¿Es importante el conflicto de Libia para España?

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El conflicto de Libia refleja la complejidad de los escenarios actuales y futuros a corto y medio plazo. Desde el punto de vista de la simplicidad, se echa de menos la Guerra fría donde era relativamente sencillo saber cuál era tu adversario o su “proxy”. El conflicto actual por el contrario necesita una aproximación sistémica, un enfoque que emplee para su análisis y comprensión un sistema de sistemas para hacer frente no ya a las variables que afectan al conflicto (política, militar, económica, etc) sino a los diferentes y múltiples actores. Aconsejo como ejercicio, para aquellos interesados en las relaciones internacionales y la seguridad, tratar de realizar un diagrama de influencias de los diferentes actores y variables implicados en el conflicto.

La realidad del conflicto libio es tan rica en matices como profunda y compleja. Bajo una primera capa de dos facciones locales enfrentadas (GNA, Government of National Accord y LNA, Lybian National Army) existe una verdadera panoplia de actores que pelean en Libia por sus intereses particulares: las grandes potencias con intereses mundiales (Estados Unidos, Rusia, República Popular de China,…), organizaciones internacionales (Unión Europea, Naciones Unidas,…), estados con aspiraciones regionales (Turquía, Egipto, Marruecos, Argelia,…), países con lazos religiosos, culturales o ideológicos (estén cerca o lejos, como por ejemplo: Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes), naciones como terceros afectados (Siria, Iraq, Israel,…), organizaciones no gubernamentales, organizaciones violentas extremistas trasnacionales (como el autodenominado Estado Islámico), grandes corporaciones relacionadas con los hidrocarburos, etc.

Además de lo anterior y para terminar de complicar la situación, se da el caso de que los diferentes actores del conflicto tienen intereses no coincidentes en todas las dimensiones del conflicto. Es decir, por ejemplo, Estados Unidos y Rusia coinciden en combatir al autodenominado Estado Islámico en la dimensión seguridad del conflicto, pero chocan en la dimensión política. Otros ejemplos todavía más flagrantes es por ejemplo la violación de los embargos de armas de Turquía o la falta de cohesión de la Unión Europea (donde por ejemplo, Francia flirtea con ambas facciones en conflicto o Grecia trata de importar hidrocarburos al LNA cuando la Unión Europea como tal apoya al GNA).[1]

En toda crisis, además de los riesgos que esta conlleva, hay cabida para las oportunidades. Se suele decir que el mundo es de los valientes, si bien es cierto que el cementerio está lleno de valientes. Yo me atrevería a decir que el mundo pertenece a la intersección del conjunto de los valientes, inteligentes y de los que son flexibles para adaptarse a las nuevas situaciones. Los que triunfan suelen ser aquellos que son capaces vencer la miopía de una visión cortoplacista, el miedo que paraliza y establecer mecanismos eficientes de actuación para prever y adaptarse al cambio antes de que la inexorable realidad te coja de improviso y te triture. En el caso de las naciones estado ocurre algo similar.

Alguno podría escandalizarse por pensar que lo que se propone en éstas letras es sacar beneficio de la desgracia de otros. No es así, como decía al comienzo toda crisis presenta oportunidades y que mejor manera de resolver un conflicto (nótese que digo resolver en el sentido de las teorías de Johan Galtung y no simplemente cesar la violencia directa) si las diferentes partes involucradas en el conflicto ganan (la implicada en apoyo a la resolución del conflicto y las que están en conflicto una vez que éste se resuelva).

 

¿Es importante el conflicto de Libia para España?

Podemos decir, que el conflicto de Libia es de esos que pasan parcialmente desapercibidos en los medios de comunicación en España. No suele salir demasiado y cuando lo hace es porque alguno de nuestros socios europeos (principalmente Italia) o los medios de comunicación ponen el grito en el cielo porque el conflicto tiene como efecto colateral flujos migratorios desmedidos con mafias/organizaciones criminales que, poniendo en riesgo la vida de los migrantes, tuercen el “espíritu de la ley” del derecho internacional empleando ardides (como Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar) para forzar a los países europeos de la ribera del Mediterráneo a aceptar a los migrantes.

Pero, vamos a centrarnos en dos aspectos de lo que ha sido realmente Libia para España.

Por un lado, España es y será, hasta que no se perfeccionen e implementen otras tecnologías, un país pobre en energéticamente hablando, necesitamos importar combustibles fósiles y otros combustibles como los destinados a nuestras centrales nucleares. Libia se situó en abril 2018 como primer suministrador de petróleo a España siendo África nuestra principal zona de abastecimiento de crudo (43,3%).[2]

Importaciones de crudo desde Libia a España

Importaciones de crudo a España por grupo de países

Por otro lado, en la dimensión más pura de la seguridad, Libia es frontera extendida para Europa y España. ¿Verdad que  a nadie o a muy pocos les atrae la idea de tener un vecino, pared con pared, que realiza actividades peligrosas o poco recomendables (recordemos, por ejemplo, la explosión del almacén pirotécnico clandestino de Tui de 2018)? ¿No es cierto que cualquiera cerraría la puerta de su vivienda por la noche si viviese en un lugar o barrio peligroso? Pues a nivel de relaciones entre estados ocurre lo mismo, ningún Estado se siente cómodo, si tiene un país vecino que no controla su territorio y en el que pueden establecerse organizaciones terroristas o extremistas violentas ya sea para adiestrarse o mantener una zona logística con el fin de llevar el terror más allá de esas fronteras o simplemente para hacer apología de la violencia, el odio e ideas extremistas.

La teoría de juegos, es un elemento fundamental en la resolución de conflictos. En este caso, ver las crisis no solo como un cúmulo de riesgos sino como una montaña de oportunidades es una opción ventajosa para todos. Todos ganan, nadie pierde. Para llevar a cabo este enfoque es preciso como se apuntaba anteriormente: primero, vencer el miedo que paraliza la acción del estado (merece la pena leer o releer a Ortega y Gasset quien analiza de forma incisiva y a veces un tanto filosófica en «España invertebrada» y la «Rebelión de las masas» este aspecto); segundo, vencer el corto plazo y prever para poder adaptarse al cambio, para lo cual es de vital importancia “tener ojos” fiables en aquellas zonas de interés para España y tener un buen centro de análisis que asesore a los decisores a tomar las mejores decisiones posibles (para lo cual es condición necesaria la coordinación interministerial, asignatura pendiente en España, porque la resolución correcta del conflicto complejo requiere acción en las diferentes variables que conforman el conflicto: militar, política, económica, infraestructura, comunicación, etc); por último, establecer esos mecanismos eficientes para poder cambiar de forma flexible, para lo cual también es condición necesaria la coordinación interministerial.

José Lorenzo-Penalva es Doctorando en Ciencia Política de la Universidad Pablo de Olavide