID=38

http://www.ict.org.il/images/ICT14Schedule.pdf

Julio De La Guardia es periodista free-lance especializado en Seguridad y Defensa en Oriente Medio. Reside en Jerusalén y colabora con el Grupo de Estudios y Seguridad Internacional (GESI) de la Universidad de Granada.