¿Qué nos dicen los foros de Internet sobre la estructura organizativa del terrorismo yihadista?

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Los foros de Internet suponen una pieza fundamental de la estrategia comunicativa del terrorismo yihadista. Una de las razones que explica la apuesta de los grupos terroristas por estas plataformas se encuentra en la creciente dificultad para operar en el “ámbito físico”. El creciente entorno de persecución contra los yihadistas y sus redes de apoyo tras el 11-S ha dañado enormemente su capacidad para atraer, radicalizar y entrenar a nuevos miembros.

Aunque los foros fueron contemplados inicialmente como un claro exponente de la transformación de las organizaciones terroristas en estructuras horizontales sin una clara jerarquía, y cuyo punto de unión era la existencia de un discurso ideológico y un plan de acción común, lo cierto es estas páginas no se entienden sin la intervención de las organizaciones formales. La ausencia de vínculos con una organización formal es una causa suficiente para que un foro fracase. La realidad de estas páginas no se corresponde con la filosofía Web 2.0 que supuestamente las inspira. Los foros radicales no han funcionado como espacios colaborativos donde el internauta participa y aporta contenidos manera espontánea. Por el contrario, estos espacios están fuertemente jerarquizados, y su funcionamiento se encuentra sometido a múltiples mecanismos para controlar la acción de sus usuarios y evitar la heterodoxia ideológica.

La presencia terrorista en Internet se aleja de las características propias de una red. Sin embargo, su semejanza con las estructuras jerárquicas no le han permitido disfrutar de los principales beneficios de esta forma de organización. La incorporación y permanencia a las comunidades virtuales radicales tiene un carácter voluntarista, lo que dificulta que sus líderes puedan imponer sus directrices dentro de un colectivo de lealtad voluble. La ausencia de un contacto personal directo entre los miembros de estas comunidades, junto con la permanente amenaza de la infiltración enemiga, origina una desconfianza mutua entre los miembros del colectivo que puede ser paralizante. A pesar de contar con la colaboración de miles de miembros con diversos perfiles y ubicados en decenas de países, los foros no pueden explotar todas las posibilidades de este potencial humano. Los ciber-yihadistas son conscientes de que sus aportaciones son monitorizadas exhaustivamente por un número indeterminado de servicios de inteligencia, periodistas y analistas públicos y privados.

Esta incomoda realidad afecta a la espontaneidad de las participaciones de sus usuarios y disminuye el atractivo de los foros como plataformas a través de las cuales gestar y coordinar operaciones terroristas de manera segura. Sin embargo, el principal golpe a su credibilidad es la sospecha permanente de que algunas de estas páginas pueden haber sido infiltradas o controladas directamente por el enemigo. En los últimos años, empieza a confirmarse, que lejos de ser una sospecha, algunos de estas plataformas virtuales han formado parte de “operaciones de información” puesta en marcha para erosionar el discurso yihadista. Por otro lado, los internautas radicales son conscientes de que muchas de las detenciones de terroristas que se han llevado a cabo en los últimos años tuvieron su origen en Internet, lo que refuerza su convicción de que el ciberespacio, y más concretamente, los foros de Internet, se han convertido en un terreno peligroso. Sin embargo, la ausencia de una alternativa viable, explica que por el momento, los partidarios de la yihad tengan que seguir recurriendo de manera prioritaria a este tipo de plataformas.

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Referencia completa: Manuel R. Torres, “The Dynamics of the Creation, Evolution, and Disappearance of Terrorist Internet Forums", International Journal of Conflict and Violence, Vol. 7 (1) 2013, pp. 164–178.